Yodo y Lactancia: Efectos Secundarios y Recomendaciones
Hablar de la alimentación de la madre lactante y la posible suplementación de yodo que ésta necesita es un tema relevante en lactancia materna. Así que es fundamental, por tanto, asegurar que el lactante recibe un adecuado aporte de yodo a través de la alimentación.
Necesidad de Suplementos de Yodo Durante la Lactancia
Durante la lactancia materna no es necesario ningún complemento específico (a excepción del tema del yodo del que hablaremos a continuación). Sólo hay dos suplementos que deben tomar las madres lactantes, en general: yodo y, en el caso de ser vegetarianas, vitamina B12. El yodo es un mineral fundamental para la salud, especialmente en la vida prenatal y primera infancia, cuando el cerebro está en pleno proceso de crecimiento y desarrollo.
Por ello, diversos autores recomiendan que las madres embarazadas y lactantes tomen un suplemento de yodo, desde unos meses antes del embarazo y durante toda la lactancia. Por ejemplo, el Manual práctico de lactancia materna de Carlos González habla de “suplemento de yodo desde unos meses antes del embarazo y durante toda la lactancia” (no especifica duración, pero sí dice durante toda la lactancia). Recuerda que tenemos a tu disposición los servicios de nutrición en LactApp Barcelona.
Fuentes de Yodo en la Dieta
Las principales fuentes de yodo en la dieta son la sal yodada (que no es lo mismo que sal marina, sólo es yodada si así lo especifica en el envase) y la leche de vaca. La leche aporta yodo porque las vacas se alimentan con piensos yodados o porque reciben suplementos de este mineral, pero la leche “ecológica” puede contener muy poco yodo. Alimentos como el pescado y el marisco o las algas marinas también contienen yodo, pero abusar de ellos en la lactancia no es una buena idea.
Toda la población debería consumir la sal yodada, pero no sería prudente aumentar su consumo durante embarazo y lactancia. Es decir, en otros países es obligatorio que la sal esté enriquecida con yodo, por lo que no se recomienda un consumo extra de yodo a las mujeres embarazadas ni lactantes.
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Recomendaciones de la AESAN sobre el Consumo de Algas
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) publica recomendaciones de consumo de algas por presencia de yodo. Los resultados observados en recientes estudios prospectivos realizados, así como las opiniones científicas de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Comité científico de la propia AESAN, han puesto de manifiesto que las algas pardas y más concretamente de la variedad kombu contienen altas concentraciones de yodo y que, un consumo elevado de este tipo de algas puede conllevar problemas de salud en ciertas poblaciones vulnerables como mujeres embarazadas, mujeres en periodo de lactancia, población infantil y aquellos individuos con problemas tiroideos.
El yodo es un elemento esencial para la síntesis de las hormonas tiroideas, responsables del desarrollo del sistema nervioso central, del crecimiento, de la regulación del metabolismo basal y, en general, del correcto funcionamiento del organismo.
Más recientemente, la opinión de EFSA sobre Análisis y Evaluación del riesgo en algas (2019), realizada en seguimiento de la Recomendación (UE) 2018/464, relativa al control de metales y yodo en las algas marinas, las plantas halófilas y los productos a base de algas marinas, concluyó, con respecto al yodo, que su ingesta podría exceder fácilmente el umbral máximo de seguridad (upper level) fijado por el SCF para todas las especies de algas pardas.
Dosis Recomendadas de Yodo
El Ministerio de Sanidad de España recomienda dosis de 200 microgramos de yoduro potásico al día en todas las mujeres embarazadas (o lactantes) que tomen menos de 2 gramos de sal yodada y menos de 3 raciones de lácteos al día (no ecológicos). Es una recomendación “débil” del Ministerio de Sanidad, 2014, y parece lógico extender esta recomendación a la lactancia.
En todo caso, el suplemento de 200 microgramos de yodo no es peligroso; incluso para una madre que consumiera mucha leche yodada y mucho pescado, la cantidad total estaría muy lejos de los niveles máximos recomendados de ingesta.
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¿O, en cambio, una vez el peque ya puede tomar sal y lácteos, este suplemento deja de ser necesario? A partir de esta edad, en la bibliografía no siempre veremos la misma recomendación. En ocasiones no se especifica, en otras se habla solo del periodo de LM exclusiva y en otras se habla de los 2 primeros años de LM (en línea a la recomendación de la OMS de que dure 2 años o más, según deseo de madre y/o bebé). Recordad que también va a depender del consumo de lácteos y sal yodada de la madre.
Consideraciones Finales
Pero no podemos olvidar los complementos o suplementos nutricionales que a menudo se recomiendan a las madres lactantes. ¿Realmente son necesarios? Como siempre, lo fundamental es personalizar y valorar la posible suplementación de cada madre lactante en concreto.
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