Ciclo de Oferta y Demanda en la Lactancia Materna
Alrededor de la alimentación existen numerosos mitos, y no iban a ser menos los de la nutrición durante la lactancia. Se pueden encontrar comentarios como “Las mujeres con pecho pequeño no pueden amamantar”, “No todas producen leche de buena calidad”, “No todas la generan en suficiente cantidad para cubrir las necesidades del bebé” “El pequeño no la debería tomar hasta que salga totalmente blanca”, etc.
Sin embargo, esto no es así: El tamaño de los pechos no influye en la lactancia, todas las mujeres producen leche de buena calidad y en cantidad suficiente (la lactancia es un proceso regido por la ley de la oferta y de la demanda) y la leche amarillenta que produce la madre durante los tres primeros días de vida del niño, conocida como calostro, es altamente nutritiva e importante para el bebé.
¿Por qué la leche materna es el alimento idóneo para el niño?
Para empezar comentaremos por qué la leche materna es el alimento idóneo para el niño, muy por encima de las leches artificiales que algunas compañías tratan de vendernos. El bebé presenta una serie de características fisiológicas diferentes al resto de las personas ya más desarrolladas.
Posee un sistema inmaduro en cuanto a los siguientes procesos se refiere: en aquellos relacionados con el sistema inmunitario y el sistema nervioso, en los digestivos, renales y hepáticos y en los mecanismos de regulación del apetito.
Debido a todo lo mencionado hasta ahora los requerimientos nutricionales del lactante van a ser muy diferentes a los del resto de la población. Además, no solo habrá que cubrir las necesidades nutritivas y de energía, sino que habrá que prestar especial atención a su alimentación porque será preventiva de las enfermedades crónicas que se le pueden desencadenar cuando sea mayor (3).
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De manera general: los requerimientos de agua son mayores que en el adulto (aunque los niños no necesitan beber agua si son alimentados con leche materna), al igual que los de energía que irán disminuyendo a lo largo que avanza su crecimiento durante el primer año de vida. (4).
Los requerimientos de proteínas deben suponer unos 2.2 g/kg/día en los primeros 3 meses que disminuyen hasta 1.6 g/kg/día a los 6-12 meses no habiendo ventajas si los aportes son más elevados. Las necesidades son menores en los bebes con lactancia materna ya que esta leche posee proteínas de mayor valor biológico que las de las fórmulas artificiales (5).
Las grasas deben ser durante los 4 primeros meses de vida entre el 40-55% del aporte energético y a partir de esa edad entre el 30-35%. (5). Los hidratos de carbono son necesarios para la obtención de energía y no se pueden reemplazar, deben suponer durante los cuatro primeros meses entre el 32-48% del aporte calórico total y aumentar hasta el 55-60% al llegar al año (5).
En cuanto a los minerales se debe tener en cuenta el hierro (4). Este a pesar de no estar en alta cantidad en la leche materna es muy biodisponible y cubre las necesidades del niño hasta los 4-6 meses. No ocurre lo mismo con las leches artificiales las cuales deben estar suplementadas.
Recomendaciones de la OMS
Tras lo comentado en el párrafo anterior, ¿cómo podemos cubrir entonces todas las necesidades de estas pequeñas criaturas? Pues muy fácilmente, con la leche de la madre. La OMS recomienda la lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida y la introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados a partir de los 6 meses, continuando la lactancia materna hasta los 2 años o más (6).
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Este líquido perfecto no es igual a lo largo del crecimiento del niño, sino que al mismo tiempo que el bebé va creciendo y sus sistemas van madurando, la leche es un alimento vivo que se va adaptando en un proceso dinámico (6). Pasa por tres tipos distintos en función de su composición.
Tipos de leche materna
El primero es el calostro que se produce desde el nacimiento hasta el 4º-6º día del niño y es pobre en grasa, lactosa y vitaminas hidrosolubles y rico en proteínas con IgA secretora, lactoferrina, vitaminas liposolubles, lactobacilos Bifidus, linfocitos, lisozima, oligosacáridos, factor de crecimiento intestinal y minerales. Además es protector contra infecciones y alergias. Contiene motilina, una sustancia con efectos laxantes, que también ayuda a la expulsión del meconio (7,8).
El segundo tipo es la leche de transición: desde el 6º al 15º día de vida del bebé cuenta con una composición intermedia entre el calostro y la leche madura. Disminuye en inmunoglobulinas, proteínas y vitaminas liposolubles mientras que aumenta en lactosa, lípidos y vitaminas hidrosolubles (7,8).
