Consejos para superar la ansiedad al dejar el chupete en niños pequeños

28.10.2025

Para muchos bebés, el chupete se convierte en un objeto indispensable. Utilizado correctamente, el chupete tiene muchos beneficios para los bebés, ya que reduce la incidencia de muerte súbita del lactante, les aporta seguridad y confianza y les sirve de consuelo.

El chupete se convierte entonces en un objeto de apego para el niño pero…¿Cuándo es recomendable retirar el uso del chupete? Los pediatras recomiendan que a partir del año es conveniente ir restringiendo progresivamente su uso y suprimirlo antes de los dos años ya que así se evitarán dificultades en el habla o problemas en la dentición.

Según la Asociación Española de Pediatría es recomendable retirar el chupete al llegar al año de edad, puesto que «el síndrome de muerte súbita del lactante es excepcional por encima de esta edad, así que a partir de ese momento no tiene ningún beneficio evidente, además, puede aumentar el riesgo de padecer otitis media».

La Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) recomienda retirarlo antes de que el niño cumpla los dos años (24 meses), porque un uso prolongado más allá de esta edad puede causar malformaciones en la boca y los dientes.

¿Cómo ayudar a tu bebé a quitar el chupete sin que sufra demasiado?

La toma de decisión de retirar el chupete es un momento que mucho padres no quieren que llegue porque sabe que su bebe lo pasará mal. Lo van retrasando hasta que su hijo ya es lo bastante mayor y se replantean que ha llegado el momento de decir “adiós al chupete”. Y, lo cierto es que, cuanto más prolonguemos dicho momento, más difícil será la separación.

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Estos son algunos consejos para ayudar a nuestro hijo a dejar el chupete cuando llegue el momento:

Elegir el momento adecuado

Lo primero que hay que valorar es elegir un momento adecuado tanto para el niño como para los papás. No es conveniente quitar el chupete en situaciones de ansiedad, estrés, enfermedad o en algún cambio familiar.

Hablar con tu hijo

Hablar con vuestro hijo de que pronto llegará el momento de dejar el chupete, que «ya es mayor». Para ello podéis leer cuentos relacionados o comentar con él las ventajas de ser mayor: «Los niños mayores no usan chupete pero pueden hacer muchas cosas que los bebes no pueden: dormir en una cama grande, saltar con mucha velocidad,… destacando todo aquello que sabe hacer porque es mayor.

No ofrecer, no negar

Muchas veces somos los propios padres quienes cuando nuestros hijo esta nervioso le ofrecemos el chupete para que se calme lo antes posible. Es recomendable ir espaciando los tiempos en los que usa el chupete poco a poco y ofrecerle alternativas cuando identifiquemos que nuestro hijo necesita el chupete.

Ser firmes y pacientes

Los padres tendrán que ser firmes en la decisión y nunca echarse para atrás. Los niños llorarán y pedirán desesperadamente su “chupe” y, por eso los papás tendrán que estar muy preparados y llenarse de paciencia para soportar las crisis que tendrá su hijo y de no ceder a dichas peticiones.

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Refuerzo positivo

En tercer lugar, es importante utilizar el refuerzo positivo como método y nunca castigar, enfadarse ni humillarle delante de personas. Nuestro niño se acerca a los 2 años y ha llegado el momento de quitar el chupete.

¿Quién está más enganchado al chupete, el niño o los papás?

Así que lo primero que tenemos que preguntarnos es… ¿Quién está más enganchado al chupete, el niño o los papás que se lo ponen ante cualquier amago de llanto, rabieta, sueño o disconfort?

No cabe ninguna duda que el chupete tiene grandes beneficios:

  • Es una excelente herramienta de consuelo y de alivio durante su primer año de vida. Recordad que los bebés no deben empezar a usar chupete hasta que la lactancia materna esté bien establecida (más o menos 2 semanas de vida).
  • El uso del chupete disminuye el tan temible síndrome de muerte súbita del lactante, debido a la succión continua durante la noche.

Pero a pesar de todo ello, no se puede utilizar para siempre, y en ningún caso, prolongarlo más allá de los 2 años.

¿Qué podemos hacer? Ideas para la retirada

Os propongo un par de ideas. Cabe decir que los niños se mueven por experiencias. De nada sirve que le expliquemos a nuestro hijo que una vez retirado el chupete no lo va a volver a ver más porque ni siquiera él sabrá la avalancha de emociones y sentimientos que tendrá cuando compruebe por él mismo que no se lo das: Rabia, enfado, frustración.

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Así que tendremos que mostrarle de forma muy visual que una vez le digamos adiós al chupete, este no volverá.

