Tensión Dural en Recién Nacidos: Causas y Tratamiento

25.11.2025

Un tema poco discutido pero crucial es la tensión dural en bebés. Es un tema poco abordado ya que, muchas veces, las señales y los síntomas se interpretan de manera errónea dando lugar a un tratamiento poco o nada efectivo. Si eres padre o madre, entender y abordar esta condición desde un enfoque osteopático puede ser el primer paso hacia el bienestar y desarrollo saludable de tu hijo.

¿Qué es la Tensión Dural?

La duramadre es una estructura que se aloja dentro del cráneo y fuera de él, dentro del conducto raquídeo, como una cobertura gruesa y resistente que protege nuestro sistema nervioso central, es decir, el cerebro y la médula espinal. Nuestra médula espinal y nuestro cerebro se encuentran recubiertos por varias membranas. Serían como tres fundas que protegen a estas partes tan importantes de nuestro sistema nervioso. La capa más externa se llama duramadre y se ancla por un lado en el sacro, y por el otro en las vértebras cervicales y el cráneo.

Debido a la posición intrauterina o por el parto se pueden crear tensiones en diversos tejidos. La tensión dural es el aumento de tensión en la membrana Duramadre. La Duramadre es una de las meninges que recubren y protegen el sistema nervioso central y la médula espinal. Recubre el interior del cráneo y del canal espinal conectando el cráneo con el sacro.

Causas de la Tensión Dural

Hay TENSIÓN DURAL cuando se produce una alteración de los tejidos que recubren la médula debido a microrroturas que se producen, normalmente, en la fase de expulsión del parto y que se cicatrizan generando un tejido rígido e inflexible.

  • Durante el parto, el cuerpo del bebé frecuentemente se ve sometido a tracciones excesivas. Estas tracciones serán todavía más potentes cuando se usa fórceps o ventosa. Quizá si se les diera un poco más de tiempo a los bebés en el expulsivo no sería necesario tanta tracción.
  • Así, en partos prolongados, instrumentados o durante la tracción que se realiza para ayudar en el nacimiento del bebé, la duramadre puede sufrir un estiramiento excesivo provocando una retracción de su tejido como respuesta derivando en tensión dural.
  • También en situaciones en las que antes de nacer el bebé está mucho tiempo encajado en la pelvis de la madre, tiene poco espacio o está en una posición incómoda la duramadre puede estar más acortada de lo normal.

Síntomas de la Tensión Dural

Si durante el parto o la cesárea se producen tracciones importantes, esta membrana puede sufrir y disminuir su elasticidad, provocando malestar y algunos síntomas:

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  • Llanto intenso y difícil de calmar a cualquier hora del día.
  • El bebé está muy irritable y a veces rechaza el contacto físico o que lo vistan o desvistan.
  • Tendencia a la extensión de la columna vertebral y tensiones musculares.
  • El bebé es capaz de levantar la cabeza cuando está boca abajo desde los primeros días de vida. Este signo a veces pasa desapercibido por los padres que lo confunden con un logro prematuro. Contrariamente, un recién nacido no tiene sostén cefálico y su posición es de flexión del cuello.
  • Se estira hacia atrás y no tolera el porteo. En algunas ocasiones, el bebé no consigue relajarse en el portabebés. Puede mostrarse incómodo, arquearse, llevar la cabeza hacia atrás o levantar mucho la cabeza desde recién nacido, perder fácilmente la postura correcta en el portabebés o incluso llorar rechazando el porteo.
  • Dificultades en la lactancia: La posición arqueada y rígida del bebé dificulta el agarre.
  • Hipersensibilidad al tacto (a veces rechazan los masajes o el baño) y a los sonidos.
  • Duermen boca arriba con la cabeza mirando al techo o se estiran de lado formando un arco con su cuerpo.
  • Alteraciones del neurodesarrollo.

Los bebés con tensión dural están muy rígidos. No admiten estar enrolladitos y se estiran hacia atrás todo el rato. Al tener la espalda más arqueada, tienen tendencia a caerse hacia un lado.

Diagnóstico de la Tensión Dural

Una evaluación osteopática exhaustiva, que incluye historia clínica y examen físico, puede revelar signos de tensión dural. Vamos a observar si el bebé está arqueado hacía atrás y en qué condiciones prefiere esta posición (¿es una posición mantenida? , ¿solo aparece en algunos momentos, en algunas posiciones?) o si el bebé adopta una posición de coma hacia un lado, mediante técnicas de escucha craneal (técnicas de palpación muy sutiles) observamos si existe movimiento en toda la estructura del cráneo (estas técnicas de diagnostico ayudan a entender la biomecánica del cráneo y descartar o confirmar un origen más severo de la tensión dural, como por ejemplo, una sinostosis).

