Atún de Aleta Amarilla y el Embarazo: Riesgos y Recomendaciones
Mantener una dieta equilibrada es fundamental para una gestación saludable y tranquila. Sin embargo, al incluir ciertos alimentos, surgen dudas sobre sus propiedades y efectos. En esta ocasión, abordaremos la cuestión de si es seguro o no consumir atún de aleta amarilla enlatado durante el embarazo.
Durante esos nueve meses, consolidar una dieta sana y equilibrada es lo primordial para velar así en todo momento por la formación, desarrollo y, especialmente, la salud de nuestro pequeño. Tras unas primeras semanas de confusión, finalmente confeccionamos una dieta con aquellos alimentos que son más o menos recomendables para afrontar de la mejor forma esta nueva etapa.
Sabemos que ciertos alimentos, como algunos lácteos o carnes crudas, no son recomendables. Pero otros productos suscitan ciertas dudas, por eso muchas mujeres se preguntan si se puede comer atún en el embarazo. Pues bien, no hay ningún problema en consumirlo, aunque el atún rojo no es el pescado más recomendable.
¿Pueden las Embarazadas Comer Atún en Lata?
Las mujeres embarazadas sí pueden comer atún en lata como sustituto de otros pescados considerados nocivos para su consumo durante este periodo. El pescado cumple una función vital ya que se trata de un alimento imprescindible para una dieta sana y equilibrada. Y es que aporta proteínas, ácidos grasos omega 3 y otras muchas sustancias nutritivas.
Sin embargo, durante el embarazo debemos evitar el consumo de ciertos tipos de pescado, especialmente aquellos que pueden contener un mayor porcentaje de mercurio tales como el atún rojo, el emperador, el lucio o el tiburón. El mercurio es un elemento que se encuentra en el medio ambiente pero que, a su vez, es considerado como uno de los seis compuestos químicos más peligrosos que existen.
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De hecho, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) afirma que, aunque las embarazadas pueden comer atún en lata, los pescados en exceso no son recomendables durante el periodo de gestación ni el de lactancia. Ya que su posible contenido de mercurio puede dañar tu sistema nervioso y, por ende, arrojar fatales consecuencias al feto.
Así pues, cuando hablamos de atún en lata o pescado en conserva el concepto es diferente. El pescado que realmente está contraindicado durante la gestación es el atún rojo. El cual no se emplea para elaborar este tipo de conservas. Sino que, en su lugar, se utiliza atún claro o bonito del norte, los cuales no tienen esa contraindicación.
Tipos de Atún y sus Características
El atún, sabroso y nutritivo, es uno de los pescados más consumidos y valorados en todo el mundo, no solo por su sabor y versatilidad culinaria, sino también por sus variadas especies, cada una con características únicas y distintas preferencias de hábitat.
- Atún rojo (Thunnus thynnus): Es el de mayor dimensión de la familia; pudiendo alcanzar tallas de unos 4,5 m de longitud, y los 600-700 kg de peso.
- Atún de aleta amarilla (Thunnus albacares): Común en los océanos Pacífico e Índico, tiene una carne de rosada a roja y es reconocido por su sabor suave y textura firme.
- Atún de aleta azul (Thunnus orientalis): Similar al atún de aleta amarilla pero con una carne más oscura y sabor más fuerte, habita principalmente en el Pacífico.
- Atún listado (Katsuwonus pelamis): También conocido como bonito, es un nadador ágil y de rápido movimiento que se encuentra en todos los océanos.
- Atún blanco (Thunnus alalunga): Es célebre por su capacidad de nadar a profundidades considerables y por su resistencia durante la pesca. Tiene una carne clara y suave muy apreciada por su sabor suave y delicado.
El Mercurio y el Atún: Precauciones Durante el Embarazo
El único riesgo asociado con el consumo de atún durante el embarazo es su posible contenido de mercurio. Por este motivo, organismos como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) aconsejan evitar el consumo de atún rojo durante el embarazo debido a su mayor contenido de mercurio.
El mercurio es un contaminante medioambiental y potencialmente neurotóxico, que puede estar presente en proporción variable en los productos de la pesca. La cantidad de mercurio en los peces está relacionada con su alimentación, siendo los peces depredadores, de gran tamaño y más longevos (pez espada, pez emperador, tiburón, atún rojo o lucio) los que tienen concentraciones más altas.
