Requisitos para Ser Matrona en España: Guía Completa
Hay profesiones que son mucho más que una profesión. Si elaboráramos una lista con ellas seguramente la de matrona estaría sino ocupando el primer puesto o en las primeras posiciones. Ser matrona es uno de los oficios más bellos que existen, además de una de las profesiones más antiguas del mundo.
Quienes se dedican a este trabajo están enamorados perdidamente de él, sienten pasión por todo lo que representa y pocos son quienes reniegan o deciden cambiar su rumbo laboral. Si tú también deseas convertirte en una de estas personas, has de empezar por informarte correctamente sobre qué necesitas para ser matrona. Aquí te dejamos algunas claves para tenerlo todo más claro, saber por dónde empezar y cómo será el proceso.
¿A qué se dedica exactamente una matrona?
En ocasiones, hay muchas personas que desconocen cuál es el papel de una matrona, que la asocian simplemente al momento del parto o que no le conceden la importancia y relevancia que tiene. En primer lugar, antes de continuar, aclaremos que, aunque habitualmente se usa el género femenino y ellas son mayoría, son muchos también los hombres que desarrollan este trabajo.
Una matrona es la enfermera especializada en la atención y el cuidado de la mujer a lo largo del embarazo, en el momento del parto y durante el puerperio, que es la etapa de las semanas posteriores al alumbramiento hasta que la madre está recuperada. Su labor se centra en garantizar el bienestar de la madre y el bebé en estas etapas tan importantes.
A lo largo de los nueve meses de embarazo, la matrona se encargará de multitud de tareas, como por ejemplo vigilar la evolución de la gestación, controlar y hacer un seguimiento del estado de salud de la madre, informar sobre las pruebas médicas y analíticas necesarias, escuchar el latido del corazón del bebé, impartir las clases de preparación al parto… Pero además será el principal apoyo de la madre para resolver todas sus dudas, aconsejarle cómo superar las molestias de la gestación, recomendarle los hábitos de vida más saludables para su estado y guiarla paso a paso a lo largo del proceso.
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En el momento de dar a luz, la labor de la matrona es imprescindible, tanto que, si el parto es normal y no se prevén complicaciones, es ella y no el ginecólogo quien se encarga de dirigir el nacimiento, quien atiende a la madre durante el alumbramiento y sutura la episiotomía. La matrona estará a lado de la madre desde su entrada en el hospital, controlando su dilatación, monitorizando al feto y valorando el momento adecuado para la anestesia.
Tras el parto, en el mismo hospital, la matrona controlará las primeras horas de vida del neonato, asistirá a la madre para ayudarle a comenzar la lactancia y le explicará cómo curar el cordón umbilical. Después estará atenta al cuidado de la episiotomía o de la cicatrización de la cesárea, revisará el estado de las mamas y del suelo pélvico y, sobre todo, será un gran apoyo para guiar a la madre en las claves básicas de la crianza del recién nacido, preocupándose también por su estado emocional.
Pero, además de todas estas tareas, la labor de la matrona no se limita simplemente a traer niños al mundo, sino que también ha de ser capaz de dar una atención integral a la mujer en distintas fases de su vida, haciendo tareas de prevención, de educación para la salud, educación sexual incluso desde la adolescencia o asistiendo también durante el climaterio.
¿Qué tengo que estudiar para ser matrona?
Ahora que ya sabes qué trabajos tendrás que desempeñar si quieres ser matrona, has de saber por dónde empezar. Como dijimos al principio, una matrona es una enfermera especializada, de modo que el primer paso es pasar por la universidad para cursar el grado en Enfermería. El primer paso es completar el Grado en Enfermería, que tiene una duración de 4 años.
Una vez superado, tienes que optar por la especialidad oficial de enfermería obstétrico ginecológica, pasar el examen EIR para convertirte en Enfermera Interna Residente y superar dos años de formación práctica y remunerada en alguno de los centros públicos y privados que ofrecen este tipo de plazas. Una vez obtenida la carrera, se debe superar el Examen Interno Residente (EIR). Esta prueba consiste en 200 preguntas de opción múltiple y 10 preguntas de reserva, con una duración total de 4 horas y media.
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Después de pasar el examen EIR, se puede acceder a la especialidad Obstétrico-Ginecológica, que es un programa de posgrado. La elección de plaza se realiza en un acto oficial según el orden de puntuación obtenida.
Es importante que seas consciente de que te enfrentas a un proceso largo y complicado en el que te vendrá muy bien hacer un curso preparatorio para el EIR. Además, también puedes apostar por la formación continuada realizando másters, cursos, talleres y congresos específicos de esta especialidad que ahonden en las distintas labores de la matrona. Por supuesto, siempre es buena idea estar al día de la actualidad del sector, organizaciones y asociaciones como la Asociación Española de Matronas o la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME) son una interesante fuente de información y apoyo.
