Desarrollo del Bebé a los 6 Meses: El Camino Hacia Ponerse de Pie
Para empezar a hablarte de cómo llega el bebé a ponerse de pie y qué hay que tener en cuenta en este estadio del desarrollo, primero debo retomar lo que comenté en el final del artículo sobre cómo llega el bebé a la posición de estar sentado.
Cuando tu bebé llegue a ponerse de pie, puede ser que ya se siente, o que todavía no. Es decir, tu hija/o puede aprender primero a sentarse y después a ponerse de pie (que es lo que sucede la mayor parte de las veces), o también puede aprender primero a ponerse de pie y después a sentarse (si este es tu caso, para ti este artículo que estás leyendo iría antes que el que hemos comentado sobre «Cómo llega el bebé a la posición de estar sentado»).
Después de esta pequeña contextualización, ya podemos hablar de cómo el bebé llega a ponerse de pie. El proceso para conseguirlo es relativamente sencillo y puede pasar de múltiples formas. Por ejemplo, es posible que tu bebé esté gateando y llegue a algún objeto o mueble que tenga cierta altura (el sofá, una mesita, una silla…), o que descubra los barrotes de su cuna, o que se encuentre con una caja grande que has dejado momentáneamente en el suelo, o con el tendedero en medio del comedor… sea cual sea su punto de apoyo, llegará un día en el que se agarrará a él con fuerza, ¡y tendrá la enorme valentía de ponerse de pie!
Podemos decir que, con esto, tu tesoro ha conquistado la verticalidad, ¡y qué enorme emoción ver el precioso recorrido que ha vivido hasta llegar aquí! ¿Cómo te sientes, pequeño/a? Es una sensación muy nueva y la percepción de su entorno cambia al verlo desde aquí.
Me encanta imaginar que tú, al observarle, sientes un enorme orgullo al ver todo de lo que es capaz de hacer. Como una sensación de profundo amor y alegría. Seguramente te habrá pasado por la cabeza varias veces lo rápido que pasa el tiempo, puedes echar la vista atrás y descubrir cómo, en pocos meses, habéis vivido un viaje increíble, lleno de novedades y conquistas diarias. La verdad es que yo, al escribirte, me conmuevo de igual modo.
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Aunque no os conozco, pienso en tu pequeña o pequeño y el camino que de alguna manera hemos recorrido juntos, como si también lo viviera un poco. Me emociona imaginar que haya vivido una experiencia positiva en el desarrollo de su motricidad, alcanzando una etapa tras otra a su ritmo y a su debido tiempo, rodeada/o de respeto y confianza.
Y, agarrada a esta ilusión, te voy a decir una cosa que te va a gustar: ¡todavía queda más! ¡Todavía quedan hitos increíbles!
Cuando vemos que el bebé se pone de pie, muy a menudo se relaciona con que ya está a punto de caminar. De hecho, lo que sucede muchas veces es que se interpreta que “ya quiere” caminar, y bien rápido se le da la mano para ayudarle a que lo haga. Como seguramente te podrás imaginar, quiero decirte que es conveniente que no lo hagas. Tu hijo/a no te pedirá nada que no conozca, así que si no le das el dedo para caminar (ni nadie de su entorno lo hace), no te lo reclamará.
Ahora nos centramos en lo maravilloso de lo que está sucediendo en este momento, que es que tu hijo/a ha pasado de estar cerca de la superficie del suelo, a levantarse y separar mucho más su centro de gravedad de este. La primera vez que lo haga puede ser que pase un ratito muy corto en las alturas y vuelva a bajar. ¡Imagina qué experiencia tan intensa! Irá aumentando el tiempo progresivamente.
También puede ser que, al principio, al notar tanto desequilibrio, sienta incomodidad y en algún momento no se atreva a bajar. Si notas que lo necesita, recuerda que simplemente debes volverle a una posición anterior, en la que encuentre seguridad. Una vez haya adquirido confianza y suba y baje con total tranquilidad, avanzará todavía más: ¡va a empezar a desplazare!
