Viruela del Mono en Niños: Síntomas y Tratamiento

29.10.2025

La viruela del mono es una enfermedad inusual causada por el Monkeypox virus. Este agente patógeno pertenece al género Orthopoxvirus, en el que también se encuentra el virus de la viruela tradicional. Todavía se desconocen muchas características de esta enfermedad, por lo que es necesario ser cautelosos a la hora de establecer patrones epidemiológicos con respecto a ella. A continuación, se exponen las causas, los síntomas y los posibles tratamientos de la viruela del mono.

¿Qué es la Viruela del Mono?

La llamada viruela del mono (o viruela símica) es una enfermedad vírica que puede causar síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, dolor de garganta, dolor de cabeza y de cuerpo, inflamación de los ganglios linfáticos y erupciones cutáneas.

Según la OMS, la viruela símica es una enfermedad infecciosa causada por un virus que puede provocar una erupción dolorosa, inflamación de los ganglios linfáticos y fiebre.

La viruela del mono o viruela símica es una infección rara causada por un virus del género Ortopoxvirus, al que también pertenece el virus de la viruela -llamado variola-, de la familia Poxviridae. El primer caso detectado en humanos se produjo en 1970 en la República Democrática del Congo.

Se trata de una zoonosis, lo que significa que es una enfermedad propia de animales salvajes como primates y roedores -considerados el principal reservorio del virus-, de la que los seres humanos pueden contagiarse de forma secundaria. También puede propagarse de persona a persona.

Lea también: Los Niños de la Viruela

Descubrimiento del Virus

El Monkeypox virus (MPX o MPXV) fue descubierto en el año 1958. El hallazgo se hizo tras el estudio de unos primates que cayeron enfermos en un viaje de Singapur a un centro de investigación en Dinamarca. De todas formas, el primer ser humano infectado se detectó en 1970. Se trataba de un niño, habitante de la República Democrática del Congo, con síntomas similares a los de la viruela tradicional.

El MPXV se descubrió en Dinamarca (1958) en monos destinados a la investigación; el primer caso humano de viruela símica se notificó en la República Democrática del Congo (1970) en un niño de 9 meses.

Distribución Geográfica

Desde su descubrimiento, la mayoría de casos se han registrado en la cuenca del Congo y el África occidental, donde la enfermedad se considera endémica. Algunas de las regiones con pacientes confirmados son Camerún, Costa de Marfil, Gabón, Liberia, Nigeria, Sierra Leona y Sudán del Sur.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de una enfermedad que se da principalmente en las zonas remotas de África central (Cuenca del Congo) y occidental, en áreas cercanas a selvas tropicales. De hecho, se considera endémica en la República Democrática del Congo, país en el que se produjo un importante brote en los años 1996 y 1997.

La viruela símica tuvo una emergencia paulatina en África Central, Oriental y Occidental tras la erradicación de la viruela en 1980 y el fin de la vacunación antivariólica en todo el mundo.

Lea también: Lactancia durante la Viruela del Mono

Brote Mundial de 2022-2023

La enfermedad pasó desapercibida hasta mayo del 2022, momento en el que se detectó el cuadro en un residente de Reino Unido que había viajado a Nigeria. Desde entonces, se han registrado más de 7 cuadros en Reino Unido, unos 30 en España y otras cifras más bajas en determinados países europeos.

En 2022-2023 se produjo un brote mundial. El brote mundial de viruela símica fue declarado emergencia de salud pública de importancia internacional el 23 de julio de 2022.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de casos de la viruela del mono ha ascendido en el mes de junio hasta más de 1280 en áreas donde la enfermedad no es endémica. Los patrones epidemiológicos de esta enfermedad están siendo monitorizados, aunque se espera que sigan aumentando a medida que se realicen más diagnósticos.

Declaración de Emergencia Sanitaria en 2024

El 14 de agosto de 2024, la viruela del mono o viruela símica fue declarada emergencia sanitaria mundial. Una nueva cepa del virus ha empezado a propagarse rápidamente en la República Democrática del Congo (RDC) y en los países vecinos. Hasta ahora se han producido 550 muertes confirmadas, más de 400 de ellas niños, y más de 15.500 casos confirmados.

