Bebidas Energizantes y Lactancia Materna: Riesgos y Recomendaciones
El amamantamiento puede tener un profundo impacto sobre la salud, el crecimiento y el desarrollo del bebé en el futuro. El amamantamiento exclusivo durante aproximadamente los primeros seis meses de vida es la forma natural de proporcionarle al niño todos los nutrientes esenciales. El amamantamiento proporciona un comienzo ideal para la vida del bebé.
Como eres la principal fuente de nutrición del bebé, tienes el poder de influir favorablemente sobre todos los aspectos de la vida del niño. La lactancia materna es el alimento ideal durante los primeros 6 meses de vida del niño. Toda mujer, salvo contraindicación médica, puede dar el pecho. Aun así, la decisión de cómo alimentar al recién nacido es de la madre. La decisión de comer durante la lactancia materna es sólo tuya.
Todas las madres en una primera etapa, tienen dudas acerca de qué es bueno comer y qué no al estar amamantando. Después de un embarazo, el organismo de una mujer se encuentra en un proceso de readaptación y es normal que su cuerpo le pida ciertas comidas o bebidas que evitó durante los 9 meses de gestación del bebé. Sin embargo, hay que saber diferenciar hasta qué punto una madre que amamanta puede comer y satisfacer sus antojos o esperar a hacerlo en otro momento.
Cafeína y Lactancia Materna
Otro componente que genera dudas dentro de la dieta de la madre y el lactante es la cafeína ¿se puede consumir esta sustancia durante la lactancia materna? la respuesta es depende. Si se toma en cantidades moderadas, no es perjudicial para el niño, pero vale aclarar que sí puede dejar rastro en la leche materna (Sanitas). Algunas bebidas como el café y la Coca Cola contienen cafeína. ¡Ojo! Hay muchos alimentos que igualmente ignoramos que contienen cafeína: como el té, el chocolate, y las bebidas energizantes.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evaluó el riesgo de la cafeína en el año 2015. De acuerdo con la EFSA, entre los efectos perjudiciales a corto plazo en niños y adultos están los problemas relacionados con el sistema nervioso central como la interrupción del sueño, la ansiedad y los cambios en el comportamiento.
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La cafeína, tanto del café como de otras bebidas (infusiones o refrescos), ingerida por la madre pasa a la leche materna en cierta cantidad, de forma que cuando el bebé lacta puede recibir esta cafeína y causarle irritabilidad, insomnio o intranquilidad. Se considera que si la dosis de cafeína ingerida por la madre es superior a 300 mg al día es (en dosis únicas no mayores de 200 mg) cuando pueden aparecer síntomas en el bebé. Por lo tanto un consumo de 2 a 3 tazas de café preparado en casa se podría considerar seguro para el lactante.
La cafeína tarda aproximadamente una hora en pasar totalmente al torrente sanguíneo y unas cinco horas en eliminarse por completo del organismo. Por tanto, una estrategia que se puede utilizar para evitar que al bebé le lleguen pequeñas o moderadas cantidades de cafeína es esperar un tiempo desde que se ingiere la bebida con cafeína hasta que se da de mamar al bebé. En cualquier caso, si el bebé ingiere cafeína también hay que tener en cuenta que no la metabolizan tan rápido como los adultos, por lo que ésta permanece más horas, incluso días, en su cuerpo.
Otro aspecto que no se debe olvidar es que la cafeína no sólo está en el café sino que la podemos ingerir a partir de otros alimentos o bebidas. El café tiene entre 40 y 200 mg de cafeína por cada 100 ml según el tipo de café, como bien explicó Juan Revenga en este artículo. De media, un café normal podría tener entre 60 y 100 mg de cafeína. Es decir, que por un café, a priori, no le debe ocurrir nada al bebé. Sin embargo, debemos recordar que la cafeína se encuentra en otras bebidas, alimentos o incluso fármacos.
Por ejemplo, una lata de refresco de cola (330 ml) puede tener entre 93-106 mg de cafeína (si es light entre 114 y 122 mg); un té negro de unos 180 ml podría tener entre 4 y 16 mg de teína, 40 g de chocolate negro contienen unos 194 mg de teobromina, en una bebida energética de 330 ml hay entre 100 y 230 mg de cafeína y en una barrita de chocolate energética unos 100 mg. La teobromina y la teína son sustancias de la familia de la cafeína que actúan al mismo nivel y de forma muy similar. Y respecto a los medicamentos, numerosos fármacos, algunos muy comunes, contienen cafeína como excipiente en su composición, por lo que es importante prestar atención.