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Verás que poco a poco va a ir de un lado al otro del mueble, por ejemplo, siempre cogido con las manos. Este es un momento realmente bonito y entrañable, imagino su cara de ilusión al ver donde es capaz de llegar… ¡y la tuya, por supuesto! Pero quiero recordarte que esto todavía no es andar, para desplazarse así todavía necesita cuatro puntos de apoyo (los pies y las manos).
Pon muchísima atención a que, allí donde se pueda coger, esté bien fijado. Vigila cualquier mueble u objeto que no soporte su peso y pueda tumbarse encima suyo cuando intente levantarse. Al levantarse va a tener acceso a sitios dónde antes no llegaba. Como te comenté en el artículo del gateo, procura que todo lo que esté a su alcance sea adecuado (que lo pueda manipular, que no se rompa con facilidad, que sea seguro para su edad…).
Más adelante se deberá trabajar, poco a poco, que hay objetos más delicados que otros, que algunos deben quedarse donde están, que tocar otros puede ser peligroso, etc.
Nos estamos acercando al final de este enorme aprendizaje. El siguiente paso ya es la marcha estable, el andar. Voy a querer hablarte mucho de esto en el siguiente artículo, pues es un momento muy significativo. Ahora quédate aquí, disfrutando de ver a tu bebé desplazarse con total agilidad, coordinación, control y autonomía; sabiendo voltear, arrastrarse, gatear, sentarse, ponerse de rodillas, ponerse de pie… y mucho más. Todo este vocabulario corporal lo llevará consigo para siempre, ¡y me alegro tanto de ello!
Todos los bebés fisiológicamente nacen con unas caderas en varo (arqueadas). A medida que el bebé nacido va creciendo esta postura de varo, piernas arqueadas, se irá modificando.
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Cuando el bebé está en posturas más incorporadas su campo visual aumenta. Es por eso que cuando les cojemos y ven todo se ponen contentos, y esto sería lo que ocurre en su caso.
Muy fácil, propicia que el bebé tenga espacio para moverse, déjale boca arriba y a ratitos boca abajo cuando esté despierto, deja que tenga un entorno seguro donde poder hacer cosas de bebé, rastrear, más adelante gatear… Respeta su ritmo. Va a tener toda la vida para caminar, pero sólo estos meses para desarrollar y contactar con el suelo.
Ver a un bebé agarrándose los pies es una de esas imágenes adorables que todos los padres esperan. Y es que, descubrir sus propios pies es un avance muy importante en el desarrollo motor y cognitivo del bebé. Normalmente, los bebés comienzan a ser conscientes de sus pies entre los 3 y 6 meses de edad. Al principio, puede que solo los miren o intenten tocar, y poco a poco pasan a agarrarlos y jugar con ellos. Agarrarse los pies es una forma para el bebé de conocerse mejor, entender su cuerpo y fortalecer su motricidad fina.
¿A qué edad empieza el bebé a agarrarse los pies?
Tienes que saber que no todos los bebés se desarrollan al mismo ritmo. Si tu bebé aún no se agarra los pies a los 6 meses, no te preocupes. Puedes estimularlo colocando juguetes cerca de sus pies o ayudándole suavemente a tocarse los pies mientras está acostado.
Aunque es tentador comprar zapatitos bonitos desde el principio, diferentes expertos recomiendan que durante los primeros meses los bebés estén descalzos o con calcetines antideslizantes para favorecer el desarrollo natural de los pies. Solo cuando comienzan a dar sus primeros pasos, normalmente alrededor del año, es recomendable elegir zapatos cómodos, flexibles y adecuados para su edad.
En definitiva, que un bebé descubra y agarre sus pies es un momento lleno de aprendizaje y diversión.
Cuándo se pone de pie un bebé
Muchas familias nos preguntan si se puede poner a un bebe de 4 meses de pie. O de 7 meses. Las inquietudes respecto a la edad más adecuada son variadas.
El desarrollo psicomotor a partir de los 4 meses del bebe es una etapa donde que se caracteriza por el reconocimiento de:
- Los objetos con sus manos y boca, para más adelante apoyar sus manos en el suelo boca abajo y enderezarse.
