Quiste en el Ovario y Embarazo: Una Guía Completa
Es frecuente que mujeres embarazadas presenten preocupación por el diagnóstico ecográfico de un quiste de ovario y esta preocupación es mayor cuando se produce el diagnóstico justo durante el embarazo. Ante la presencia de quistes en los ovarios la mujer tiene siempre una máxima en sus preocupaciones… ¿podré tener hijos?
¿Qué son los quistes ováricos?
Los llamados quistes ováricos son colecciones de líquido o de otras sustancias que se ven durante la realización de una ecografía. Los ovarios son los órganos del sistema reproductor femenino encargados de producir óvulos y hormonas femeninas. Los quistes ováricos son unos sacos llenos de líquido situados en el ovario que pueden influir en el embarazo. Normalmente, se producen durante la ovulación, en el momento en que el óvulo es liberado.
Estos quistes pueden ser muy variados ya que pueden estar rellenos de líquido o sangre, de pelos, grasa y (incluso dientes en el caso de los teratomas). Pueden ser sólidos o pueden ser simplemente funcionales. Estos últimos llamados habitualmente quistes funcionales se refieren a toda imagen que se ve ecográficamente y que es una correspondencia con un proceso fisiológico normal. Durante el periodo fértil de una mujer el ciclo ovárico permite cada mes, que de un grupo de folículos que están presentes en el ovario desde el nacimiento, crezca de forma selectiva uno de ellos, que se transforme en el folículo prioritario y finalmente acabe rompiéndose para expulsar un ovocito susceptible de ser fecundado.
Éste proceso es el que corresponde con la ovulación y habitualmente se realiza a mitad de ciclo. Si una mujer que acude a una revisión ginecológica o se realiza una ecografía por cualquier otra causa, pueden objetivarse que presenta una imagen quística en el ovario en los momentos cercanos a la ovulación. Dicha imagen no es responsable de ninguna patología. Cuando una mujer queda embarazada, esa imagen quística tras la ovulación se transforma en el denominado cuerpo amarillo o cuerpo lúteo.
Su función es la secreción de progesterona que permite que el endometrio se transforme en un nido perfecto para la llegada del embrión y que permita su nutrición adecuada hasta que la placenta esté completamente formada y madura. La función del cuerpo lúteo se mantiene durante todo el primer trimestre y es a partir del segundo trimestre cuando la importancia de esta función disminuye. El problema se presenta cuando la mujer siente dolor o molestias en la zona en la cual se encuentra este cuerpo lúteo. Por último existe la posibilidad de que este quiste se torsione, es decir, gire sobre sí mismo, produciendo una estrangulación de los vasos que le irrigan y producir dolor más intenso que habitualmente es de carácter intermitente.
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En resumen, toda mujer embarazada tiene un quiste en el ovario durante el primer trimestre. Habitualmente desaparece durante el segundo, y en este tramo temporal su visualización sería completamente normal. No obstante, hay ocasiones en las que los quistes pueden complicarse.
Tipos de quistes ováricos
Existen distintos tipos de quistes de ovario, dependiendo del tipo podrá o no la mujer tener síntomas. En muchas ocasiones se diagnostican como un hallazgo, es decir, durante un control ginecológico y al realizar una ecografía vaginal de control se visualizan sin previos síntomas.
- Funcionales: Aparecen relacionados con la ovulación y no suponen ningún riesgo. Suelen desaparecer espontáneamente y no suelen presentar síntomas.
- Síndrome de ovarios poliquísticos (SOP): Los ovarios poliquísticos son aquellos que constan de más folículos de lo habitual y debido a eso, se ven aumentados de tamaño. El síndrome de los ovarios poliquísticos consiste en la producción excesiva de hormonas masculinas por parte de los ovarios. Esto causa el crecimiento de quistes y, como consecuencia, ovarios con un volumen de líquido y un número de folículos mayor de lo normal. Constituye la primera causa de infertilidad femenina. Los síntomas más característicos son el exceso de vello, el acné, la obesidad y las menstruaciones irregulares; siendo la principal causa de infertilidad femenina.
- Endometriomas: Quiste constituido por tejido endometrial que se sitúa sobre el ovario. Su conducta quirúrgica dependerá del tamaño, los síntomas y el deseo de embarazo de la mujer.
Además de los ya mencionados quistes funcionales, existen también otro tipo de quistes menos comunes. Se trata de quistes ováricos no funcionales que no ocurren con el ciclo menstrual, sino que pueden tener diversos orígenes. Entre estos quistes ováricos están los siguientes:
- Cistoadenoma seroso: quiste de contenido claro y superficie lisa. Puede ser de gran tamaño.
- Cistoadenoma mucinoso: tumor ovárico que puede alcanzar gran tamaño. Son masas redondas u ovoides, con superficie lisa, de color gris azulado.
- Endometrioma: quiste producido por la endometriosis, que contiene un líquido espeso color chocolate.
