Sangrado Nasal en Niños: Causas, Tratamiento y Prevención
La hemorragia nasal, también conocida como epistaxis, es un sangrado de la mucosa que recubre el interior de la nariz y que sale a través de las fosas nasales. La palabra epistaxis procede del griego y significa «goteo». En pediatría, la epistaxis es una situación frecuente: hasta un 60% de los niños presentará un episodio en algún momento de sus vidas, sobre todo entre los 2 y 10 años, siendo menos habitual en los menores de dos años y en adolescentes.
¿Por qué se produce la hemorragia nasal?
La nariz es un órgano muy vascularizado. En concreto, el tabique nasal está recubierto por una mucosa que contiene muchos vasos sanguíneos, cuya función es la de calentar y dar humedad al aire que se respira. Cualquier situación que afecte a esta mucosa nasal puede provocar un sangrado. En pediatría, las causas más comunes son:
- Idiopáticas (de origen desconocido).
- Traumatismos: golpe, rascarse o “hurgarse” la nariz, cuerpo extraño en la fosa nasal.
- Inflamación: catarro, alergia.
- Infección: por colonización por Staphylococcus aureus.
- Irritación: sequedad ambiental.
Otras causas menos frecuentes
- Alteración de la coagulación: las coagulopatías implican un mayor riesgo de episodios recurrentes y de mayor severidad, en especial en casos con antecedentes familiares.
- Malformaciones congénitas arteriovenosas
- Iatrogenia: irritación por medicación endonasal como corticoides nasales o descongestionantes nasales, inhalación de drogas (cocaína).
- Tensión arterial aumentada.
- Neoplasias: son una causa muy infrecuente de epistaxis. El tumor más común es el angiofibroma nasofaríngeo juvenil, el cual es un tumor sólido, altamente vascularizado, que se presenta con mayor frecuencia en varones de 10 a 16 años.
La epistaxis puede ocurrir en cualquier momento del día, pero es frecuente que ocurra por la noche cuando el niño duerme.
En la mayoría de los niños, la epistaxis se resuelve espontáneamente o tras la colocación de un taponamiento (algodón) que puede estar impregnado en H2O2, junto a la compresión durante diez minutos de las alas nasales (Método de Trotter).
¿Cómo se trata la hemorragia nasal en niños?
Es muy importante mantener la calma y no asustar al propio niño. La epistaxis puede ser muy escandalosa, pero en niños suele ser leve y muy raramente tenga una repercusión importante. En muchas ocasiones, cede por sí misma en unos minutos.
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Para cortar la hemorragia, se debe apretar con un dedo la nariz por el lado de donde sale la sangre o bien haciendo la pinza con el índice y el pulgar en la porción cartilaginosa del tabique nasal, con la fuerza suficiente y continua para que deje de sangrar, durante 5-20 minutos. La postura del niño debe ser sentado o de pie, con la cabeza en la posición habitual, ni echando la cabeza hacia atrás ni hacia adelante. Conviene esperar algún minuto después de que deje de sangrar para retirar la presión. La inmensa mayoría de las epistaxis en pediatría se resuelven haciendo esta presión externa.
Sólo si pasados 20 minutos no ha cedido la hemorragia, es aconsejable acudir a un centro médico o servicio de urgencias. Si persiste la epistaxis, se aplicará una gasa o algodón impregnado de un vasoconstrictor tópico (en mayores de 6 años) dentro de las fosas nasales.
Muy excepcionalmente, en los casos que persiste la hemorragia a pesar de las medidas anteriores o en los que la epistaxis es recurrente e interfiere en la vida del niño, puede quemarse (cauterizarse) la zona de la mucosa nasal sangrante o realizar un taponamiento nasal con gasas durante 72 horas.