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Por tanto, en el embarazo, comer 3-4 veces a la semana pescado azul es muy bueno, pero siempre que no sea pez espada o emperador, atún rojo, tiburón (cazón, marrajo, tintorera, etc.) y lucio, tal y como aconseja la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). De hecho, la AESAN no solo recomienda evitar el consumo de atún en el embarazo, sino también en caso de que la mujer esté dando el pecho, y en niños de entre uno y 30 meses. Los niños de 3-12 años, deben limitar su consumo a 50 gramos a la semana o a 100 gramos cada dos semanas.
Generalmente, el atún rojo no es el que se utiliza en la elaboración de latas de atún. Esta es una duda muy común en las mujeres que están esperando un bebé. Como ya hemos mencionado, las recomendaciones en cuanto al no consumo de atún en el embarazo y en niños pequeños se refiere al atún rojo. Sin embargo, en la elaboración de las conservas o latas de atún se utiliza atún claro o bonito del norte.
Así pues, cuando hablamos de atún en lata o pescado en conserva el concepto es diferente. El pescado que realmente está contraindicado durante la gestación es el atún rojo. El cual no se emplea para elaborar este tipo de conservas. Sino que, en su lugar, se utiliza atún claro o bonito del norte, los cuales no tienen esa contraindicación.
Beneficios del Atún (No Rojo) Durante el Embarazo
Las embarazadas pueden comer atún, y puede ser muy beneficioso para el feto. Estas grasas disminuyen el colesterol y los triglicéridos, siendo muy beneficiosas para la salud del corazón, por lo que también son muy recomendables para la mujer embarazada y cualquier persona que tenga los niveles de colesterol en sangre altos.
En el caso de ser amante de este producto, este pescado contiene numerosos beneficios, además de ser una perfecta alternativa a esos otros pescados que no podemos incluir en la dieta. Entre las propiedades del atún destacan las relacionadas para mejorar la circulación de la sangre y el equilibrio de los fluidos corporales.
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Además del potasio, aporta otros minerales, tales como el fósforo, calcio, hierro, yodo y magnesio. Fósforo y calcio son excelentes para los tejidos óseos. El hierro y el yodo estimulan la producción de hemoglobina, y además contribuyen a una buena regulación de la glándula tiroidea.
Su contenido en ácidos grasos omega-3 resulta también muy beneficioso para el organismo, ya que es cardiosaludable y bueno para la circulación. Estos ácidos grasos reducen el colesterol perjudicial en el torrente sanguíneo, y además son cardioprotectores, con lo que previenen y evitan dolencias cardiovasculares. También reducen la presencia de triglicéridos en la sangre.
Alberga también proteínas de alta calidad y elevado valor nutritivo. Incluye también vitamina A, vitamina D y algunas del grupo B, concretamente la B3 y B12. Así como, en cantidades más reducidas, la B1, B2 y B9. Todas ellas son muy recomendables para el sistema circulatorio, ya que estimulan la formación de glóbulos rojos. Las vitaminas A y D son liposolubles. La primera es buena para la piel, ya que favorece la reparación de mucosas y tejidos. En cuanto a la vitamina D, regula los niveles de calcio en la circulación sanguínea, y facilita el que los huesos absorban calcio y fósforo.
¿Qué Atún en Conserva es Más Recomendable?
Ahora que hemos aclarado los beneficios del atún de lata en el embarazo, cabe formularse otra pregunta. ¿Cuál de las modalidades de atún en conserva es más recomendable para embarazadas? Tal como hemos señalado, debemos descartar aquellos pescados que tienen mayor tamaño, porque han ido absorbiendo más contenido de mercurio durante su vida.
En el caso del bonito del norte (Thunnus Alalunga), estamos hablando de un pescado de pequeño tamaño. Cada ejemplar rara vez suele llegar a los 30 kilos, y habitualmente se trabaja con piezas de menos de 12 kilos. Un escalón más abajo encontramos el pescado blanco, como la merluza, el lenguado o el rodaballo. Son pescados clasificados como de contenido bajo en mercurio, mientras el bonito del norte y el atún son de contenido moderado.
Dentro de los pescados de contenido bajo de mercurio se encuentran pescados azules como la sardina, el salmón o la anchoa. En conclusión, el mejor atún para embarazadas es el bonito del norte. En cualquier caso son especies de pescado azul, extraordinariamente aconsejables durante el embarazo si se consume en cantidades moderadas.
Recomendaciones Adicionales y Otros Pescados Seguros
Si eres amante de los berberechos y estás embarazada, estás de enhorabuena. En el embarazo, sí que puedes comer berberechos en lata, mejor si están elaborados por fabricantes de confianza. Los berberechos aportan importantes nutrientes al organismo, como hierro, yodo y calcio.
