Anestro Posparto en Vacas: Causas y Tratamiento

30.10.2025

Las vacas recién paridas son las más delicadas del rebaño, pues las tres cuartas partes de los problemas médicos ocurren durante el primer mes posparto, incluyendo partos distócicos, enfermedades metabólicas (retención de placenta, hipocalcemia, cetosis, indigestiones, dilataciones de cuajar) y problemas infecciosos (metritis, mastitis, neumonías).

Además, según discurra este periodo se va a desarrollar el resto de la lactación.

A las enfermedades anteriores, denominadas en términos médicos enfermedades clínicas porque el paciente presenta síntomas evidentes de enfermedad, hay que añadir las enfermedades subclínicas, que son aquellas en las que la vaca no presenta síntomas de enfermedad, pero sí alteraciones detectables por medio de análisis laboratoriales.

Problemas Comunes en el Periodo Posparto

La metritis puerperal puede llegar a afectar hasta el 40% de las vacas y va a dar lugar a una menor producción de leche, un aumento de la infertilidad y de la probabilidad de que la vaca sea enviada al matadero.

El diagnóstico se hace detectando por palpación rectal un útero agrandado y por exploración vaginal observando un flujo uterino muy fluido, grisáceo y maloliente.

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La cetosis es otra enfermedad muy prevalente en las vacas alrededor del parto.

Tradicionalmente, cuando los ganaderos detectaban una vaca en la sala de ordeño que había bajado la producción o veían en los corrales que no comía o no se levantaba rápidamente a ordeñar o a comer, llamaban al veterinario inmediatamente.

Para solventar el problema del diagnóstico temprano, tanto de las enfermedades clínicas como las subclínicas, los veterinarios ofrecieron a los ganaderos la posibilidad de servicios extra, programas de diagnóstico clínico y laboratorial que permitían el tratamiento temprano a las vacas que lo necesitasen.

Se trataba de que durante los 10 o 14 primeros días posparto las vacas fueran exploradas diariamente.

Con todo lo anterior completado se hacía el diagnóstico temprano y se trataban las vacas.

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Factores que Contribuyen al Anestro Posparto

Las vacas alrededor del parto, tanto en preparto como en posparto, son extremadamente sensibles a cualquier disminución del tiempo que pasan comiendo o descansando.

Disminuciones de tan solo media hora hacen que se incrementen los problemas metabólicos como la cetosis y con ello se cause una inmunodepresión que predispone a problemas infecciosos como la metritis, los cuales, a su vez, de nuevo, agravan los metabólicos.

Como hemos dicho antes, al aumentar el tamaño de las explotaciones detectar las vacas enfermas se convirtió en un problema.

Por otro lado, con el descubrimiento de las enfermedades subclínicas, recordad que eran las que no producían síntomas clínicos, se hicieron muy populares los protocolos, basados en la toma de temperatura y la detección de cuerpos cetónicos en sangre, para diagnosticar metritis y cetosis durante los primeros diez días posparto.

El tratamiento precoz de los animales que se diagnosticaban de esa manera, sin duda, era positivo frente a los animales no tratados y que evolucionaban agravando esas enfermedades.

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Pero claro, esos estudios se hicieron en granjas experimentales o privadas que disponían de abundante mano de obra veterinaria, por lo menos mientras duraron los estudios.

Si una granja crece en número de animales tiene que crecer proporcionalmente en mano de obra y, sobre todo, en tamaño de las instalaciones.

Sin duda hay que tener mano de obra suficiente, formarla y ofrecerla protocolos sencillos de detección de los diversos problemas médicos.

También es muy importante contar con servicios veterinarios que tengan disponibilidad suficiente para nuestras necesidades.

Afortunadamente la tecnología acude en la ayuda al ganadero.

Hace tiempo que disponemos de robots y salas de ordeño informatizadas que avisan al ganadero de las vacas que tienen descensos en la producción de leche y ello permite que nos centremos solo en ellas y no en todas las vacas del corral.

Pero los collares de monitoreo más avanzados tienen una función aún mejor que la de detectar animales enfermos, ¡avisan cuándo hay problemas en todo el corral!

Pueden detectar una disminución general de la rumia como sucede cuando hay un cambio de ración o de materias primas problemático, cuando hay un aumento del número de animales en el corral que acarree estrés social o aumentos de la temperatura ambiente que originen estrés por calor.

Cuando alguna de esas circunstancias es detectada, especialmente en el corral de preparto, nos va a permitir adoptar medidas correctoras tempranas, tanto individuales como de grupo, que nos hagan adelantarnos a los problemas y con ello tener inicios de lactaciones sin enfermedades y, por ende, más productivas.

Anestro Posparto en la Vaca Cebú

Las vacas pastaron todo el tiempo en potreros de yerba pangola (Digitaria decumbens).

