Síndrome de Transfusión Feto Fetal: Causas, Síntomas y Tratamiento

06.12.2025

Descubrir un embarazo de gemelos siempre es una sorpresa. Los embarazos gemelares se clasifican en dos tipos: monocoriales, cuando los fetos comparten la misma placenta, y bicoriales, cuando cada uno tiene la suya.

¿Qué es el Síndrome de Transfusión Feto Fetal (STFF)?

El síndrome de transfusión feto fetal ocurre cuando el flujo sanguíneo entre los gemelos es desigual. En este caso, un feto bombea sangre a la placenta del otro. El otro, llamado el feto receptor, recibe demasiada sangre y el feto donante no recibe suficiente. Este último no crece lo suficiente, apenas orina y tiene muy poco líquido amniótico.

Cuando las conexiones son de tal envergadura que la vida de los bebés corre peligro, hablamos del síndrome de transfusión feto-fetal.

Clasificación del STFF

Esta condición se clasifica en cinco estadios (I-V) según su gravedad. En los primeros niveles (I y II), no suelen detectarse alteraciones cardiovasculares graves. A partir del estadio III, pueden aparecer complicaciones graves en el sistema cardiovascular, y en el IV, uno de los fetos presenta un fallo cardíaco avanzado.

Causas del STFF

El síndrome de transfusión feto-materna se produce principalmente en embarazos gemelares monocoriónicos. En general suele haber alguna que otra conexión entre los vasos sanguíneos de ambos bebés, sin causar demasiados problemas.

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De los embarazos múltiples el 30% son monocigotos, el 70% monocoriales biamnióticos y<1% monocoriales monoamnióticos.

Síntomas del STFF

La doctora Mar Bennasar, especialista en Medicina Fetal del Hospital Clínic Barcelona, advierte: “Este un síndrome que puede cursar sin ninguna sintomatología en la madre”. Esto representa un riesgo, ya que, si no se detecta a tiempo las consecuencias pueden ser graves.

Cuando hay síntomas, los más comunes son distensión abdominal y contracciones. Sin embargo, al ser poco específicos, es posible que no se asocien de inmediato con el síndrome de transfusión feto-fetal.

Otros síntomas incluyen:

  • Un crecimiento repentino del vientre y aumento de peso sorprendente; puede indicar un volumen sospechoso del líquido amniótico.
  • La madre vive la sensación de tener una barriga tirante y experimenta gran incomodidad. El tamaño de su vientre no coincide con el de un embarazo gemelar normal; es excesivamente grande y está hinchado.
  • No percibir (más) los movimientos de los bebés o uno de ellos: el más pequeño, al no disponer de apenas líquido amniótico, está \’atrapado\’ y el otro dispone de tanto líquido que su madre no nota sus movimientos. También es posible que la madre lo perciba como muy movido e inquieto.

Diagnóstico del STFF

Tal como señala la doctora Bennasar, es crucial seguir los controles establecidos: “Es muy importante realizar controles seriados en estas gestaciones. El diagnóstico se realiza mediante una ecografía. Se detecta porque el feto donante tiene poco líquido amniótico en su saco y no es posible ver su vejiga. En cambio, el feto receptor muestra una gran cantidad de líquido amniótico y la vejiga distendida.

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A veces, también se observa una discrepancia en el tamaño y el peso de los fetos, aunque por sí sola, esta diferencia no es suficiente para confirmar el diagnóstico.

“La transfusión feto fetal puede aparecer en cualquier momento de la gestación, pero es más frecuente entre las 16 y las 25 semanas”, explica la doctora Bennasar.

Entre las semanas 8 y 14 del embarazo mediante la ecografía se puede descubrir una placenta compartida. En caso de que se detecte una placenta compartida, se mide cada semana o cada dos semanas el desarrollo de los bebés y la cantidad del líquido amniótico. El periodo entre las semanas 14 y 25 es importante, ya que entonces se puede constatar si se va desarrollando el síndrome feto-fetal.

Tratamiento del STFF

Aunque sin tratamiento el índice de mortalidad es muy alto, el pronóstico mejora considerablemente después de la cirugía.

Hoy en día se hace el tratamiento con láser como primera opción en caso de un STFF. La posibilidad de que ambos bebé sobrevivan es de 60-65%. La posibilidad de que por lo menos uno sobreviva, es de 85%. La mayoría de los bebés, tratados por el TFF, nacen con 32-34 semanas.

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La primera opción terapéutica es la intervención quirúrgica, específicamente una fetoscopia. Durante este procedimiento, se realiza una incisión de unos 3 milímetros en la piel y se inserta una cánula hasta la cavidad uterina.

Aunque pueda parecer un procedimiento complejo, la doctora Bennasar destaca que “la fetoscopia es una técnica mínimamente invasiva”. Tras la intervención, la paciente debe guardar reposo absoluto durante las primeras 24 horas.

Mediante una operación prenatal se cauterizan las conexiones entre los vasos sanguíneos de los bebés. Es un procedimiento parecido a la laparoscopia. Esta intervención requiere mucha habilidad por parte del ginecólogo y solo se realiza en una clínica especializada.

Otros Métodos de Tratamiento

Existen otros métodos, aunque son menos efectivos. Uno de ellos es el amniodrenaje, que consiste en extraer el exceso de líquido amniótico del saco del receptor. En realidad es un tratamiento de síntomas, ya que no soluciona el problema subyacente y el bebé donante sigue bombeando sangre a su hermano gemelo.

Complicaciones del Tratamiento

Entre las complicaciones del tratamiento más frecuentes se encuentra la rotura de la bolsa amniótica, que se presenta en un 10%-20% de los casos y, generalmente, no conlleva la pérdida de la gestación. También pueden darse el parto prematuro y la pérdida gestacional, que ocurre en un 5%-10% de los casos.

Otras complicaciones son el retraso de crecimiento selectivo y las secuelas neurológicas del feto superviviente, principalmente asociadas a la prematuridad.

Pronóstico Después del Tratamiento

Tras el procedimiento, la supervivencia de al menos un feto se alcanza en un 85%-90% de los casos, mientras que la supervivencia de ambos fetos se consigue en el 65%.

Negligencia Médica en Casos de STFF

El síndrome de transfusión feto-materna es una complicación que puede ocurrir durante el embarazo y requiere de atención médica inmediata. Sin embargo, cuando los médicos no siguen los protocolos adecuados y no brindan una atención médica de calidad, el resultado puede ser una negligencia médica por causar graves daños a la madre y al feto.

Causas de la Negligencia Médica

Hay muchas causas que contribuyen a que se produzca una negligencia médica de este tipo. Algunas de las más comunes pueden incluir lo siguiente:

  • Falta de monitoreo adecuado: Si los médicos no monitorean adecuadamente a la madre y al feto durante el embarazo, pueden presentarse signos de complicaciones graves como la transfusión feto-materna.
  • Falta de información al paciente: Es importante que los médicos informen a la madre sobre los riesgos del síndrome durante el embarazo. Si no lo hacen, la madre puede no tomar las medidas necesarias.

Casos de Negligencia Médica en España

En España ocurrieron algunos casos de transfusión feto-materna que llegaron a los tribunales y han dado lugar a sentencias importantes. Uno de los casos más destacados en la jurisprudencia española es el de una pareja de Barcelona.

Tabla resumen de supervivencia según etapa de Quintero:

Etapa de Quintero Supervivencia
Etapa 1 83%
Etapa 2 35%
Etapa 3 67.5%
Etapa 4 50%

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