Algunas pruebas que se pueden realizar son:

  • Uno consiste en tomar al bebé con una mano en la nuca y otra en el sacro.
  • El otro test se realiza colocando al bebé boca abajo, sujetándolo por la barriga.

Tratamiento de la Tensión Dural mediante Fisioterapia y Osteopatía

La osteopatía pediátrica se centra en el uso de técnicas manuales suaves y especificas para aliviar la tensión y restaurar el equilibrio en el cuerpo del bebé. La osteopatía pediátrica es una práctica segura cuando se realiza por un profesional osteópata formado en Osteopatía Pediátrica. Los tratamientos son suaves y siempre se adaptan a las necesidades individuales de cada bebé.

El tratamiento consiste en ir poco a poco dando movilidad a toda la columna, insistiendo en las zonas donde notamos más rigidez, mediante suaves técnicas manuales. Es recomendable hacer una valoración del recién nacido por parte de un fisio pediátrico siempre después del parto.

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Con la Fisioterapia Pediátrica, podemos ayudar a liberar las tensiones de la duramadre, dándole la elasticidad que necesita y recolocando las estructuras que hay entre el cráneo y el sacro, permitiendo que el bebé se mueva libremente. Conseguiremos un buen agarre, un mejor descanso, mejorarán las digestiones con lo que se verán reducidos sus momentos de irritabilidad.

Es importante recordar que cada bebé es único y puede requerir diferentes enfoques de tratamiento. Siempre se procede a la terapia tras explicar a la familia las disfunciones halladas y el tipo de tratamiento indicado. La prontitud del diagnóstico normalmente pronostica una resolución más rápida de los problemas, por ello es importante una detección precoz de cualquier alteración.

Las sesiones varían según el caso y, al principio, las visitas para tratar al bebé serán más frecuentes, es decir, ocurrirán con poco tiempo de separación entre ellas. En otras palabras, se brindará tratamiento al bebé varias veces en un período corto, para poder abordar de manera efectiva y temprana cualquier problema o para monitorear de cerca la progresión y respuesta del bebé al tratamiento. Por ejemplo, en vez de tener una sesión cada 3 o 4 semanas, se podría tener una sesión por semana al principio.

La osteopatía destaca por ser una intervención no invasiva y centrada en el bebé, en este caso, que busca la raíz del problema en lugar de solo tratar los síntomas.

La tensión dural puede tratarse con terapia manual. Mejora la elasticidad del tejido, disminuye la irritabilidad y permite de nuevo la postura en flexión del bebé y el porteo.

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Otras Causas de Llanto Inconsolable en el Bebé

Es importante descartar otras posibles causas de malestar en el bebé, como:

  • Cólicos del Lactante: El llanto intenso, durante un tiempo prolongado, aun cuando las necesidades básicas del bebé están cubiertas, inquieta mucho a las familias. El cólico del lactante, según la Asociación Española de Pediatría se define como “Episodios recurrentes y prolongados de llanto intenso o irritabilidad, que suceden sin una causa aparente y que los cuidadores no son capaces de resolver”.
  • Tensiones Craneales: Los huesos del cráneo del bebé son flexibles y están separados por espacios llamados suturas y otras aberturas más grandes llamadas fontanelas. Estos espacios permiten que el cerebro crezca dentro del cráneo y se irán cerrando cuando se complete el crecimiento. Gracias a estas aberturas y la elasticidad del cráneo del feto la cabeza puede adaptarse al canal del parto en el nacimiento. Los huesos del cráneo son capaces de deformarse, comprimirse y “solaparse” unos sobre otros para disminuir el diámetro craneal y facilitar el parto.
  • Tensión Miofascial: Esta condición se refiere a la tensión y restricción en los músculos y la fascia, el tejido conectivo que rodea los músculos, que puede ocurrir en los recién nacidos debido a diversos factores durante el embarazo y el proceso de parto.
  • Disfunción Craneal: En el parto o durante las últimas semanas del embarazo, el bebé puede sufrir una presión excesiva en su cráneo. Aunque varias semanas después del nacimiento los efectos de esta compresión se suelen resolver de manera natural, en numerosas ocasiones estas tensiones en las membranas y huesos del cráneo no se resuelven solas y requieren tratamiento de osteopatía pediátrica.

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