Retos Comunes de la Lactancia Materna y Soluciones

28.10.2025

Como mamíferos, la lactancia materna es nuestra principal fuente de alimento al nacer. Si bien amamantar es un acto natural, no todo es cuestión de instinto. La práctica y la paciencia que en ocasiones requiere la lactancia valen la pena.

A continuación, se presentan algunas inquietudes comunes que tienen las mamás que dan el pecho, y las soluciones para remediarlas. He aquí algunas inquietudes comunes que tienen las mamás que dan el pecho, y las soluciones para remediarlas.

Problemas Comunes y Soluciones

Pezones Doloridos

Es común sentir una ligera molestia al dar el pecho durante las primeras sesiones de lactancia posparto, que se resuelve al minuto de comenzar a alimentar a tu bebé. Puede ser causada por una sujeción incorrecta (debido a una mala posición), una sujeción demasiado firme por parte de tu bebé a causa del uso de biberones y chupetes o cuando usas un extractor con un embudo que no se ajusta correctamente.

Remedios básicos:

  • Practica el posicionamiento piel con piel entre una sesión de lactancia y otra.
  • Espera hasta que tu bebé esté calmado y comience a mirar a su alrededor.
  • Experimenta con diferentes posiciones para amamantar, como las posiciones “transversal” y de “rugby”.
  • Baja un poco su cuerpo para ayudarlo a que su nariz se despegue de tu pecho y que su barbilla apunte más hacia él mismo de modo que pueda sujetarse mejor.
  • Prueba primero a darle a tu bebé el pecho que esté menos dolorido.
  • Aprende a despegar a tu bebé de tu pecho; nunca lo despegues antes de interrumpir la succión de la sujeción.
  • Extrae unas cuantas gotas de leche materna y frótalas sobre tus areolas y pezones después de amamantar.
  • Si estás usando un extractor de leche, revisa si viene con embudos de diferentes tamaños que se ajusten mejor.
  • Usa ropa de algodón sobre tus senos (un sostén para maternidad o una blusa suelta).
  • Si tus pezones están demasiado doloridos para permitir que tu sostén o ropa los toquen, usa sobre tus pezones y debajo del sostén copas protectoras

Acumulación de Leche en el Pecho (Ingurgitación)

Las sesiones de lactancia poco frecuentes o retrasadas, la sobreproducción de leche, la extracción inadecuada o ineficiente de leche, las alimentaciones complementarias, el destete apresurado o repentino, o el edema de pecho, pueden provocar endurecimiento e hinchazón de los pechos, lo cual por lo general ocurre en ambos durante los días posteriores al parto.

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Remedios básicos:

  • Alivia la presión en tus senos lo antes posible ya sea amamantando, mediante la extracción manual de leche o usando un extractor.
  • Amamanta o usa el extractor cada dos horas.
  • Toma una ducha tibia o coloca una compresa húmeda y tibia sobre tus senos.
  • Si tu bebé no se alimenta durante el tiempo suficiente para ablandarlos, usa un extractor de leche hasta que ya no sientas molestia en ninguno de tus dos senos.
  • Usa compresas frías entre una sesión de lactancia y otra.
  • Trata de apartar el exceso de líquidos del pezón y la areola. Coloca tus dedos y tu pulgar en la base del pezón y presiona hacia tu pecho durante aproximadamente un minuto.

Hormigueo en los Senos

Es posible que sientas algo de hormigueo conforme tus pechos se adaptan a la lactancia.

Remedios básicos:

  • Si el hormigueo solo dura unos cuantos segundos y se produce cuando tu bebé comienza a lactar, no te preocupes, es una señal normal de la secreción, es decir, la liberación de leche de tu seno.

