El tamaño y los cambios de la barriga durante el tercer mes de embarazo
Es el cambio más visible en la embarazada: la evolución de la barriga en el embarazo a medida que el futuro bebé crece. Durante la gestación o si deseas quedarte embarazada seguro que no vas a poder estar mucho rato sin echarle un vistazo a tu barriga. Y es muy probable que le pase lo mismo a tu pareja, familiares y personas más allegadas. Es normal, la tripa es el principal canal de contacto entre tú y tu bebé y el signo más notable de que albergas una nueva vida en tu interior.
En primer lugar, debemos decir que la evolución de la barriga de cada embarazada es única: no es lo mismo ser una mujer alta o baja, estar en el primer embarazo que en el tercero, o tener unos músculos abdominales fuertes y tonificados que todo lo contrario.
¿Qué tamaño debe tener la barriga?
Muchas embarazadas temen que su barriga no tenga el "tamaño" adecuado y se comparan con otras mamás. Aunque cada mujer es diferente y es una cuestión en la que influyen muy diversos factores (si se trata del primer embarazo o posteriores, constitución física, posición del feto, etc.), lo habitual es que, en mujeres primerizas, la barriga asome entre las semanas 12 y 16.
El tamaño del bebé, el del útero y el de la tripa están directamente relacionados. Por este motivo, durante las primeras semanas el tamaño del abdomen apenas aumenta porque el útero continúa dentro de la pelvis. No es hasta finales del primer trimestre cuando en muchas mujeres embarazadas empieza a aparecer una barriguita incipiente (en otras tarda aún entre una y cuatro semanas más). Durante los últimos meses la barriga crece muy rápidamente, ya que el bebé crece a marchas forzadas.
Al final del periodo de gestación el útero se sitúa por debajo de las costillas, desplazando de su lugar natural a órganos como el intestino, el corazón y los pulmones. La forma que adopte tu barriga puede ser muy variada, puede ser alta, baja, muy redondeada en forma de pico. Esto va a depender sobre todo de tu talla, peso y constitución, entre otros factores.
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La barriga es el principal signo de identidad de una mujer embarazada y uno de los síntomas de embarazo más comunes. La futura mamá, sobre todo si es primeriza, desea que su embarazo evolucione adecuadamente y que su tripa se haga evidente al resto del mundo. Y precisamente por ser algo tan evidente, existen muchos mitos acerca del tamaño, la forma y la altura de la barriga en la embarazada.
Mitos sobre el tamaño y la forma de la barriga
Suele ser el blanco de no pocas opiniones de familia, amigos y conocidos. El tamaño de tu tripa depende en gran medida de tu semana del embarazo. Desde aventurar el sexo fetal según su forma, o pronosticar la cercanía o lejanía del momento del parto por su altura, pasando también por las opiniones de si es demasiado grande, o demasiado pequeña y si el feto crece adecuadamente o no... Es entonces cuando la gestante se pregunta: "¿Qué hay de cierto en todo esto?". Y en numerosas ocasiones vive esas opiniones y sentencias con gran preocupación.
Hoy vamos a repasar todos estos mitos, a valorar en que se basan y a conocer si albergan algo de verdad. Lo primero y más importante es tener claro que cada tripa, como cada mujer, es diferente. No debes preocuparte por las opiniones de la gente que te rodea. Ante cualquier duda que pueda surgir, ahí están tu médico y matrona para resolverla.
- A medida que van pasando las semanas y se llega al segundo trimestre, la gestante primeriza suele comenzar a impacientarse. El embarazo evoluciona adecuadamente, pero no percibe crecer su tripa como le gustaría, ni tampoco nota aun los movimientos fetales, y aparecen las dudas… ¡Tranquila! Es algo normal. Durante el primer trimestre, es normal que te sientas hinchada, y que notes más tripa de la habitual, pero es algo subjetivo: La notas tú, pero no se hace evidente para los demás. Esto es porque el útero va creciendo lentamente, y aún se encuentra por debajo del ombligo. En la semana 12 tiene un tamaño aproximado de un pomelo, y no todavía sobresale de la pelvis. ¿Notas un pequeño aleteo en el vientre? Y es que la tripa no comienza a hacerse evidente hasta el cuarto mes (entre las 16 y las 20 semanas), y los movimientos fetales en torno a la semana 20 (aunque al principio son tan delicados que cuesta sentirlos. El útero entonces ya sobresale de la pelvis y llega al nivel del ombligo. En la aparición de la tripa también influyen características maternas (peso, altura, constitución) y si has tenido embarazos previos o no.