Inicialmente ve preparándole

Retira tetinas de los biberones y comienza a utilizar pajita, les divierte mucho. Sí, ya sé que “enchufarles” el bibe por la mañana es comodísimo porque en 15 segundos se ha bebido 300 ml de leche sin despeinarse (ni él, ni nosotros que estamos acelerados porque llegamos tarde al trabajo). Pero inténtalo, al menos alguno de ellos.

  • Habla con él y dile que ya es mayor. Que los niños mayores no usan chupete, ni duermen en cuna.
  • Dibuja con él un calendario bonito y señala una fecha con un círculo rojo, dentro de una semana, por ejemplo.

PLAN A: Regalar los chupetes

Ve a comprar una caja bonita con tu hijo y haz que introduzca todos sus chupetes dentro. No te quedes con ninguno, así no tendrás tentaciones. Una vez los hayáis guardado, id a casa de una vecina, una amiga o un primo que tenga un bebé pequeñito. Entre los dos le regalaréis la caja llena de chupetes al bebé. Celebradlo como un gran acontecimiento:“¡Qué bien que Carlitos ya es mayor y le ha dado todos sus chupetes a Pepito! ¡ Muy bien cariño!”.

En ese momento él estará encantado de haber sido el protagonista y de haberse llevado todos los halagos. Pero luego vendrá la noche y…. os pedirá el chupete, no tengáis ninguna duda. En ese momento debéis RECORDADLE la cajita de sus chupetes, como se los entregó a Pepito, que contentos estuvimos todos y lo mayor que es él. Recordar lo sucedido le ayudará a entender lo que está pasando, le ayudará a asumirlo. Eso no quita que quizá llore y tenga una de sus rabietas.

Tranquila, respira profundo y no claudiques. Pase lo que pase no le des el chupete. Mantén la calma. No le grites, no te enfades. PONTE EN SU LUGAR ( me encanta esta frase). Sustituye el chupete por algún otro ritual nocturno: un cuento inventado por mamá, un peluche, una canción (con baile si hace falta). Serán 2-3 días malos, si siempre mantienes la misma actitud lo conseguiréis.

PLAN B: Despedida con un globo

El día señalado en el calendario iréis a comprar un globo de helio, ya sabéis, de los que se escapan volando si soltamos la cuerda. Id a la playa, a la montaña, al parque o salid al jardín de casa. Ata todos los chupetes en la cuerdecita y cuando estéis todos juntos haremos una cuenta atrás: 10, 9, 8, 7… Ponedle tanto entusiasmo como si estuviese despegando el Apolo 11 y por supuesto decid: ¡adiós, adiós, adiós!

De nuevo cuando se le pase la emoción y pida su chupete, recordadle la escena, la fiesta que hicistéis y que ya no podrán volver los chupetes del cielo.

Si alguno de vosotros tiene otros truquillos, estaré encantada de escucharlos y engrosar, con vuestro permiso, mi lista de consejos cuando las mamás me preguntan por este tema.

La ansiedad en la retirada del chupete

La retirada del chupete puede llegar a convertirse en un proceso generador de ansiedad para muchos niños. Más aún cuando sus familias deciden que el peque debe dejar el chupete justo antes de empezar el segundo ciclo de Infantil, puesto que en el cole no suele estar permitido que lo lleven. ¿Cómo hacerlo para ayudarles a que, en lugar de un proceso angustiante, lo vivan en calma y sin demasiada frustración?

Para muchos niños y niñas, el chupete no es solo un objeto, sino un recurso importante de autorregulación emocional. Retirarlo de golpe puede vivirse como una pérdida inesperada, generando malestar, ansiedad e incluso una pérdida de confianza.

¿Cuándo es el momento ideal para dejar el chupete?

El mejor momento es cuando el niño o la niña está emocionalmente preparado y su entorno también lo permite. Es fundamental que no coincida con situaciones que puedan generar estrés adicional, como una adaptación escolar, la llegada de un hermanito o un destete. La retirada del chupete debería ser un proceso acompañado y respetuoso, que no se sume a otros grandes cambios.

¿A partir de qué edad los niños ya no deberían usarlo?

Desde el punto de vista de la salud bucodental, en general, se recomienda limitar su uso a partir de los 12-18 meses y retirarlo antes de los 2 años. Sin embargo, el chupete también cumple una función emocional muy importante: actúa como objeto de apego y como herramienta de autorregulación. Por eso, más allá de una edad concreta, también es significativo observar si ya empieza a usarlo menos, si puede calmarse con otros recursos y cómo es su contexto emocional.