El tercer tipo es la leche madura: esta leche va a aparecer entre los 10-15 días de vida. La composición de la leche madura se estabiliza en torno al mes de vida, aunque luego presente variaciones durante el día o ante determinadas situaciones o necesidades del bebe. Según crece el lactante existen modificaciones en la composición de la leche. Las IgA secretora y la IgG se encuentran también más elevadas después del segundo año. La leche madura es una leche rica en grasa siendo esta la mayor fuente de calorías de esta en torno a un 80%.
En la fase de destete final o involución, la leche vuelve a tener unas características similares al calostro, debido a que se abre de nuevo la vía para celular. En caso de un destete brusco, se produce una caída de sodio mucho más acusada, de aproximadamente 20nM a 80nM. También se pueden observar incrementos en la concentración de lactoferrina, inmunoglobulinas IgA, IgG e IgM, albumina sérica, alfa-lactoalbúmina y caseína.
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Además de todos estos tipos, de manera general, la lactancia materna proporciona componentes muy importantes para los pequeños: agentes antimicrobianos (como la lactoferrina, la lisozima, algunos oligosacáridos y algunas inmunoglobulinas como la Ig A), agentes antiinflamatorios (compuestos antioxidantes, lactoferrina, factores de crecimiento epitelial, poliaminas, inhibidores de proteasas, citoquinas y prostaglandinas), agentes inmunomoduladores (nucleótidos, citoquinas y leucocitos) y algunos micronutrientes que desarrollan un papel fundamental en las principales vías metabólicas y en las células de la función inmune (como el zinc, el hierro y la vitamina A) (7,8).
También gracias a la lactancia materna se evita el contacto con proteínas extrañas y alérgenos y madura antes la barrera intestinal del recién nacido previniéndose así la aparición de alergias alimentarias.
Ventajas de la Lactancia Materna
Llegados a este punto nos disponemos ahora a analizar las ventajas que la lactancia materna proporciona para el bebé, para la madre e incluso para la sociedad y el medio ambiente. Empezamos por el lactante, como ya hemos visto en lo descrito hasta el momento la leche materna nutricionalmente hablando proporciona infinidad de beneficiosas características.
Podemos añadir que además disminuye el riesgo y la gravedad de: infecciones respiratorias, otitis, infecciones gastrointestinales, meningitis, botulismo e incluso infecciones urinarias. También protege frente al Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.
Estimula sistemas enzimáticos y metabólicos consiguiendo el mayor rendimiento nutritivo con la menor sobrecarga metabólica. La leche materna también posee componentes específicos para el desarrollo del cerebro y por tanto favorece la capacidad intelectual del pequeño.
Así mismo, se digiere mejor y tiene efectos positivos a largo plazo sobre la salud del niño disminuyendo el riesgo de que padezca alergias, diabetes, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad, hipertensión o cifras altas de colesterol. El propio amamantamiento le proporciona además al bebé contacto físico con la madre y le ayuda a sentirse más seguro, cálido y consolado.
Su desarrollo dental suele ser mejor que los que toman preparados artificiales y con menos problemas de caries y ortodoncia. Para terminar de describir las ventajas que este alimento supone para el bebé decir que se cree que puede proteger frente a linfomas y algunos otros tipos de cáncer.
Por lo tanto, se debe considerar la leche de elección para todos los bebés incluidos los prematuros, los gemelos y algunos enfermos. Solo habrá pequeñas excepciones que analizaremos más adelante (6,9).
En cuanto a las ventajas para la madre, la lactancia materna le proporciona un contacto con el bebé que hace que afiance sus lazos afectivos y reduzca la depresión posparto. Favorece la recuperación del peso pre-embarazo, retrasa la ovulación, reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario premenopáusico, mejora el contenido en calcio de los huesos al llegar la menopausia y previene de las hemorragias posparto (ya que aumenta la oxitocina que facilita que el útero recupere su tamaño inicial) y disminuye la posibilidad de anemia (6,9).
Finalmente, la leche materna también es beneficiosa para la sociedad y el medio ambiente. Es gratuita y por tanto reduce el gasto familiar en leches artificiales, biberones, utensilios de preparación de fórmulas, etc. Disminuye las infecciones y su gravedad, reduciendo por lo tanto los gastos médicos, los problemas laborales y familiares que dichas enfermedades suponen para los padres y la sociedad. Además, si los niños enferman se recuperan antes.
