Repollo Congelado y Lactancia Materna: Mitos, Realidades y Remedios

26.10.2025

La lactancia está llena de mitos y consejos erróneos que, en vez de ayudar, ponen trabas a las madres que desean amamantar. A continuación, exploraremos algunos de los mitos más comunes y un remedio natural que ha ganado popularidad: el uso de hojas de col.

Mitos Comunes sobre la Lactancia Materna

Es crucial desmentir ciertas creencias erróneas para apoyar a las madres en su proceso de lactancia:

  • Amamantar con horarios: Es la manera más sencilla de que la lactancia fracase, aunque algunos bebés puedan ganar peso con este método.
  • Los bebés siempre lloran por hambre: Llorar es su principal forma de comunicación, pero no siempre indica hambre.
  • Amamantar debe doler: Es un mito; el dolor es una señal de que algo no está bien y se debe buscar ayuda.
  • No es necesario despertar al bebé para que mame: Este mito puede llevar a una pérdida excesiva de peso en los primeros días.
  • El chupete es una necesidad del bebé: En realidad, es más una necesidad de los padres.
  • El bebé usa el pecho como chupete: Los bebés tienen diferentes tipos de succión: nutritiva y afectiva.
  • Si estás amamantando, no puedes enfermarte ni tomar medicamentos: Las madres lactantes pueden enfermarse y someterse a la mayoría de pruebas diagnósticas, y la mayoría de enfermedades comunes no impiden la lactancia.
  • Hay alimentos o bebidas que aumentan la producción de leche: La única manera de aumentar la producción es estimular el pecho ofreciéndolo más a tu bebé.
  • Si bebes agua mientras amamantas, la leche se vuelve aguada: Este consejo no tiene ninguna base.
  • La leche se estropea si hablas mal delante de tu hijo: La leche no se vuelve agria por esto.
  • La leche dentro del pecho se puede congelar solo si se congela a la madre entera: El frío exterior no estropea la producción de leche.

El Uso de Hojas de Col para Aliviar la Congestión Mamaria

Hace unos días se hizo viral en Instagram el remedio natural y casero que la actriz Sara Sálamo utiliza contra la mastitis: hojas de col entre el sujetador y su pecho, colocadas directamente sobre la piel, tapando los pezones. Este consejo le ayuda muchísimo a aliviar el dolor derivado de la lactancia materna durante el posparto, que es habitual en muchas mujeres lactantes. Las imágenes que compartió enseñando su cuerpo con las hojas de col en sus senos devolvieron el debate a la primera plana de la actualidad en el mundo de la maternidad sobre si este “truco” es realmente eficaz, y hemos aprovechado la ocasión para hacer un repaso por lo que dicen al respecto los distintos estudios publicados al respecto.

Instituciones prestigiosas en materia pediátrica como la American Academy of Pediatrics dejan constancia de que son muchas las mujeres que han conseguido resultados satisfactorios con las hojas de col o de repollo. “Las hojas limpias y refrigeradas de repollo o col se pueden cortar en pedazos pequeños o aplicar enteras directamente sobre el pecho”, comienza su explicación sobre cómo se debe proceder a poner las hojas para que puedan ser eficaces. “Las hojas enteras se ajustan a la forma del pecho si primero retira la parte central del tallo. Sostenidas en su lugar por medio del sostén, puede dejar el repollo sobre su pecho todo lo que desee o hasta que se caliente y marchite”, continúa. Esto último es algo muy curioso, ya que las hojas se llegan a cocer simplemente con el calor que emana del pecho de la lactante. Cuando esto ocurre, si decides probar el tratamiento natural, se deben volver a cambiar por nuevas hojas frescas. “Muchas madres experimentan alivio del dolor y de la inflamación por la congestión de los senos pocas horas después de utilizar el repollo”, concluye esta institución.

La ventaja que tiene con respecto a otros remedios caseros este tratamiento casero con hojas de col, y así lo apostilla también la American Academy of Pediatrics, es que “aparentemente el tratamiento es inocuo”, por lo que no se corre ningún riesgo al probarlo.

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Cómo Usar las Hojas de Col

“Las hojas limpias y refrigeradas de repollo o col se pueden cortar en pedazos pequeños o aplicar enteras directamente sobre el pecho”, comienza su explicación sobre cómo se debe proceder a poner las hojas para que puedan ser eficaces. “Las hojas enteras se ajustan a la forma del pecho si primero retira la parte central del tallo. Sostenidas en su lugar por medio del sostén, puede dejar el repollo sobre su pecho todo lo que desee o hasta que se caliente y marchite”, continúa. Cuando esto ocurre, si decides probar el tratamiento natural, se deben volver a cambiar por nuevas hojas frescas.