Dolor en los Pechos

¿Sientes dolor durante los primeros días? Si tus pechos están llenos pero no hinchados durante los primeros días posteriores al parto, esto puede ser a causa de la transición de la leche inicial al aumento de leche madura, lo que ocurre aproximadamente de 2 a 5 días después del parto. Llama a tu médico si tus senos están doloridos, calientes, tienen un área creciente de enrojecimiento o si sientes fiebre (tu temperatura es de más de 38 °C). Es posible que tengas una infección mamaria y que necesites medicamentos.

Remedios básicos:

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  • Masajea suavemente la parte superior de tus pechos.
  • Aplica una compresa de alivio tibia o fría.
  • Toma duchas tibias.
  • Da el pecho frecuentemente, por lo menos de 8 a 12 veces en un periodo de 24 horas.
  • Asegúrate de que tu bebé esté en la posición correcta durante cada sesión de lactancia. Debe estar recostado con su cuerpo entero volteado hacia ti.
  • Verifica que tu pezón y la mayor parte del área alrededor del pezón estén cubiertos casi por completo por la boca de tu bebé, y que su lengua se encuentre en la parte inferior de la areola.
  • Al retirar a tu bebé de tu pecho, no olvides interrumpir la succión deslizando suavemente tu dedo entre tu pezón y sus encías.

Expulsión Súbita de Leche

El rociado potente de leche puede causar que tu bebé tosa, se atragante e incluso se desprenda de tu seno. La respuesta hormonal individual o un suministro hiperactivo de leche generalmente causan esto.

Remedios básicos:

  • Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia; puedes colocarlo verticalmente, como si estuvieras sosteniendo un balón de fútbol americano, o bien, puedes recostarte de lado o hacia atrás.
  • Puede ser útil extraer un poco de leche para eliminar el flujo potente inicial antes de colocar a tu bebé en tu seno.
  • Utilizar un protector de seno para formar una barrera ligera contra el rocío de leche durante la secreción potente inicial es otra opción.

Pezones Agrietados

La lactancia puede dejar tus pezones agrietados y sensibles debido a los ajustes iniciales de la lactancia o por lavar los pezones con jabón o usar otros agentes que causan resequedad, como el alcohol.

Remedios básicos:

  • Intenta usar un bálsamo humectante suave (una mezcla hipoalergénica de emolientes naturales sin lanolina) para aliviar los senos agrietados y sensibles.
  • Lava delicadamente los senos y los pezones con un jabón suave y agua, y no uses jabón ni alcohol en exceso, ya que estos pueden resecar la piel y causar cortadas.
  • Aplica un poco de leche extraída en tus pezones y permite que se sequen al aire.
  • Coloca un parche de gel refrescante dentro de tu sostén para evitar la fricción.

Conductos de Leche Tapados

Las protuberancias sensibles al tacto en cualquier parte de tu seno o en el área de las axilas pueden ser síntomas de un conducto de leche tapado.

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Remedios básicos:

  • Aplica calor seco o húmedo en el área mediante una ducha caliente o aplicando una compresa húmeda tibia.
  • Amamanta o extrae un poco de leche manualmente mientras el seno aún está tibio.
  • Ofrece primero el seno dolorido, y alienta a tu bebé a que se alimente más tiempo de ese lado.
  • Da un masaje en el área mientras amamantas y entre una sesión de lactancia y otra.
  • Alterna las posiciones para amamantar.
  • Evita usar un sostén de maternidad apretado o un sostén con varilla que pueda obstruir el flujo de leche.

Reflejo de Expulsión Lenta de Leche

Si la secreción (liberación) de leche de tus pechos tarda más de 10 minutos en producirse, esto puede ser debido a que te sientes estresada o angustiada en relación con la lactancia, por estar en una posición para amamantar incómoda o por sentir dolor mientras das el pecho.

Remedios básicos:

  • Mantente relajada cantando o tarareando una canción, leyendo un libro o hablando tranquilamente con tu bebé mientras le das el pecho.
  • Masajea suavemente el seno con la mano antes de colocar a tu bebé sobre tu pecho.
  • Dale el pecho en un ambiente tranquilo y sin estrés.
  • Cambia a una posición para dar el pecho más cómoda.