Bebidas Energéticas y Lactancia
El consumo de bebidas energéticas durante el periodo de lactancia y cómo puede afectar al lactante es una cuestión muy recurrente hoy en día. Un estudio realizado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) determinó que no son recomendables, ya que suelen contener elevados índices de cafeína, más de la cantidad segura para el bebé lactante. Además, poseen otros ingredientes, como la taurina, que se suman al efecto de la cafeína y derivados. Por regla general, el alto nivel de azúcar en estos productos también los hace poco adecuados, pues pueden llegar a contener más de 10 gramos de azúcar por cada 100 ml.
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Podemos establecer dos niveles seguros a la hora de consumir bebidas con cafeína o derivados durante la lactancia. El primero de ellos es el de riesgo muy bajo, que quiere decir que existen numerosos estudios científicos y consenso de expertos que han demostrado cualquiera o varios de los siguientes factores: que no presenta efectos secundarios en lactantes o neonatos durante un uso frecuente, que su falta de toxicidad está probada o que la farmacocinética es adecuada. Ahora bien, esto significa que puede tomarse con un margen de seguridad bastante amplio, no que haya que abusar de ellos.
Después está el nivel de riesgo bajo, que establece que los efectos en el lactante y el periodo de lactancia pueden ser leves o adversos de forma moderada. Significa que no hay suficientes datos de dominio público, pero las características farmacocinéticas del producto, tanto en cuestión de eliminación del organismo como su efecto en el organismo, así como su composición físico-química, hacen que los efectos contraproducentes o adversos sean poco probables. Dicho esto, es importante controlar en gran medida el consumo y sus horarios, las dosis, la edad del lactante y vigilar los posibles efectos que puedan producir.
En resumen, la cantidad de cafeína que se considera segura o de riesgo bajo para el bebé es la ingesta por parte de la madre de menos de 300 mg al día. Es decir, unas dos o tres tazas de café. Aunque se debe tener en cuenta el sumatorio final del día en el consumo de cafeína proveniente de otros productos. Además, si espaciamos en el tiempo la toma de café con la toma del bebé procuramos que la cantidad de cafeína que queda en el cuerpo y en la leche, y por tanto la que llega al lactante sea menor.
El Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (CNYLM-AEP) ha advertido de que las bebidas energéticas "no deben consumirse en edad pediátrica" porque tiene "consecuencias negativas para la salud", además de que promueven la adicción a otras sustancias tóxicas como el alcohol.
Recomendaciones de la AESAN sobre bebidas energéticas
Tras revisar los ingredientes y el consumo de estos productos en España, la Aesan ha elaborado el Informe sobre los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas. En este documento se insta a las autoridades a regular el término bebida energética, que sigue siendo un concepto no definido o recogido en la legislación. «Se recomienda avanzar en el establecimiento de su marco legal, incluyendo su definición, los ingredientes que pueden contener, su concentración máxima, y posibles combinaciones», señala el documento, que ha sido coordinado por la doctora Carmen Rubio Armendáriz.
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Este estudio revela que una persona que tome más de 1,4 miligramos de cafeína por kilo de peso al día puede sufrir insomnio y reducción de la duración del sueño. Además de cafeína (los envases más habituales de este producto contienen 32 miligramos cada 100 mililitros), las bebidas energéticas suelen contener otros ingredientes como taurina, L-carnitina, glucuronolactona, guaraná, ginseng y vitaminas del grupo B, entre otros.
En lo referido al contenido en ingredientes a base de plantas, Aesan destaca que no debe de menospreciarse la actividad biológica de los distintos principios activos y su capacidad para interaccionar con medicamentos. «El consumidor debe ser advertido no sólo de los contenidos incluidos sino de la posibilidad/ riesgo de interacción, así como de aquellas situaciones en las que se contraindica la ingesta», apuntan.
Así, la recomendación es evitar las bebidas energéticas con ginseng durante el embarazo, la lactancia y en niños, y también en adolescentes menores de 18 años dada la ausencia de evaluación de los efectos de ginseng en estos grupos de población.
El informe de Aesan recomienda fomentar el consumo moderado de bebidas energéticas y evitar conductas de riesgo, especialmente su combinación con bebidas alcohólicas. Además, sugiere un mayor control de la publicidad, especialmente aquella dirigida a la población menor sensible.
En la misma línea, recomienda promover el cumplimiento del compromiso de la industria en la comercialización de envases pequeños (no superiores de 250 ml) que contribuyan a moderar la exposición a los distintos componentes activos, algunos de ellos psicoactivos, y estudiar la posibilidad de suspender la comercialización de envases de 500 ml.