Retirada gradual

La retirada gradual permite que el niño o la niña tenga el tiempo y el acompañamiento necesarios para adaptarse emocionalmente a dejar el chupete. La propuesta es empezar por el día, manteniéndolo solo para momentos concretos como el sueño. Dejamos de ofrecerlo de forma automática, lo guardamos fuera de su vista y reducimos a un único chupete. Durante este proceso, es fundamental ofrecer alternativas que le ayuden a calmarse. También puede ser útil observar en qué momentos lo pide con más frecuencia para poder anticiparnos. El objetivo es que el niño descubra, poco a poco, que puede calmarse sin el chupete.

El inicio de la escuela infantil ya supone un gran reto emocional y de adaptación para muchos niños y niñas. Si es posible, lo más respetuoso sería espaciar procesos como la retirada del pañal o del chupete, permitiendo que cada uno se transite con calma y de forma acompañada. Cada familia tiene su realidad y no siempre es posible organizarlo todo como nos gustaría, pero cuanto más podamos evitar varios cambios a la vez, más fácil será para el niño o la niña vivir los cambios sin sentirse desbordado.

Ritual para la despedida del chupete

Les recomendaría vivirlo como un momento especial, una experiencia de crecimiento tanto para el niño o la niña como para toda la familia. El ritual da sentido a la despedida y permite que el pequeño sienta que forma parte de una decisión importante, lo cual refuerza su seguridad y autoestima. Es fundamental que el ritual sea anticipado, compartido con la familia y vivido desde la calma y la conexión emocional. Este tipo de rituales fortalecen el vínculo emocional con los adultos que los acompañan.

Lo más relevante es que el niño o la niña sienta que forma parte del proceso y que no se le impone. El ritual debe ser compartido, anticipado y tener sentido para él o ella. El papel del adulto es clave: estar presente, disponible emocionalmente y acompañar con empatía. Aunque seamos nosotros quienes guiamos el proceso, es fundamental que sea el propio niño quien tome la decisión final de dejar el chupete. Y no debemos olvidar que el acompañamiento continúa después del ritual, validar emociones, ofrecer consuelo y ayudar a integrar la experiencia de forma positiva y segura.

¿Y si, después de haberlo intentado todo, incluidos varios rituales, nuestro hijo sigue con el chupete? ¿Qué hacer?

En ese caso, hay que valorar si quizás no era el momento adecuado o si el proceso ha sido demasiado rápido. No todos los niños y niñas están listos al mismo tiempo. Podemos hacer una pausa y retomar la retirada más adelante, cuando veamos que el niño/a está más receptivo o estable emocionalmente. También recomiendo consultar con el pediatra y el odontopediatra para valorar juntos cómo seguir acompañando el proceso.

¿Es una solución quitárselo de manera brusca?

No lo recomiendo. Como he comentado, para muchos niños y niñas el chupete no es solo un objeto, sino un recurso importante de autorregulación emocional. Retirarlo de golpe puede vivirse como una pérdida inesperada, generando malestar, ansiedad e incluso una pérdida de confianza. Siempre que sea posible, es preferible optar por una transición gradual, respetuosa y acompañada.

¿Es habitual que, una vez que ha dejado de usarlo, pasado un tiempo vuelva a pedir el chupete o empiece a chuparse el dedo?

Sí, es algo que puede suceder. A veces responde a una regresión puntual vinculada a un momento de más estrés o a un cambio importante. Es una forma de buscar seguridad y consuelo y volver a un recurso conocido. ¿Qué hacer en esos casos? Lo más importante es validar lo que siente. Podemos recordarle que es normal echar de menos el chupete y acompañarle ofreciéndole otras formas de consuelo: un objeto de apego, abrazos, cuentos, canciones o simplemente más presencia y contacto. La mayoría de estas regresiones son pasajeras.

El método Montessori

Quitar el chupete es un desafío para los padres y para los niños, pero el método Montessori ofrece un enfoque respetuoso y natural para facilitar este proceso. El método Montessori, desarrollado por Maria Montessori, se centra en el respeto por el niño y su capacidad para aprender y desarrollarse de manera autónoma.

Antes de comenzar el proceso para quitar el chupete, es esencial entender por qué los niños se apegan tanto a este objeto. El chupete ofrece consuelo y seguridad, ayudando a calmar a los bebés y a reducir el estrés.

Observar las señales de que el niño está listo para dejar el chupete es un paso fundamental en el método Montessori. Algunas indicaciones pueden incluir menos dependencia del chupete durante el día, interés en actividades que no impliquen el uso del chupete y la capacidad de calmarse con otros métodos.

Crear un entorno preparado es un principio clave del método Montessori. Para quitar el chupete, asegúrate de que el entorno de tu hijo sea calmado y acogedor. Esto puede incluir tener objetos de consuelo alternativos como peluches o mantas y establecer rutinas relajantes antes de dormir que no dependan del chupete.

