Tabaquismo durante el Embarazo: Testimonios y Riesgos

13.10.2025

¿Es perjudicial fumar durante el embarazo? La respuesta es no. Los estudios muestran que fumar durante el embarazo es perjudicial en todos los casos. Te explicamos con la ayuda de cinco expertas por qué las embarazadas deben eliminar el tabaco y qué riesgos produce su consumo tanto para el bebé como para la madre.

Este mensaje dio lugar a un debate ya conocido sobre sobre si es más perjudicial el estrés que ocasiona dejar de fumar que las consecuencias negativas del tabaco durante el embarazo. En las respuestas, encontramos mensajes que muestran su rechazo total al tabaco durante el embarazo. Pero también leemos otros testimonios que aseguran que “el síndrome de abstinencia de una persona fumadora durante el embarazo puede ser peor para el feto que el propio tabaco” añadiendo que esa razón es la que permite que puedas fumar “pero poco y controlado”.

También hay quién afirma que son los propios sanitarios quienes no desaconsejan fumar si esto les está generando una situación de estrés o ansiedad, como el que dice: “En mi primer embarazo me lo dijo el médico” u otro que añade “A una amiga se lo dijo el obstetra”. Además, observamos que en Google muchos usuarios se hacen preguntas como: “¿Cuánto se puede fumar en el embarazo?, ¿Qué pasa si fumo y no sabía que estaba embarazada?” o “Qué se puede hacer para dejar de fumar en el embarazo?, entre otras.

Desde VerificaRTVE vamos a dar respuesta a estas y otras cuestiones con la ayuda de expertas en la materia.

Riesgos del Tabaco para el Feto y la Madre

Los perjuicios derivados del tabaco comienzan mucho antes del embarazo. Según indica la profesora de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Valladolid, Rosa María Cárdaba, cuando una pareja no consigue por una vía natural una gestación, “lo primero que se pregunta en la historia clínica es si alguno de los dos fuma”. Julia Pereda Nuño, quién ha ejercido como matrona en el Hospital Universitario La Paz de Madrid, explica que “el tabaco disminuye la fertilidad y las posibilidades de embarazo”.

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Según la Encuesta Europea de Salud en España publicada en 2021, el 19,8% de la población de 15 y más años afirma ser consumidores diarios de tabaco. Si hablamos del género de los fumadores, la cifra se sitúa en un 23,3% de hombres y un 16,4% de mujeres.

En la etapa de gestación, el consumo de tabaco es peligroso tanto para la madre como para el feto. Para Pereda, los riesgos fundamentales son: “partos prematuros, niños con bajo peso al nacer (entre 300 y 500 gramos menos), disminución del crecimiento intrauterino o incluso, una muerte fetal”. Pero no son los únicos, según la profesora Cárdaba este consumo “puede estar asociado con embarazos ectópicos y con complicaciones de tipo placentario”. La docente advierte que “estas alteraciones suelen producirse más al final de la gestación y comprometen la vida tanto de la madre como del feto”.

Sobre este punto, la neumóloga Gloria Francisco Corral expone que “el tabaquismo también favorece el riesgo de infecciones graves como la COVID-19, que en el caso de una mujer embarazada aumentaría aún más”. La Sociedad Española de Neumología ya expuso en 2018 que el 30% de las fumadoras continúan haciéndolo durante el embarazo.

Otro estudio similar centrado en el área de Cádiz publicado por la revista científica Prevención del Tabaquismo en el que participaron 1.172 mujeres embarazadas concluye que solo la mitad de las que eran fumadoras dejaron de hacerlo durante la gestación (pág 12). La Sociedad Española de Neumología subraya que “muchas [mujeres embarazadas] tienen la falsa idea de que reducir el consumo del tabaco basta para evitar dañar al feto”, sin embargo, según afirman, “los efectos nocivos para el feto también ocurren cuando las embarazadas son víctimas del tabaquismo pasivo”.

