Reanimación Cardiopulmonar (RCP) en Lactantes y Niños: Guía Detallada

04.10.2025

Ante situaciones de emergencia, como una parada cardiorrespiratoria, es crucial saber cómo reaccionar, especialmente cuando se trata de realizar una reanimación cardiopulmonar (RCP) en niños. Para desarrollar una buena RCP pediátrica, es importante matizar primero dos conceptos diferenciales que ayudarán a implementar la técnica.

Diferencias entre Lactantes y Niños

Los lactantes son menores de un año, y los niños tienen edades comprendidas entre un año y la pubertad. Por otro lado, las causas que originan una parada cardiorrespiratoria en niños son diferentes a las del adulto.

En los pequeños previamente sanos y menores de un año, los motivos más frecuentes donde hay que realizar una RCP en lactantes son el síndrome de muerte súbita, malformaciones congénitas, malformaciones de prematuridad, patologías respiratorias y obstrucciones en la vía aérea.

Primeros Pasos Ante una Emergencia

Si una persona se encuentra ante una emergencia con un niño en edad pediátrica, antes de llevar a cabo la RCP en bebés, hay que comprobar el nivel de inconsciencia con estímulos táctiles, sacudidas suaves o hablándole en voz alta. Por otro lado, si se sospecha de una lesión en la columna cervical, se evitarán las sacudidas y los movimientos de cabeza durante la estimulación.

Si el niño no responde, se pasará a pedir ayuda. En el caso de que solo haya un reanimador, éste gritará y ante todo asegurará al pequeño. El adulto solo moverá al lactante accidentado si está en un ambiente peligroso o existe un riesgo inminente.

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Evalúa la seguridad: Antes de acercarte a un niño en una situación de emergencia, asegúrate de que el entorno del niño sea seguro para ti y para el. Comprueba la respuesta: Toque suavemente al niño y pregúntale si está bien. Observa si responde al tacto o al llamado. Comprobar si el niño está consciente, para ello veremos si reacciona a estímulos, llamándole, pellizcándole y moviéndolo con suavidad.

Colocaremos al bebé o niño en una superficie plana y dura (en el suelo, mejor si es sobre una manta o alfombra para mantener el calor corporal).

  • Si está consciente, le pondremos en posición de seguridad (PLS)(siempre que no haya sospechas de lesión en el cuello). Permaneceremos junto a él para reevaluar constantemente y pediremos ayuda médica si es necesaria.
  • Si no responde, gritar ¡AYUDA! Comprobar si respira. Realizaremos la comprobación llamada “Ver-oír-sentir” durante 10 segundos. Para ello, abriremos la vía aérea mediante la maniobra frente-mentón e inspeccionamos que no exista objeto extraño que pueda obstruir la vía aérea.

Pasos Clave para la RCP en Lactantes

1. Abrir la Vía Aérea

El primer paso para realizar una RCP en lactantes es abrir la vía aérea mediante la maniobra frente-mentón, teniendo en cuenta que la extensión del cuello será menor cuanto menos sea la edad del niño. Por ello, en lactantes se realizará sin extensión cervical, quedando en posición neutra.

Por otro lado, en la RCP en niños también se puede utilizar la maniobra de tracción mandibular que consiste en colocar los dedos tras los incisivos centrales inferiores y el dedo índice en el mentón, traccionando la mandíbula hacia delante. En cambio si el pequeño está inconsciente pero respira, se colocará en posición de seguridad. Si se sospecha de trauma cervical, se deberá posicionar al menor lo más lateral posible con la cabeza más inferior respecto al cuerpo, una posición estable y evitando cualquier presión sobre el tórax.

Si existe una parada cardiorrespiratoria se comenzará rápidamente con la maniobra de RCP en niños. Seguidamente, se solicitará ayuda a los servicios de emergencias 061 o 112.

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4. • Abrir la vía aérea, utilizando la maniobra de elección frente-mentón (Fig. Situándonos a un lado del niño, colocaremos la palma de una mano en la frente del niño y los dedos de la otra mano sobre su mandíbula, extendiendo el cuello hasta una posición neutra en los lactantes (posición de “olfateo”) y hasta una ligera hiperextensión en los niños. - La maniobra de tracción mandibular (Fig. - La maniobra de elevación mandibular (Fig. 3B) la realizaremos colocándonos detrás del niño. Posicionaremos las manos a ambos lados de la cabeza.