Cuando la sequía fue intensa, se les suministró heno o ensilaje de gramíneas, para evitar que perdieran peso.

Los grupos de esta provincia recibieron un suplemento de concentrados de 4 lb/vaca diariamente (22 % de proteína) durante el tiempo que duró la experiencia, con el objeto de conocer los efectos de una suplementación alimentaria después del parto, sobre la duración del anestro posparto.

El personal técnico que colaboró en el desarrollo de estas experiencias fue cuidadosamente seleccionado entre los mejores técnicos veterinarios de cada provincia.

La media de la duración del anestro posparto (APP) de las 228 vacas utilizadas en este experimento fue de 182,48 días.

Diez vacas, cinco de la provincia de Camag?ey y cinco de la provincia de Matanzas, perdieron la cría durante los dos primeros meses de las experiencias.

La media de la duración del APP de estos animales fue sólo de 69,1 días.

La diferencia con la media del APP de 182,48 días presentada por las 228 vacas que amamantaron a su cría durante seis meses, fue notabilísima.

Las vacas que amamantaron una cría macho tuvieron una media de duración del APP, 9,5 días más larga que las que amamantaron una cría hembra.

Esta diferencia no alcanzó niveles significativos, pero coincide con los obtenidos por otros autores.

Es posible que las vacas que amamantan una cría macho tengan un APP más largo que las que amamantan una hembra, porque la cría macho más fuerte y de mayor peso, mame más veces y cause un mayor estrés a la madre.

En total se sometieron a exámenes rectales y vaginales semanales a 119 vacas, y se mantuvieron como testigos, sin practicarles estos exámenes, a 109, no encontrándose diferencia significativa en la duración del APP, desde el punto de vista estadístico, en ninguno de los grupos estudiados en las tres provincias.

No se detectaron celos silentes en ninguna de las 118 vacas destinadas a determinar su presencia.

La investigación de ciclos anovulatorios se efectuó mediante la exploración rectal de 142 vacas 7 a 10 días después de transcurrido el primer celo posparto, encontrándose ausencia de cuerpo lúteo en 25 de ellos, lo cual representó el 16,9% de ciclos anovulatorios.

Plasse et al. (1970), en la Florida, en novillas Brahman, habían observado solo 5,6% de ciclos anovulatorios.

Se utilizaron tres grupos de 24 vacas Cebú, paridas en los meses de junio y julio de 1972.

La media de duración del APP del grupo I fue de 109,54 días, con diferencia significativa con el grupo testigo (P<0,05).

La media del grupo II fue de 140,20 días y la del grupo testigo, de 168,45 días.

La media de duración del APP de las 21 vacas en el parto anterior había sido de 157,1 días y durante el experimento fue de137,9, con una diferencia entre ambos de 19,2 días la que no alcanzó el nivel de significación establecido de P < 0,05.

Al llegar a los seis meses de edad y producirse el destete, la media del peso de los 24 terneros del grupo I, fue de 161,5 kg, la del grupo II, fue igualmente de 161,5 kg y la del grupo III, que sirvió de testigo, 163,3 kg.

En el período de aplicación de la limitación del amamantamiento se produjeron 2 465 nacimientos provenientes de 3 164 vacas año, para una natalidad de 77,9 %; mientras que durante la aplicación del sistema de amamantamiento tradicional, se habían producido 1 593 nacimientos de 2 560 vacas año, para una natalidad de 62,2 %.

La mortalidad hasta el destete de 2 465 terneros criados en el sistema de limitación de amamantamiento fue de 166 terneros (6,89 %) y la de 1 593 en el sistema tradicional fue de 200 (12,55 %).

La vaca no tiene, como la rata o el ratón, un cuerpo lúteo de lactación, pero después del parto padecen un anestro fisiológico de duración variable.

El hombre al comenzar a ordeñarla para utilizar su leche, limitó el amamantamiento del ternero, violentando de este modo el mecanismo natural de inhibición del celo durante el período de lactación.

Esto, unido a la continuada eliminación de aquellos animales que tardaban mucho tiempo en presentar celo después del parto, ha logrado que en nuestra época la vaca lechera Bos taurus que tiene un parto normal y se le retira el ternero al parir, tenga un anestro posparto de algo menos de treinta días de duración, y sea frecuente que ya alrededor de los quince días del parto presente su primera ovulación.

Después de su primer parto, generalmente presentan un anestro más prolongado, porque a las demandas nutritivas de la producción de leche tienen que agregar las de su crecimiento, que aún no se ha completado, por lo que sufren un balance energético negativo de larga duración.

En la década del 70 del pasado siglo, primó la idea de que la prolactina era un agente antigonadotrópico que intervenía en la inhibición de la ciclicidad pospartal, de una variedad de especies, incluyendo la humana.

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