Síndrome de Aspiración de Meconio en Recién Nacidos: Causas, Riesgos y Tratamiento
El síndrome de aspiración de meconio (SAM) es una condición grave que afecta a algunos recién nacidos y que se caracteriza por la aspiración de una mezcla de líquido amniótico y meconio hacia los pulmones en el momento del parto.
¿Qué es el Meconio y el Síndrome de Aspiración Meconial?
El meconio se refiere a las primeras deposiciones (heces) del recién nacido, que son característicamente de color negro y muy pegajosas. Este síndrome es frecuente en algunos recién nacidos con sufrimiento fetal y de importante gravedad.
¿Qué es el Síndrome de Aspiración de Meconio (SAM)?
El síndrome de aspiración de meconio o SAM ha sido definido como la presencia de problemas respiratorios en un bebé cuyo líquido amniótico estaba mezclado con meconio y que no pueden ser explicados por otras patologías.
No obstante, es importante mencionar que no todos los bebés que nacen con el líquido amniótico teñido de meconio tendrán SAM, sino un pequeño porcentaje (5-12%).
Ocurre en el 5-10% de los partos y es una situación potencialmente grave, puede causar graves secuelas o, incluso la muerte del bebé.
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Causas y Factores de Riesgo
El estrés que sufre el bebé durante el trabajo de parto puede provocar que aumente el movimiento intestinal y se produzca la relajación del esfínter anal con la consiguiente expulsión de meconio dentro del útero; de esta manera el meconio pasa al líquido amniótico.
Si el bebé respira cuando todavía está en el útero o bien cuando aún está cubierto con meconio después del nacimiento, esta materia fecal puede entrar en los pulmones y ocasionar problemas respiratorios.
La expulsión de meconio antes del nacimiento puede ser indicativa de riesgo de pérdida del bienestar fetal por una falta de suministro de sangre u oxígeno.
Hay algunos factores de riesgo que pueden causar estrés en el bebé antes de nacer y hacer que expulse el meconio antes del parto. Un parto prematuro no tiene porque ser un factor de riesgo.
Factores de riesgo de sufrir una aspiración meconial:
- Sufrimiento fetal
- Parto complicado
- Disminución del oxígeno que llega al bebé cuando todavía está dentro del útero (hipoxia)
- Madre con diabetes
- Madre con hipertensión
- Insuficiencia placentaria.
- Hipertensión materna y preeclamsia.
- Oligohidramnios, con compresión del cordón umbilical en el parto.
- Infecciones.
- Abuso de sustancias como tabaco y cocaína.
No obstante, como hemos mencionado, no todos los bebés que nacen con el líquido amniótico teñido de meconio van a desarrollar SAM. En este caso, los factores de riesgo propuestos para el SAM serían:
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- Meconio espeso.
- Registro cardiotocográfico alterado.
- Acidosis fetal.
- Parto por cesárea, pero los resultados son contradictorios.
Además, también se ha relacionado con el SAM una puntuación baja en la prueba o test de Apgar.
A veces, tu bebé expulsa el meconio estando todavía en el útero materno debido al estrés sufrido antes o durante el parto. Esto se llama líquido amniótico meconial.
Tu bebé puede aspirarlo durante el parto llegando el meconio a los pulmones. Esto puede causar problemas respiratorios tras el nacimiento. A esto lo llamamos el síndrome de aspiración de meconio (SAM).
Alrededor del 10% al 15% de los nacimientos presentan líquido amniótico meconial. Ocurre con mayor frecuencia en bebés que nacen a término o postérmino (después de las 42 semanas de embarazo). Su presencia supone un signo de alarma de que algo está generando estrés al bebé.
Síntomas del Síndrome de Aspiración de Meconio
El primer signo de alarma de un posible síndrome de aspiración meconial es que el líquido amniótico se tiñe de color verde oscuro. El líquido amniótico sale al exterior cuando la mujer «rompe aguas».
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Si el bebé expulsa el meconio antes del nacimiento y aspira líquido amniótico teñido con meconio, sus pequeñas vías respiratorias pueden obstruirse total o parcialmente. Además, el surfactante que se encuentra en los pulmones y evita su colapso, se puede ver afectado. Por otro lado, también puede producirse neumonitis (el tejido pulmonar se inflama).
Al nacer el bebé, la piel suele estar impregnada de meconio e incluso puede haber meconio en la boca y cuerdas vocales.
Debido al problema respiratorio el recién nacido presenta una coloración azulada (cianosis) porque no le llega una cantidad suficiente de oxígeno.
No puede respirar correctamente, le cuesta muchísimo esfuerzo realizar los movimientos respiratorios; incluso puede tener una parada respiratoria (deja de respirar). El test de Apgar puede estar bajo.
Esto puede hacer que el bebé presente síntomas como:
- Flacidez.
- Piel y/o labios de color azulado (cianosis).
- Respiración acelerada (taquipnea) y ruidosa.
- Hiperexpansión de tórax.
Además, en el momento del nacimiento también se podrá observar que el líquido amniótico está teñido de meconio.
No obstante, el SAM puede ocurrir de forma más o menos grave. En casos severos, los problemas respiratorios pueden incluso causar la muerte del bebé.
Si se encuentran restos de meconio en el líquido amniótico puede que el bebé necesite unos cuidados especiales durante las primeras horas de vida.
Diagnóstico
Nada más nacer, si el bebé todavía no ha realizado la primera respiración se debe revisar la boca y las cuerdas vocales para ver si hay meconio y, si es así, retirarlo mediante aspiración antes de que realice la primera inspiración. De esta manera evitaremos que el meconio llegue a los pulmones.
De manera general, el diagnóstico del síndrome de aspiración de meconio se realiza en un bebé nacido con líquido amniótico teñido de meconio, que presenta dificultades para respirar y al que se le realiza una radiografía confirmatoria.
En el caso de SAM, puede haber una sobreinfección añadida de los pulmones (neumonía) por lo que se realizarán análisis de sangre repetidos y se administrarán antibióticos.
El Pediatra cuando ausculta al recién nacido oye ruidos anormales y la radiografía de tórax puede mostrar áreas del pulmón dañadas.
Sin embargo, en ocasiones el aspecto de la radiografía no se corresponde con la gravedad del SAM que presenta el bebé. Por ello, otros factores como la hipertensión pulmonar persistente contribuyen a la severidad, además de la obstrucción y el daño pulmonar, por lo que también se debe controlar.
Por otro lado, al bebé también se le realizarán pruebas para descartar posibles infecciones.
Tratamiento
Si hay sospecha de que el bebé haga una aspiración meconial hay que aspirar la vía aérea para retirar el máximo de este material fecal y evitar que llegue a los pulmones.
El recién nacido queda ingresado y se le administran antibióticos y ayuda para respirar (oxígeno o ventilación asistida en función de la gravedad).
Allí, se evitará cualquier estímulo al bebé, para evitar la agitación y la hipertensión pulmonar.
Además, se le proporcionará al bebé la ayuda que necesite para respirar y, según el caso particular, se le puede administrar surfactante u otras terapias como óxido nítrico inhalado.
De este modo, los bebés con SAM es muy probable que ingresen en la unidad de cuidados intensivos neonatales.
En la mayoría de casos el pronóstico es muy bueno y el bebé se recupera sin problemas.
En algún caso el bebé puede tener una afectación severa y requerir ventilación asistida durante varios días. Las secuelas dependen del daño cerebral ocasionado por la falta de oxígeno y de la afectación pulmonar.
Prevención
Durante el parto se debe monitorizar al feto para detectar si éste sufre o tiene malestar.
Cuando el médico detecta algún signo de sufrimiento fetal puede hacer una intervención inmediata en la sala de partos para evitar un síndrome de aspiración meconial.
Por lo general este síndrome es cada vez menos visible gracias a la prevención, que comienza acudiendo a las revisiones del embarazo con constancia y siguiendo los consejos que los especialistas prescriben, además de un estilo de vida saludable, por lo que si se cumple todo a raja tabla durante el embarazo es muy difícil que el síndrome de aspiración de meconio haga acto de presencia.
Además, la educación de los futuros padres sobre las señales de alerta y cuándo buscar atención médica es esencial para prevenir complicaciones.
Las prácticas médicas basadas en evidencia y las guías clínicas actualizadas deben seguirse estrictamente para minimizar los riesgos durante el parto.
Problemas Respiratorios en Recién Nacidos
Los problemas respiratorios pueden tener varias causas como, por ejemplo, la inmadurez de los pulmones, una infección, o aspiración de meconio o líquido en los pulmones.
Después del parto puede ser que tu bebé tenga dificultad para respirar.
Síntomas:
- Aleteo nasal (las fosas nasales están más abiertas y se mueven durante la respiración)
- Palidez de la piel o cianosis (coloración azulada de los labios)
- Quejido
- Respiración acelerada (taquipnea)
- Retracción del pecho
- Necesidad de oxígeno
Diagnóstico
A través de la observación de la manera de respirar de tu bebé, se realizarán otras pruebas como una muestra de sangre (para ver si hay alteración en la función pulmonar o si hay infección) y/o radiografía de los pulmones.
Tratamiento
Tu bebé está conectado a un monitor para que se pueda controlar la frecuencia cardíaca, la respiración y el nivel de oxígeno en la sangre. A menudo es necesario iniciar soporte respiratorio con CPAP, oxígeno, ventilación mecánica o incluso tratamientos más complejos para apoyar la función pulmonar y cardíaca.
La recuperación depende de la gravedad de los síntomas. En el caso de la taquipnea transitoria, por ejemplo, el líquido de los pulmones suele ser absorbido en las primeras horas de vida. Tu bebé probablemente mejorará rápidamente.
En los problemas respiratorios por la inmadurez de los pulmones, esta recuperación puede tardar unos días porque el organismo necesita tiempo para producir surfactante por sí mismo.
La recuperación será también más tardía si hay una infección o síndrome de aspiración de meconio.
Patologías Respiratorias Más Frecuentes
- Enfermedad de Membrana Hialina
Un bebé nacido antes de la semana 37 de embarazo (prematuro) tiene los pulmones inmaduros. Cuanto más prematuro nace un bebé, más inmaduros son sus pulmones y menos surfactante producen.
En caso de que haya riesgo de un parto prematuro inminente antes de la semana 34 de embarazo, la madre recibirá inyecciones de corticosteroides que aseguran que el surfactante en el bebé se produzca más rápido. Gracias a ello, se acelera la maduración de los pulmones disminuyendo el riesgo de problemas respiratorios tras el nacimiento.
Aún así, algunos prematuros, sobre todo aquellos nacidos antes de la semana 32 de gestación, pueden necesitar la administración de surfactante después de su nacimiento. Este surfactante se administra directamente en la tráquea. Esta patología se denomina enfermedad de membrana hialina.
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