Figura 3. A. Maniobra de tracción mandibular.

• En caso se observar un cuerpo extraño, se procederá a extraerlo mediante barrido lateral con un solo dedo, con extrema precaución para no hacer avanzar el cuerpo extraño en la vía aérea superior.

2. Ventilación en Niños

El segundo paso para desarrollar una correcta RCP pediátrica y salvar una vida es realizar la ventilación en niños que, en este caso, se procede como en la de los adultos. Se rodeará la boca con los labios y se tapará la nariz con los dedos de la mano que se tiene en la frente, se tomará aire y se soplará suavemente de un segundo a uno y medio.

Igualmente, en la RCP en niños se darán cinco ventilaciones, más conocidas como ventilaciones de rescate. Si al menos dos de ellas son efectivas, es decir, con elevación del tórax, se pasará a comprobar si existen signos de circulación. El número de respiraciones será de 12 a 20 por minuto, siendo mayor el número cuanto más pequeño sea el niño.

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3. Si no respira comenzaremos la RCP con 5 ventilaciones lentas (1 segundo). Para ello cogeremos aire e insuflaremos un volumen “suficiente” para mover el tórax y dejaremos que salga el aire de forma pasiva. En el caso de niños, realizaremos el “boca a boca” pinzando la nariz, mientras que en bebés realizaremos el “boca a boca-nariz”, sellando con nuestra boca la boca y la nariz del lactante. Si lo hacemos correctamente, veremos como el tórax se eleva ligeramente con cada insuflación. Tras ventilar, debemos comprobar si responde, se mueve, tose o respira.

• En los lactantes se utilizará la técnica boca a boca-nariz (Fig. 4). Si el tamaño del lactante no lo permitiese, se podrá intentar sellar solo la boca o la nariz del lactante.

Figura 4.

• En los niños se hará boca a boca (Fig. 5).

Figura 5.

• Se debe comprobar la efectividad de las respiraciones de rescate, observando que producen elevación y descenso del tórax.

3. Masaje Cardíaco

El tercer y último paso para realizar una RCP en bebés es comprobar signos de circulación, como se ha mencionado anteriormente, y llevar a cabo el masaje cardiaco. En este punto, si el reanimador no observa ningún signo vital (movimientos, deglución, respiración), tomará el pulso sobre la arteria carótida y en la arteria braquial.

Por otro lado, si el adulto observa que el pulso es menor de 60 pulsaciones por minuto se pasa a hacer el masaje cardiaco de la RCP pediátrica. Para ello, se colocará al pequeño boca arriba en una superficie lisa y firme.

Al realizar la RCP en lactantes con un solo reanimador, éste colocará las puntas de dos dedos a lo largo del punto mencionado y con la otra mano sujetará la frente del bebé. Respecto a la RCP en niños de más de un año, el adulto situará el talón de una mano entre el esternón y el tórax. En el caso de que pequeño sea muy grande la técnica se procederá igual que en la del adulto.

Esta reanimación cardiopulmonar en niños se tendrá que continuar hasta que el pequeño recupere signos de circulación mayor de 60 pulsaciones por minutos o hasta que lleguen los servicios de emergencia. Solo en caso de que se presencie una parada cardiorrespiratoria súbita hay que cesar los signos vitales de forma brusca y se procederá a llamar al equipo médico antes de iniciar la RCP pediátrica como en el adulto.

Igualmente, es de vital importancia mantener la calma para poder desarrollar la técnica de forma efectiva y sentir satisfacción al salvar una vida.

• Si se detectan signos de vida o si se palpa con seguridad un pulso central a una frecuencia mayor de 60 latidos por minuto, continuar manteniendo la apertura de la vía aérea, administrando entre 12 y 20 ventilaciones por minuto, según la edad del niño.

