¿Qué opciones tiene una mujer infértil para tener hijos?
Los problemas en la fertilidad de la mujer pueden tener diferentes orígenes según el punto en el que se produce la alteración. Así, podemos encontrar problemas por factor endocrino ovárico, factor tubárico (en las trompas de Falopio), factor uterino y factor cervical (en el cérvix uterino). No obstante, actualmente, uno de los motivos más comunes de infertilidad femenina es la edad materna avanzada.
El ritmo de vida de la sociedad actual propicia el retraso de la maternidad, lo que conlleva un deterioro de la fertilidad femenina por la disminución del número y de la calidad de los ovocitos.
Pese a ello, las distintas técnicas de reproducción asistida pueden ayudar, en muchos de los casos de infertilidad femenina, a conseguir la deseada gestación.
Ante esta difícil situación, es fundamental determinar antes que nada dónde reside el origen del problema, si en la mujer o en el hombre o en ambos miembros. Una vez dilucidado, si se trata de él podrá prescribirse el tratamiento adecuado para la pareja. Antes de pensar en soluciones, se debe de valorar el grado de infertilidad.
Indicaciones de los tratamientos
Para poder elegir el tratamiento de la infertilidad femenina más adecuado en cada situación, se deberán realizar las pruebas de fertilidad necesarias. Este estudio de fertilidad se debe llevar a cabo tanto en la mujer como en el varón, ya que hay ocasiones en las que el problema no es únicamente de la mujer o del hombre, sino de ambos. También existen situaciones en las que las pruebas de fertilidad en ambos miembros de la pareja son correctas y, sin embargo, no se consigue el embarazo. Se trata de casos de esterilidad de origen desconocido (EOD).
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Dependiendo del problema que origine la infertilidad femenina y de la edad de la mujer, pueden estar indicados los diferentes tratamientos de reproducción asistida. Estos pueden ser más o menos complejos, pero todos tienen el mismo objetivo: conseguir que se pueda producir el embarazo y tener un bebé sano en casa.
Reproducción asistida e infertilidad femenina
Cuando el problema de fertilidad está causado por un factor femenino, existen varias opciones reproductivas que se pueden llevar a cabo. A continuación, os presentamos las principales técnicas de reproducción asistida que se realizan para el tratamiento de la infertilidad.
Inseminación artificial (IA)
Esta técnica de reproducción asistida consiste en la introducción de una muestra seminal, previamente procesada en el laboratorio, directamente en el útero de la mujer a través del cérvix. La inseminación artificial se realiza en el periodo ovulatorio de la mujer para aumentar las posibilidades de gestación.
Este tratamiento de reproducción asistida requiere que el grado de infertilidad de la paciente sea leve. Además, la mujer no debe tener más de 35-37 años de edad para garantizar el éxito de la IA. Otro de los requisitos necesarios para la IA es que las trompas de Falopio sean funcionales, puesto que es aquí donde el óvulo se mantiene a la espera del espermatozoide. Si las trompas están obstruidas, la unión de óvulo y espermatozoide no se podrá producir y, por tanto, no tendrá lugar el embarazo.
La IA se utiliza como tratamiento en casos de infertilidad femenina en los que la mujer presenta:
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- Endometriosis leve.
- Disfunciones ovulatorias como, por ejemplo, las causadas por el Síndrome de Ovarios Poliquísticos (SOP).
- Alteraciones en el cuello del útero (factor cervical).
- EOD. En estos casos en los que no se conoce el motivo de esterilidad en la pareja, el especialista puede optar por comenzar realizando IA.
No obstante, la IA también se utiliza para mujeres sin pareja o para parejas de mujeres que desean conseguir una gestación y, en principio, no tienen ningún problema de infertilidad. En este caso, la IA se realizaría con el semen de un donante anónimo.
El precio de la IA puede rondar los 700-1.100€, llegando incluso a los 1.700€ si se utiliza semen de donante. Es importante decir que el precio de la medicación adicional necesaria para la IA suele estar excluido del presupuesto, lo que supone un gasto extra de 400-600 euros aproximadamente.
Fecundación in vitro (FIV)
Como su nombre indica, la unión entre el óvulo y el espermatozoide en la FIV se produce en el laboratorio, in vitro. Para ello, es necesario realizar a la paciente una estimulación ovárica y obtener los óvulos mediante punción folicular. Posteriormente, estos óvulos se ponen en contacto con una muestra de semen obtenida y preparada previamente, para que pueda dar lugar la fecundación.
Los embriones generados tras la fecundación permanecen unos días en cultivo, para finalmente transferirlos al útero de la mujer con el objetivo de que se produzca el embarazo. Generalmente, se opta por transferir un único embrión en cada transferencia embrionaria. Si hay más embriones de buena calidad, se podrán vitrificar para futuras transferencias embrionarias.
