Antibióticos compatibles con la lactancia para mastitis
La mastitis es una inflamación mamaria muy común que afecta a mujeres durante el periodo de lactancia y que también puede presentarse en mujeres que no están amamantando, así como en hombres. Entender las causas, síntomas y opciones de tratamiento para la mastitis es fundamental para abordar esta condición de manera efectiva y garantizar el bienestar mamario.
Causas y factores de riesgo
La mastitis suele originarse debido a la proliferación de bacterias en el tejido mamario, lo que conduce a la obstrucción de uno o varios conductos lácteos. En la mayoría de casos, la presencia de la bacteria Staphylococcus aureus en la leche es lo que hace que el conducto se obstruya.
Las causas o factores que predisponen a una mastitis son:
- Presencia de grietas en el pezón.
- Retención de leche o drenaje incompleto de la mama.
- Tratamiento con antibióticos durante el embarazo, parto o postparto.
- Cambio abrupto (disminución) en la frecuencia de las tomas.
- Uso de sujetadores inapropiados o muy apretados (con aros) y/o posición incorrecta al dormir.
Tipos de mastitis y sus síntomas
Existen diferentes tipos de mastitis:
- Mastitis aguda: Es la mastitis más conocida y la más fácil de diagnosticar, ya que se acompaña de síntomas sistémicos:
- Fiebre superior a 38,5°.
- Escalofríos.
- Dolor intenso del pecho.
- Zona enrojecida con abultamientos.
- Síndrome gripal.
- Malestar general.
- Mastitis subaguda: Se caracterizan por dolor local, más o menos intenso, en forma de "pinchazos", calambres o sensación de quemazón, sin enrojecimiento, o muy leve, y sin afectación sistémica. Presenta zonas de induración en el interior de la mama. Hay disminución de la secreción láctea.
- Mastitis subclínica: Son producidas por las mismas especies que las subagudas pero no han alcanzado concentraciones para producir dolor. Tienen una falsa sensación de poca producción de leche. En interior de los conductos galactóforos se forman biopelículas que impiden su correcta secreción.
Tratamiento de la mastitis
En caso de una mastitis, lo más importante es actuar cuanto antes; una rápida actuación es clave. En concreto, lo primero que hay que hacer en las primeras 24 horas es realizar una extracción frecuente y eficaz de la leche. Si la madre tiene mucho dolor, existen grietas en el pecho y no se consigue que el bebé lo agarre, se puede hacer extracción con la ayuda de un sacaleches o incluso de forma manual, ya que uno de los efectos no deseados que puede producir la mastitis es la disminución de la producción de leche.
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Así mismo, lo más recomendable en una situación de mastitis es pedir consulta con una matrona especialista en lactancia para que valore si la succión del bebé es efectiva, y en caso de que no sea así, pueda ayudar con otras técnicas de extracción de la leche.
Además, otras medidas para tratar las mastitis son:
- Aplicación de frío en la zona afectada: nunca se debe aplicar calor, ya que facilita la proliferación de las bacterias y aumenta la inflamación. En todo caso, solo podríamos aplicarlo unos minutos antes de dar el pecho.
- Tratamiento con antiinflamatorios: como el ibuprofeno, que ayudará a bajar la fiebre (en caso de mastitis aguda) y a disminuir la inflamación.
- Uso de probióticos específicos para la lactancia.
Antibióticos compatibles con la lactancia
Si no mejorasen los síntomas de manera precoz, se debería comenzar con tratamiento antibiótico. Si las medidas anteriores no resuelven o mejoran el cuadro de mastitis, hay que acudir a un médico para que establezca un tratamiento con antibióticos durante 10 o 14 días.
Señala que el microorganismo Staphylococcus aureus se ha convertido en el agente patógeno más prevalente en la mayoría de las mastitis de la lactancia, aumentando en los últimos años las cepas meticilina-resistente (SAMR), por lo que si se decide iniciar antibioterapia empírica, se deberá cubrir este agente. Hay que presuponer una resistencia del SARM a macrólidos y quinolonas aunque será el antibiograma el que marque el patrón de sensibilidad y resistencia.
Las recomendaciones sobre antibióticos son las siguientes:
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- En caso de infección no complicada y en ausencia de factores de riesgo para infección por SARM, comenzar con cloxacilina a dosis de 500 mg/6h vía oral (v.o.).