Escurrimiento de Leche

Si se escurre leche de tus pechos entre una sesión de lactancia y otra, esto puede ser debido a que ya se acerca la hora de amamantar o puede tratarse de una respuesta hormonal por escuchar a tu bebé llorar.

Remedios básicos:

  • Aplica un poco de presión directa sobre el pezón de tu seno para minimizar la respuesta.

Disminución de Leche

Existen varias razones por las cuales el suministro de leche puede disminuir que no tienen nada que ver con la capacidad de tu cuerpo de producir suficiente leche materna.

Remedios básicos:

  • Agrega a tu rutina diaria una sesión adicional de lactancia o extracción de leche.
  • Practica el contacto piel con piel entre una sesión de lactancia y otra.
  • Intenta darte un masaje en el pecho antes de amamantar y mientras lo haces.
  • Trata de relajarte con tu bebé y descansar un poco.
  • Toma las cosas con calma y bebe más líquidos.

Suministro Excesivo de Leche

Si tus pechos están demasiado llenos y no se “vacían” después de una sesión de lactancia completa, es posible que salpiques leche después de que tu bebé se despegue satisfecho de tu pecho, y tu bebé puede lucir incómodo después de tan solo unos minutos de comer y despegarse de tu pecho frecuentemente.

Remedios básicos:

  • Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia; puedes colocarlo verticalmente, como si estuvieras sosteniendo un balón de fútbol americano, o bien, puedes recostarte de lado o hacia atrás.
  • Amamántalo con un solo seno en cada sesión de lactancia y extrae leche de tu otro pecho únicamente para brindarte alivio si te sientes incómoda entre una sesión y otra.
  • Continúa ofreciendo el mismo pecho si el bebé quiere dentro de las dos horas siguientes a su última sesión, luego vuelve a ofrecerle el otro pecho en su próxima sesión.

Dificultad para Sujetarse

Tu bebé abre la boca, pero no se sujeta a tu pecho para comer. Las causas comunes incluyen el uso de biberones o chupetes, pezones planos o invertidos, o incluso un bebé demasiado somnoliento.

Remedios básicos:

  • Evita el uso de chupetes y la alimentación con biberón durante las primeras tres a cuatro semanas para establecer firmemente la lactancia.
  • Practica el contacto piel con piel tan a menudo como puedas entre una sesión de lactancia y otra.
  • Ofrécele tu pecho cuando muestre las primeras señales de hambre. Extrae un poco de leche para tener unas cuantas gotas de leche en el pezón antes de ofrecerle tu pecho.
  • Extrae una pequeña cantidad de leche de tu pecho manualmente o con un extractor antes de amamantar para suavizar la areola y estimular el flujo de leche, de modo que reciba leche de inmediato.
  • Trata de usar diferentes posiciones para amamantar.
  • Considera la posibilidad de usar un protector de pezón para pezones planos o invertidos si el pezón no permanece estimulado incluso después de usar un extractor de leche.

Otras Dificultades

  • Perlas de leche: Pequeño punto blanquecino en el pezón que produce dolor agudo durante la succión. Se recomienda aplicar calor local antes de las tomas.
  • Mordeduras: Los niños pueden morder el pecho por diferentes razones. Se recomienda decir "¡No!" y ofrecer el pecho de nuevo, diciéndole "no me muerdas".
  • Cólicos del lactante: Episodios vespertinos de llanto intenso. Se recomienda responder precozmente al llanto y tomar al bebé en brazos. Se puede intentar calmarlo ofreciéndole el pecho.
  • Obstrucción de un conducto lácteo: Vaciado defectuoso de un lóbulo mamario. Tratamiento: aumentar frecuencia de las tomas, calor local previo, mejorar el vaciado del lóbulo y realizar masaje del área en dirección al pezón.
  • Mastitis: Inflamación de los lóbulos mamarios. Es recomendable analizar la leche para identificar la infección. Los analgésicos-antiinflamatorios son necesarios, y en muchos casos el tratamiento antibiótico.
  • Grietas: Generalmente se deben a mala técnica de lactancia o anomalías anatómicas en el bebé. Tratamiento: vaciar con frecuencia el pecho y analgésicos.

