¿Se puede tener relaciones sexuales durante el embarazo? Riesgos y Beneficios

31.10.2025

El sexo en el embarazo es un tema que genera muchas dudas y preocupaciones en las parejas. Sin embargo, es importante saber que hacer el amor embarazada, y después del embarazo, es seguro y puede ser muy placentero si no se están dando complicaciones en la gestación.

En general, las relaciones sexuales durante el embarazo implican una mayor delicadeza y complicidad con la pareja. Las relaciones sexuales durante el embarazo no solo son seguras en la mayoría de los casos, sino que también pueden aportar beneficios tanto físicos como emocionales.

Salvo que tu ginecólogo especifique lo contrario, practicar relaciones sexuales durante el embarazo no sólo es algo seguro, sino que, además, es favorable para la pareja.

Protección del bebé durante el acto sexual

El bebé está protegido por los músculos del útero y el líquido amniótico, y además el tapón mucoso evita el paso de microorganismos desde la vagina hacia el útero, previniendo posibles infecciones que puedan llegar a resultar peligrosas.

Esta creencia es totalmente falsa ya que el bebé está protegido por el líquido amniótico y el útero que se encuentra sellado por una membrana mucosa que cierra el cérvix protegiendo al bebé incluso de infecciones vaginales. Así, el pene nunca entrará en contacto con el bebé durante las relaciones sexuales.

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¿Cuándo evitar las relaciones sexuales durante el embarazo?

Existen ciertas circunstancias en las que sí conviene evitar las relaciones sexuales en el embarazo, como por ejemplo en casos de riesgo de parto prematuro, sangrado vaginal sin justificación, incompetencia cervical, pérdida de líquido amniótico o embarazo múltiple.

Además, contraer una enfermedad de transmisión sexual podría ser muy peligroso tanto para la madre como para el feto, por lo que, en caso de duda con la pareja sexual, es necesario utilizar preservativo.

El sexo durante el embarazo puede suponer un riesgo si la mujer embarazada presenta ciertas complicaciones en el momento actual o las tuvo en el pasado. En estos casos existe un riesgo de aborto, parto prematuro o infección.

Es recomendable consultar con el equipo médico de ginecología, en caso de presentarse situaciones como sangrado vaginal de causa desconocida o de tener antecedentes de parto prematuro.

Ante el diagnóstico de parto prematuro inminente, los médicos suelen recomendar limitar cualquier actividad que pueda estimular las contracciones uterinas.

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Las relaciones sexuales durante el embarazo deberán suspenderse siempre que tu ginecólogo así lo indique, debido a la existencia de alguna patología, como por ejemplo: amenaza de aborto o parto prematuro, problemas con la placenta, rotura prematura de la bolsa o si existe sangrado.

Cuando la placenta cubre parcial o completamente el cuello uterino, se considera placenta previa.

La presencia de líquido amniótico en la zona vaginal indica que la bolsa de las aguas se ha roto.

En las primeras ecografías, es posible detectar hematomas placentarios, los cuales pueden indicar un pequeño desprendimiento de la placenta. También pueden producirse pequeños sangrados vaginales, que no siempre representan un problema. A medida que avanza la gestación, el cuello del útero se vuelve más sensible y vascularizado. Como consecuencia, tras el coito pueden aparecer pequeñas pérdidas de sangre.

Deseo sexual durante el embarazo

Ahora que sabemos que se puede tener relaciones sexuales en el embarazo, es conveniente hablar acerca del deseo sexual, ya que puede variar a lo largo del periodo de gestación debido a los cambios físicos y hormonales que afectan a la futura madre.

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Es completamente normal que el deseo sexual cambie a lo largo del embarazo. Algunas mujeres experimentan un aumento de la libido debido a los cambios hormonales, mientras que otras pueden sentirse menos interesadas por el cansancio, las náuseas o las molestias físicas.

Durante la gestación, el cuerpo y las emociones atraviesan múltiples transformaciones. Algunas son visibles, como el crecimiento del abdomen o los cambios hormonales, y otras más íntimas, como la variación del deseo sexual. Muchas personas se preguntan si es normal sentir más o menos apetito sexual en esta etapa. Este proceso no es igual para todas las mujeres ni en todas las fases.

Durante los tres primeros meses de embarazo es posible que se tengan menos ganas debido al malestar producido por las náuseas y el cansancio. Sin embargo, es habitual que, durante el segundo trimestre, muchas madres se pregunten si se puede tener relaciones estando embarazada, ya que el deseo tiende a aumentar gracias a la disminución de las molestias iniciales y el aumento del flujo sanguíneo a la zona pélvica.

A lo largo del tercer trimestre es posible que el deseo sexual vuelva a disminuir debido a las molestias y a la incomodidad por el tamaño de la barriga.

En el primer trimestre, las náuseas, el cansancio o las molestias iniciales pueden reducir el interés por el sexo. En el segundo, muchas mujeres notan un aumento del deseo.

En un principio no es necesario utilizar el preservativo o métodos anticonceptivos si se mantienen relaciones sexuales con una pareja sana, aunque no es desaconsejable.

Beneficios del sexo durante el embarazo

El sexo durante el embarazo puede aportar ventajas tanto para la madre como para el bebé.

  • Mejoran el estado de ánimo y reducen el estrés.
  • Fortalecen la conexión en pareja.
  • Favorecen la circulación sanguínea.
  • Ayudan a mantener la elasticidad del suelo pélvico.
  • Aumenta el vínculo afectivo de la pareja.