- Es este un curioso mito que se trasmite generación tras generación. Cuenta que si la mujer embarazada tiene una tripa redonda, el bebé que espera será niña, y si es puntiaguda será niño. La forma de la tripa está influida por muchos factores: tamaño del feto, complexión materna, el número de hijos… y sobre todo, la colocación del bebé en relación con la pelvis materna. Si el pequeño se coloca de cabeza, obviamente la tripa no presentará la misma forma que si se presenta en situación transversa [atravesado dentro del útero materno].
- ¿La altura de mi tripa puede predecir el momento del parto? Esta es una verdad a medias. Es cierto que cuando el bebé se encaja en la pelvis materna la tripa desciende. Pero una vez que el feto esta encajado, a pesar de que esta en una situación favorable para el nacimiento, no podemos adivinar el momento del parto. En ella también influye notablemente lo que llamamos paridad: Si la mujer ya ha tenido hijos previamente, la pelvis será más ancha, el útero apoyará un poco más abajo y al bebé le será más fácil encajarse.
- ¿Cómo sé si mi barriga un tamaño normal? El tamaño de la tripa no guarda una relación directamente proporcional con el tamaño del bebé.
- Constitución materna: Estatura, complexión, forma de la espalda, entre otras, hacen variar el tamaño de la tripa en la gestante.
- Cantidad de líquido amniótico: Cuando existe más cantidad de líquido amniótico del normal (polihidramnios), aunque el bebé tenga un tamaño adecuado, la barriga es mayor de lo esperado.
- Estado físico materno: La cantidad de grasa abdominal y la tonicidad de la pared abdominal son factores que influyen notablemente en el tamaño de la tripa de la gestante. Así, si la mujer pierde peso durante el embarazo (por ejemplo, al realizar una dieta adecuada y ejercicio tras haber sido diagnosticada de diabetes gestacional), se preocupa porque su barriga no crece. Lo que sucede es que es que el bebé y el útero sí crecen pero lo que disminuye es la cantidad de grasa abdominal y su volumen corporal.
- Problemas digestivos.
- El útero es un músculo y de manera fisiológica se va preparando para el momento del parto. Es su forma de tonificarse y coger fuerza, contraerse en diferentes momentos del embarazo. Es normal tener sensación de tripa dura en algunos momentos, sobre todo al final del día, y sobre todo si éste ha sido ajetreado. Es el momento de descansar e hidratarte con un gran vaso de agua y esa sensación desaparecerá. Eso sí, esas contracciones nunca deben ser intensas, ni dolorosas ni regulares, y si fuesen así, debes acudir a urgencias para que puedan valorarte adecuadamente ya que habrá que descartar que se trate de contracciones efectivas que puedan desencadenar el parto antes de tiempo.
Pues bien, después de conocer con claridad por que el tamaño, altura y forma de la tripa de una embrazada presentan esta gran variabilidad interpersonal, te recomendamos no preocuparte por esos comentarios y opiniones "clandestinas". Fíate de las pruebas médicas objetivas y de la información que te proporcionen en la consulta.
El tercer mes de embarazo
El tercer mes de embarazo supone el final del primer trimestre. Esta etapa del embarazo abarca de la semana 9 a la 12 de gestación y es un periodo de grandes cambios.
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Los síntomas en la madre son más visibles, pues comienza a notarse el aumento del vientre y de los senos. Por otra parte, el feto ya casi ha completado todo su desarrollo y ahora empieza a crecer.
Hay varios controles médicos que deben hacerse durante el tercer mes de embarazo, los cuales aportan información sobre la salud del futuro bebé. Además, una vez pasada la barrera de los 3 meses, la posibilidad de aborto espontáneo se reduce y la mujer empieza a disfrutar del embarazo.
