Testimonios de Parejas y Mujeres Sin Hijos Por Elección: Una Decisión Consciente

29.10.2025

En la actualidad, la maternidad y la paternidad han evolucionado, diversificándose y rompiendo con los antiguos tabúes. Las circunstancias económicas, laborales, sociales, culturales y personales influyen en las parejas y mujeres que deciden postergar la llegada de los hijos hasta que consideren que es el momento oportuno. Un cambio social significativo es el aumento de mujeres que optan por ser madres sin necesidad de tener una pareja.

Su posicionamiento social y nivel de independencia económica están acabando con los estigmas tradicionales, permitiendo que muchas mujeres que dedican su vida a desarrollarse profesionalmente en diversas áreas, busquen la maternidad en solitario a través de la reproducción asistida.

Maternidad en Solitario por Elección: Un Camino Cada Vez Más Común

Hoy en día, ya nadie se sorprende de que una mujer decida tener hijos sin una pareja. Una decisión fruto de una gran meditación y reflexión. El Instituto Bernabeu atiende desde hace años a las mujeres que deciden, a través de un tratamiento de reproducción asistida convertirse en mamás sin una pareja.

El perfil de mujeres que toman la decisión de ser madres solteras son mujeres seguras, con estabilidad emocional, que tienen muy claro que quieren ser madres y que no quieren renunciar a esa experiencia por el hecho de no tener pareja. Una vez que son madres, muestran una alta satisfacción vital, alta autoestima y buenas estrategias de afrontamiento.

El Apoyo del Instituto Bernabeu en el Proceso de Maternidad en Solitario

En este proceso de la maternidad en solitario por elección, para el Instituto Bernabeu es muy importante la elección del donante, que se realiza siguiendo unos escrupulosos controles de calidad a través de análisis médicos. El ginecólogo recomendará a la madre la técnica más adecuada a aplicar, bien con FIV o de inseminación artificial, y si es necesario recurrir a la ovodonación o a la adopción de embriones.

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En ese proceso de convertirse en madre Conchi se sintió muy acompañada. Ella cumplió su sueño. En su caso, el trabajo y no encontrar una pareja adecuada fueron retrasando ese momento con el que siempre había soñado hasta que llegó el día en el que tomó la meditada decisión de ponerse en manos del equipo médico del Instituto Bernabeu, como centro referente en medicina reproductiva especializada. Ya tenía 40 años y su principal temor era saber si, debido a su edad, podría cumplir ese sueño.

“Te dedicas a tu vida laboral. Yo lo deseaba, pero nunca llegaba el momento hasta que dije, hoy voy a empezar este camino. Sola. Mi duda entonces era si por mi edad podría ser madre”, cuenta. “Fue un largo camino en el que hubo muchos “nos”. Y al final lo conseguí”, explica emocionada. Aquel día, “fue uno de los más felices de mi vida. La gestación era gemelar y desde el primer momento lo tomó con una extrema felicidad. Para ella, su embarazo “fue un milagro de la vida y de la ciencia.

Conchi cuenta que el Instituto Bernabeu siempre ha sido un referente para ella. Así que no lo dudó un momento cuando tomó la decisión de llevar a cabo su tratamiento de Fecundación in Vitro (FIV). Cuando ha llegado el momento de contarles a los niños, que ahora tienen 5 años, lo ha hecho de forma natural. “Les digo que yo quería ser mamá y que no hay un papá. Ellos me dicen que soy su mamá y su papá. Me dicen que soy la “superhéroe-mamá”. Es muy gratificante. Para lo bueno y para lo malo es mi responsabilidad y no me arrepiento”. En su casa tienen cada día un saludo de motivación.

Alternativas para Lograr la Maternidad en Solitario

  • Inseminación Artificial: La técnica de reproducción asistida más básica, sencilla y económica para lograr el embarazo siendo soltera es la inseminación artificial. Se basa únicamente en depositar en el momento el semen de un donante en el útero de la mujer.
  • Fecundación In Vitro (FIV): A partir de los 35 años el tratamiento más recomendado, cuando la inseminación artificial falla, es la fecundación in vitro, que consiste en inducir con estimulación hormonal la maduración de los folículos ováricos, extraer los óvulos de mayor desarrollo mediante una sencilla punción ovárica, y fertilizar en el laboratorio con los espermatozoides de un donante.
  • Donación de Óvulos y Espermatozoides: En el caso de sufrir enfermedades ováricas, esterilidad, edad avanzada, cirugías ováricas previas, que hayan comprometido considerablemente la reserva ovárica de la mujer, los especialistas recomiendan someterse a técnicas de reproducción asistida que incluyan donación doble, es decir, que se utilicen tanto óvulos como espermatozoides donados para aumentar la probabilidad de lograr el embarazo.
  • Adopción de Embriones: La adopción de embriones es otra opción para mujeres que desean ser madres solteras y no pueden conseguirlo con sus propios óvulos. Este tratamiento de reproducción asistida es cada vez más demandado, y se eligen como alternativa a la donación de óvulos.