Durante el acto sexual, se produce una mayor irrigación y flujo sanguíneo en los músculos de la pelvis, lo que puede hacer que la experiencia sea más placentera.

El orgasmo libera oxitocina, que ayuda a disminuir el estrés y endorfinas, que ayudan a la mejoría temporal de las molestias del embarazo.

Además, el sexo durante el embarazo no sólo son favorables para la pareja, sino que el feto también recibe beneficios físicos de las mismas, debido a las sensaciones placenteras transmitidas por la mamá a través de la segregación de endorfinas.

Por otra parte, la actividad sexual provoca un mayor aporte sanguíneo a los músculos de la pelvis de la mujer, lo que repercute en un aumento de la cantidad de oxígeno que se destina a la placenta y, con ello, en el bienestar fetal.

Las contracciones que las paredes uterinas y vaginales experimentan durante el orgasmo son una excelente manera de estimular tu musculatura perineal, lo cual te ayudará a ser consciente tanto de su localización como de las sensaciones asociadas a la contracción, y así te será más fácil trabajar esta musculatura en tu día a día, cuando realices la rutina de ejercicios de suelo pélvico para la llegada del bebé.

Durante estos meses el flujo sanguíneo en el área pélvica se incrementa lo que provoca mayor deseo sexual y mayor facilidad para llegar al orgasmo. Tanto es así que muchas mujeres afirman haber experimentado los orgasmos más intensos de sus vidas en esta etapa.

Mitos sobre el sexo en el embarazo

Existen muchísimas creencias erróneas sobre si es bueno o no mantener relaciones sexuales durante el periodo gestacional siendo las más frecuentes las que tienen que ver con el miedo a hacer daño al bebé durante la penetración o el temor a provocar un parto prematuro.

Existen muchos temores infundados acerca de practicar sexo durante el embarazo, pero debemos saber que para la mayoría de las mujeres tener relaciones sexuales durante la gestación no supone ningún riesgo, y que incluso puede resultar muy beneficioso para la pareja.

Veamos algunos de los mitos más comunes:

  • Miedo a dañar al bebé durante la penetración: El bebé está protegido por el líquido amniótico y el útero.
  • El orgasmo puede provocar el parto: No puede desencadenarlo a no ser que el cuello del útero esté preparado para ello y que el parto sea inminente.
  • El embarazo protege de enfermedades de transmisión sexual: Es importante el uso de preservativos si alguno de los miembros de la pareja tiene alguna ETS o en el caso de nuevas parejas sexuales o relaciones de pareja no monógamas.
  • La penetración puede provocar un aborto: Esto no es posible porque el bebé se encuentra totalmente protegido por el útero y el tapón mucoso.
  • El deseo sexual disminuye durante el embarazo: Esto es algo muy subjetivo ya que el deseo sexual de cada mujer es diferente y puede verse afectado por distintos motivos.
  • El cuerpo de las embarazadas no es atractivo: Lo que para cada uno es atractivo o excitante dependerá de las preferencias individuales de cada persona.
  • El bebé será consciente de lo que está pasando: El bebé no notará nada más que un balanceo debido a los movimientos ya que se encuentra perfectamente acomodado en el saco amniótico ajeno a cualquier cosa que suceda en el exterior.
  • No se pueden practicar ciertas posturas sexuales: La clave es encontrar la comodidad para que las relaciones resulten placenteras y gratificantes.

Posturas sexuales recomendadas durante el embarazo

Generalmente, las posiciones mantenidas antes del embarazo suelen ser algo complicadas de mantener durante las etapas más avanzadas del embarazo.

Evidentemente, conforme el embarazo avanza y la tripa y el bebé cada vez es mayor, hay posturas que pueden resultarte poco cómodas o, incluso, complicadas. Todo es cuestión de probar.

Con esto, prácticamente todas las posturas sexuales podrían practicarse durante este periodo, pero se pueden aconsejar dos por encima del resto.

Por eso, puede ser recomendable una postura con la mujer encima del hombre, siendo además una de las opciones más cómodas y placenteras para la mujer.

Al llegar a la última etapa del embarazo el hecho de mantener relaciones sexuales puede empezar a ser dificultoso dado el volumen del abdomen y la falta de movilidad de la mujer. Para lograr una mayor comodidad, se puede optar por la postura de la cucharita, una de las posturas más indicadas. En ella, la mujer se tumbará de costado y el hombre se situará detrás de ella.

Recomendaciones finales

No obstante, si aun conociendo los efectos positivos del sexo durante la gestación prefieres no mantener relaciones sexuales, no hay nada de malo en ello. Aquí será importante tener una buena comunicación en pareja que permita expresar las preocupaciones, las necesidades y los deseos de cada uno de manera que podáis ser capaces de entenderos, cuidaros y serviros de apoyo.

Si te encuentras en esta situación, no desesperes, es el momento ideal para comprobar que las relaciones sexuales no tienen por qué ser exclusivamente coitales y que se puede disfrutar de una vida sexual plena sin necesidad de recurrir a la penetración. Ternura, caricias, sensualidad, afecto, erotismo y un poquito de imaginación son las claves para explorar la sexualidad de la pareja en esta nueva etapa.

Si hay dudas sobre qué es lo más adecuado en cada caso, la mejor opción siempre será hablar con el ginecólogo.

Recuerda que cada mujer tiene su forma particular de vivir y disfrutar de su sexualidad y esto también se aplica al embarazo.

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