Tacatá para bebés: Beneficios y riesgos
El tacatá, tacataca o andador infantil -un armazón con ruedas pivotantes en la base y un asiento central en el que el niño se coloca a horcajadas e impulsa con los pies para desplazarse- es un elemento habitual en los hogares con niños pequeños, aunque no exento de controversia. En el periodo infantil, se adquieren habilidades funcionales de forma continua y progresiva.
¿Por qué se desaconseja el uso de los andadores para bebés?
Las asociaciones de pediatría son tajantes al respecto: el uso del tacatá se desaconseja sin excepción. "El tacatá no aporta beneficios al niño, pero sí muchos riesgos, por lo que no es un producto que deberíamos tener en casa", afirman los expertos.
Interfiere en el desarrollo motor
Los andadores para bebé impulsan a recorrer algunas etapas del desarrollo motor que no corresponden a las de su desarrollo cognitivo: sus primeros pasos no son la expresión de sus ganas de explorar, sino el resultado de un proceso madurativo. Es decir, el niño debe estar preparado a nivel físico y cognitivo para caminar.
Aprender a caminar forma parte de un proceso madurativo que pasa por diferentes fases: en general, el bebé empieza a gatear, para, después, ponerse de pie, desplazarse lateralmente apoyándose en algún sitio y, finalmente, dar sus primeros pasos. El uso frecuente del andador retrasa o elimina la natural adquisición del gateo, es decir, el movimiento preparatorio para caminar.
La fase del gateo es fundamental para el desarrollo psicomotor del niño: favorece la coordinación de los dos hemisferios cerebrales, el desarrollo de la coordinación ojo-mano, fortalece hombros y caderas, y tonifica los músculos que, más adelante, le ayudarán a mantenerse erguido y caminar.
Lea también: Frecuencia de nacimientos
A nivel motor, esta variabilidad, el correcto desarrollo estructural y de movimiento se ve influenciada por la interacción con el entorno y la exploración de este. Cuantas más posibilidades de explorar, moverse, practicar movimientos, rectificar posturas y apoyos, mayor y mejor desarrollo del sistema musculoesquelético. El ensayo-error es fundamental para un correcto aprendizaje en todas las áreas de desarrollo.
El tacatá no ayuda que aparezca la marcha, sino que interfiere en la correcta maduración psicomotriz del niño, influenciando negativamente en la adquisición correlativa de hitos motrices por privación de experiencias y movimientos propios de cada edad.
Provoca problemas posturales
En el andador, el pequeño adopta una postura forzada, poco natural, con las piernas separadas y ligeramente arqueadas, lo que puede repercutir en el correcto desarrollo motor. En los primeros meses, es normal que los bebés tengan las piernas arqueadas, o en genu varo, debido a la posición que adoptaron en el útero materno. Esta anomalía se corrige de forma espontánea cuando el niño comienza a caminar y las extremidades empiezan a soportar el peso de su cuerpo.
Mayor riesgo de accidentes
Los expertos alegan diferentes motivos para desaconsejar a los padres la adquisición de un andador para su hijo. Esta es una de las razones principales por las que los expertos no recomiendan el uso de los andadores en bebés y niños pequeños. Y es que el tacatá es el responsable de accidentes graves en los más pequeños. Con el andador, el bebé se desplaza a gran velocidad y sin control, y solo puede frenar cuando choca contra algo, normalmente, paredes, muebles o cualquier otro objeto de la casa.
Los andadores resultan particularmente peligrosos en aquellos hogares en los que hay escaleras, superficies irregulares o alfombras, pues el tacatá se puede volcar y provocar la caída del niño, que puede sufrir lesiones graves, como traumatismos craneoencefálicos o fracturas en los huesos de brazos y piernas. Asimismo, el andador eleva al niño y hace que pueda llegar a lugares donde hay objetos potencialmente peligrosos (elementos decorativos, pequeños electrodomésticos, productos de limpieza, etc.), que, de otro modo, estarían fuera de su alcance, lo que supone un riesgo añadido de lesiones.