En el artículo “Prevalencia y factores de riesgo del consumo de tabaco en el embarazo temprano” (2018) sus investigadoras exponen que “el consumo de tabaco es uno de los pocos factores evitables asociados a consecuencias adversas en el período perinatal” (pág 2). Además, según la profesora Cárdaba, el recién nacido también puede sufrir un “aumento de patologías respiratorias más frecuentes y graves durante los primeros meses de vida, así como bronquitis y asma a medio plazo”. También se exponen a otro tipo de afecciones como “estrabismo congénito, otitis, diabetes, caries más frecuentes y trastorno de las conductas y el aprendizaje”.

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La especialista continúa explicando que, incluso puede provocar problemas a largo plazo: “Un feto expuesto a nicotina tiene entre dos y tres veces más riesgo de adicción en la adolescencia a esta sustancia”, concluye.

¿La Ansiedad por Dejar de Fumar Perjudica al Feto?

La matrona Julia Pareda explica que “el embarazo debe ser una etapa tranquila y en la que no está recomendado sufrir niveles altos de estrés”. Sin embargo, indica que “no se han descrito problemas durante el embarazo por la ansiedad de dejar de fumar”. Para Arantzazu Pérez López, matrona de Atención Primaria, en algunas ocasiones el estrés por dejar de fumar se convierte en “una excusa en la que se escuda la gente para seguir haciéndolo durante este período”. Esta experta describe que esta ansiedad puede provocar que una embarazada “engorde o coma más, pero se puede controlar”.

La doctora Maia Brik, especialista en Obstetricia de la Unidad de Salud Mental Perinatal del Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona, advierte que “si esa ansiedad es mantenida y no tratada puede empeorar la salud mental de la madre y el vínculo prenatal con posibles repercusiones en la atención al recién nacido en los primeros años de vida”. Para estos casos propone iniciar un tratamiento porque el estrés “no justifica continuar fumando durante el embarazo”.

Para la profesora Cárdaba “hay pocos estudios que hablen de cómo perjudica al feto la ansiedad por intentar dejar de fumar, porque muchas veces las mujeres no quieren hablar de ello, lo esconden o incluso niegan que estén fumando”. La responsable de la Unidad de Tabaquismo del Hospital Mancha Centro, de Alcázar de San Juan, Ciudad Real, Gloria Francisco Corral añade que “es muy frecuente que las embarazadas se sientan culpables y en muchas ocasiones ocultan su hábito tabáquico para evitar las críticas de su entorno”. Por esa razón, insiste en la importancia de informar de sus riesgos “desde la empatía y el respeto”.

Tratamientos Anti Tabaco Adaptados a las Mujeres Gestantes

Gloria Francisco defiende que “durante el embarazo se debe ofrecer siempre tratamiento psicológico intensivo a todas las fumadoras”. Solo si este fracasa, recomienda el uso del “único fármaco indicado durante la gestación: la terapia sustitutiva de la nicotina (TSN)”, aunque la neumóloga puntualiza que debe hacerse “valorando el riesgo/beneficio de la misma”. Rosa María Cárdaba también cree que los “parches de nicotina o goma de mascar de nicotina” pueden ser útiles en estos casos. Sobre el uso de ansiolíticos, la especialista en Obstetricia Maia Brik explica que “en los casos más graves, ayudan a paliar la ansiedad de las primeras semanas”, aunque puntualiza que “se debe valorar el riesgo/beneficio de una manera individualizada”.

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Para la profesora Cárdaba“los programas de salud no son los adecuados”. Julia Pereda explica que “la ayuda para la deshabituación del hábito tabáquico es similar a la de la población no gestante”. Esta matrona reconoce que hay “centros de salud en los que se hacen grupos de apoyo para dejar de fumar”, sin embargo advierte que “de poco servirán [estas terapias] si no se destierran mitos como que la ansiedad por dejar de fumar es peor que un par de cigarrillos al día”.

Existen guías que elaboran las consejerías de Salud de algunas Comunidades Autónomas para ofrecer herramientas a las embarazadas fumadoras con el objetivo de reducir su consumo. Aquí puedes ver la elaborada en el 2010 por la Consejería de Salud y Servicios Sanitarios del Principado de Asturias. Pero también existen otros documentos orientados a ofrecer pautas a los especialistas sanitarios para ayudar en este proceso a las mujeres, como la creada por la Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo (SEDET).