Evidencia Científica sobre la Eficacia de las Hojas de Col

Es importante destacar que la investigación clínica sobre la relación de las hojas de col y la descongestión de los senos es escasa, por lo que en cualquier caso no se puede hablar de eficacia ni de tratamiento probado desde un punto de vista científico. En él se referencian tanto investigaciones que sí concluyen que las hojas de col son efectivas contra la congestión mamaria como otras que apuntan en la dirección opuesta, de ahí que concluya afirmando lo siguiente: “Pequeños ensayos clínicos con limitaciones metodológicas importantes presentan resultados prometedores; pero es necesaria una investigación de calidad para poder conocer la eficacia de las hojas de col, comparado con placebo o con otras intervenciones, en mujeres que presentan congestión mamaria en el período postparto”.

Alimentación Complementaria (AC)

Desde el punto de vista nutricional, a partir de los 6 meses de vida, la LM exclusiva y la FA resultan insuficientes para cubrir una serie de requerimientos en el lactante sano, principalmente: energía, proteínas, hierro, cinc y vitaminas A y D(4), por lo que deben aportársele a través de otros alimentos. Los cereales constituyen el grupo de alimentos con el que mayoritariamente se inicia la AC. Los cereales sin gluten aportan principalmente carbohidratos (almidón y polisacáridos), además de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, y están suplementados con hierro.

Las frutas, además de celulosa, aportan: agua, sacarosa, vitaminas, sobre todo vitamina C, y minerales. Deben ofrecerse maduras para una mejor digestibilidad, y trituradas formando una papilla que se dará con cuchara, habitualmente en la merienda. Se puede comenzar con frutas aisladas o mezclando 3 o 4 frutas para variar el sabor, vigilando tolerancia.

En cuanto a las verduras, aportan agua, proteínas vegetales, celulosa, vitaminas y minerales. Se pueden dar frescas o congeladas, cocidas al vapor o hervidas en poca cantidad de agua y durante menos de 10 minutos para minimizar las pérdidas de vitamina C y de minerales. Algunas verduras (remolacha, espinacas, zanahorias en gran cantidad, acelgas, nabos…), por su alto contenido en nitratos, pueden ocasionar metahemo­globinemia en lactantes pequeños.

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Debido al riesgo de carencia de hierro en niños con LM exclusiva a partir de los 6 meses, es recomendable iniciar cuanto antes el aporte de carne (pollo, pavo, ternera, vaca y, más adelante, cordero y cerdo), ya que constituye una importante fuente de hierro.

A partir de los 6 meses, se pueden introducir yogures elaborados con leche adaptada y, posteriormente, alrededor de los 9-10 meses, se pueden dar yogures naturales de leche de vaca entera. Respecto a los yogures con sabores o trocitos de frutas, es conveniente introducirlos más adelante, dado que contienen azúcares en cantidades no desdeñables.

Por este motivo, actualmente se recomienda introducir el pescado a partir de los 9-10 meses, comenzando con pequeñas cantidades (unos 20-30 g) de pescado blanco, como merluza, gallo o lenguado, por su menor contenido en grasa y, en consecuencia, mejor digestibilidad y tolerancia, y aumentar progresivamente hasta 40-60 g/día.

En relación con el huevo, puede sustituir el aporte proteico de la carne o el pescado y se puede iniciar también a partir de los 9-10 meses. Se recomienda introducir primero la yema cocida (rica en proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos esenciales, hierro y vitaminas), comenzando con una cuarta parte añadida al puré de verduras y aumentando la cantidad progresivamente hasta ofrecer la yema completa, con una frecuencia de 2-3 veces por semana.

Las legumbres aportan fibra, hidratos de carbono, proteínas y vitaminas, pero también un elevado contenido de nitratos, por lo que se recomienda introducirlas al final del primer año de vida, sobre los 11-12 meses, en pequeñas cantidades y, a ser posible, sin piel o pasadas por el pasapurés, para favorecer su digestión y evitar flatulencia.

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Recomendaciones Adicionales sobre la Alimentación del Lactante

  • No se debe añadir sal ni azúcar en la preparación de los alimentos destinados a lactantes durante el primer año de vida.
  • A los lactantes con FA se les debe ofrecer pequeñas cantidades de agua a lo largo del día.
  • En niños nacidos pretérmino, se debe retrasar la AC, teniendo en cuenta para su inicio, la edad corregida según la fórmula: edad cronológica en semanas - (40 - edad gestacional).

Precauciones con los Nitratos en las Verduras

Los nitratos se encuentran de manera natural en los vegetales, especialmente en las hortalizas de hoja verde, como las espinacas y la lechuga. Su toxicidad viene determinada por su reducción a nitritos en el cuerpo humano que, en altas concentraciones pueden originar metahemoglobinemia, cuyo signo más característico es la cianosis.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda introducir las verduras en forma de puré a partir de los 6 meses, evitando en los primeros meses las espinacas, col y remolacha, porque pueden ser causa de metahemoglobinemia por su contenido en nitratos; recomienda introducir estas verduras a partir de los 12 meses.

Conclusión

La lactancia materna es un proceso que requiere información precisa y apoyo. Desmentir los mitos y explorar remedios naturales como las hojas de col puede ayudar a las madres a tener una experiencia más exitosa y cómoda. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud para obtener orientación personalizada.

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