- En pacientes alérgicas a penicilinas, la cefalexina (500 mg/6h v.o.) se considera una opción bastante segura pero en casos de alergia severa, la clindamicina (300 mg/6h v.o.) es de elección
- En caso de infección no complicada pero con factores de riesgo para SARM, las opciones de tratamiento con cotrimoxazol (1-2 comprimidos al día, v.o.), clindamicina (300 mg/6h v.o.) o linezolid (600 mg/12h v.o.) también son aceptadas.
- En caso de infección complicada (eritema progresivo, inestabilidad hemodinámica), iniciar tratamiento empírico con vancomicina (30 mg/kg i.v./24h, repartir la dosis en dos tomas, una cada 12 horas) y ajustar posteriormente según resultados del cultivo y antibiograma. Si el cultivo muestra gram negativos, las cefalosporinas de tercera generación (cefuroxima) y las penicilinas con beta-lactamasas (amoxicilina-clavulánico) también son útiles.
En mujeres con mastitis lactacional debida a infección por SARM adquirida en la comunidad, que por lo demás están sanas y carecen de factores de riesgo tradicionales para SARM adquirida en el hospital, la clindamicina o TMP-SMX pueden ser opciones de tratamiento apropiadas. No obstante, se ha de tener en cuenta que no se debería administrar TMP-SMX si la madre está amamantando a un bebé con ictericia (debido al riesgo de kernicterus), a un bebé prematuro o a un bebé menor de 2 meses.
Probióticos como alternativa
Los probióticos Lactobacillus fermentum y Lactobacillus salivarius parecen ser tan efectivos como la antibioterapia en un estudio aleatorizado con 352 mujeres con mastitis infecciosa durante la lactancia, aunque el estudio no usó técnicas de ciego y se precisa confirmación de estos hallazgos.
En general, los agentes causantes de estas mastitis son más resistentes al tratamiento antibiótico, pero responden bien a los probióticos. Recientemente, dos ensayos clínicos han demostrado que ciertos lactobacilos presentes en la leche humana son una alternativa más eficaz que los antibióticos. El 90% de las mastitis subagudas responden al Lactobacillus salivarius aislado en leche humana. Alternativamente, se puede recurrir a productos disponibles en la farmacia: L. reuteri, L. acidophilus... pero su eficacia es mucho menor (menos del 30%).
¿Debo dejar la lactancia si tengo mastitis?
Absolutamente no. Todo lo contrario, cuanto más mame el bebé del pecho afectado, antes se resolverá la obstrucción y bajará la inflamación. Cuando la madre padece mastitis, no representa ningún riesgo para el bebé. Según el Departamento de Salud de Manises, “La infección no puede transmitirse al bebé y la leche mantiene todas sus propiedades nutricionales”.
Por otro lado, la gran mayoría de medicamentos y antibióticos son compatibles con la lactancia materna. Existen páginas web de consulta, como e-lactancia.
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Complicaciones de la mastitis
En general, una mastitis bien tratada y resuelta no tiene por qué conllevar ninguna complicación ni repetirse en el tiempo.
Sí, que, en ocasiones, cuando la mastitis no se trata bien, pueden ocurrir ciertas situaciones:
- Mastitis de repetición: se da si el tratamiento no es el más indicado, si no se toma por completo o si la succión del bebé sigue siendo no efectiva (porque puede haber problemas mecánicos de succión, como alteraciones de la succión/deglución, frenillo, etc.).
- Absceso: es el resultado de una mastitis mal tratada o ignorada. Se produce cuando el tejido mamario reacciona tratando de aislar las bacterias causantes de la mastitis en una cápsula de tejido conjuntivo. El absceso requiere muchas veces punción y drenaje para poder resolverlo.
- Abandono involuntario y precoz de la lactancia: es la complicación más habitual en casos de mastitis.
Tabla resumen de antibióticos compatibles con la lactancia
| Antibiótico | Dosis | Consideraciones |
|---|---|---|
| Cloxacilina | 500 mg/6h vía oral | Infección no complicada, sin riesgo de SARM |
| Cefalexina | 500 mg/6h vía oral | Alternativa segura en alergia a penicilinas |
| Clindamicina | 300 mg/6h vía oral | Elección en alergia severa a penicilinas o riesgo de SARM |
| Cotrimoxazol | 1-2 comprimidos al día vía oral | Riesgo de SARM |
| Linezolid | 600 mg/12h vía oral | Riesgo de SARM |
| Vancomicina | 30 mg/kg i.v./24h (en 2 dosis) | Infección complicada, ajustar según cultivo |
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