¿Cómo se Contagia la Viruela del Mono?

Tal y como indican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el virus se transmite cuando una persona sana entra en contacto con un reservorio (ya sea humano, animal o material contaminado). El patógeno ingresa en el cuerpo a través de aberturas en la piel, el tracto respiratorio y las membranas mucosas (ojos, nariz y boca).

Lea también: ¿Qué es la Queilitis Angular?

La viruela del mono es muy contagiosa y puede propagarse a otras personas entre 1 y 4 días antes de que empiecen a aparecer los síntomas. El virus se propaga por contacto directo piel con piel con la erupción o las costras, saliva o fluidos corporales, o interacciones cara a cara como hablar o respirar.

También puede propagarse por contacto con objetos que no hayan sido desinfectados después de haber sido utilizados por alguien con viruela del mono.

La transmisión de persona a persona puede producirse por contacto directo con lesiones infecciosas de la piel o de otras zonas, como la boca o los genitales. El virus entra en el organismo a través de la piel lesionada, las mucosas (por ejemplo, oral, faríngea, ocular, genital, anorrectal) o las vías respiratorias.

La viruela símica puede contagiarse a otros miembros de la familia y a las parejas sexuales.

La transmisión de animales a humanos se produce por mordeduras o arañazos, o al cazar, despellejar, manipular cadáveres, cocinar o comer animales infectados.

Las vías de transmisión solo se conocen en parte. La Organización Mundial de la Salud cita las siguientes:

  • De animal a persona: mediante el contacto directo con la sangre, los fluidos corporales o las lesiones de la piel o las mucosas de los animales infectados (monos, ratas gigantes de Gambia, ardillas, ratones de cuatro franjas, lirones enanos…). Por ejemplo, el contagio puede producirse tras una mordedura o arañazo de un roedor infectado (uno de los principales reservorios) o, como ocurre generalmente en África, debido a la manipulación, preparación e ingesta de animales silvestres.
  • De persona a persona -transmisión secundaria-: se transmite por contacto estrecho y prolongado con la persona infectada, principalmente a través de aerosoles (gotas respiratorias), aunque es importante conocer que el contacto debe ser prolongado y cara a cara con una persona infectada. También puede producirse contagio por contacto directo con sus lesiones cutáneas y con sus líquidos corporales (incluyendo transmisión sexual), así como a través de la placenta -viruela símica congénita-.
  • Por contacto con objetos contaminados recientemente con fluidos de una persona infectada, sus gotas respiratorias o materiales de su lesión.

Los casos detectados en la actualidad parecen haber sido mayoritariamente transmitidos por vía sexual.

Debido a que las partículas exhaladas por los enfermos no se mantienen en el aire por mucho tiempo, se estima que se requiere un contacto estrecho directo y prolongado con una persona infectada para correr riesgo. También se puede producir el contagio por el intercambio de fluidos durante el acto sexual y el contacto de una lesión con superficies contaminadas.

La viruela del mono se transmite principalmente a través del contacto cercano con personas infectadas, superficies contaminadas o animales portadores del virus. Aunque no se propaga con la misma facilidad que otros virus respiratorios, las interacciones prolongadas y la falta de medidas de higiene pueden aumentar significativamente el riesgo de contagio.

Síntomas de la Viruela del Mono

Los signos y síntomas suelen comenzar una semana después de la exposición, pero pueden hacerlo pasados 1 a 21 días. La erupción comienza como una mancha que se convierte en una vesícula llena de líquido y puede picar o doler.

Los síntomas de la viruela del mono pueden comenzar entre 3 y 17 días después de la exposición a la enfermedad.

Entre otros síntomas, se caracteriza por erupciones -exantemas- que comienzan en el rostro y se extienden por todo el cuerpo. Aunque no existe tratamiento ni vacuna específicos para esta enfermedad, la vacunación antivariólica previa parece ser eficaz a la hora de prevenirla.