¿Cómo cambia el bebé?
Durante el tercer mes de embarazo, finaliza el periodo embrionario y comienza el periodo fetal, por lo que el embrión pasa a denominarse feto.
El feto acaba de formar todos sus órganos en estas 4 semanas y algunos de ellos empiezan a funcionar. No obstante, la especialización y diferenciación de todos los sistemas continuará en las próximas semanas.
Los cambios más destacados durante este periodo son los siguientes:
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- El feto crece desde los 1,5-2 cm al final del segundo mes de embarazo hasta unos 5-7 cm al final del tercer mes.
- Su peso varía de los 3 a los 14 gramos aproximadamente a medida que avanza el desarrollo fetal.
- Empiezan a formarse los genitales masculinos o femeninos, aunque todavía no se aprecia con claridad el sexo del feto por ecografía.
- El feto ya se parece mucho a un ser humano: los rasgos faciales son más evidentes, los miembros se alargan, se definen las manos y los pies, y se separan los dedos.
Síntomas de la madre
En el tercer mes de embarazo, los síntomas molestos de embarazo empiezan a desaparecer poco a poco, como las náuseas y los vómitos. No obstante, éstos todavía estarán presentes hasta desaparecer por completo en el cuarto mes de gestación.
Los síntomas más característicos en la madre con 3 meses de embarazo son los siguientes:
- Los pechos aumentan de volumen. La aureola empieza a endurecerse y adquirir un color más amoratado. También las venas de alrededor del seno se vuelven más marcadas.
- La barriga empieza a abultarse. El útero aumenta de tamaño y empieza a sobresalir de su localización en la cavidad pélvica. Al final del tercer mes, el embarazo ya puede apreciarse a simple vista en la mayoría de mujeres.
- Es normal tener un aumento de peso entre 1 y 2 kg aproximadamente, por lo que puede que sea necesario comenzar a usar ropa premamá.
- Molestias abdominales por el estiramiento de la placenta y de los músculos de la pelvis.
- La piel se vuelve suave y brillante debido al aumento de sangre y a las hormonas. También es posible que aparezca acné.
- Hay riesgo de sufrir cloasma gravídico (manchas solares en la piel). Por tanto, es recomendable aplicar una crema solar con alta protección.
- El aumento de flujo sanguíneo y la dilatación de los capilares pueden provocar la aparición de arañas vasculares o nevo arácneo en el pecho y las piernas.
- Las uñas y el pelo crecen más rápidamente y se fortalecen.
- Molestias gastrointestinales: acidez, ardor, gases y/o estreñimiento.
- Calambres en las piernas debido a la compresión del útero en las venas.
Por lo que respecta a las emociones, es posible que, debido a los cambios hormonales, la embarazada esté más sensible de lo habitual. Es frecuente que la mujer tenga cambios repentinos de humor, rompa a llorar sin motivo, esté más cansada o tenga más sueño que antes del embarazo.
Además, la futura madre siente con mayor intensidad la presencia de su bebé en su interior, aunque todavía no note sus movimientos.
Pruebas y control del embarazo
Durante el tercer mes, la mujer embarazada debe hacer una primera visita al ginecólogo para empezar a controlar su nuevo estado de gestación.
Es posible que esta primera visita se haya hecho ya en el segundo mes de embarazo. No obstante, algunas mujeres no descubren que están esperando un bebé hasta pasadas las ocho semanas.
En cualquier caso, el médico tomará las medidas del peso y la presión arterial para iniciar el control del embarazo. También realizará una exploración vaginal y de mamas, así como una citología si hace más de un año de la última.
En esta misma consulta, el médico hace un interrogatorio para incluir todos los antecedentes de la mujer en su historia clínica: fecha de última regla, embarazos previos, posibles abortos, síntomas destacados, etc.
Por último, el ginecólogo mandará a la mujer realizarse una serie de pruebas que se comentan a continuación.
Análisis de orina y sangre
El análisis de orina durante el embarazo sirve para detectar una posible infección de las vías urinarias.
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