Efectos de las bebidas energéticas
Una sola bebida energética sobre estimula el Sistema Nervioso Central, es por ello que algunas personas consumen este tipo de bebidas con la finalidad de aumentar el estado de alerta y el pensamiento rápido, así como para disminuir la sensación de fatiga mental. Además, una práctica relativamente habitual es mezclar las bebidas energéticas con alcohol.
La gran mayoría de las denominadas bebidas energéticas tiene una composición similar a base de altas cantidades de cafeína, taurina y azúcar. También existen bebidas llamadas "caffeine/energy shots". Puede generar nerviosismo, irritabilidad y ansiedad, además de afectar a la calidad del sueño e incluso insomnio, así como alteraciones en el pensamiento, la atención y la memoria.
La versión "cero azúcares" es una solución para reducir el consumo de azúcares, sin embargo acostumbrarnos a un dulzor alto puede llevarnos a consumir otros alimentos dulces en los que los azúcares no han sido sustituidos por edulcorantes.
La taurina está presente de manera natural en los alimentos, contribuyendo al normal desarrollo y actividad del sistema nervioso. Contraindicado en úlceras de estómago, afecciones cardiovasculares, hipertensión y nerviosismo.
Encuestas y datos sobre el consumo de bebidas energéticas
La Diputación de Barcelona realiza una encuesta de hábitos relacionados con la salud de la al alumnado de 4º. ESO, y en relación a las bebidas energéticas en el período 2020-2022 se observa que el 5 % de los chicos y chicas consumen a diario, y el 30,2 % lo hacen semanalmente, con un consumo más elevado entre los chicos que entre las chicas (p < 0,001).
Ahora bien, si se analiza su evolución se observa que entre los chicos el consumo está bastante estabilizado; de hecho, el consumo diario ha disminuido ligeramente (del 8,1% al 6%). En cambio, entre las chicas, el consumo -semanal- ha aumentado de forma muy significativa (p < 0,001). Complementariamente, se ve que el porcentaje de chicas que no consumen nunca se ha reducido: del 80,8% en 2015-2017 al 68,5% en el último período.
El Ministerio de Sanidad realiza anualmente una encuesta sobre el uso de drogas en enseñanzas secundarias en España (Encuesta ESTUDES). Esta encuesta recopila información sobre las tendencias del consumo de drogas y otras adicciones entre los estudiantes de entre 14 y 18 años, e investiga sobre el impacto y el alcance que tiene el consumo de bebidas energéticas con alto contenido en cafeína (como Monster , Red Bull, Burn, Coca-Cola Energy, etc.) entre los alumnos de 14 a 18 años.
En 2023, cerca de la mitad de los alumnos de 14 a 18 años (47,7%) han tomado bebidas energéticas en los últimos 30 días, siendo la prevalencia mayor entre los chicos que entre las chicas (54,4% vs. 40,7%). Y el 19,5% de los estudiantes ha mezclado bebidas energéticas con alcohol en los últimos 30 días.
A nivel europeo, un estudio externo de marzo de 2013 ─Gathering consumption data on specific consumer groups of energy drinks─, de la EFSA, se ha encargado de elaborar una última opinión sobre bebidas energéticas.
Legislación y etiquetado
- Etiquetado de bebidas energéticas: Reglamento (UE) 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2011, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor. Según esta legislación, las etiquetas de las bebidas energéticas incluyen la indicación “Contenido elevado de cafeína.
- Aditivos alimentarios: Reglamento (CE) 1333/2008, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008, sobre aditivos alimentarios.
Algunos estados miembros de la Unión Europea (UE) en su legislación nacional cuentan con disposiciones específicas para las bebidas energéticas. Han emitido normas propias para las bebidas energéticas (como Alemania o Suiza) o han propuesto principios para la composición de las bebidas energéticas a través de normativas alimentarias (como el Codex Alimentarius Austriacus en Austria). Todos los estados miembros de la UE implementan las disposiciones armonizadas de la UE, válidas para bebidas energéticas.
El año 2013 el Comité Científico Asesor de Seguridad Alimentaria (CCASA) de la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (ACSA) publicó el Informe Seguretat de la cafeïna en l’alimentació. En embarazadas y mujeres en periodo de lactancia: moderar el consumo de cafeína. En niños y adolescentes de 6 a 12 años: moderar el consumo de cafeína y evitar el consumo de bebidas energéticas con cafeína. Se recomienda evitar la ingesta simultánea o combinada de bebidas energéticas con cafeína y alcohol.
El año 2021 la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) publicó el Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas. Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).
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