Según la experta en tabaquismo Gloria Francisco, “es muy difícil que las embarazadas dejen de fumar si no lo hacen en el momento de enterarse de que lo están, con la motivación que eso supone”.

Tabaco, Embarazo y Culpabilidad

Todas las expertas coinciden en que se debe evitar el tabaco en cualquier momento de la gestación y durante la lactancia y, para ello, como apunta Gloria Francisco, resulta esencial explicar a la paciente los síntomas del síndrome de abstinencia a la nicotina por lo que “es importante un apoyo social y familiar adecuados que faciliten el abandono definitivo del tabaco”. En este sentido, la profesora Cárdaba lamenta que “en algunos casos no queda más remedio que indicarle a la mujer que, si le está generando un estrés que a lo mejor no le permite dormir, fume la menor cantidad posible”. Esta experta detalla que “no se sabe la dosis a partir de la cual se produce daño al feto o a la madre, por lo que no se puede recomendar un número de cigarrillos”. Lo que sí es importante es “intentar no culpabilizar a la madre”.

Incide en este aspecto Gloria Francisco: “Es importante que la población sepa que el tabaquismo no es un mal hábito, ni es un vicio, es una enfermedad crónica adictiva, y como tal ha de tratarse sin culpabilizar a la embarazada”.

Efectos del Tabaco en el Desarrollo Fetal

Fumar durante el embarazo está totalmente desaconsejado debido a los efectos de la nicotina sobre el feto. Los bebés de madres fumadoras tienen un mayor riesgo de presentar signos del síndrome de abstinencia al nacer, como irritabilidad, temblores y alteraciones del sueño. A largo plazo, el tabaquismo en el embarazo puede ocasionar deficiencias conductuales en los niños, un menor coeficiente de inteligencia, falta de atención e hiperactividad.

El tabaco contiene multitud de compuestos dañinos y cancerígenos como el cianuro o el plomo, pero los más peligrosos para el bebé que se encuentra en desarrollo son la nicotina y el monóxido de carbono. Al fumar, todos estos compuestos pasan a la sangre y, por tanto, llegarán al feto a través del cordón umbilical en las madres fumadoras. La sangre materna es la principal fuente de oxígeno y nutrientes del feto durante todo el embarazo. Se considera que la nicotina y el monóxido de carbono pueden reducir la cantidad de oxígeno que recibe el bebé y, como consecuencia, afectar a su normal desarrollo en el útero.

El consumo de tabaco duplica el riesgo de que el bebé nazca con bajo peso. Aproximadamente, los hijos de madres fumadoras pesan un promedio de 200 gramos menos. Los principales motivos de esto son los siguientes:

  • Desarrollo insuficiente del feto: el oxígeno que llega al feto no es el suficiente debido a que, por una parte, la nicotina estrecha los vasos sanguíneos y, por otra parte, el monóxido de carbono se une a los glóbulos rojos y desplaza al oxígeno.
  • Parto prematuro: por rotura prematura de la bolsa o complicaciones en la placenta. Por ejemplo, hay un mayor riesgo de placenta previa, en la cual la placenta se sitúa en la parte baja de la matriz y cubre el cuello uterino, o de haber un desprendimiento de placenta antes del parto.

También es muy probable que ambas cosas sucedan de forma simultánea. En los casos más graves, cuando los niveles de nicotina son muy elevados, se producirá un aborto espontáneo o una muerte fetal intrauterina, con el consecuente nacimiento de un bebé sin vida.

Después del nacimiento, los bebés de madres fumadoras pueden presentar diversas complicaciones por haber estado expuestos a las sustancias tóxicas del tabaco durante toda la gestación. Las comentamos a continuación:

  • Malformaciones congénitas: labio leporino, paladar hendido, malformaciones cardiacas, etc.
  • Síndrome de abstinencia en el recién nacido: los bebés pueden presentar los mismos síntomas de abstinencia que los adultos, los cuales se manifiestan en estrés, ansiedad e irritabilidad.
  • Problemas respiratorios: como infecciones que acaban en otitis, bronquitis o neumonías. También hay un mayor riesgo de sufrir asma y alergias. En ocasiones, es necesario disponer de respiradores para ayudarles cuando tienen una crisis.
  • Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL): consiste en la muerte repentina de un bebé aparentemente sano y menor de un año, sin poder esclarecer la causa exacta de su fallecimiento.