El sangrado suele ser en forma de goteo y puede ceder por sí solo o con algunas maniobras. Para cortar la hemorragia la maniobra más sencilla y eficaz es apretar con un dedo la nariz por el lado de donde sale la sangre o bien haciendo la pinza, en la parte baja de la nariz, con el índice y el pulgar, y con la fuerza suficiente para que deje de sangrar. La postura del niño debería ser sentado o de pie, con la cabeza en la posición habitual, ¡no hace falta echarla hacia atrás! La compresión se puede mantener unos 5-30 minutos hasta que deje de sangrar, pero es importante no dejar de apretar para comprobar si sangra o no cada poco tiempo, conviene esperar algún minuto después de que deje de sangrar para retirar la presión. Si pasado ese tiempo la hemorragia no ha cedido, es aconsejable buscar asistencia sanitaria.
En algunos manuales de primeros auxilios recomiendan introducir un algodón o una gasa empapados en agua oxigenada para ayudar a taponar. Pero lo mejor es comprimir sin más.
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En muy pocos niños habrá que hacer algún otro tratamiento. En los casos en que no ceda con compresión o con un taponamiento realizado en el centro sanitario o en los casos que se repiten e interfieren la vida del niño, puede quemarse (cauterizarse) en un centro sanitario la zona sangrante o utilizar alguna crema o pomada que evite el sangrado, pero por lo general no es necesario.
¿Cómo se previene la epistaxis?
Después de una epistaxis, en la zona de la nariz que ha sangrado se forma una pequeña costra que puede saltar al mínimo roce y volver a sangrar. Por este motivo, se recomienda seguir con las actividades de la vida diaria con normalidad, pero evitar las que conlleven riesgo de golpe en la nariz (judo, rugby, etc.), procurar no tocarse la nariz ni hacer lavados nasales en esa fosa nasal durante unos días.
Aquí hay algunas pautas sobre cómo actuar:
- Mantén la calma.
- Presiona suavemente la fosa nasal que sangra (justo por debajo del hueso nasal).
- No inclines la cabeza hacia atrás.
- Aplica una compresa fría.
- Evita que el niño se limpie la nariz de forma brusca.
En los casos de alergia, el uso de antihistamínicos orales puede ayudar a controlar estos episodios. Evitar durante unos días el uso de corticoides nasales. Si la causa es un ambiente seco, puede ser útil el empleo de humidificadores en los dormitorios.
Para prevenir el sangrado nasal, es importante mantener una adecuada humidificación de la mucosa nasal. Se pueden realizar lavados nasales con suero fisiológico o agua de mar varias veces al día y utilizar humidificadores en el hogar para evitar la sequedad nasal, especialmente en ambientes con calefacción o aire acondicionado, que tienden a resecar el aire. Si la mucosa está seca, se recomiendan pomadas intranasales con vaselina, vitamina A o ácido hialurónico, que ayudan a mantener la hidratación de las fosas nasales. Si hay sobreinfección, se indicarán pomadas antibióticas. Además, es importante restringir el uso de corticoides tópicos en niños, ya que pueden contribuir a la aparición de epistaxis.
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Como prevención ante los sangrados nasales, es conveniente evitar introducir el dedo o el pañuelo en el interior de las fosas nasales, aumentar la humedad en las estancias donde se permanece más tiempo mediante humidificadores (sobre todo en invierno con calefacciónes altas), así como los lavados con agua de mar o sprays con ácido hialurónico. También es necesario llevar un control de la tensión arterial en pacientes hipertensos y realizar un tratamiento correcto en personas que sufran de rinitis o rinosinusitis alérgica.
¿Cuándo buscar atención médica?
Es fundamental buscar atención médica en los siguientes casos:
- Si el sangrado no se detiene después de 10-15 minutos de presión continua.
- Si el sangrado es el resultado de un traumatismo.
- Si el niño presenta dificultad para respirar.
- Si el sangrado es muy intenso.
- Si el niño tiene tendencia a hemorragias nasales recurrentes.
- Si el sangrado nasal dura más de 30 minutos, a pesar de aplicar presión directa sobre la nariz.
- Si el sangrado es intenso y no se puede cortar la sangre nasal.
- Si el sangrado nasal ocurre con frecuencia.
- Si es el resultado de un traumatismo en la nariz.
- Si va acompañado de otros síntomas como mareos, debilidad, confusión o visión borrosa.
En AFEMEFA, contamos con especialistas capacitados para evaluar la condición de tu hijo y recomendar el tratamiento adecuado.
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