En cuanto al consumo de almejas en lata en el embarazo, también tenemos buenas noticias. Y es que sí que las puedes comer aun estando embarazada. Las almejas tienen importantes nutrientes.
El consumo de caballa no está desaconsejado en el embarazo, tanto si es fresca, pero siempre bien cocinada, como si es en conserva o en lata. La caballa es un pescado muy rico en vitamina A, que tiene un importante papel en el mantenimiento, crecimiento y reparación de los tejidos del organismo, en el desarrollo del sistema nervioso y en el crecimiento de los huesos. También contiene minerales como el potasio, esencial para el sistema nervioso, y fósforo, muy importante para los huesos y los dientes. La caballa también proporciona una buena cantidad de yodo.
Si quieres asegurarte de que eliges pescados seguros durante el embarazo, lo mejor es comprar en establecimientos de confianza. En Madrid, una excelente opción es la Pescadería Ilias, ubicada en el Mercado de Numancia. El equipo de Pescadería Ilias te asesorará personalmente para ayudarte a escoger las mejores opciones según tus necesidades.
¿Qué Atún en Conserva es Más Recomendable?
Ahora que hemos aclarado los beneficios del atún de lata en el embarazo, cabe formularse otra pregunta. ¿Cuál de las modalidades de atún en conserva es más recomendable para embarazadas? Tal como hemos señalado, debemos descartar aquellos pescados que tienen mayor tamaño, porque han ido absorbiendo más contenido de mercurio durante su vida.
En el caso del bonito del norte (Thunnus Alalunga), estamos hablando de un pescado de pequeño tamaño. Cada ejemplar rara vez suele llegar a los 30 kilos, y habitualmente se trabaja con piezas de menos de 12 kilos. Un escalón más abajo encontramos el pescado blanco, como la merluza, el lenguado o el rodaballo. Son pescados clasificados como de contenido bajo en mercurio, mientras el bonito del norte y el atún son de contenido moderado.
Dentro de los pescados de contenido bajo de mercurio se encuentran pescados azules como la sardina, el salmón o la anchoa. En conclusión, el mejor atún para embarazadas es el bonito del norte. En cualquier caso son especies de pescado azul, extraordinariamente aconsejables durante el embarazo si se consume en cantidades moderadas.
Las latas de atún, en general, no suelen ser de atún rojo (de hecho, probablemente lo que más te suene es leer ‘atún claro’ o ‘atún’ a secas en el envase). Se trata de una especie de pescado cuyo consumo se recomienda evitar en embarazadas, lactantes o niños menores de 10 años por la gran cantidad de mercurio que contiene. ¿Tanto en filete como en lata? Afirmativo: en cualquiera de sus formas de presentación y preparación. De hecho, también se aconseja limitar el consumo del resto de especies de atún porque, aunque menos, también contienen ese metal.
Recomendaciones de la AESAN
Si hablamos de consumo de pescado y teniendo en cuenta la correspondiente presencia de mercurio que puede contener, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) considera población vulnerable tanto a mujeres embarazadas, que planifican estarlo o en lactancia, como a niños menores de 10 años. En consecuencia, las recomendaciones de la agencia a estas personas aconsejan, por un lado, que limiten su consumo de especies con medio y bajo contenido de este metal a entre tres y cuatro raciones semanales (preferiblemente variando entre pescados blancos y azules). Por otro lado, que eviten, directamente, el consumo de las que se consideran especies con alto contenido en mercurio. Entre ellas, el atún rojo (Thunnus thynnus).
¿Esto también incluye al atún en lata? Sí. Da igual cómo esté envasado, conservado o cocinado: si el pescado en cuestión se incluye en esta especie del género Thunnus, la respuesta seguirá siendo ‘sí’. “La restricción se aplica siempre, da igual su forma de presentación”, confirma a Maldita.es Beatriz Robles, dietista-nutricionista, tecnóloga de los alimentos y maldita que nos presta sus superpoderes. Ahora bien, “las conservas de pescado no suelen llevar este atún, que es mucho más caro, sino especies más económicas” (atún, atún claro… según indique el envase), cuyo consumo también conviene limitar.
El género en cuestión, más conocido como ‘atún’, recoge diferentes especies: el atún bñanco o albacora (T. alalunga), el atún de aleta amarilla o rabil (T. albacares), el patudo (T. obesus), el atún listado (Katsuwonus pelamis), o el atún rojo (T. thynnus), protagonista de esta pregunta del consultorio. De ellos, solo este último se incluye en la lista de especies con alto contenido en mercurio que proporciona la AESAN.