Consideraciones Adicionales

La lactancia materna es delicada, las irregularidades o desequilibrios que se produzcan o hayan producido en la madre pueden conllevar a esta baja producción de leche.

  • Anquiloglosia: La anquiloglosia, o frenillo lingual corto, puede afectar a la movilidad de la lengua, dificultando la succión adecuada. La frenectomía, a ser posible, hay que realizarla antes de los primeros seis meses de vida, idealmente la primera semana, para evitar la desesperación tanto en la madre como del bebé.
  • Alergia a la PLV: Los síntomas más frecuentes de alergia a la PLV son: cutáneos, intestinales y/o respiratorios. La lactancia materna por sí sola no previene el riesgo de desarrollar una alergia a las PLV si la madre consume lácteos.
  • Reflujo: El reflujo es uno de los motivos por los que un bebé puede rechazar el pecho. El ácido gástrico irrita su mucosa esofágica y la inflama, el bebé siente que la leche le quema. El llanto es muy intenso y agudo.

La Importancia de la Lactogénesis

Es importante conocer la fisiología de la mama. La lactogénesis I, también conocida como la lactogénesis temprana, comienza durante el segundo trimestre del embarazo. La lactogénesis II, también conocida como la lactogénesis tardía, ocurre en los días que siguen al parto.

La prolactina es una hormona vital para el desarrollo de la glándula mamaria durante el embarazo y la lactancia, sin esta hormona no existe fabricación de leche materna.

Tipos de Leche Materna

  • Leche Preparto: Predomina sobre todo el exudado plasmático en su composición, células, inmunoglobulinas, lactoferrina, seroalbúmina, cloruro de sodio y lactosa.
  • Calostro: Es la primera leche que se obtiene tras el parto. El propósito es proporcionar una leche de bajo volumen, facilitando así la adaptación y la coordinación de la succión, deglución y respiración.
  • Leche de transición: Aparece entre el calostro y la leche madura.
  • Leche madura: Esta leche va a aparecer entre los 10-15 días de vida. La composición de la leche madura se estabiliza en torno al mes de vida, aunque luego presente variaciones durante el día o ante determinadas situaciones o necesidades del bebe.
  • Leche de destete: En la fase de destete final o involución, la leche vuelve a tener unas características similares al calostro, debido a que se abre de nuevo la vía para celular.
  • Leche de prematuro: La leche materna de la propia madre de un recién nacido prematuro es particularmente protectora contra la enterocolitis necrotizante, la sepsis, la bronca displasia pulmonar, la retinopatía del prematuro y reduce la estancia hospitalaria y re-hospitalizaciones.

Recomendaciones Finales

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna durante los primeros 6 meses de vida del lactante de manera exclusiva, y posteriormente ir introduciendo la alimentación complementaria hasta los dos años o más, según el deseo de la madre y su hijo.

Para ayudar a las mujeres a enfrentarse a este reto es fundamental una adecuada promoción de la misma desde el sector sanitario, información adecuada y la existencia de grupos de apoyo y profesionales que acompañen a la mujer durante esta etapa. Si una madre tiene problemas con la lactancia pero desea continuar, el profesional al que debe recurrir es a la matrona.

En muchos centros existe la opción desde el puerperio inmediato durante el ingreso. Debemos evitar la imposición del pezón en la boca del niño, así como el uso de tetinas.

Algo muy importante a la hora de conseguir una lactancia exitosa es cuidar la dieta de la madre. Esta debe consumir 500 calorías adicionales al día y seguir una dieta rica en proteínas.

Otro de los grandes retos existentes en la lactancia es lo difícil que es la conciliación para las madres que trabajan fuera del hogar.

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