La mujeres que decidan tener un hijo deben conocer los efectos del consumo de tabaco para así evitar estar expuestas y no ocasionar perjuicios al recién nacido. La exposición al humo del tabaco por mujeres no fumadoras también influye en la probabilidad de bajo peso al nacer, así como de otras complicaciones.

Tabaquismo y Lactancia

Los efectos que puede ocasionar el tabaco en el bebé no terminan con el parto. Si la madre sigue fumando durante la lactancia, la nicotina y otras sustancias tóxicas también pueden transmitirse a través de la leche materna.

Algunos de los riesgos y complicaciones en los bebés de mujeres que fuman durante la lactancia son los siguientes:

  • Cólicos.
  • Dificultad para amamantar.
  • Palpitaciones y nerviosismo.
  • Dormir durante periodos más cortos.
  • Menor duración de la lactancia materna.
  • Síndrome de muerte súbita del lactante.

Por todo esto, es recomendable que la mujer no vuelva a fumar después de dar a luz. En caso de no haber dejado de fumar durante el embarazo, será necesario tener en cuenta algunas consideraciones a la hora de dar el pecho al bebé como, por ejemplo, fumar después de amamantar y no antes, fumar al aire libre y no dentro de casa, y reducir al máximo el número de cigarrillos diarios.

Complicaciones a Largo Plazo

En ocasiones, los bebés de madres fumadoras no presentan ninguna de las alteraciones comentadas en el momento de nacer. Esto no significa que no puedan aparecer otras complicaciones más adelante, en una etapa posterior de su vida.

Es habitual que estos niños expuestos al humo del tabaco presenten problemas de comportamiento y aprendizaje. Otros trastornos que se han visto asociados al hecho de fumar durante el embarazo son los siguientes:

  • Déficit de atención.
  • Hiperactividad.
  • Tendencia a tener presión arterial alta.
  • Predisposición a sufrir problemas de caries.
  • Sobrepeso u obesidad infantil.

Además, los hijos de mujeres fumadoras serán más propensos a fumar una vez alcancen la edad adulta.

Ventajas de Dejar de Fumar

Lo más aconsejable es dejar de fumar en el momento de planear un embarazo, es decir, antes de la concepción y no cuando la mujer ya sabe que está embarazada. No obstante, dejar de fumar durante el embarazo, ya sea en el primer, segundo o tercer trimestre, ya aportará beneficios a la salud de futuro bebé. Evidentemente, cuanto antes se deje de fumar, mejor. Cabe destacar que el desarrollo de los principales órganos y sistemas del organismo tiene lugar durante las primeras semanas de gestación.

Dejar de fumar aporta múltiples beneficios tanto para la madre como para el feto. Los comentamos a continuación:

  • El feto recibe más oxígeno, incluso a las 24 horas de haber dejado el tabaco.
  • El feto tiene un mejor desarrollo y crece al ritmo adecuado.
  • Las tasas de aborto o parto prematuro disminuyen considerablemente.
  • Hay una mayor producción de leche durante la lactancia.

Además, la madre se siente con más energía y puede respirar con mayor facilidad. Otra ventaja de dejar de fumar en el embarazo es que las posibles alteraciones de los recién nacidos expuestos al tabaco se reducen.

Trucos para Dejar de Fumar en el Embarazo

Un embarazo sano y saludable ayuda a evitar complicaciones y conseguir un adecuado desarrollo del feto. El tabaco es un hábito común con importantes consecuencias perjudiciales tanto para la salud de la madre como al del futuro bebé. Por ello, aunque en muchos casos resulte complicado, la madre ha de esforzarse y lograr abandonar el tabaco, preferiblemente para siempre, pero al menos durante el embarazo y la lactancia. Los expertos recomiendan dejar el tabaco incluso antes de la gestación.