Si bien es cierto que como hemos visto las ventajas de la lactancia materna son infinitas, a veces no se puede llevar a cabo por diversas causas. Algunas de ellas son las que mostramos a continuación: cuando la madre no quiere, cuando presenta infección por VIH o está infectada por el virus de la leucemia humana de células T (HTLV tipo 1 ó 2), cuando ésta consume fármacos contraindicados para el amamantamiento (ejemplos: isótopos radiactivos, antimetabolitos y anticancerosos) o drogas (como la cocaína o la heroína).
También cuando la madre tiene un abceso mamario (no mastitis, con ésta sí que se puede dar el pecho), lesión activa de herpes simple (HSV-I) mamaria o tuberculosis activa bacilífera no tratada. Así mismo, cuando el bebé padece galactosemia, malabsorción congénita de glucosa-galactosa y la deficiencia primaria de lactasa. Otras situaciones relacionadas con enfermeda- des maternas o del lactante requieren de una valoración individualizada.
A este respecto debemos señalar que la lactancia materna no está contraindicada en los hijos de madres con hepatitis A, B o C. Como hemos visto no en todos los casos es posible la lactancia materna. Cuando esto ocurre la madre no debe atormentarse ni sentirse mal consigo misma por no poder amamantar al bebé.
Hoy en día existen preparados artificiales muy buenos que imitan a la leche materna y no paran de desarrollarse con los nuevos avances científicos (11). Tras todo lo expuesto y viendo las ventajas que la lactancia materna proporciona, ¿por qué los índices de ésta son tan bajos? (12). Algunos estudios ponen de manifiesto factores que se atribuyen a esta baja tasa: la combinación de la lactancia materna con la vida laboral a veces no es fácil, dar el pecho en lugares públicos no siempre está bien visto ante la sociedad o incluso está prohibido, los despertares nocturnos que a veces se producen para dar de mamar al pequeño, el menor aumento de peso del lactante o el bajo grado de apoyo que a veces siente la madre.
Lactancia a Demanda
Lo habrás oído, lactancia a demanda… Pero, ¿qué significa exactamente esta expresión? Además de dar la postura más cómoda para que en la lactancia materna no surjan problemas, es fundamental que sea a demanda, es decir, cuando el niño lo pida.
Esto quiere decir que el bebé deber ser alimentado cuando él lo pida, independiente del tiempo que haya pasado desde la última toma. Solo de esta forma, la madre produce la cantidad de leche que su bebé necesita. Por lo tanto, no hay un número determinado de tomas diarias.
La composición de la leche materna varía a lo largo del día y de la toma. Al comienzo de ésta contiene más agua y proteínas, y al final es más rica en grasa. Si se marcan tomas de "10 minutos por pecho", puede que el bebé no llegue a la leche que más sacia, Consecuencia: que al poco tiempo pida volver a comer.
- El bebé se separa él solo del pecho cuando ha terminado.
- No hay necesidad de que el bebé tenga que mamar de los dos pechos en cada toma.
- No se tiene que esperar a que el bebé llore para darle de mamar. Si lo hace es que lleva ya mucho tiempo sintiendo el estómago vacío.
Regulación de la Demanda y Oferta
La regulación de la producción de leche se basa en la demanda y oferta. Podemos considerar esta como una tercera a etapa de la lactogénesis, que correspondería al periodo de mantenimiento de la lactancia materna una vez establecida.
Lo que va a determinar la elevación de la prolactina después de la toma van a ser la frecuencia, duración e intensidad de la succión del bebe durante la misma. Es la demanda del recién nacido lo que va a determinar el mantenimiento de estas oleadas de prolactina especialmente durante las primeras semanas postparto.
En el caso de los recién nacidos que no puedan llevar a cabo una lactancia directa el pecho esta estimulación deberá realizarse o bien mediante extracción manual o bombas de extracción de leche materna. Es necesario que exista un buen funcionamiento del eje hipotálamo-hipofisario para mantener la lactancia materna.
Es en la hipófisis anterior o adenohipófisis donde junto con otra serie de hormonas se va a segregar la prolactina. A continuación, vamos a centrarnos un poco más en el funcionamiento de la prolactina, dado que es la hormona galactopoyética más importante en la mujer.