El Caso de Ana Marta: Una Madre Soltera Tras Superar Obstáculos

Ana Marta tiró su último cartucho después de cinco abortos y una relación frustrada. A los 42 años, por fin, lo consiguió: estaba embarazada. Desde que se casó, a los 35 años, intentó por todos los medios quedarse embarazada. Pero su expareja abandonó la partida antes de tiempo: «Tiró la toalla con la relación y también con la idea de tener el hijo», explica Ana Marta por conversación telefónica a Broadly. Pero ella no. A sus 42 años tenía claro que aquella era su última oportunidad y no podía dejarla escapar.

Decidió seguir adelante con el tratamiento de reproducción asistida que estaba en marcha. Y esta vez, a la tercera, funcionó. Así llegó al mundo Nahia, una niña que enero cumplirá siete años y que en el colegio cuenta que ella nació gracias a un «médico muy simpático que puso unas células en la barriga de su mamá». Aquí no hay papá que valga. «Yo no se lo dije a mis padres hasta que no tuve el implante de embriones hecho, porque como el divorcio era tan reciente seguro que me habrían dicho que me esperara o me lo pensara bien». Pero ella no tenía tiempo para pensárselo. «Lo tuve muy claro desde el principio y es la mejor decisión que he tomado», reconoce Ana Marta.

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Natalia y Samuel: Rompiendo Estereotipos

Natalia fue madre de Samuel a los 43 años después de un tedioso proceso que incluyó un divorcio, un aborto y un intento fallido de adopción en China. Natalia se planteó la fecundación in vitro después de separarse de su pareja, con la que llevaba casada 10 años. Ella quería ser madre, lo tenía claro, y la Asociación de Madres Solteras por Elección, la ayudó a decidirse. En total, se gastó alrededor de 12000 euros para traer al mundo a Samuel.

Natalia asegura que los niños están más preparados que los adultos para normalizar y naturalizar cierto tipo de cosas. «Mi madre se murió pensando que a Samuel le faltaría una figura paterna y que yo no podría sola», me explica desde su casa en Madrid. En su caso, su entorno familiar no la apoyó demasiado con la nueva situación, así que «he tenido que aprender a sacarme yo sola las castañas del fuego», explica.

Cristina y Gabino: Una Decisión Consciente y Apoyada

Un día, a los 36 años, la ginecóloga le metió miedo miedo a Cristina. Le dijo que tenía un mioma y que se planteara congelar ovocitos si tenía previsto ser madre en algún momento. También le hicieron un test de fertilidad y, en palabras de la ginecóloga, estaba un poco «al límite». «Me pegó un susto de muerte, porque no me lo esperaba. A mis 36 años no creí estar cerca de ser infértil». Y ahí, ella, que siempre quiso ser madre pero tampoco se lo había planteado en serio, empezó a pensar en esa idea.

Así que decidió que iría ella sola a buscar ese hijo. «Tenerlo sola es una locura, pero no me arrepiento. Es la mejor decisión que he tomado», cuenta. Cristina se ha gastado alrededor de 10.000 euros en inseminación artificial y también congeló doce ovocitos por seguridad, aunque al final no ha tenido que usarlos.

Elisa y Jose Luis: Superando Dudas y Encontrando Felicidad

Elisa se había fijado un límite: los 40. «Yo lo tenía clarísimo que iba a ser madre desde siempre, sola o con pareja», explica por teléfono a Broadly. Y así llegó a los 40 «sin pareja estable, pero con muchas ganas de ser madre». Elisa, como reportera de televisión, ha viajado por todo el mundo y ha tenido una vida libre de preocupaciones y ataduras. «A los 42 me planté en una clínica, pero decidí mantener el proceso primero en secreto», explica.

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Si al principio había dudas por parte de su entorno familiar, todo se disipó con la llegada de Jose Luis. Ahora a todo el mundo se le cae la baba. «La familia está encantada», explica. Elisa y Jose Luis viven en Madrid por motivos laborales mientras que la familia está en Murcia. Su vida ha cambiado y su orden de prioridades también: «Estoy muy satisfecha de haberlo tenido a la edad que lo he tenido, porque siento que ya lo he hecho todo y ahora me apetecen otras cosas, que es estar con mi hijo y disfrutar de él, no echo en falta lo otro».

Yolanda e Izan: Tiempo de Calidad Juntos

“Casi no tengo tiempo para descansar, pero todas las satisfacciones de la maternidad las disfruto sola”, dice Yolanda, quien decidió vivir la maternidad en solitario porque “no tenía pareja, pero lo que sí deseaba por encima de todo era tener a mi hijo”. Asegura que su experiencia es muy positiva, y se declara partidaria de seguir su instinto en la crianza y educación de su hijo, sin hacer demasiado caso de los consejos que se dan por ser madre primeriza. “Tengo muchas horas de trabajo, así que lo que más valoramos mi hijo Izan y yo es el tiempo de calidad que pasamos juntos”.