¿El motivo? Su tamaño y, por tanto (y como el pez grande se come al chico) su cantidad de mercurio, que es mayor. “La cantidad de mercurio en los peces está relacionada con su posición dentro de la cadena trófica, por tanto, los peces depredadores, de gran tamaño y más longevos como el pez espada, tiburón, atún rojo o lucio tienen concentraciones más altas”, recoge la AESAN.
En conclusión: si la especie que rellena la lata en cuestión es Thunnus thynnus, las recomendaciones de la AESAN al respecto serán las mismas que si hablamos de una porción recién fileteada por tu pescadero o pescadera de confianza: embarazadas (o con intención), lactantes y niños menores de 10 años, mejor abstenerse. En caso de tratarse de alguna de las otras especies, dado que no se encuentran en la lista de especies con bajo contenido en mercurio, se aplica la siguiente consideración de la AESAN: “Las demás especies de productos de la pesca no mencionadas específicamente se entenderán con un contenido medio en mercurio”. Por ello, “no debería ser de consumo diario, sino alternar con otros pescados”, señala Robles. Entonces. ¿cuántas veces podemos comerlo a la semana? En palabras de la experta, es razonable hacer un consumo máximo de un par de latas pequeñas, aunque añade que hay perspectivas que se muestran más conservadoras al respecto.
El Mercurio Orgánico y los Riesgos
Se expande por nuestro entorno mediante procesos naturales como la actividad volcánica y la erosión de las rocas mediante la acción del agua y el viento. Esta forma de mercurio es inorgánica y puede presentarse en dos formas iónicas: Hg+ o Hg++. Se trata de dos formas altamente tóxicas, que pueden acumularse en humanos y afectan al riñón, al hígado y a nuestro sistema neurológico, pero no es común que accedamos al mercurio en estado de ionizaos inorgánico, especialmente tras las prohibiciones de su presencia en objetos relacionados con humanos como son los empastes dentales, los termómetros, etc.
Pero existe otra forma en la que el mercurio es mucho más difícil de controlar y prohibir se presenta en la naturaleza, especialmente en mares, océanos y lagos: el mercurio orgánico o dimetilmercurio. Se trata de mercurio que se enlaza con el carbono orgánico mediante el concurso de determinadas bacterias y se hace afín a la materia grasa. De este modo, el dimetilmercurio, merced a esta afinidad lipídica, puede traspasar la placenta y llegar al feto, afectando gravemente al desarrollo de su sistema nervioso. También puede estar presente en la leche materna y llegar así a los bebés, según puede leerse en este otro documento de AECOSAN.
En estos y en niños, debido a su peso y a que este tipo de mercurio se elimina con lentitud del cuerpo, puede acumularse hasta niveles tóxicos que provoquen trastornos neurológicos. El mercurio orgánico nos llega a través del consumo alimentario, especialmente de pescado, puesto que el dimetilmercurio es absorbido por los moluscos y crustáceos filtradores, pero también por el zooplacton, según explica la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria. Cuando los peces comen estos animales integran el mercurio orgánico a la cadena trófica, ya que lo acumulan en su musculatura. A mayor tamaño del pez, si este es carnívoro, mayores niveles de mercurio tendrá, tal como explica el documento arriba citado. En consecuencia, más riesgos tendrá su consumo de una forma continuada, sobre todo para los grupos de riesgo: embarazadas, personas que pienses en quedarse, que dan el pecho y bebés lactantes. Pero también niños menores de 10 años e incluso, a tenor de las recomendaciones de AECOSAN en su documento, también citado, menores de 14 años.
Recomendaciones Específicas para Grupos de Riesgo
A todos estos grupos se destinan unas especificaciones especiales. Las mujeres embarazadas, planificando estarlo o en lactancia, así como los niños de 0 a 10 años deben abstenerse totalmente del consumo de pez espada/emperador, atún rojo (Thunnus thynnus), tiburón (cazón, marrajo, mielgas, pintarroja y tintorera) y lucio.
Por otro lado, los niños entre 10 y 14 años deben limitar su consumo de las citadas especies a 120 gramos al mes, lo que viene a ser una vez por mes. Los adultos no tienen necesidad de limitar el consumo de las especies con alto contenido en mercurio, pero se recomienda un máximo de cuatro consumos de pescado por semana y siempre combinado especies de pescado blanco (bajo o medio en mercurio) y azul.
En cuanto a resto de especies, con contenido bajo o medio en mercurio, deben consumirse no más de tres a cuatro raciones por semana en todos los rangos de edad.