- Sus piernas, rodillas o pies, para poder moverlos en el espacio y apoyarlos mas adelante en el suelo, para ponerse a cuatro patas o de pie.
Es decir, comienza a explorar sus apoyos naturales.
Así que a los 4 meses NO recomendamos poner de pie al bebé de manera pasiva, ya que su sistema musculoesquelético, propioceptivo, vestibular y cognitivo, no están preparados para soportar aún su propio peso.
A los 7 meses la respuesta varía. Si un bebe con 9 meses no se pone de pie ni gatea, en principio no tiene porque ser algo preocupante.
Como ya he dicho anteriormente, lo que cuenta es que haya riqueza en su desarrollo, no cuándo comienza a gatear un bebé o a ponerse de pie. Aunque es bueno resumir de algunos signos de alerta a los 9 meses:
- Desde boca abajo no apoya sus manos para elevar la parte superior de su cuerpo.
- No le interesan los objetos, ni los alcanza.
Juega con él en el suelo en un espacio agradable y seguro, donde pueda rodar. Levantarse y ponerse de pie son logros divertidos y emocionantes para los bebés. Estar de pie generalmente es el preludio para empezar a caminar, y caminar significa que tu bebé está a punto de volverse mucho más… móvil.
A partir de los 6-7 meses un bebé puede tratar de mantenerse en pie. Aún está lejos de ser autónomo y de poder caminar, pero empezará a ensayar esta postura. Es en torno a los 8-10 meses (aproximadamente) cuando los bebés empiezan a ponerse de pie apoyándose en todo lo que tienen a mano: sillas, sofá, cama, el perro…
Una vez que consiguen una postura erguida, empiezan a moverse hacia los lados, siempre sujetos a algo. Suele ocurrir que los bebés aprenden a ponerse de pie ellos solos y después no saben volver a sentarse.
Cuando llegue el momento, observarás que tu bebé va ganando confianza y está listo para dar sus primeros pasos. En este momento es importante despejar la zona y garantizar un espacio seguro para que tu pequeño no encuentre ningún obstáculo.
Tu pequeño tiene que acostumbrarse a levantarse y ponerse pie. Arrodíllate o siéntate en el suelo frente a una mesa de café resistente o un sofá bajo.
Un correcto desarrollo en los pies de nuestros bebés será clave para evitar dolencias y patologías en el resto del cuerpo. ¿Sabías que los pies serán la base de una buena postura y movimiento, tanto en el proceso de crecimiento como en las fases posteriores? Por este motivo, es muy importante conocer cómo debemos acompañar este desarrollo en nuestros peques.
Los pies sirven para cargar nuestro peso y repartirlo uniformemente para proporcionarnos el equilibrio que necesitamos a la hora de caminar. O lo que es lo mismo: para soportar el peso de nuestro cuerpo cuando estamos de pie o en movimiento.
El desarrollo de los pies del bebé se puede dividir en 3 fases. Sobre los 5 o 6 meses comienza la etapa de descubrimiento, en la que el bebé se lleva los pies a la boca para poder explorarlos y descubrir sus funciones.
En primer lugar, debemos masajear las plantas de los pies y describírselos para que se vayan familiarizando con ellos.
¿Te sorprende la recomendación? No hay problema con que los peques caminen descalzos, al contrario, es muy beneficioso, pero sí que debemos tener cuidado de que la superficie sea estable y que no haya cerca objetos que puedan causar daño si el bebé se cae.
Es importante dejar que nuestro bebé se lleve los pies a la boca, no impedírselo. Tampoco debemos cometer el error de ponerle cualquier calzado cuando empiece a caminar, ya que podría ser inadecuado para su desarrollo. Y, por último, no adelantéis la puesta en pie, acompañadla.
Levantarse para ponerse de pie y luego dar el siguiente paso para caminar es un hito importante en la vida de tu bebé. Requiere que el bebé coordine casi todos sus músculos a la vez, desde los brazos hasta la espalda, las piernas y los pies.
