Bebidas y comidas recomendadas para el cólico renal: Dieta para aliviar el dolor
El cólico nefrítico es la causa más frecuente de dolor urológico. Tener piedras en el riñón es, por tanto, una dolencia muy molesta, pero puede aliviarse si sigues una dieta adecuada. Los cálculos renales o piedras en el riñón siguen siendo una dolencia prevalente en la población. De hecho, se dice que el 25% de la población tendrá un episodio de cólico renal a lo largo de su vida.
Las enfermedades que pueden llegar a producir cálculos renales (piedras en el riñón), son procesos crónicos y recidivantes, es decir, que pueden volver a reproducirse con el tiempo. En la formación de un cálculo influyen múltiples enfermedades y factores (genéticos y fundamentalmente ambientales).
¿Qué son los cálculos renales y por qué se forman?
Un cálculo renal es la formación de un trozo de material sólido dentro del riñón. Los cálculos renales son formaciones de material sólido dentro del riñón, que pueden provocar síntomas como el dolor en el área abdominal o en un costado de la espalda, así como dolor en el área de la ingle o testículos. Hay muchos tipos diferentes de cálculos según su composición.
La principal causa de la formación de los cálculos es “la insuficiente ingesta de líquidos, que origina una orina muy concentrada”. De hecho, “el 80% de las piedras en el riñón aparecen asociadas a la dieta y a los hábitos de vida que tenemos hoy en día en el mundo occidental”.
Esto es lo más frecuente, aunque, como indica el experto, también “existe un tipo de cálculo muy concreto, que representa un porcentaje muy pequeño (menor al 1%) del total cálculos, que es la cistina, con una composición asociada a una alteración metabólica hereditaria”.
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¿Cómo saber si tengo cálculos renales?
Este dolor del que todo el mundo ha oído hablar, es muy característico ya que “comienza de forma súbita en la región lumbar y se irradia hacia la región genital y suele venir asociado a la presencia de náuseas o vómitos”, relata el experto de Roc Clinic.
Las molestias “suelen calmarse aplicando calor o baños por inmersión en agua caliente y a diferencia de una lumbalgia, un dolor de espalda o una contractura muscular, el dolor tipo cólico no se modifica cambiando de postura”.
Pautas generales para una dieta adecuada
Si tu médico te ha confirmado la presencia de cálculos renales, te preguntarás qué dieta debes seguir a partir de ahora. Uno de los puntos clave del tratamiento está en la alimentación. Pero, ¿qué dieta deberíamos seguir para cuidar el riñón?
En primer lugar, el principal elemento de la dieta que se deberá tener en cuenta para evitar la formación de cualquier tipo de cálculo es la cantidad de líquidos (preferentemente agua) que se debe ingerir. Se recomienda beber una cantidad suficiente como para orinar entre 2-2,5 l al día. El volumen total a beber dependerá de la temperatura ambiental, de la actividad física realizada, de la sudoración, etc. No es prudente decir una cantidad concreta de líquidos que hay que ingerir, pues esta cifra va a variar mucho según las circunstancias. Tan importante como la cantidad de líquidos es la distribución de esa ingesta a lo largo del día.
Además, para reducir el riesgo de cálculos toma un vaso de agua templada con limón cada mañana para alcalinizar tu pH. Bebe al menos 2 litros de agua al día para diluir la orina y reducir la probabilidad de formación de piedras. Se deben ingerir un mínimo de dos litros de líquidos diarios, para garantizar, al menos, dos litros de orina al día. En situaciones de calor extremo o ejercicio físico intenso, se debe aumentar, incluso más, la ingesta de líquidos.
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Los expertos aconsejan disminuir la cantidad de sal, sin superar nunca los 2 gramos al día. El sodio (sal común) en la dieta va a ocasionar un incremento en la eliminación de calcio en la orina, incrementando el riesgo litogénico. Para reducir la adición de sal en las preparaciones, puede añadir especias como pimienta, laurel, ajo en polvo, zumo de limón, tomillo, romero, etc.