Especies Bajas en Mercurio
Se consideran especies bajas en mercurio: abadejo, anchoa/boquerón, arenque, bacalao, bacaladilla, berberecho, caballa, calamar, camarón, cangrejo, cañadilla, carbonero/fogonero, carpa, chipirón, chirla/almeja, choco/sepia/jibia, cigala, coquina, dorada, espadín, gamba, jurel, langosta, langostino, lenguado europeo, limanda/lenguadina, lubina, mejillón, merlán, merluza/pescadilla, navaja, ostión, palometa, platija, pota, pulpo, quisquilla, salmón atlántico/salmón, salmón del Pacífico, sardina, sardinela, sardinopa, solla y trucha. Las que no entren en el anterior grupo se considera que tienen un contenido medio de mercurio.
Factores que Influyen en el Contenido de Mercurio
Dicho esto, nada es ni blanco ni negro sino que depende de muchos factores. Por ejemplo, la procedencia del pescado. Si viene del Mediterráneo tendrá mucha más contaminación que si viene del Atlántico, tal como reveló este estudio del Instituto de Diagnostico Ambiental y Estudios del Agua, dependiente del CSIC. Se eligieron peces salvajes seleccionados de lonjas locales de la costa de España, Italia y Francia y el resultado fue que solo trece especies de las que se consumen en el Mediterráneo occidental tienen niveles de mercurio por debajo de los límites fijados por la UE, que están 0,5 µg/kg de pez.
Por otro lado, las especies de túnidos capturadas en el Océano Índico -sobre todo el atún de aleta amarilla, que se vende en España en conservas bajo la denominación de “atún claro” y que se consumen mayoritariamente en Estados Unidos- también están subiendo sus contenidos de mercurio debido a la actividad industrial de los países emergentes a Asia. No obstante, los túnidos capturados en el Atlántico, sobre todo en el norte, presentan menores niveles de mercurio.
La mayoría de conservas de atún y bonito que comemos, y que solemos echar al tomate y a la ensalada, proceden de esta zona, por lo que se presentan como menos riesgosas. A ello hay que añadir, como explicamos en este artículo, que para las conservas se utilizan los ejemplares más pequeños y por tanto con menos contenido de mercurio.
Otros Aspectos a Considerar
Un reciente informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) advierte de que la exposición a esta sustancia en Europa está muy por encima de los niveles aceptables de seguridad sanitaria. Este informe se suma a otro elaborado por la EFSA en 2022 que advertía del grave problema de salud pública por la exposición a BPA a través de los diferentes alimentos y medios de conservación utilizados.
María Marqués es clara en su respuesta: “La caballa es un pescado azul que no presenta los problemas del atún rojo. Se puede consumir durante el embarazo, ya que contiene bajos niveles de mercurio.
En general, "el riesgo de toxoplasmosis por el consumo de pescados enlatados o frescos cocinados es bajo. Atún enlatado (u otras especies). Su modo de preparación, cocción a alta temperatura, mata al parásito Toxoplasma gondii.
Pescado fresco y crudo o poco hecho. El riesgo de toxoplasmosis por el consumo de pescados frescos es mayor que con los enlatados, ya que el parásito puede estar presente en la carne cruda o poco cocida. Extremar la higiene.
El pescado azul es una buena fuente de proteínas, ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes, pero no es imprescindible que sea comiendo atún, por el riesgo que supone el mercurio. De hecho, esos nutrientes también se obtienen de otros pescados azules más pequeños que el atún y, por lo tanto, menos peligrosos para las gestantes.
¿Qué Ocurre si se Consume un Pescado Desaconsejado?
Ahora bien, ¿qué ocurre si se consume accidentalmente un pescado desaconsejado por su alto contenido en mercurio? Si esto sucede de forma puntual, no hay motivo de alarma. El riesgo más serio está relacionado con una exposición frecuente y acumulativa. La toxicidad del mercurio durante el embarazo puede tener consecuencias a largo plazo en el desarrollo infantil. Además, la exposición prenatal al mercurio se ha relacionado con un mayor riesgo de problemas de conducta en la infancia.
Otros Beneficios del Atún
El atún es una excelente fuente de proteínas magras, esenciales para el crecimiento del bebé y la formación de tejidos. Los omega-3, especialmente el DHA, son fundamentales para el desarrollo del cerebro y la vista del feto. ¿Sabías que no todos los tipos de atún son iguales? La calidad y el origen pueden influir en su sabor, textura y valor nutricional.
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