8. - Técnica con dos dedos (Fig. 6): preferible cuando existe un único reanimador; este colocará las puntas de dos dedos en la mitad inferior del esternón y realizará 15 compresiones, evitando comprimir xifoides, abdomen o costillas.

Figura 6.

- Técnica abarcando el tórax con las dos manos (Fig.

Figura 7.

- Colocando el talón de una mano sobre el esternón (Fig.

Figura 8.

- Con las dos manos con los dedos entrelazados, apoyando el talón de una de ellas sobre el dorso de la otra (Fig.

Figura 9.

• Tras cada compresión hay que dejar que el tórax se expanda, es decir, que vuelva a su posición normal, pero evitando separar las manos del pecho del paciente.

- Personal sanitario: 15 compresiones torácicas-2 ventilaciones, a no ser que únicamente haya un reanimador.

• Para evitar la fatiga, si hay más de un reanimador, estos se irán sustituyendo en el rol de administrar las compresiones.

Uso del DESA (Desfibrilador Externo Semiautomático)

Cuando se detecta un ritmo cardiaco susceptible de ser desfibrilado, el dispositivo emite una señal visual y auditiva, señalando la presencia de un ritmo desfibrilable, y se carga automáticamente con una cantidad predeterminada de energía. Esta energía normalmente es de 150-360 julios, aunque algunos equipos permiten atenuar la dosis de energía, sobre 50-75 julios. Si el equipo dispone de atenuadores, los deberemos utilizar cuando el paciente tenga una edad inferior a 8 años; si no dispusiese de ellos, se recomienda utilizar el DESA de adulto de todas formas (es más adecuado administrar alta energía que no administrar ninguna descarga a un niño en situación de PCR y ritmo desfibrilable).

Deberemos utilizar el DESA durante la RCP pediátrica de origen cardiaco y con posible ritmo desfibrilable. Este origen lo sospecharemos por un colapso súbito presenciado sin signos de etiología respiratoria o traumática.

  1. En el caso de existir un reanimador, este realizará un minuto de RCP antes de ir a buscar el DESA.
  2. En los niños mayores de 8 años colocaremos uno de los parches a la derecha del esternón debajo de la clavícula, y el otro de manera longitudinal, paralelo al anterior, en el tórax en la línea medioaxilar izquierda (Fig. Figura 10. En los niños menores de 8 años se colocarán de la misma manera, salvo cuando se tuviesen que utilizar parches de adultos.
  3. • Si el DESA indica la administración de una descarga, deberemos asegurarnos de que nadie toque a la víctima y entonces pulsar el botón de descarga. Después de esto continuaremos con las maniobras de RCP.

Figura 10.

Obstrucción de la Vía Aérea por un Cuerpo Extraño

  1. Sentarse o arrodillarse para poder sujetar al lactante de manera segura. Colocar al lactante boca abajo sobre el antebrazo, apoyándose sobre su muslo, sujetando la cabeza del lactante, poniendo el pulgar de la mano en un ángulo de la mandíbula y uno o dos dedos de la misma mano en el ángulo contrario de la mandíbula.
  2. Realizar 5 golpes secos con el talón de la otra mano en la región interescapular de la espalda (Fig. Figura 11.
  3. Voltear al lactante, pasándolo al otro antebrazo y poniéndolo en posición supina, manteniendo su cabeza sujeta con la mano en una posición inferior. Observar si el cuerpo extraño se ha movilizado hasta la boca y puede extraerse con seguridad. Si no es así, realizaremos 5 compresiones torácicas (Fig. Figura 12.

Figura 11.

Figura 12.

  • Dar 5 golpes en la región interescapular de la espalda (Fig. Figura 13.
  • Si el objeto no ha sido expulsado, nos situaremos por detrás del niño, pasando nuestros brazos por debajo de sus axilas y abrazando su torso. Cerrar el puño de la mano dominante y situarlo en el epigastrio. Sujetar el puño con la otra mano y comprimir 5 veces hacia adentro y hacia arriba (maniobra de Heimlich). Asegurarse de que la presión no se aplica sobre la apófisis xifoides ni sobre las costillas (Fig. Figura 14.
  • Abrir la vía aérea y buscar algún objeto visible. Si se ve, intentaremos extraerlo de manera segura mediante un barrido con un dedo.