Lea también: Soluciones para noches tranquilas
Está comprobado que el tacatá aumenta el riesgo de accidentes, lo que obliga a los padres a estar especialmente pendientes. En mi última guardia recibí a un niño de 11 meses que se había caído por unas escaleras mientras jugaba con su tacatá. El niño venía en brazos de su padre que lucía una camisa manchada con la sangre de su hijo. Resultado final: Labio partido, uno de sus dientecitos rotos y poca cosa más. Tuvo suerte. Pudo haber sido mucho peor.
Porque da al niño más movilidad de la que está preparado para controlar. Por regla general, el niño usa el andador entre los seis y los quince meses, esto es, durante la etapa de su desarrollo en la que debería gatear.
La finalidad principal es mejorar el tono muscular y la integración de los sistemas vestibular (encargado de aspectos tales como la coordinación viso-motora o el equilibrio) y proprioceptivo (encargado de facilitarnos información sobre nuestra posición corporal en el espacio) y coordinar debidamente los movimientos de aquellas partes del cuerpo que utilizará para caminar en bipedestación.
El niño no puede levantarse, agacharse o sentarse libremente; como consecuencia no ejercitará los músculos empleados para realizar esas actividades. Por lo general, el niño se impulsa con las puntas de los pies cuando está sentado en el andador, lo que puede producir un fortalecimiento excesivo de los gemelos. Al sentarse, ponerse de pie y caminar, el niño deposita el peso de su cuerpo sobre las caderas y, de esta forma, conforma progresivamente las estructuras óseas proporcionando estabilidad a las articulaciones de la cadera.
Además de los factores anteriores, la deambulación del niño está muy relacionada con su deseo de explorar el mundo que le rodea, de alcanzar aquello que queda fuera de su radio de acción. Con el tacatá desaparece esta motivación, ya que el niño se desplaza libremente.
Lea también: Manzanilla y bebés: ¿es seguro?
La Asociación Española de Pediatría lo desaconseja de forma contundente con esta frase: ¿Cuál es el mejor andador para un bebé?… El que no se usa.
Alternativas al tacatá
La recomendación de los expertos es procurar al bebé un espacio seguro, libre de bordes y esquinas y, preferiblemente, acolchado.
Si el bebe ya es capaz por si solo de ponerse de pie, agarrarse a los muebles, y comenzar a dar pequeños pasos , puede empezar a usar lo que comúnmente se conoce como " corre pasillos". A diferencia de los andadores, con el corre pasillos, el bebe ya esta alcanzando el patrón de la marcha por si solo. El uso de correpasillos es adecuado, ya que éste ayuda al niño aportándole equilibrio y confianza. Con el correpasillos, el bebé ira fortaleciendo sus músculos de manera natural y tendrá la libertad de soltarlo si percibe cualquier problema.
Opiniones sobre los andadores
Sin embargo, muchos padres son reacios a dejar de utilizarlo. Los defensores del tacatá alegan que todo se reduce a estrechar la vigilancia sobre el niño, pero los que tenemos hijos sabemos que basta con el mínimo descuido por nuestra parte -contestar una llamada o mensaje, poner en marcha la lavadora o remover la comida-, para tener un disgusto.
Ayuda al niño a aprender a andar. Entretiene al niño para que los padres descansen o no tengan que estar todo el tiempo pendientes de él. Está comprobado que el tacatá aumenta el riesgo de accidentes, lo que obliga a los padres a estar especialmente pendientes.
Los andadores permiten al niño que aún no camina desplazarse sin esfuerzo y sin caerse, y son un objeto de entretenimiento para el pequeño. Se pueden usar entre los seis y los 15 meses y, en cualquier caso, no después de los 18 meses. Si se decide adquirir un andador o un tacatá, hay que tener presente que debe utilizarse con precaución y solo de forma esporádica. De hecho, se trata de un producto que genera una gran controversia.
Conclusión
Los expertos lo tienen claro: "el mejor andador es el que no se usa", afirman desde la Asociación Española de Pediatría (AEP). En conclusión, los andadores infantiles tienen mucho en contra y nada a favor.
tags: #taca #taca #bebe #beneficios