Para estos cuidados específicos de matrona, necesitamos obtener un grado oficial y superar las convocatorias de oposiciones de enfermería que suelen tener un carácter anual. Estás son la antesala de acceso a las plazas de formación de especialidades. Para seguir todos estos pasos de manera exitosa, es importante en muchas ocasiones contar con apoyo profesional.
Los exámenes EIR se realizan, por norma general, una vez al año. Mientras se sigan necesitando enfermeros y enfermeras con especialidad, la afluencia de vacantes continuará estable. Por lo tanto, es una buena idea ponerse al día en la preparación de este examen, con ayuda y valiéndonos de los ejemplos que podemos realizar en sus modelos de exámenes.
Con todos estos datos, ahora sólo te queda tomar la decisión y dar el primer paso para poder trabajar en una de las profesiones más bellas del mundo. ¡Ánimo!
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El campo competencial de la matrona está relacionado con la atención a la salud sexual y reproductiva de la mujer desde una perspectiva holística, basada en un modelo salutogénico y de fomento de la fisiología. Es una profesión reconocida por la Organización Mundial de la Salud y las instituciones sanitarias europeas por su incidencia en la mejora de la salud reproductiva y su contribución a la sostenibilidad de los sistemas sanitarios.
Según define el programa formativo, la matrona es el profesional sanitario que, con una actitud científica, responsable y utilizando los medios clínicos y tecnológicos adecuados al desarrollo de la ciencia en cada momento, proporciona una atención integral a la salud sexual, reproductiva y maternal de la mujer, en sus facetas preventiva, de promoción y de atención y recuperación de la salud, incluyendo así mismo la atención a la madre, en el diagnóstico, el control y la asistencia del embarazo, el parto y el puerperio normal y la atención al hijo recién nacido sano, hasta los 28 días de vida.
La formación de las matronas tiene el propósito de capacitar a los profesionales para que proporcionen atención sanitaria en todos los ámbitos que abarca su definición, de forma autónoma, responsable y en colaboración con las mujeres. Teniendo en cuenta que su atención:
- Promueve un modelo de atención a la mujer centrado en la familia, favoreciendo su capacidad de auto-cuidado, proporcionando información y los consejos adecuados.
- Optimiza los procesos biológicos, psicológicos, sociales y culturales del parto y del recién nacido, promocionando el parto normal y el respeto a la fisiología.
- Se basa en el respeto, la dignidad y la autonomía.
- Protege la equidad y valora la diversidad.
- Busca la excelencia y la seguridad en todas las acciones.
- Promueve la práctica basada en el mejor conocimiento disponible en todos los niveles de atención.
- Se realiza en colaboración con otras matronas y otros profesionales para dar respuesta a todas las necesidades de las mujeres, los recién nacidos y las familias.
- Se desarrolla en todos los niveles de atención, en la comunidad, el domicilio, en centros públicos o privados, como asalariada o por cuenta propia.
La formación recibida ha de dotar también a la matrona de competencias que le capaciten para la docencia, la investigación y la gestión de los servicios de atención a la mujer. Competencias que le permitan dar respuesta a las necesidades de la sociedad y del sistema sanitario, afrontar los cambios sociales y profesionales a los que tendrá que enfrentarse y participar en su construcción.
Para alcanzar estas competencias es básico que durante la formación de las matronas se fomente:
- La reflexión, el pensamiento crítico, la toma de decisiones, la valoración, la planificación, la implementación y la evaluación de la atención prestada.
- La libertad de pensamiento, la curiosidad intelectual, el aprendizaje a lo largo de la vida y el intercambio de conocimiento.
- El trabajo en equipo.
- El compromiso para con la sociedad y la comunidad para la que se trabaja.
El oficio de matrona se remonta a los orígenes de la humanidad. Nuestra historia está vinculada a la preservación de la vida, a la evolución de otras profesiones sanitarias y de la propia sociedad y al hecho de que han sido mujeres quienes lo han ejercido en exclusividad, hasta tiempos muy recientes. Asimismo, la formación de las matronas ha estado ligada a su historia, marcada por la perspectiva androcentrista de las leyes sociales.
Tradicionalmente los conocimientos se transmitían de unas matronas a otras mujeres por tradición familiar o por relaciones de proximidad y estaban basados fundamentalmente en el empirismo y la experiencia que la maestra transmitía a la alumna.
Desde el siglo xiii en España y en Europa, se establece la necesidad de una licencia para ejercer, lo que supone un control institucional de las matronas, que conlleva el inicio de su profesionalización, pero que también se ha interpretado como un objetivo de control por parte de las autoridades masculinas eclesiásticas, políticas y médicas. De hecho, la obtención de licencias para ejercer, emitidas por los cabildos o los primeros exámenes realizados por el protomedicato no conllevaban un programa de formación. Eran la sanción de los conocimientos y experiencia que ya tenía la partera y la autorización para poder ejercer su oficio.
A partir del siglo xviii en España se promulgan una serie de leyes con el objetivo de unificar las condiciones requeridas para desempeñar la profesión de matrona. En 1750 Fernando VII promulga una Real Cédula en la que se obliga a las parteras a realizar un examen para poder ejercer profesionalmente. Se establecen las condiciones que debe reunir la aspirante, como documentación sobre la limpieza de sangre, haber ejercido el oficio al menos 2 años y ser de buenas costumbres. Asimismo, se publica la Cartilla Nueva, del Doctor Antonio Medina, como libro de texto para el examen.
Durante el siglo xix se comenzó a regular la formación de las matronas, definiéndose las instituciones donde debían adquirirse tanto las competencias teóricas como prácticas, la duración de la formación y el temario. Así, la Real Cédula del 6 de mayo de 1804 consideró 2 vías para acceder al título de matrona: a través de 2 cursos académicos o a través de un examen de reválida dirigido a las mujeres que habiendo ejercido el oficio y pudieran acreditar 3 años de trabajo con matrona o cirujano, desearan realizar un examen teórico práctico.
La Ley General de Instrucción Pública del 9 de septiembre de 1857, en su artículo 41 define a la matrona como la mujer práctica en el arte de partos o que ejerce en virtud del título y las condiciones para presentarse al examen de comadrona que define el reglamento del 16 de noviembre de 1888 son: haber cumplido 20 años, ser viuda o casada con permiso del esposo, tener justificación de buena vida y costumbres avalada por el párroco y haber cursado la primera enseñanza elemental completa. La formación de las matronas se impartía en casas de maternidad o en hospitales donde hubiera sala de partos. El Real Decreto del 12 agosto de 1904 reorganiza los estudios de matrona en 2 cursos académicos, siendo La Casa de Salud de Santa Cristina de Madrid la primera Escuela de Matronas con referencia legal en España. A partir de 1934 se exigen 3 años de bachiller más reválida para poder comenzar los estudios de matrona según la Orden del 13 diciembre.
Con el desarrollo de la medicina y el establecimiento de las primeras cátedras de obstetricia, se crearon escuelas de matronas vinculadas a las universidades. En esa época las mujeres tenían prohibida su asistencia a la universidad; sin embargo, los hombres cirujanos estaban autorizados a asistir partos normales y a formarse en algunas de estas escuelas de matronas.
La formación de las matronas se mantiene como estudio independiente hasta 1953, cuando se unifican los estudios de Practicante, Enfermera y Matrona en un proyecto y título único: ATS (Ayudante Técnico Sanitario). En 1957, por Decreto del 18 de enero, se crea la especialidad de Asistencia Obstétrico-Matrona. Para cursarla se requería ser mujer, estar en posesión del Título de ATS y tener menos de 45 años. Las enseñanzas de matrona se realizaban en régimen de internado, y tenían una duración de un año intensivo.
Tras la incorporación de los estudios de Enfermería a la universidad en 1977, en 1980 se suprime la limitación de género a los estudios de matrona y el régimen de internado. Pero en 1987 queda derogado el plan de estudios de matrona y cesa la formación de matronas durante varios años a la espera del desarrollo del nuevo plan de estudios, que debía ser acorde a la normativa comunitaria europea tras el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea.
Este retraso conllevó un recurso contra el Reino de España ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, tras cuya resolución, se transpusieron al ordenamiento jurídico español dichas directrices en 1991, lo que permitió establecer el programa formativo de la especialidad de matrona, adaptado a la normativa europea. Al año siguiente se establecieron los requisitos para el acceso a la formación de matrona, enmarcada en la formación sanitaria especializada y se determinaron los requisitos que debían cumplir las unidades docentes. Se fijó una formación de 2 años a tiempo completo, para cuyo acceso era preciso disponer del título de Diplomado en Enfermería y la obtención de una plaza como residente en las pruebas que se realizan anualmente en todo el Estado para la especialización de las profesiones sanitarias. En 1994 se realizó la primera convocatoria y en 1996 salió la 1ª Promoción de Enfermeros Especialistas en Obstetricia y Ginecología (Matrona).
Situación actual de la formación de las matronas
La formación actual de las matronas en Europa tiene 2 vías de acceso:
- Acceso directo a los niveles de educación superior para obtener la titulación de matrona tras completar los estudios de bachillerato.
- Como especialidad de Enfermería.
En algunos estados miembros de la Unión Europea se ha preferido una de ellas, como el caso de España que ha optado por la especialización tras la formación de enfermera, o de Francia y Holanda, donde se trata de un grado independiente. Sin embargo, en otros estados, como el Reino Unido se contemplan las 2 vías de acceso. La vía de la especialización, integrada en el modelo general de formación sanitaria especializada, implica que el aprendizaje se realiza en un entorno laboral supervisado que permite la asunción de responsabilidades paulatina y acorde con el nivel competencial adquirido. Además, la residente se integra en un equipo de trabajo y en la realidad de la práctica clínica.
El marco jurídico en que se desarrolla la especialidad de Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona) se regula mediante las normativas aplicables a la formación sanitaria especializada, la normativa europea y su transposición a la legislación española y el programa formativo de la especialidad de Matrona.
La relación laboral que une a la matrona residente con la entidad titular de la unidad docente donde se está formando es la misma que el resto de los profesionales que se forman como especialistas. En el Real Decreto 1146/2006 se detalla la forma, el contenido, la eficacia y la duración del contrato, los derechos y deberes del residente, la jornada laboral y los descansos, las fiestas, los permisos y las vacaciones, las retribuciones, las rotaciones, la suspensión del contrato, las excedencias, la extinción del contrato y el régimen disciplinario.
Unidad docente. Estructura organizativa y recursos
La unidad docente se define como el conjunto de recursos personales y materiales, pertenecientes a los dispositivos asistenciales, docentes, de investigación o de cualquier otro carácter que, con independencia de su titularidad, se consideren necesarios para impartir formación reglada en especialidades en ciencias de la salud por el sistema de residencia, de acuerdo con lo establecido en los programas oficiales de las distintas especialidades.
En 1992 se establecieron las condiciones que debían reunir las unidades docentes para la formación de la especialidad de Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona). Se trata de unidades docentes en las que se forman únicamente matronas, con una comisión de docencia propia y en las que la responsabilidad de la formación corresponde a los profesionales con la titulación de matrona. Con la publicación del RD 183/2008 se determina la constitución de Unidades Docentes Multiprofesionales para la formación de especialistas de diferentes disciplinas con un campo de actuación común, como es el caso de las matronas y los médicos especialistas en ginecología y obstetricia. Estas unidades docentes generalmente se integran en la comisión de docencia del hospital donde se ubican. En la actualidad, en España, las matronas se pueden formar en unidades docentes de formación de matronas exclusivamente, como es el caso de la Unidad Docente de Matronas del País Vasco o en Unidades Docentes Multiprofesionales.
Cualquiera que sea el modelo de unidad docente, el objetivo principal de la formación es que la residente de matrona adquiera las competencias profesionales específicas, integrando conocimientos, actitudes y habilidades, mediante un programa formativo.
Para planificar, desarrollar y evaluar la actividad formativa, las unidades docentes cuentan con órganos docentes colaborativos, como es el caso de las comisiones de docencia, y unipersonales, entre los que se encuentran las diferentes figuras docentes que participan en la formación, siendo la del tutor la que adquiere una mayor relevancia en la formación de los residentes.
La Comisión de Docencia tiene como misión organizar la formación, supervisar su aplicación práctica y controlar el cumplimiento de los objetivos que se especifican en los programas formativos. La presidencia de la Comisión de Docencia la ostenta el o la jefe de estudios, a quien corresponde la dirección de las actividades de planificación, organización, gestión y supervisión de la formación especializada en la unidad.
Requisitos adicionales
Para acceder a un trabajo como matrona, es fundamental cumplir con ciertos requisitos adicionales:
- Nacionalidad: Ser nacional de un Estado miembro de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo, o de un Estado al que se aplique la libre circulación de trabajadores según los tratados internacionales.
- Edad: Tener al menos 16 años y no superar la edad de jubilación forzosa.
- Titulación: Poseer la titulación exigida en la convocatoria o haber abonado los derechos para su expedición. En caso de titulaciones extranjeras, se debe contar con la credencial de homologación o reconocimiento.
- Aptitud psicofísica: Poseer la aptitud psicofísica necesaria para el desempeño del puesto, acreditada mediante reconocimiento médico.
- No haber sido separado del servicio: No haber sido separado del servicio mediante expediente disciplinario de cualquier servicio de salud o administración pública, ni hallarse en inhabilitación absoluta o especial firme para empleos o cargos públicos.
- Incompatibilidad: No estar incurso en causa legal de incapacidad o incompatibilidad según la normativa vigente.
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