Los bebés generalmente comienzan a levantarse para ponerse de pie alrededor de los 7 a 12 meses. Usarán casi cualquier cosa a su altura que les ayude a sentirse firmes, como un mueble o la mano de alguien.
Para que tu bebé pueda ponerse de pie debe tener suficiente fuerza muscular en las piernas, las caderas y el centro. Ponerse de pie con ayuda comienza como breves experimentos con el equilibrio que crecerán gradualmente empezando a estar de pie por cortos períodos de tiempo sin apoyo.
A la edad de aproximadamente 11 a 14 meses, podrán ponerse de pie completamente y usar sus manos. Pero no olvides que el momento de caminar también depende de las oportunidades de movimiento y práctica.
Hay una variedad de maneras en que puede ayudar y animar a tu bebé a valerse por sí mismo y que consiga ponerse de pie. El impulso del bebé por explorar es una de las formas más seguras de desarrollar la confianza para comenzar a ponerse de pie.
Para asegurarse de que puedan hacer esto sin que haya incidentes es recomendable crear un entorno seguro colocar los objetos frágiles, las sustancias venenosas y los peligros de asfixia fuera de su alcance. Retira o protege los muebles con bordes afilados y ancla estanterías y televisores a las paredes. Cubre los enchufes, usa puertas para escaleras y asegúrate de que las puertas tengan cerraduras a prueba de niños.
Los pediatras generalmente recomiendan que mantenga al bebé descalzo con la mayor frecuencia posible. Al sentir el suelo pueden ajustar su equilibrio de pie según sea necesario.
Un poco de motivación adicional puede ser justo lo que necesita tu bebé para empezar a experimentar. Saber que eres su mayor admirador marcará una gran diferencia en la confianza de tu bebé. Con muchos aplausos, sonrisas y aliento por tu parte, estarán más dispuestos a probar cosas nuevas.
Organiza citas para jugar con amigos o familiares que tengan niños pequeños de la misma edad. El viaje de un bebé desde que gatea hasta que se pone de pie es una de las partes más mágicas de su primer año de desarrollo.
¿Cómo ayudar al bebé a ponerse de pie?
- Tiempo boca abajo y porteo
- No aceleres el proceso; seguid gateando si podéis
- ¿Cuándo un tacatá? ¡Nunca!
- Si ves que tu bebé no se mantiene sentado, busca ayuda
- Mejor caminar de lado antes que caminar hacia delante
Los bebés humanos nacemos muy indefensos. En cierta forma, nacemos “prematuros”, sin autonomía para movernos. Por ejemplo, un potrillo recién nacido puede caminar detrás de su madre a las pocas horas de nacer. Sin embargo, el bebé humano precisa de al menos 8-9 meses para poder desplazarse por sí mismo, ya sea gateando o caminando. Por supuesto, estos márgenes son bastante amplios y dependen del bebé y del ambiente en el que vive. En realidad, el entorno del bebé puede ejercer una gran influencia en su desarrollo. Los primeros intentos de ponerse en pie pueden surgir a partir de los 7-8 meses en algunos bebés.
Al inicio, el apoyo de los pies es un poco inmaduro y se puede ver al bebé sostenerse sobre las puntas de sus pies. A partir de aquí, el bebé puede comenzar a liberar una de las manos de apoyo para alcanzar objetos que tiene cerca o juguetes que le ofreces a los lados. Es un momento fantástico, en el que la inseguridad va quedando atrás y puede empezar a disfrutar de sus logros.
Otro momento precioso en el control de la posición bípeda es cuando el bebé comienza a subir y bajar al suelo. A veces, vemos al bebé dejar caer un juguete al suelo para luego bajar, agarrarlo, subir y… ¡volver a dejarlo caer para bajar de nuevo!
Cuando el bebé va ganando seguridad y confianza, comienzan los primeros intentos de caminar de lado, apoyado en superficies, mientras va tratando de alcanzar objetos a los lados. Caminar de lado viene antes que caminar hacia delante. Rápidamente, el bebé pasará de desplazarse lateralmente a la capacidad de ir de un apoyo a otro que cada vez se encuentra más lejos. Esto exige un nuevo reto en la coordinación y el equilibrio.
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