La sintomatología inicial suele incluir un periodo con fiebre, dolor de cabeza, mialgias, astenia y linfadenopatías. Puede aparecer una erupción cutánea entre 1 y 5 días después de los primeros síntomas, normalmente con inicio en la cara y extensión al resto del cuerpo, incluidas las palmas de las manos y las plantas de los pies.

Los signos clínicos que evidencian la enfermedad son similares a los de la viruela clásica, aunque más leves. De media, entre 1 y 3 días después de la aparición de fiebre surgen unas erupciones cutáneas muy llamativas. Estas pasan por estadios de mácula, pápula, vesícula y pústula antes de desaparecer.

El periodo de incubación suele durar de 6 a 16 días, aunque puede oscilar de los 5 a los 21 días. Posteriormente, la evolución de la infección sigue las siguientes fases:

  • Periodo de invasión (días 0-5). Hay fiebre, escalofríos y sudores, cefalea intensa, dolor muscular, de espalda y de garganta, inflamación de los ganglios linfáticos -linfadenopatía- y falta intensa de energía -astenia-.
  • Periodo de erupción cutánea (entre 1 y 3 días después del inicio de la fiebre). Aparecen erupciones en la piel -exantemas-, que afectan primero al rostro y luego se extienden al resto del cuerpo. Su número puede variar de unas pocas lesiones hasta centenares de ellas. Las zonas más afectadas son el rostro (95% de los casos) las palmas de las manos y las plantas de los pies (75% de los casos), la cabeza y el torso. También pueden aparecer en las mucosas de la boca, los genitales, la conjuntiva palpebral y la córnea del ojo. En unos diez días, el exantema evoluciona de ser una lesión de base plana -maculopápula- a ampollas llenas de líquido -vesículas-, pústulas y, finalmente, costras.

La enfermedad es autolimitada con síntomas que suelen durar de dos a cuatro semanas aunque las costras pueden tardar en eliminarse por completo hasta tres.

¿Qué es la mpox? cuáles son sus síntomas en niños?

El mpox causa fiebre, erupciones y lesiones por todo el cuerpo, dolores de cabeza severos y fatiga. Algunos niños también desarrollan problemas respiratorios y tienen dificultad para tragar, y están en mayor riesgo de infecciones bacterianas secundarias.

En casos graves, el mpox puede llevar a sepsis, una respuesta potencialmente mortal a la infección que requiere atención médica especializada inmediata.

Impacto en Niños

Al igual que los adultos, los niños con viruela del mono desarrollan síntomas similares a los de la gripe y erupciones cutáneas. Con la nueva cepa, los niños pueden correr un mayor riesgo de padecer viruela polínica grave, ya que se están observando mayores tasas de mortalidad en menores de 15 años.

Los niños tienen un riesgo más alto que los adultos de contraer viruela del mono: con el 70% de los 14,901 casos de la RDC en niños menores de 15 años, y casi cuatro veces más probabilidades de morir por viruela del mono que los adultos [1] [2]. Los datos de la OMS muestran que la tasa de mortalidad por casos en niños menores de un año es del 8.6%, en comparación con el 2.4% en personas de 15 años o más.

Los bebés recién nacidos, de tan solo dos semanas de edad, están contrayendo el mortal virus del mpox. Los niños tienen un mayor riesgo que los adultos de contraer el virus, con el 70% de los 14,901 casos en la RDC en niños menores de 15 años, y el 39% de los casos en niños menores de cinco años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los niños en la RDC también tienen casi cuatro veces más probabilidades de morir por mpox que los adultos, con datos de la OMS que muestran que la tasa de letalidad en niños menores de un año es del 8.6%, en comparación con el 2.4% en personas de 15 años y mayores. De las muertes reportadas hasta mayo de 2024, el 62% fueron niños menores de cinco años, según los mismos datos.

La similitud de algunos signos y síntomas del mpox con otras enfermedades comunes de la infancia, como la sarna y la varicela, podría estar llevando a un reconocimiento y tratamiento tardíos, contribuyendo a la transmisión y a peores resultados en la recuperación.