- Quiste dermoide o teratoma maduro: tumor de células germinales que suele ser benigno.
Para poder detectar quistes ováricos que no producen síntomas es muy importante acudir a las revisiones ginecológicas.
Factores de riesgo
El riesgo de tener un quiste ovárico se intensifica a causa de:
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- Problemas hormonales. Estos comprenden tomar clomifeno (Clomid), un medicamento para la fecundidad que se utiliza para estimular la ovulación.
- Embarazo. A veces, el quiste que se forma al ovular permanece en el ovario a lo largo del embarazo.
- Endometriosis. Esta afección provoca que las células endometriales uterinas crezcan fuera del útero. Parte del tejido se puede adherir al ovario y formar un bulto.
- Una infección pélvica grave. Si la infección se propaga a los ovarios, puede provocar la formación de quistes.
- Un quiste ovárico previo. Si tuviste un quiste, es probable que tengas más.
Complicaciones aparejadas a los quistes ováricos
Las complicaciones poco frecuentes que se relacionan con los quistes ováricos comprenden las siguientes:
- Torsión ovárica (debida al crecimiento del quiste) que produce dolor intenso, náuseas y vómitos y puede disminuir el flujo sanguíneo.
- Rotura: es la responsable de los síntomas más graves, como son el dolor intenso y el sangrado interno. Los factores que aumentan el riesgo de rotura son: el tamaño del quiste (cuanto más grande mayor es el riesgo) y los movimientos intensos de la pelvis, como los que tienen lugar durante las relaciones sexuales.
Incidencia en la fertilidad
Una de las preocupaciones comunes relacionadas con la fertilidad es la presencia de quistes en los ovarios y su impacto en la capacidad de ser madre. Los quistes de ovario no son un impedimento en el momento de lograr un embarazo, sin embargo la fertilidad puede verse afectada.
En general, los quistes funcionales no suelen afectar a la fertilidad femenina. Estos quistes se desarrollan como parte del ciclo menstrual normal, tienden a desaparecer por sí solos. Por este motivo, los quistes funcionales no interfieren en el embarazo natural. Estos quistes pueden incluir quistes foliculares y quistes del cuerpo lúteo.
Sin embargo, existen otros tipos de quistes ováricos, como los quistes dermoides, císticos y endometriomas, que pueden ser más problemáticos en términos de fertilidad. Cobran especial relevancia los endometriomas, por tratarse de la manifestación ovárica de la endometriosis.
La presencia de quistes funcionales traduce alteraciones hormonales que pueden interferir en el correcto desarrollo del ciclo menstrual y como consecuencia alteraciones en la ovulación así como en la receptividad endometrial, comprometiendo de esta manera la fertilidad. Los quistes endometriósicos por su parte está demostrado que su presencia compromete la calidad de los óvulos, lo cual influiría negativamente en la fertilidad.
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En la mayoría de los casos, es posible concebir de forma natural incluso si se tienen quistes ováricos. Sin embargo, los quistes más grandes pueden ejercer presión sobre los órganos reproductores, dificultando la ovulación y el transporte de óvulos y espermatozoides.
El SOP es un desorden hormonal común en mujeres de edad fértil en el que los niveles de hormonas masculinas son anormalmente altos. Las mujeres con SOP ovulan raramente, sus ovarios presentan multitud de pequeños quistes y presentan periodos menstruales esporádicos.
Endometriosis y fertilidad
La endometriosis supone una condición inflamatoria crónica que se caracteriza por la presencia de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina, siendo la localización más habitual, por proximidad, los ovarios. Se manifiesta en forma de reglas abundantes y/o dolorosas y dolor con las relaciones sexuales. En el caso de parejas afectas de esterilidad o infertilidad, encontramos a la endometriosis en un 30-40% de los casos. El ambiente inflamatorio resultante tiene un impacto negativo en la fecundación, implantación y desarrollo embrionario, así como en el desarrollo endometrial óptimo. Puede alterarse también la anatomía de las trompas de Falopio, con obstrucción de las mismas.
Afortunadamente, el diagnóstico de endometriosis no es sinónimo de infertilidad, y aproximadamente la mitad de las pacientes no presentarán problemas a la hora de conseguir un embarazo espontáneo. Todo dependerá de múltiples factores: edad de la paciente, localización y tamaño de las lesiones, estilo de vida de la pareja, y otros factores influyentes. Será fundamental un estudio detallado e individualizado, valorando mediante ecografía-doppler ginecológica de manera detallada las estructuras pélvicas, pudiendo utilizarse también la resonancia magnética. El estudio hormonal y de la reserva ovárica mediante analítica sanguínea, el análisis del semen y la permeabilidad de las trompas también pueden ayudarnos a la hora de establecer un pronóstico y la toma de decisiones.
La extirpación de lesiones endometriósicas en los ovarios puede comprometer todavía más la reserva ovárica.