El enfoque Montessori favorece una transición gradual al quitar el chupete. Comienza reduciendo el tiempo que tu hijo pasa con el chupete durante el día, manteniéndolo solo para momentos específicos como la siesta o la noche. A medida que el niño se acostumbra a estos cambios, puedes ir disminuyendo su uso progresivamente.

Hablar con tu hijo sobre la retirada del chupete es importante, incluso si es pequeño. Explica de manera sencilla y comprensible por qué es el momento de dejar el chupete y escucha sus sentimientos y preocupaciones.

Proporcionar alternativas al chupete es esencial para ayudar a tu hijo a adaptarse. Puedes introducir juguetes de apego, cuentos antes de dormir o técnicas de relajación como la música suave.

El refuerzo positivo es una parte importante del método Montessori. Celebra los pequeños logros y avances de tu hijo en el proceso de dejar el chupete. Reconocer y elogiar sus esfuerzos aumenta su autoestima y motivación para continuar avanzando.

Cada niño es diferente y el proceso de dejar el chupete puede variar. Es fundamental ser paciente y estar dispuesto a adaptar el enfoque según las necesidades individuales de tu hijo. Si el niño muestra resistencia o no parece listo, es mejor esperar un poco más antes de intentarlo de nuevo.

Quitar el chupete al estilo Montessori es un proceso que respeta el ritmo y las necesidades del niño. Siguiendo estos principios y técnicas, puedes ayudar a tu hijo a dejar el chupete de manera natural y sin estrés. El método Montessori facilita el proceso de quitar el chupete, refuerza la autonomía y la confianza del niño.

Recomendaciones adicionales

Durante los dos primeros años de vida, a la función nutricional fundamental se suma la finalidad no nutritiva de la succión. La succión no nutritiva a menudo se asocia con momentos de relajación y estrés emocional, ya que sirve como medio para calmar al bebé. El chupete es un precioso aliado para ayudar a los niños a regular las emociones y la relajación. Lo importante es utilizarlo correctamente y desecharlo una vez cumpla la edad adecuada. La edad ideal para quitarse el chupete es un tema debatido. De hecho, no es posible indicar un momento preciso.

Las directrices de la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomiendan comenzar a retirar el chupete durante el tercer año de vida, de forma gradual, para discontinuarlo cuando el niño tenga 3 años. para prevenir problemas dentales y del habla.

¿Cómo quitar el chupete?

La elección de cómo quitar el chupete es tan importante como cuándo, ya que es fundamental para favorecer el desarrollo emocional del niño, proporcionándole las herramientas necesarias para comprender y afrontar la frustración y la ansiedad.

Quitar el chupete sin traumatismos requiere tiempo y respeto por las emociones del niño. Se trata de un proceso delicado, también porque no existe un método realmente definido en este sentido. Hay algunos consejos que se pueden seguir en este caso:

  • Reducir gradualmente el uso del chupete: puedes empezar a quitarlo durante las horas de vigila y las siestas diurnas. Posteriormente, se puede intentar eliminar el chupete incluso durante la fase de sueño vespertino y, más tarde, durante la noche. Eliminar el chupete de un día al otro puede tener consecuencias negativas, sobre todo si no se oferecen y adquieren otras herramientas de autorregulación.
  • Involucrar al niño en el proceso de toma de decisiones: reconocer y tomar en serio sus emociones y buscar juntos alternativas para superar la frustración. Por ejemplo, podeis acordar juntos un lugar para poner el chupete durante el día, haciendolo poco a poco menos accesible. De esta manera, se transmite el mensaje de que el chupete no está prohibido, pero tampoco fomentado, y al mismo tiempo se puede explorar fuentes alternativas de consuelo, como los abrazos de los padres, la lectura de un libro o la escucha de una canción.
  • Gestionar una transición a la vez: Es recomendable evitar eliminar el chupete durante otros periodos de transición importantes, como el inicio del colegio o la llegada de un hermano, para evitar una sobrecarga emocional.

Dejar el chupete por la noche representa la última, pero también la más delicada, etapa del proceso paulatino de separación del chupete. Este momento es crítico ya que el niño percibe el acto de quedarse dormido como un momento de desapego de las figuras de apego.

Para retirar con éxito el chupete por la noche, es importante establecer una rutina de sueño que incluya rituales tranquilizadores. Estas pueden incluir leer un cuento juntos, pasar más tiempo abrazándolos y proporcionarle un objeto familiar, como un osito de peluche o una manta, que pueda brindar comodidad y seguridad al bebé durante la noche.

El niño debe participar activamente en la decisión de no utilizar más el chupete mientras se queda dormido. Muestre apoyo emocional y comprensión durante el período de transición, especialmente si el niño muestra resistencia.

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