La prolactina es una hormona vital para el desarrollo de la glándula mamaria durante el embarazo y la lactancia, sin esta hormona no existe fabricación de leche materna. La prolactina es una hormona que va a actuar en colaboración con el cortisol, la insulina y la hormona del crecimiento.
La liberación de la prolactina está controlada por el factor de inhibición de la prolactina y se lleva a cabo desde el hipotálamo. Es un factor íntimamente ligado a la dopamina. La estimulación del pezón provoca una respuesta somática que se transmite a través de la medula al hipotálamo, donde se produce un incremento de serotonina y endorfinas, lo que provoca una disminución de la dopamina y un incremento de la prolactina.
Cuando la prolactina se libera en la circulación, estimula la síntesis de leche materna. Sucede a través de los receptores hormonales de prolactina, que se encuentran en los lactocitos del alveolo mamario, parte de esta prolactina va a pasar a la leche humana jugando seguramente un papel importante en el desarrollo del sistema inmunológico y de forma más directa en el tejido linfoide.
Factores como el estrés, el sueño, las relaciones sexuales, medicamentos o las hipoglucemias, y como no, la estimulación directa del pezón, van a provocar variaciones en los niveles de prolactina.
Causas de Baja Producción de Leche
Este proceso suele ser multifactorial, y es difícil determinar con exactitud la causa que puede dar lugar a la hipogalactia.
- Hipoplasia mamaria: Los pechos hipoplásicos tienen poco o escaso tejido mamario.
- Síndrome del ovario poliquístico: en este caso puede existir tanto un exceso de producción como causar hipogalactia.
- Síndrome de Sheehan: se produce a consecuencia de una hemorragia severa durante el parto o postparto inmediato.
- Desajustes tiroideos: las madres que padecen problemas de tiroides durante el embarazo o con anterioridad a la gestación, deberían controlar los niveles hormonales en el postparto.
- Retención de placenta: Si queda cualquier tipo de resto en el útero, esto puede causar una inhibición de la producción de leche.
- Obesidad y obesidad mórbida: las mujeres con un índice de masa corporal superior a 30 pueden sufrir un retraso en la subida/bajada de leche.
- Cirugía de mama: Cuando una mujer se realiza una cirugía de reducción mamaria, muchos cirujanos aseguran a las mujeres que podrán lactar, pero la experiencia nos dice que, al menos en las primeras lactancias, puede existir una producción insuficiente de leche.
Cuando la causa de la baja producción no está diagnosticada, podemos pensar en una limitación de las tomas, lactancia con horarios o un mal agarre, como ocurre en el caso del frenillo lingual corto.
Problemas Comunes y Soluciones
La lactancia materna es delicada, las irregularidades o desequilibrios que se produzcan o hayan producido en la madre pueden conllevar a esta baja producción de leche.
Ingurgitación
La ingurgitación es un acumulo de líquidos en el pecho en el postparto inmediato. En la mama se acumula sangre, liquido, plasma… edematizandola e impidiendo la salida de leche por el pezón.
Aplicar frío es una de las mejores opciones, con cuidado de no hacerlo en la zona areola y pezón. Se puede aplicar antes y después de varias formas, con paquetes de gel, incluso hojas de col frescas.
Realizar Presión inversa suavizante. Va a permitir retirar el edema hacia atrás de la areola, facilitando el agarre del bebé y la salida de leche. Se debe realizar justo antes de la toma, se presiona la areola con la yema de los dedos de manera continuada durante unos minutos, para retirar el edema hacia el interior, ablandar la areola y facilitar el agarre, así como estimular el reflejo de eyección mamario.
Grietas en el pezón
La lactancia no debe doler. Los pezones se adaptan de manera natural a la lactancia cuando existe un agarre correcto del pecho. Las grietas son heridas de mayor o menor tamaño y profundidad en el pezón, la areola o en ambos.
Estadio I: Se trata de grietas superficiales, la piel está intacta o presenta una leve rozadura (similar a una costra), no hay sangrado.
Estadio II: Se trata de una grieta más profunda que la anterior, y que puede involucrar la capa interna de la piel del pezón. Puede haber pequeñas cantidades de sangrado.
Estadio III: Estas son grietas profundas que afectan tanto la capa externa como interna de la piel del pezón. Puede existir un sangrado significativo, la piel afectada puede verse amarillenta o con pequeños “hilos” blancos.
Estadio IV: Son las grietas de mayor profundidad, pueden ocupar la cara del pezón o los laterales. En ocasiones son tan profundas que la pérdida de tejido es más...
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