Las madres embarazadas también pueden transmitir el virus al bebé durante el embarazo, o durante o después del parto.

El brote de viruela multifocal es una carga añadida para los niños que ya se enfrentan a conflictos, desplazamientos, brotes de cólera y poliomielitis, y desnutrición.

La viruela del mono puede afectar a personas de todas las edades, pero los niños presentan ciertas particularidades en su respuesta a la infección. Históricamente, los brotes de viruela del mono han tenido una tasa de mortalidad más elevada en niños en comparación con adultos, especialmente en regiones donde el acceso a la atención médica es limitado.

En niños, la erupción suele ser más extensa y puede afectar zonas sensibles, como el rostro, el área genital y la boca, lo que genera un mayor malestar.

La viruela del mono en niños presenta diferencias significativas con respecto a los adultos, principalmente en la severidad de los síntomas y el riesgo de complicaciones. Aunque la enfermedad suele ser autolimitada, los niños pequeños y aquellos con sistemas inmunológicos debilitados requieren atención especial.

Diagnóstico

Diferenciar entre viruela del mono, viruela tradicional y varicela puede ser muy complejo si solo se tienen en cuenta los síntomas físicos. Por ello, la confirmación de la enfermedad se lleva a cabo de forma fiable mediante una PCR. Si se amplifica el ADN del virus en la muestra del paciente, se confirma la infección.

La confirmación microbiológica en los casos con sospecha de infección debe realizarse lo antes posible. En la actualidad, las pruebas disponibles para el diagnóstico son:

  1. Pruebas de detección viral. La más utilizada es la amplificación de ácidos nucleicos, que emplea la prueba de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) convencional o en tiempo real específica para el virus de la MPOX a partir de exudados de las lesiones o de las costras, según la fase de la erupción. Las mejores muestras son las lesiones vesiculares. Las muestras sanguíneas son poco rentables por la menor probabilidad de viremia tras la aparición de los síntomas. La muestra de frotis nasofaríngeos son poco útiles para el diagnóstico primario.
  2. Las pruebas serológicas no permiten el diagnóstico rápido de la infección aguda. Pueden tener utilidad con fines epidemiológicos para respaldar el diagnóstico cuando no se pueden realizar pruebas virales o si la PCR no ofrece resultados concluyentes. La vacuna puede interferir con las pruebas serológicas.

Tratamiento

Los objetivos terapéuticos consisten en cuidar la erupción, tratar el dolor y prevenir las complicaciones.

Tal y como indican portales profesionales, todavía no existe un tratamiento definitivo para la viruela del mono. Todos estos medicamentos han reportado eficacia en modelos experimentales y cultivos. De todas maneras, todavía no se han utilizado para acabar con la enfermedad en humanos, ni siquiera en las regiones en las que la viruela del mono es endémica.

No existen medicamentos específicos o vacunas para esta enfermedad, aunque, según la OMS, la vacuna antivariólica (la de la viruela) ha demostrado un 85% de eficacia en la prevención de la viruela del mono. También puede contribuir a que la evolución de la enfermedad sea más leve. Por tanto, las personas vacunadas hasta 1980 (fecha en la que se eliminó esta vacuna del calendario vacunal al considerarse erradicada) presentarían cierto grado de protección.

Por otra parte, parece ser que algunos antivirales pueden contribuir a controlar los brotes y se está investigando en cuáles resultan más eficaces.

El tratamiento es en su mayor parte sintomático. Debe mantenerse una buena higiene de las zonas afectadas, que deben lavarse con frecuencia con jabón o incluso con antisépticos tópicos. En aquellas lesiones que presentan sobreinfección, puede valorarse la aplicación de antibióticos tópicos o sistémicos, con arreglo a las guías actuales. Los tratamientos antivirales específicos se reservan para complicaciones graves y deben administrarse bajo hospitalización.

tags: #viruela #del #mono #en #niños #síntomas

Publicaciones populares: