Beneficios del contacto piel con piel entre la madre y el recién nacido
Mirar por primera vez a tu recién nacido es una experiencia emocionante que nunca olvidarás. Te encontrarás observando cada parte de su cara, absorbiendo su olor y tranquilizándole con tus palabras y tu cariño. Todas estas acciones contribuyen al proceso de creación de vínculos afectivos en los minutos, las horas y los días posteriores al nacimiento de tu bebé.
Pero, ¿sabías lo importante que es el contacto piel con piel durante este periodo? Por eso, se recomienda comenzar el contacto piel con piel lo antes posible, idealmente en la primera hora después del nacimiento. Actualmente, los profesionales médicos saben lo importante que es la hora de oro y, por ello, suelen permitir el contacto piel con piel de la madre y su bebé, así como la lactancia materna poco después del nacimiento. El examen médico, el momento de pesar al bebé y otros procedimientos, pueden llegar después de la hora de oro.
No te extrañes si no tienes sensaciones positivas de inmediato. Si eres el padre, también te llevará algo de tiempo. El vínculo entre el padre y el bebé no se produce necesariamente de la noche a la mañana. Sin embargo, el contacto piel con piel fomenta este vínculo.
Después de un parto por cesárea, en la mayoría de los casos podrás tener a tu bebé en brazos poco después del nacimiento. Si tu bebé tiene una urgencia médica, quizás el personal médico te permita cogerle de la mano o pasar tu mano por encima de su cabeza para que perciba que estás ahí. Lo que ocurre justo después del parto no siempre se puede planificar con antelación pero, si el equipo médico conoce tu preferencia por el contacto piel con piel, intentará que se produzca lo antes posible.
¿Qué ventajas ofrece el contacto piel con piel a ti y a tu bebé?
El contacto piel con piel después del nacimiento suele ser una práctica habitual en los hospitales, ya que sus ventajas son muy conocidas. Además, este contacto presenta ventajas tanto para los bebés nacidos a término como para los bebés prematuros. Estas son algunas de las principales ventajas que presenta el contacto piel con piel:
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- Regula la temperatura corporal. Tu cuerpo se convierte en una incubadora natural y se regula en función de las necesidades de temperatura del bebé. Los estudios han demostrado que tus pechos pueden adaptarse a la temperatura de tu bebé, aumentándola si el bebé tiene frío y reduciéndola si tiene calor. No solo las madres tienen esta capacidad, pasa igual con los papás durante el contacto piel con piel con su bebé.
- Estabiliza la respiración y los latidos del bebé, entre otros. Este tiempo juntos también regula la respiración y los latidos del corazón del bebé, estabiliza sus niveles de azúcar en sangre y favorece el sueño. También tiene un efecto positivo en el desarrollo cerebral del bebé.
- Favorece la lactancia materna. Al sincronizar el ritmo cardíaco de tu bebé con el tuyo, se libera en su cuerpo una hormona calmante que le permite mamar antes y durante más tiempo. Al mismo tiempo, tu cuerpo también libera una hormona llamada prolactina, que estimula la producción de leche. Puedes dar el pecho mientras tu pequeño tiene puesto solamente el pañal y tú tienes el pecho desnudo.
- Reduce el llanto. También se ha demostrado que el contacto piel con piel reduce el llanto con solo tres horas acurrucados al día: otra gran razón para dedicar tiempo a abrazar a tu bebé.
- Ayuda a tu bebé a sentirse seguro. Tu bebé acaba de salir del calor y la seguridad del útero y se está acostumbrando a las luces y los ruidos del exterior. El contacto piel con piel hace que tu bebé se sienta seguro. Tu bebé no solo siente el calor de tu piel, sino que también está conociendo tu olor y escuchando tu respiración. También puede reconocer sonidos familiares, como los latidos de tu corazón y tu voz.
Estas son algunas de las principales ventajas que os aporta el contacto piel con piel a ti y a tu pareja.
- Fomenta el vínculo afectivo. Con el contacto piel con piel, tanto la madre como el padre liberan hormonas como la oxitocina, la prolactina y las endorfinas. Estas hormonas establecen un vínculo emocional con tu bebé y provocan intensos sentimientos de amor y protección. Estas hormonas del bienestar, junto con la disminución de las hormonas del estrés, también impulsan la creación de un vínculo familiar.
- Reduce el riesgo de depresión posparto. Hay estudios que indican que el contacto piel con piel reduce el riesgo de depresión posparto y alivia el estrés y la ansiedad.
¿Deben los papás tener contacto piel con piel con sus recién nacidos?
¡Por supuesto! Los padres también sienten una descarga de hormonas y alegría. Los padres ofrecen las mismas ventajas que las madres en cuanto a la regulación de la temperatura y los latidos del corazón del bebé. Además del contacto piel con piel, existen otras formas de que los padres establezcan un vínculo con sus hijos, como hablar y jugar juntos e interactuar al cambiarle los pañales. Así se crea un vínculo afectivo que hace que los padres se sientan más seguros en su nuevo papel.
No solo el contacto piel con piel que se produce justo después del nacimiento es beneficioso. Puedes seguir manteniendo este contacto durante meses mientras tu bebé lo disfrute. Cuando tu bebé crezca y notes que se encuentra inquieto o que trata de alejarse, quizás sea el momento de darle un poco de espacio. A partir de ahora podéis establecer un vínculo afectivo de otras maneras, como acurrucándoos o cogiéndoos de la mano.
Seguridad en el contacto piel con piel
Existen ciertos aspectos por los que podría ser recomendable retrasar el contacto piel con piel en el periodo posterior al parto por motivos de seguridad:
- Si tu bebé tiene algún problema médico después del parto, puede ser necesario retrasar este contacto hasta que se estabilice.
- Si tu bebé recibe una puntuación de Apgar baja, quizás se deba retrasar el contacto piel con piel hasta después de supervisar a tu bebé.
- Si el personal médico cree que tu pequeño tiene problemas respiratorios, es posible que haya que revisarlo y supervisarlo antes de que se produzca este contacto.
- Si existe la preocupación de que el bebé pueda caerse, porque la madre o el padre están cansados, mareados o enfermos después de las horas del parto, el equipo médico recomendará que se retrase el contacto piel con piel o sugerirá que un miembro del personal del hospital esté presente durante este contacto.
Estas son algunas de las medidas de seguridad que puedes poner en práctica durante el contacto piel con piel con tu bebé:
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- Ignora tu teléfono y céntrate únicamente en tu pequeño.
- Si te sientes mal o tienes una enfermedad, como un resfriado, debes esperar para no transmitirle nada al bebé cuando sigas el método de la madre canguro.
- No utilices perfumes, ya que pueden irritar la delicada piel de tu bebé.
- Asegúrate de que tu piel está libre de sarpullidos, lesiones cutáneas y herpes labiales.
- Evita fumar antes y durante el contacto piel con piel.
En algunas situaciones, el contacto piel con piel puede retrasarse tras el nacimiento de tu bebé para que supervisen a tu pequeño o le ofrezcan atención médica. El equipo médico se asegurará de que tengas la oportunidad de mantener el contacto piel con piel en cuanto sea seguro hacerlo. En este momento, evita las distracciones como el teléfono, mantén tu piel libre de perfumes que puedan irritar la piel de tu bebé y aplaza este estrecho contacto si no te encuentras bien.
Beneficios adicionales de coger al bebé en brazos
Todos los expertos coinciden: los bebés nacen con la necesidad constante de contacto y afecto. Favorece el vínculo afectivo y te permite estar más atento a sus necesidades. Aporta seguridad al pequeño ya que las primeras semanas de vida son un gran cambio para él y muchas veces llorará solo porque necesite sentiros cerca.