La FIV está indicada en la infertilidad femenina ante:
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- Problemas en las trompas de Falopio (factor tubárico).
- Baja reserva ovárica.
- Edad materna avanzada.
- Endometriosis.
La FIV también estaría recomendada cuando existen fracasos anteriores de inseminación artificial (IA) o EOD.
El coste de la FIV oscila normalmente entre los 3.500 y los 5.500€. No obstante, puede variar en función de las pruebas necesarias y de la clínica de fertilidad. Además, el precio de la medicación adicional necesaria para la fase de estimulación ovárica no suele estar incluido en el presupuesto. Esto supondrá entre 1.000 y 1.200 euros adicionales.
ICSI
Existe una variación de la FIV convencional. Se trata de la técnica ICSI o inyección intracitoplasmática de espermatozoides, que supone una mayor intervención por parte del embriólogo. Todo el proceso es idéntico en ambos casos, excepto que en la ICSI la unión entre óvulo y espermatozoide se realiza microinyectando directamente el espermatozoide en el interior del ovocito.
Este avanzado proceso de fecundación in vitro está especialmente indicado para problemas de fertilidad masculina graves. No obstante, la ICSI está generalmente desplazando el uso de la FIV convencional. Además, la ICSI es la técnica elegida ante fallos previos de FIV convencional y cuando se va a realizar un test genético preimplantacional (PGT).
Ovodonación
Esta técnica de reproducción asistida consiste en utilizar los ovocitos de una donante anónima en lugar de los ovocitos propios de la paciente. La FIV con ovodonación supone la renuncia de la paciente a que los embriones y, por tanto, sus posibles futuros hijos, lleven su carga genética.
No obstante, hay ocasiones en las que el problema de infertilidad femenina impide utilizar los ovocitos propios (por ejemplo, en una mujer que carece de ovarios) o en las que las técnicas de reproducción asistida tienen un porcentaje muy bajo de éxito con los ovocitos de la paciente (por ejemplo, si la edad materna es avanzada).
La ovodonación es uno de los tratamientos de reproducción asistida más caros. Su precio puede variar entre 4000-9000€, dependiendo del centro de fertilidad, de si se trata de una ovodonación compartida, en exclusiva o si el centro tiene programas de garantías de blastocistos.
Esterilidad de origen desconocido
Definimos esterilidad como la incapacidad de una pareja de concebir tras un año de exposición a embarazo con un número de relaciones sexuales adecuadas. Cuando tras un estudio básico completo no se encuentra un motivo aparente que pueda ser el justificante, se define como esterilidad de origen desconocido.
Podemos clasificar la esterilidad como primaria en aquellos casos en los que nunca se ha logrado embarazo previamente, o secundaria en parejas con incapacidad de quedar embarazadas después de una gestación previa.
Los especialistas estiman que tras un año de mantener relaciones sexuales sin protección con una pareja estable la mujer puede quedarse embarazada. De no ser así, se recomienda consultar a un especialista para estudiar el caso. Este margen de tiempo se reduce a 6 meses en mujeres mayores de 35 años. En un 30% de los casos, tras un estudio básico de esterilidad, no se evidencia cuál es el problema y se debe ampliar el estudio con pruebas complementarias.
Estas pruebas iniciales que forman el estudio básico y con las que se espera empezar a detectar dónde está el problema son una analítica hormonal, una histerosalpingografía, una ecografía ginecológica y un seminograma. Los problemas que suelen pasar desapercibidos en estas pruebas son las alteraciones genéticas en los espermatozoides, alteraciones cromosómicas en el óvulo, alteraciones en el embrión y fallos de implantación. En estos casos se precisa de un análisis más específico para detectarlas y saber qué proceso iniciar.
¿En qué casos la esterilidad es de origen desconocido?
En el 30% de los casos en los que una pareja acude a un especialista para buscar ayuda para conseguir un embarazo no se detecta ninguna anomalía tras las primeras pruebas realizadas. A pesar de que en estos casos el estudio básico de esterilidad no detecte ninguna alteración, tras un año buscando un embarazo sin éxito, es muy probable que existan. No obstante, no poder focalizar el problema existente no empeora el pronóstico. Las parejas con este diagnóstico, apoyándose en técnicas de reproducción asistida, tienen las mismas probabilidades de embarazo que aquellas con una causa conocida de esterilidad.
Las pruebas que se llevan a cabo en el estudio básico de esterilidad son las siguientes:
- Analítica de sangre para valorar el perfil hormonal, normalmente realizada entre el segundo y el quinto día del ciclo menstrual.
- Histerosalpingografía para comprobar la permeabilidad de las trompas.