Actualmente, el consumo de alimentos ricos en proteínas como la carne roja, el pollo, pescado o los huevos presentan un consumo superior a lo recomendado. Las proteínas también pueden empeorar los cálculos renales. Por eso, se recomienda limitar aquellas que sean de origen animal, como la carne, los lácteos, los huevos, el pescado y el marisco. El aporte de proteínas, especialmente las de origen animal (carnes, pescados, leche, huevos, etc.), supone un incremento de la carga ácida, lo cual condiciona un aumento en la excreción renal de calcio y una reducción en la eliminación de citrato (inhibidor de la cristalización). Ambos factores facilitarían la formación de litiasis cálcica.
Se recomienda consumir al menos 3 piezas de fruta al día y 2 raciones de verdura al día (con la exclusión de aquellas con alto contenido oxálico). Para evitar la formación de cálculos renales es importante reducir el consumo de alimentos que contienen oxalato. Para realizar una dieta baja en oxalatos es importante tener en cuenta que el contenido de ácido oxálico de los alimentos puede variar en función de las estaciones, la variedad, el estado de maduración y la parte de la planta consumida.
El consumo excesivo de vitamina C (ácido ascórbico) pueden aumentar la eliminación de oxalato en orina. Controle su peso. La obesidad es uno de los factores asociados a la formación de cálculos.
Tipos de cálculos renales y recomendaciones dietéticas específicas
Hay muchos tipos diferentes de cálculos según su composición. Aproximadamente el 80% de los cálculos van a tener calcio en su composición, lo que llevaría a pensar que una de las recomendaciones dietéticas fundamentales sería su restricción en la dieta. Sin embargo se ha visto que esto solamente es necesario en unos pocos pacientes que tengan lo que se denomina hipercalciuria absortiva tipo 2. En los demás casos no solo no es necesario, sino que es posible observar un efecto paradójico ya que al aumentar el aporte de calcio en la dieta, éste se va a unir con el oxalato en el intestino, reduciéndose la absorción de ambas sustancias y, por tanto, disminuyendo la cantidad que se elimina con la orina.
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La fibra tiene un gran efecto sobre la absorción de calcio ya que se une a este catión en el intestino dificultando su absorción. Sin embargo, hay que tener en cuenta que muchos alimentos ricos en fibra tienen un elevado contenido en oxalato, lo cual puede ser contraproducente.
El fósforo ( lentejas, garbanzos, carne, huevos, brócoli, queso, etc.) y el magnesio ( almendras, espinacas, patatas, garbanzos, arroz, aguacate, etc.) evitan la formación de piedras.
A continuación, se presentan recomendaciones específicas para diferentes tipos de cálculos renales:
Cálculos de oxalato cálcico
- Líquidos recomendados: 2-2,5 litros al día. Agua rica en bicarbonato (más o menos 1500 miligramos por litro) y de bajo contenido en calcio (menos de 100 a 150 miligramos por litro). Zumos cítricos diluidos, infusiones suaves. Limitar la leche a 2 vasos por día y café y té a 2 tazas por día (incrementan la excreción de ácido úrico y contienen oxalato). Evitar bebidas azucaradas (con cola, gaseosas, refrescos) y todas las bebidas alcohólicas.
- Dieta aconsejada: No son aconsejables los regímenes pobres en calcio que significan la supresión total de la leche y sus derivados, porque tienden a aumentar la absorción de oxalato en el intestino, aumentan el riesgo de osteoporosis y disminuyen también el aporte de fósforo. Restringir proteínas: máximo 150 gramos al día de carnes, pescados, huevos o sus derivados. Restringir fuentes de oxalato (máximo 50 miligramos al día de oxalato).
- Alimentos a evitar: espinaca, acelga, remolacha, zanahoria, ruibarbo, higos secos, germen de trigo, gelatina, vísceras, marisco, cacao y chocolate.
- Alimentos a limitar: espárragos, pepino, escarola, lechuga, tomate, brócoli, judías verdes, berenjena, puerros, pimientos verdes, perejil, judías y guisantes secos, frutos secos, ciertas frutas (albaricoque, melocotón, ciruelas moradas, fresas, cerezas, guindas, uvas negras, naranjas, mandarinas, manzana, peras y piña, frescas o en zumo), sopas instantáneas, maíz, sardinas y otros pescados azules.