Llevar a los niños en brazos, en mochilas adaptadas a cada edad, es una tendencia en auge que tira por tierra la creencia de que este hábito malcría a los niños. Los expertos señalan que tener en brazos al bebé, lejos de malacostumbrar, otorga grandes beneficios, no solo para los niños sino también para los padres. Acompañar el desarrollo de los niños desde su nacimiento, cogiéndolos en brazos a menudo es algo positivo y muy beneficioso según los últimos estudios.
La Asociación Española de Pediatría (AEP) señala que realizar este acto favorece la lactancia materna y estimula la frecuencia y duración de las tomas, disminuye el tiempo de lloros del bebe, produce más estabilidad cardiorrespiratoria y reduce la ansiedad, lo que hace que el niño se desarrolle mejor. Por eso, es una tendencia que gana cada vez más adeptos a pesar de la creencia popular de que criar a un bebé en brazos los malcría.
El contacto físico con el bebe tiene beneficios durante la crianza, ya que hace que los niños se sientan protegidos y seguros, lo que favorece su sistema inmunitario. Esta técnica conocida como porteo consiste en llevar al niño en una mochila o cualquier otro portabebés similar. Mediante ésta, el bebé está constantemente en contacto con su madre o padre y fortalece el lazo afectivo: favorece el contacto visual, la lactancia y la comunicación, dando tranquilidad al bebé.
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Algunos especialistas señalan que esta forma de crianza tiene efectos positivos en la formación del carácter del bebé, en la calidad de sus relaciones afectivas y en su respuesta al estrés, lo que le beneficiará a lo largo de su vida. Se considera positivo este tipo de crianza desde el nacimiento hasta más o menos los seis meses, donde es bueno que cada vez pasen tiempo en el suelo, para que comience el volteo y los inicios del movimiento del gateo.
Al fin y al cabo, los bebés buscan el contacto físico porque les da una sensación de seguridad y confort. Estar cerca de mamá les recuerda el ambiente cálido y protector del útero, donde pasaron los primeros meses de su desarrollo. Otro motivo es que los bebés no tienen una visión completamente desarrollada al nacer, por lo que estar cerca de ti les permite sentirte, olerte y escucharte. Esto les tranquiliza y les permite ir aprendiendo a adaptarse a un mundo completamente nuevo. A medida que el bebé crece y se siente más seguro, poco a poco comenzará a pasar más tiempo explorando y jugando de manera independiente.
El llanto es el único medio que tiene el bebé para comunicarse contigo, no le ignores. Sea cual sea la causa, tus brazos serán siempre su refugio. Si llora, coge a tu bebé en brazos. Para favorecer ese contacto tan necesario os recomendamos el porteo.
En el momento del nacimiento, en la mamá se genera una necesidad irremediable de abrazar y sostener a su bebé en brazos. El término inglés “bonding”, se refiere a este momento inmediatamente posterior al parto, conocida como “hora sagrada”, en la que madre y bebé establecen el primer contacto físico y visual. El “bonding” es el momento único que afianza el vínculo entre madre y bebé. Aunque, como ya hemos comentado, ese vínculo se empieza a formar desde el momento de la concepción, no es hasta después del parto cuándo se termina de desarrollar.
El vínculo madre-bebé aporta innumerables beneficios tanto para las mamás como para los peques. El vínculo madre-bebé muestra al peque el primer ejemplo para poder crear unas relaciones interpersonales y sociales sanas en el futuro. Le ayudará a ser una persona adulta más empática, comunicativa y afectiva. Gracias al contacto materno, el bebé se verá más capaz de establecer relaciones asertivas y sin carencias emocionales. El potencial del vínculo madre-bebé es incalculable, estableciendo mayores posibilidades de que el peque encuentre la felicidad en su vida.
Existen varias maneras de fomentar el vínculo madre-bebé. El contacto piel a piel contribuye decisivamente a desarrollar el vínculo madre-bebé a través del tacto y de la voz. Además, de esta manera el bebé va a reconocer tu olor, voz y piel, aumentando su bienestar. No obstante, también es relevante saber que es importante respetar los límites. Los tuyos como madre, ya que no puedes olvidarte de ti misma y de tus necesidades propias, así como dejar espacios de tiempo dónde el peque pueda empezar a descubrir el mundo que le rodea sin tu apoyo físico incondicional.
Beneficios de coger al bebé en brazos
- Favorece el desarrollo cerebral
- Reduce los niveles de estrés
- Promueve la seguridad emocional
- Mejora la autorregulación emocional
Los bebés dependen completamente del contacto físico para su desarrollo emocional y cerebral. Estudios han demostrado que la falta de contacto puede generar efectos negativos en su bienestar psicológico.
- Las áreas del cerebro responsables del comportamiento social, la regulación emocional y la respuesta al estrés se desarrollan en los primeros tres años de vida.
- Separarse del bebé de forma abrupta o dejarlo llorar sin consuelo puede generar estrés crónico.
- Un bebé que es sostenido y acariciado desarrolla un apego seguro, lo que se traduce en una mayor confianza en sí mismo a medida que crece.
- Según el experto Allan Schore, el contacto físico y las miradas positivas fortalecen el desarrollo de la inteligencia emocional.
- El acto de acunar y sostener al bebé fortalece el lazo entre el niño y sus cuidadores.
La neurociencia ha demostrado que el contacto físico es esencial para el desarrollo de las conexiones neuronales. Las primeras experiencias sensoriales del bebé están ligadas al tacto, el olfato y el oído. Sentirse en brazos de sus cuidadores es el estímulo más poderoso para su desarrollo. Además, las miradas entre el bebé y sus cuidadores tienen un impacto directo en el desarrollo de su inteligencia emocional y social.
Al nacer, el bebé ya conoce a su madre, mientras ésta le gestaba el feto la ha oído hablar, ha sentido sus emociones, sus inquietudes, y todo ello hace que la madre sea la primera figura de referencia y quién trasmitirá mayor seguridad al recién nacido.
Desde entonces, son muy conocidos los beneficios físicos del contacto estrecho madre-bebé. Se sabe que, cuando está en brazos, el bebé regula su temperatura, mantiene su ritmo cardíaco, duerme más y mejor y elimina el estrés al sentirse seguro. La madre es necesaria para la supervivencia del recién nacido, ya que mediante la lactancia recibe alimento y contacto físico. Incluso cuando el recién nacido no es amamantado, el contacto físico es imprescindible; a través del contacto físico se fortalece su desarrollo emocional y psicológico. Al atender las necesidades del bebé, éste aprende a confiar: confiar en su madre, confiar en sí mismo y, con ello, aprende también a confiar en su entorno.
La forma en la que un bebé se relaciona con su madre definirá el carácter emocional del niño a la hora de relacionarse, contribuyendo a su seguridad, su confianza y su autoestima. Se puede decir, por tanto, que el fenómeno del vínculo o fusión madre-bebé se continúa y consolida con el contacto físico y psicológico tras el nacimiento.
Evidencia científica del contacto piel con piel
Los resultados muestran que las madres que tienen un contacto piel con piel con sus bebés en las primeras horas tras el parto tienen más probabilidades de dar el pecho de forma exclusiva durante los primeros 6 meses de vida del bebé. La lactancia materna exclusiva comporta muchos beneficios a la salud de las madres, los bebés y a los sistemas sanitarios. La revisión observó que alrededor del 75 % de los bebés que tienen contacto piel con piel se alimentan de leche materna en exclusiva al mes de vida, comparado con el 55 % de bebés de los grupos que no tuvieron contacto piel con piel. El contacto piel con piel también estuvo vinculado a mejores niveles de glucosa en sangre, temperatura corporal, respiración y frecuencia cardíaca.
La evidencia en favor del contacto piel con piel inmediato es tal que los autores del trabajo desaconsejan hacer más ensayos aleatorizados donde el piel con piel no se ofrezca al grupo control.
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