A continuación, se exponen algunos consejos de ayuda para dejar de fumar:

  • Buscar el apoyo de familiares, compañeros de trabajo y amigos.
  • Evitar las situaciones, personas y lugares que te tienten a fumar.
  • Sustituir el cigarro por un tentempié saludable que ayude a satisfacer la necesidad.
  • Reducir poco a poco los cigarrillos consumidos y no de golpe, ya que la ansiedad de dejar de fumar completamente puede ser también perjudicial.
  • No llevar el paquete de tabaco encima, comprar los paquetes de uno en uno, restringir el consumo a una sola estancia de casa, etc.
  • Anotar los motivos por los que quieras dejar de fumar y leer la anotación siempre que sientas ganas de encender un nuevo cigarrillo.
  • Pensar en el futuro bebé y en que el esfuerzo de dejar de fumar es por él.
  • Hacer ejercicio.
  • Eliminar del entorno todas las cosas que se relacionen con rl tabaco: paquetes, mecheros, ceniceros, etc.
  • Recurre ayuda de especialistas si lo necesitas. Grupos de apoyo, psicólogos, la hipnosis o la homeopatía son algunas de las técnicas que han ayudado a otras personas a dejar de fumar.

Si fuera necesario, también se recomienda recurrir a un especialista, así como a grupos de apoyo, psicólogos, etc. para recibir ayuda y poder dejar de fumar.

Preguntas Frecuentes

¿Cuándo se recomienda dejar de fumar para quedarse embarazada?

Por Dra. Blanca Paraíso (ginecóloga). Lo ideal para una mujer que busque el embarazo es abandonar el tabaco cuanto antes. El efecto deletéreo sobre los óvulos no será recuperable, de forma que, en caso de precisar de técnicas de reproducción asistida, muy probablemente el número y calidad de los óvulos obtenidos será menor de lo que correspondería a una mujer de la misma edad.

Sin embargo, hay estudios que postulan que el tabaco tiene también un efecto sobre la receptividad endometrial.

¿Cuáles son las consecuencias de fumar en el primer mes de embarazo?

Por Zaira Salvador (embrióloga). El tabaco tiene efectos negativos sobre el feto en cualquier mes de embarazo. No obstante, fumar durante las primeras semanas de gestación aumenta el riesgo de aborto espontáneo y de sufrir malformaciones fetales, pues es durante este tiempo cuando tiene lugar todo el desarrollo embrionario con la formación de tejidos y órganos específicos.

¿Es cierto que fumar 5 cigarros diarios durante el embarazo es seguro?

Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). No, no es cierto. Durante el embarazo no se debe fumar y, por tanto, no hay ninguna cantidad exacta de tabaco que sea segura para el feto. Obviamente, fumar unos pocos cigarros al día es mejor que fumarse el paquete entero. Sin embargo, no se recomienda el tabaco durante la gestación.

¿Fumar porros estando embarazada es malo?

Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). Sí, por supuesto. Fumar durante el embarazo está totalmente desaconsejado. Además, si se fuma hachís o marihuana estando embarazada, causaría efectos negativos sobre el feto. Entre los posibles riesgos de fumar estando embarazada se encuentran:

  • Parto prematuro.
  • Bajo peso al nacer.
  • Síntomas de abstinencia como llantos, temblores, sueño alterado, etc.
  • Malformaciones congénitas.
  • Problemas respiratorios.

Prevalencia del Tabaquismo y Abandono Durante el Embarazo

En España, la prevalencia del tabaquismo femenino ha aumentado desde el 23% en 1987 al 27,2% en 1997 y el consumo entre las adolescentes ya se equipara al de los varones. Hay pocos estudios sobre el consumo de tabaco en el embarazo en nuestro país y la mayoría se ha realizado en dispensarios hospitalarios. Bolumar et al describen unos rasgos peculiares: una prevalencia de tabaquismo previo al embarazo muy alta (60%) y una tasa de abandono también elevada, cercana al 50%. Se han encontrado resultados similares, aunque otros estudios obtienen tasas de abandono inferiores, de 20-30%. Es más probable que continúen fumando las mujeres que consumen un mayor número de cigarrillos antes del embarazo, pero no se detecta ningún perfil sociodemográfico específico.

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