- Ecografía ginecológica para valoración del útero y ambos ovarios.
Estas son las primeras exploraciones con las que el equipo médico intenta dictaminar el factor que dificulta la consecución del embarazo.
Las causas más habituales que dan lugar a una esterilidad de origen desconocido son las alteraciones genéticas en los espermatozoides, alteraciones cromosómicas en los ovocitos, alteraciones en el embrión y fallos de implantación. Estas alteraciones pueden pasar desapercibidas con ciertas pruebas, por lo que su detección se consigue profundizando en la búsqueda de posibles problemas para conseguir un diagnóstico más concreto.
Los espermatozoides con problemas genéticos pueden conllevar dificultades para fecundar y en el caso de los óvulos cromosómicamente alterados también repercute en una disminución de su calidad. En ambas situaciones, en el caso de conseguir fecundación pueden repercutir en la formación de un embrión anómalo y con una calidad subóptima para dar lugar a un recién nacido vivo sano. Por último, los problemas de implantación pueden venir provocados por una mala calidad del embrión, pero también por problemas en el endometrio o en la cavidad uterina.
¿Cómo tratar la esterilidad?
Cuando una pareja visita a un especialista es consciente de que probablemente haya algún problema que pueda estar dificultando el proceso. A pesar de ello, cuando se confirma la existencia de alguna alteración la noticia suele llegar por sorpresa. En ocasiones esta situación es difícil de encajar, por lo que en CIRH ofrecemos un servicio de apoyo psicológico a las parejas para ayudarles a hacer frente a la situación.
En los casos de esterilidad de origen desconocido este apoyo puede ser más importante. No poder focalizar el problema en una causa concreta puede hacer más difícil la aceptación de la situación, provocando más dudas y preguntas sin respuesta.
Una de las primeras cosas de las que las parejas tienen que tomar consciencia es que, a día de hoy, gracias a los importantes avances conseguidos en los tratamientos y las técnicas de reproducción asistida, existen más opciones para intentar conseguir el sueño de formar una familia. No hay que desistir nunca con las primeras trabas en el camino. El equipo médico de CIRH estudia cada caso para poder ofrecer la posibilidad de seguir luchando por el objetivo de muchas parejas.
En un caso de esterilidad con origen desconocido, en función de los resultados de las pruebas más específicas, el equipo médico decidirá cuál es el mejor camino para poder seguir con el proceso. Con toda la información a su abasto, los especialistas podrán valorar la mejor manera de tratar la situación, personalizando cada caso en función de sus particularidades.
¿A qué técnicas recurrir cuando la esterilidad es de origen desconocido?
La edad de la mujer, una vez más, es el primer punto y el factor pronóstico más importante que hay que valorar para poder establecer cuál es el mejor tratamiento para cada caso, así como también el tiempo que la pareja lleva intentando conseguir embarazo. Los dos tratamientos a seguir que suelen proponerse a la pareja son la inseminación artificial y la fecundación in vitro.
En ambos casos el objetivo es fecundar el óvulo de la mujer con esperma del hombre (en caso de seguir un tratamiento sin ningún tipo de donación), diferenciándose en el lugar dónde se realiza esta fecundación. En el caso de la FIV, se llevará a cabo en el laboratorio, mientras que en el caso de la inseminación artificial se efectúa dentro del cuerpo de la mujer.
Si no se consigue embarazo con el material genético de la pareja, el siguiente paso es intentarlo con la donación de esperma u óvulos, dependiendo del análisis de cada caso. El equipo médico será el responsable de analizar la situación de cada proceso para evaluar como proseguir e intentar conseguir el embarazo.
Cuando se detecta un caso de esterilidad de origen desconocido suele provocar un mayor impacto en la pareja. En un mismo momento reciben la noticia de que tienen un problema de esterilidad y que tras unas primeras pruebas no se puede dictaminar dónde se origina este problema. Por este motivo, desde CIRH, reforzamos la posibilidad de aprovechar el servicio de apoyo psicológico que ofrecemos a nuestros pacientes para hacer frente a la situación.
Aun así, un caso de esterilidad de origen desconocida no se convierte en un pronóstico de embarazo más complicado que otro. La pareja que en un primer momento no puede determinar dónde radica su problema para tener un bebé tiene las mismas posibilidades de ser padres que una que tiene bien focalizado el origen de la dificultad.
Hoy en día, con los avances experimentados en el campo de la reproducción asistida, muchas parejas consiguen el sueño de formar una familia. Si se encuentran en esta situación, los tratamientos que normalmente funcionan para lograrlo son la inseminación artificial o a la fecundación in vitro.
La edad, como en otras ocasiones, también es un factor que influye en esta primera decisión.
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