¿Por qué mi bebé llora? Causas del autismo y cómo detectarlo
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por alteraciones en la interacción social y la comunicación, así como por comportamientos restringidos y repetitivos. Se trata de trastornos neurológicos que afectan de por vida a la persona en distintas áreas del desarrollo, en la percepción del medio y de sí misma.
El autismo se manifiesta en alteraciones en tres áreas principales:
- Alteraciones de las relaciones sociales.
- Alteraciones de la comunicación y el lenguaje.
- Existencia de un patrón de conductas estereotipadas.
- Restricción de intereses.
¿A quién afecta el TEA?
En los últimos cuarenta años, se han multiplicado los casos de TEA detectados y diagnosticados en todo el mundo. Como demuestran los datos, su prevalencia no ha dejado de incrementarse, y en la actualidad, solo en Europa afecta a más de 3,3 millones de personas. Según los datos facilitados por el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (CDC, 2014) se estima que 1 de cada 68 niños que nacen podría presentar un trastorno de este tipo.
Características principales de las personas con TEA
Tres son los ámbitos donde podemos identificar las principales características de una persona con TEA:
- Alteración Social:
- Dificultad para interactuar con otros.
- Dificultad para expresar emociones.
- Dificultad para responder a las emociones de los demás.
- Dificultad en el uso de los signos sociales.
- Dificultad para mantener el contacto ocular.
- Lentitud o dificultad para responder a las personas (sospecha de sordera).
- Alteración en el lenguaje y en la comunicación:
- Retraso en la aparición y desarrollo del habla.
- Dificultades para iniciar y mantener una conversación.
- Pueden presentar un habla monótona, sin entonación y repetitiva, y en la que abundan las ecolalias, que son repeticiones involuntarias de una palabra o frase que acaba de pronunciar otra persona en su presencia, a modo de eco.
- Confusión entre los pronombres ‘yo’ y ‘tú’.
- Dificultades en las conductas que expresan empatía.
- El nivel de comprensión suele resultar afectado.
- Dificultad para entender términos abstractos.
- Alteraciones en sus intereses o actividades:
- Cierta rigidez en las actividades que realizan.
- Manifiestan gran ansiedad frente a los cambios.
- Muestran apego a objetos extraños y un trato inusual.
- Presentan déficits en procesos simbólicos.
Causas del autismo
Con frecuencia, las causas del autismo son desconocidas, pero se habla de la influencia de factores genéticos y medioambientales. Sin embargo, la realidad es que no se sabe qué puede provocarlo.
Lea también: Frecuencia de nacimientos
¿Cómo se puede detectar y diagnosticar el autismo?
Podemos identificar algunas señales de alarma en el desarrollo del niño que nos alerten de que puede sufrir este trastorno. Las dividimos en varias áreas:
- En el área de la comunicación:
- No mira a los padres a la cara.
- No responde al abrazo.
- Casi nunca atiende cuando se le llama por su nombre.
- Unas veces parece oír y otras no.
- No señala.
- No dice lo que quiere.
- No saluda.
- No ha desarrollado el lenguaje oral.
- Cuando tiene lenguaje, lo usa de manera peculiar, repetitiva.
- Se ríe o llora sin motivo aparente.
- No emplea el lenguaje para pedir algo.
- En el área social:
- No presenta sonrisa social.
- Prefiere jugar solo/a.
- Es muy independiente.
- Busca las cosas por sí mismo/a.
- No reacciona casi nunca a lo que ocurre a su alrededor.
- Tiene poco contacto ocular.
- No suele mirar hacia donde se le señala.
- No presta atención.
- Parece no interesarse por los demás.
- Generalmente no se relaciona con los demás niños, no los imita.
- A veces se ríe, pero fuera de contexto.
- En el área conductual:
- Sufre rabietas sin causa aparente.
- Es hiperactivo y no colabora.
- No sabe cómo jugar con los juguetes.
- Repite las actividades una y otra vez.
- Camina de puntillas.
- Está muy unido a ciertos objetos.
- Pone las cosas en fila.
- Es hipersensible a ciertas texturas o sonidos.
- Hace movimientos raros.
- En el área del juego y exploración del entorno:
- Es muy sensible a ciertas texturas, sonidos, olores y sabores.
- Busca siempre los mismos objetos.
- Hace movimientos repetitivos.
- Presenta o se resiste a cambios ambientales.
- Tiene apego inusual a algunos objetos o a estímulos concretos.
- Usa los juguetes de manera peculiar.
- Sus juegos suelen ser repetitivos.
El papel de la observación perceptiva
La observación perceptiva involucra todo lo que puede ser del orden de la conducta del niño y su entorno. ¿Qué podemos observar en este nivel? Trabajando con niños pequeños, podríamos preguntarnos: ¿cuál es el canal sensorial que el bebé privilegia como modo de comunicarse: el visual, motriz, sonoro? ¿Privilegia siempre el mismo canal sensorial en detrimento de otros canales? ¿Qué tipo de interacción corporal despliega? ¿Cómo es su mímica, sus gestos, su postura, su tono muscular? ¿Es un bebé rígido o, por el contrario, llama la atención su hipotonía? ¿O es un bebé que puede acomodar su cuerpo y su tono muscular a diversas situaciones?
Recordemos que el cuerpo del bebé ocupa un lugar totalmente central, en tanto que, como dice Golse (2004), “es la vía regia de acceso a los procesos de subjetivación, de simbolización, de semantización y de semiotización en la especie humana” con una intrincación muy estrecha con lo psíquico.
A nivel de las interacciones vocales, ¿balbucea, realiza murmullos, gorjeos, laleos, se canta? Todo esto va constituyendo las primeras creaciones sonoras, que si bien inicialmente obedecen a una búsqueda de sensaciones, al placer de la exploración y del autoerotismo, van promoviendo respuestas en el entorno y en estos movimientos sonoros de idas y vueltas comienzan a desplegarse las primeras vocalizaciones y el desarrollo del lenguaje. ¿Cómo se maneja con las interacciones visuales, qué tipo de mirada utiliza frecuentemente?
Signos de alarma específicos
Algunos signos de alarma específicos que pueden indicar un riesgo de funcionamiento autista en el bebé incluyen:
Lea también: Soluciones para noches tranquilas
- Ausencia o poca presencia de la sonrisa intencional o social.
- No suele participar en la interacción emocional con el otro.
- Frecuentemente está con la mirada fija, ausente y como desconectado del exterior.
- Aislamiento más que ensimismamiento.
- Ve pero no mira.
- La mirada no es instrumento comunicativo y de intercambio emocional.
- Ausencia de mirada profunda y central.
- Mirada huidiza, de evitación y periférica.
- El niño se muestra muy bueno, muy fácil de tratar, duerme mucho y es muy tranquilo.
- Oye pero no atiende cuando se le solicita o se le llama.
- No reclama, no pide llorando, o su llanto es apagado e inexpresivo.
- No comparte.
- No hace con el otro, y si lo hace a veces, no es por propia iniciativa sino por la insistencia del otro.
- Ausencia o poca frecuencia de movimientos anticipatorios, como estirar los brazos al ir a cogerlo o pidiendo ser cogido.
- No hace gestos anticipatorios que comuniquen una demanda de relación.
Defensas y mecanismos observados en bebés con riesgo de autismo
Se han identificado varios mecanismos de defensa que pueden observarse en bebés con riesgo de autismo:
- Defensas anti-relación-comunicación: Repliegue sobre sí mismo y retirada relacional duradera con desconexión emocional, aislamiento relacional y “ausencia” autísticos.
- Defensas anti-integración: Desmantelamiento sensorial o disociación de los diferentes estímulos sensoriales percibidos con refugio en la auto-estimulación sensorial.
- Defensas anti-separación: Identificación adhesiva con el objeto-sujeto relacional, con el otro.
En situaciones repetidas, vividas como estresantes y amenazantes, el bebé utiliza precozmente un mecanismo de defensa basado en una dificultad inicial que padece y que es la dificultad de integración de los estímulos que le llegan por los diferentes canales sensoriales. El bebé se “protege” del efecto amenazante y desorganizador de los estímulos tanto internos como externos que no puede contener, ni asimilar, ni elaborar, sin la ayuda adecuada de su entorno cuidador. Desarrolla entonces actitudes y conductas (refugio en la auto-estimulación sensorial) contrarias a la integración de esos estímulos, que sería lo que se produciría en un bebé con un desarrollo sano.
¿Tiene tratamiento el autismo?
En la mayoría de los casos, la sintomatología del autismo presenta una buena evolución con el diagnóstico y el tratamiento precoces. Por lo general, cuanto antes se inicie la intervención terapéutica, mejor es el pronóstico de la persona con TEA. La intervención terapéutica temprana, con los métodos DENVER y TEACCH es vital.
Diez consejos para convivir con el autismo
- Conocimiento del trastorno.
- Establece una rutina.
- La anticipación es muy importante.
- Busca su contacto ocular.
- Usa siempre apoyos visuales.
- Gestiona las rabietas.
- Ten muchísima paciencia.
- Realiza un trabajo constante.
- No pongas límites a su evolución.
- Prepara a tu entorno.
Lea también: Manzanilla y bebés: ¿es seguro?
tags: #bebé #no #llora #autismo #causas