Medidas profilácticas para evitar la aparición de los quistes ováricos
No existe una medida específica para prevenir los quistes pero se recomienda la realización de exámenes pélvicos de manera regular para su control y diagnóstico precoz, de ahí la importancia de acudir al especialista en el momento que se busca el embarazo, o cuando la pareja empieza a observar signos de que existen dificultades para concebir.
Tratamiento de los quistes ováricos durante el embarazo
El tratamiento de los quistes ováricos depende de muchos factores. En la mayoría de los casos solo es preciso un seguimiento a lo largo del tiempo para ver si desaparecen por sí solos. En otros casos, puede ser necesario un tratamiento más agresivo, como la extirpación quirúrgica del quiste.
En caso de querer buscar un embarazo, dependiendo del tamaño del quiste y de su origen, el médico evaluará la mejor forma de proceder, desde una conducta expectante y controles rutinarios hasta cirugía.
- Conducta expectante: El tratamiento es diferente en función del tamaño del quiste. En el caso de los quistes pequeños normalmente se opta por esperar a que desaparezca por sí solo e ir realizando ecografías de control. Sin embargo, siempre será tu médico quien te indique qué es lo más conveniente en tu caso.
- Conducta quirúrgica: Se recomienda realizarlo a partir del segundo trimestre, ya que si se realiza durante las primeras semanas de embarazo puede aumentar las posibilidades de aborto. Sin embargo, si la situación lo requiere, se puede realizar en cualquier momento; valorando siempre el riesgo-beneficio.
La técnica a la que con más frecuencia se recurre en pacientes subfértiles con quistes ováricos es la Fecundación In Vitro (FIV), y en casos seleccionados, la Inseminación artificial (IA) y la ovodonación.
Por lo general suelen ser quistes lúteos que son fisiológicos y necesarios para que la gestación siga adelante; como es lógico, en estos casos no hay que hacer nada en absoluto. Si hubiese que intervenir, intentaríamos quitar la cápsula del quiste y preservar el ovario.
También habría que actuar si el quiste benigno fuese de los llamados endometriomas, y que durante el embarazo se rompiera.
La torsión del ovario es relativamente frecuente, provoca importantes dolores y es causa de cirugía laparoscópica urgente. Su objetivo es evitar la torsión del ovario y dejarlo fijo para que no vuelva a hacerlo. En ocasiones el ovario se ha destruido en su totalidad porque el exceso de vueltas de torsión hace que los vasos que lo sustentan se colapsen y dejen de nutrirlo adecuadamente destruyéndose, por lo que no hay más remedio que extirparlo.
Finalizado el acto quirúrgico, hay que administrar a las embrazadas altas dosis de progesterona u otros uteroparalizantes para evitar el aborto o el parto pretérmino.
Hay que advertir a la embarazada que la quimioterapia puede darse a partir de las 14 semanas de gestación sin que al feto le produzca grandes alteraciones. Si la paciente acepta continuar con el embarazo se procede a operarla intentando extirpar la mayor cantidad de tumor posible. En el postoperatorio habrá que instaurarle uteroparalizantes o/y progesterona para que no se desencadene el parto e iniciar unos días después el primer ciclo quimioterápico.
Síntomas de quistes ováricos
Generalmente, la aparición de quistes en los ovarios no provoca síntomas. Pese a ello, algunas mujeres pueden notar:
- Dolor abdominal o pélvico constante, que puede irradiar a las piernas o la espalda.
- Dolor pélvico antes y durante toda la menstruación.
- Menstruación irregular.
- Dispareunia, es decir, dolor durante el coito.
- Náuseas, vómitos o mayor sensibilidad mamaria.
- Sensación de peso o distensión abdominal.
- Presión en el recto o en la vejiga, con sensación de dificultad de vaciado completo de la vejiga.
Sin embargo, en caso de dolor pélvico o abdominal agudo que aparece de repente, o si se produce junto a vómito y fiebre, es muy importante acudir de inmediato a urgencias. Este dolor puede estar originado por una complicación como la ruptura del quiste o la torsión ovárica. Esta torsión significa que el ovario rota su posición causando un dolor muy fuerte y, además, puede dificultar la llegada de sangre hasta el ovario.
Por otro lado, cabe destacar que si los quistes ováricos son del tipo endometrioma, pueden provocar problemas de fertilidad en la mujer.
¿Cómo es el diagnóstico de los quistes ováricos?
Algunos quistes ováricos se pueden detectar mediante un examen ginecológico palpando los ovarios. En segundo lugar, se puede realizar una ecografía pélvica transvaginal para ver los ovarios y facilitar la identificación de los quistes y su contenido.
También será necesario descartar una gestación haciendo una determinación de beta hCG en sangre. Si el resultado es positivo puede tratarse de un quiste de cuerpo lúteo, ya que este tipo de quiste es bastante habitual durante el embarazo.
Otras pruebas complementarias son el análisis en sangre de una proteína llamada CA-125 y la resonancia magnética, que pueden hacerse en caso de duda de diagnóstico o si se sospecha que el quiste puede ser maligno.
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