Figura 13.

Figura 14.

Consideraciones Adicionales

  • Las recomendaciones europeas de RCP básica en niños mantienen el orden ABC (vía aérea, respiración y compresiones torácicas) en la secuencia de las maniobras.
  • Activación del sistema de emergencias. Tras las 5 insuflaciones de rescate, si solo hay un reanimador y dispone de teléfono con llamada con manos libres, se recomienda poner el teléfono móvil en altavoz y llamar para pedir ayuda al SEM mientras se continúa con la RCP.
  • Solamente en el caso en que el reanimador observe que el niño presenta una pérdida brusca de consciencia y sospeche que es de origen cardiaco, debe llamar primero al SEM y, a continuación, empezar la reanimación, porque puede que el niño necesite una desfibrilación.
  • Valoración de la ventilación.
  • Comprobación de la eficacia de la RCP.

Tabla Resumen de Pasos en RCP Pediátrica

Paso Descripción
1 Evaluar la seguridad del entorno y la respuesta del niño.
2 Abrir la vía aérea (maniobra frente-mentón o tracción mandibular).
3 Realizar 5 ventilaciones de rescate.
4 Comprobar signos de circulación (pulso, movimientos).
5 Iniciar masaje cardíaco (15 compresiones - 2 ventilaciones).
6 Activar el sistema de emergencias (SEM).
7 Continuar RCP hasta llegada de ayuda o recuperación del niño.

La reanimación cardiopulmonar (RCP) pediátrica es un conjunto de conocimientos y habilidades esenciales para el pediatra de Atención Primaria. Cuando un niño experimenta una parada cardiorrespiratoria (PCR), cada segundo cuenta, y saber cómo realizar adecuadamente la RCP puede ser la clave para salvar su vida y evitar daños cerebrales irreversibles.

Es de vital importancia ser capaz de identificar rápidamente las situaciones de PCR en niños y conocer las maniobras de RCP básica. Así, podremos iniciar la reanimación de manera oportuna y aumentar la probabilidad de supervivencia en estos pacientes.

En las últimas décadas, se ha observado una disminución en la incidencia de PCR extrahospitalaria. En el caso de los niños, un estudio en EE.UU. En cuanto a la supervivencia, es significativamente menor (11 %) en los casos de PCR extrahospitalaria en comparación con la intrahospitalaria (41 %). Además, la supervivencia también varía según la edad del paciente. La principal causa de PCR en niños es el fallo respiratorio. En cuanto a las PCR de origen cardiaco, la bradicardia grave que progresa hacia la actividad eléctrica sin pulso y posterior asistolia es la arritmia más común en la parada cardíaca pediátrica, siendo por ello fundamental realizar una RCP básica de alta calidad.

En RCP pediátrica, se utiliza el término “lactantes” para referirse a los niños menores de 1 año, excluyendo a los recién nacidos (con recomendaciones específicas de reanimación tras el parto), y se utiliza el término “niños” para aquellos con edades comprendidas entre 1 año y la pubertad. No es necesario definir específicamente el inicio de la pubertad.

Este artículo ha sido elaborado siguiendo las recomendaciones publicadas por el European Resuscitation Council (ERC) en el año 2021(4), adaptadas por el Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal (GERCPPYN)(5) y basadas en las directrices emitidas por el International Liaison Committee on Resuscitation (ILCOR) en 2020(6). Recientemente, se han publicado las recomendaciones ILCOR 2023(7), en las que no se sugieren modificaciones para la secuencia de RCP básica pediátrica.

Una PCR se define como: la interrupción brusca, inesperada y potencialmente reversible de la respiración y la circulación espontáneas. La RCP básica comprende la identificación del individuo que experimenta una PCR, la notificación a los servicios de emergencia médica (SEM) y la asistencia en las funciones respiratorias y circulatorias hasta que el paciente pueda recibir atención sanitaria más especializada. Además del DESA, no se requiere la utilización de más equipamiento específico. Se indica la realización de RCP básica en cualquier niño que no responde a estímulos y presenta alteración en la función respiratoria.

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