Cálculos de fosfato cálcico
- Líquidos recomendados: 2,5 -3 litros al día. Agua con bajo contenido de calcio (menos de 150 miligramos por litro) y bicarbonato (menos de 500 miligramos por litro). Tomar té ligero y mostos diluidos de uva y manzana. Limitar café y té (2 tazas al día), leche (máximo 2 vasos al día). Evitar zumos cítricos, bebidas azucaradas (con cola, gaseosas, refrescos) y bebidas alcohólicas.
- Dieta aconsejada: Dieta balanceada, no estricta, nunca puramente vegetariana. Frutas y verduras tienen efecto alcalinizante, restringir sobre todo cítricos y sus zumos. Carnes y pescados tienen efecto acidificante. Limitar el consumo de lácteos. Restringir la proteína: máximo 150 gramos al día de carnes, pescados, huevos o sus derivados. Restringir fosfatos en caso de hiperfosfaturia (fosfato aumentado en orina): evitar quesos (salvo el de nata), legumbres, frutos secos, cacao e hígado.
Cálculos de ácido úrico
- Líquidos recomendados: 2,5 - 3 litros al día. Aguas bicarbonatadas sódicas (bicarbonato más de 1500 mililitros al día). Zumos cítricos diluidos, aguas de débil mineralización, infusiones, té suave y mosto de manzana diluido. Evitar bebidas azucaradas (con cola, gaseosas y refrescos), bebidas alcohólicas, en especial la cerveza, incluyendo la cerveza sin alcohol.
- Dieta aconsejada: Los alimentos ricos en purinas tienden a acidificar la orina y aumentan la excreción urinaria de ácido úrico, por lo que la reducción de estos alimentos en la dieta puede ser útil. Restringir los alimentos ricos en purinas: vísceras, carnes, pescados azules, marisco. Las legumbres tienen un contenido moderado en purinas (consumir tan sólo una vez por semana). Evitar espinacas, espárragos, coliflor, puerros, setas y champiñones, rábanos. Recomendados: huevos, frutas, cereales, verduras salvo las indicadas y lácteos con poca grasa.
Cálculos de cistina
- Líquidos recomendados: 3,5 - 4 litros al día. Agua mineral rica en bicarbonato (más de 1500 mililitros por litro) con un máximo de sodio de 500 mililitros por litro. Zumos de cítricos, té suave y mosto de manzana diluido. Evitar bebidas azucaradas (con cola, gaseosas, refrescos) y bebidas alcohólicas. Café y té máximo 2 tazas al día.
- Dieta aconsejada: Basta con una dieta con relativamente bajo contenido proteico, limitando carne, pescado, huevos y sus derivados, queso, frutos secos y legumbres. La dieta adecuada es más bien vegetariana: rica en frutas (especialmente cítricos), verduras, ensaladas, cereales y patatas. En los niños, para satisfacer los requerimientos de hierro y yodo, la dieta debe comprender también 1-2 raciones semanales de carne y 1 de pescado. Como la excreción de cistina aumenta con la ingesta elevada de sodio, debe limitarse la sal de la dieta.
Recomendaciones adicionales
Además de las pautas dietéticas específicas, es importante considerar lo siguiente:
- Ingesta de calcio y potasio: Un bajo consumo de calcio y potasio en la dieta fue el predictor más importante respecto a la formación recurrente de cálculos renales, incluso más que la ingesta de líquidos. Se aconseja una ingesta diaria de al menos 1.200 mg de calcio para prevenir tanto la formación primaria de cálculos renales como su recurrencia.
- Alimentos ricos en calcio y potasio: Priorizar frutas y verduras ricas en calcio y potasio, destacando plátanos, naranjas, pomelos, melón, sandía y albaricoque por un lado; y patatas, champiñones, guisantes, pepinos y calabacines por otro lado.
- Reducir el azúcar: Los azúcares “también se deben evitar en la medida de lo posible.
- Reducir el colesterol: Reducir el colesterol.
- Cuidado con la sal: Reducir la sal, que dificulta la eliminación del exceso de sodio, lo que genera aumento de la sed, retención de líquidos y la hipertensión, que es otros de los factores de riesgo cardiovascular a combatir.
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