La maternidad en nuestros tiempos no atiende a un único patrón, sino que ha pasado a ser diversa y ha roto con antiguos tabúes.

La Decisión de No Tener Hijos: Una Perspectiva Diferente

Soy Cristina Mitre Aranda. La hija menor de Luis y Sagrario. La hermana pequeña de Luis y María. La mujer de Jony. La tía de Covadonga, Carmela, Cristina y Luis… soy, hija, hermana, esposa, tía, sobrina, prima, nieta, nuera y cuñada, pero nunca será la madre de nadie. De adolescente ya decía que no quería tener hijos.

Sabía que concebir sin ayuda era imposible, por circunstancias diversas, y yo tenía claro que no quería pasar por un tratamiento de fertilidad, ni una adopción, porque no estaba dispuesta a pagar el peaje físico y emocional que significaba embarcarse en cualquiera de estas dos aventuras. Además, más allá de ser madre, había otras muchas cosas que quería hacer en la vida. El no poder concebir un hijo no significa que no puedas ser padre, pero tras estudiar la opciones decidí, junto a mi pareja, que era un camino que no queríamos recorrer, sobre todo, yo.

No estaba dispuesta a ser madre a cualquier precio y siempre he pensado que hay mil formas de dar amor. Este hecho, junto a la publicación del magnífico libro de la periodista María Fernández-Miranda No Madres (Plaza & Janés) me ha hecho decidirme a compartir, como ella, mi historia. Su libro no es un ataque a la maternidad. Todo lo contrario. Es un alegato a la libertad de elección y quiere reivindicar el derecho que tenemos TODAS las mujeres a no ser juzgadas. Lectura obligada.

Decidir no tener hijos no te hace más egoísta que una mujer que siempre tuvo claro que quería ser madre sí o sí. No sientas pena por mí. No tener hijos no es ninguna putada. Una putada es que te diagnostiquen un cáncer de ovario con 25 años y le preguntes al médico si te vas a morir. Por eso, me hierve la sangre cuando en redes sociales veo comentarios hirientes sobre la maternidad, desde dar o no el pecho, pasando por el colecho o el parto con o sin epidural.

Las que no podéis tener hijos, no sufráis, no os sintáis incompletas, porque otras vidas son posibles (y son igual de increíbles e imperfectas) y para las que habéis decidido no tenerlos, no sintáis la necesidad de justificaros.

Puedo tomar decisiones con mucha más libertad, vivo con menos miedos y preocupaciones que las parejas con hijos y, lo más importante, soy FELIZ porque no necesito nada más, no me comparo.

Datos Históricos y Sociales Sobre la Ausencia de Hijos

La historiadora Rachel Chrastil, en su libro "Cómo vivir sin niños: Una historia y filosofía de la vida sin hijos", ofrece una amplia consideración del fenómeno en Europa occidental y Estados Unidos durante los últimos 500 años. Algunos de los puntos más importantes son:

  1. Los índices altos de falta de hijos no son nada nuevo. La extendida falta de hijos ha sido una realidad duradera en los pueblos y ciudades del noroeste de Europa desde alrededor del 1500 en adelante. La explosión de los baby boomers fue una anomalía, un interludio que duró alrededor de 20 años.
  2. No es solamente un fenómeno occidental.
  3. Algunos de los índices más altos del fenómeno que se han registrado jamás (incluyendo los números actuales) ocurrió entre las mujeres nacidas alrededor del 1900.
  4. En comparación con las mujeres nacidas un siglo antes que ellas, las mujeres nacidas en 1900 tuvieron solo la mitad de hijos.
  5. El estereotipo de que las mujeres sin hijos "se están divirtiendo más de lo que deberían" ha existido por siglos.
  6. Entre 1500 y 1800 las mujeres se mostraban más escépticas acerca del matrimonio que acerca de los niños.
  7. Para la década de los sesenta, el concepto de elección se había vuelto "una característica firmemente ligada con las ideas de democracia y libertad...La soltería y la falta de hijos, que en sociedades anteriores se consideraban como condiciones sociales para excluir, avergonzar, compadecer y permanecer en dependencia económica, ahora se asociaba frecuentemente con una mayor libertad." Pero la gente siguió juzgando a aquellos que no tenían hijos, especialmente si era por elección.
  8. Hoy, es importante distinguir entre estado marital y estado parental; muchos solteros tienen hijos y muchos casados no los tienen.

La decisión de tener o no tener hijos es personal y debe ser respetada, ya sea por elección, por circunstancias de la vida o por razones de salud. Lo importante es que la decisión se tome de manera consciente y que se viva de la forma más plena posible.

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