Displasia de Cadera en Bebés: Causas, Síntomas y Tratamiento

25.11.2025

La displasia de cadera, también conocida como displasia evolutiva del desarrollo de la cadera (DDC), se refiere a un desarrollo anormal de la articulación de la cadera. Consiste en una mala alineación de la cabeza femoral con respecto al acetábulo, lo que puede llevar a una mala alineación y estabilidad de la cadera.

La cadera es la mayor articulación que soporta el peso de nuestro cuerpo. La articulación de la cadera está formada por la cabeza del fémur (esférica) que encaja de manera perfecta en un hueco de la pelvis llamado cótilo, que tiene forma cóncava precisamente para abrazar la cabeza del fémur. La displasia se produce cuando la cavidad de la cadera no alcanza a recubrir por completo la porción esférica del extremo superior del fémur. Esto hace que la articulación de la cadera se disloque total o parcialmente.

¿Qué causa la displasia de cadera?

No se sabe su causa exacta. Se ha asociado con:

  • La falta de fuerza de los ligamentos inducida por las hormonas maternas.
  • Escasez de líquido amniótico durante el embarazo.
  • Mala postura del feto en el útero materno.
  • Carácter hereditario.

Existen unos marcadores de alto riesgo de padecer DDC:

  • Antecedentes familiares de DDC.
  • Parto de presentación de nalgas.
  • Sexo femenino.

Además, hay unos factores que predisponen para padecerla como:

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  • Ser primogénito.
  • Parto por cesárea.
  • Partos múltiples.
  • Ser prematuro.
  • Sobrepeso al nacer.
  • Deformidades faciales.
  • Deformidades de pies.
  • Escoliosis.
  • En general, cualquier tipo de malformación congénita.

Algunas culturas colocan los recién nacidos en unos sistemas de porteo en postura forzada con las piernas estiradas y juntas durante muchas horas al día. Algunos factores ambientales pueden influir en el desarrollo de la displasia por ello es importante que los conozcamos para poder evitarlos. Evitar portabebés que mantienen las piernas en una posición forzada.

Síntomas de la displasia de cadera

Los signos y síntomas de una displasia de cadera varían en función del paciente. Los síntomas de la displasia de cadera pueden variar según la gravedad de la afección. En los bebés, es posible que se observe una limitación en el movimiento de las piernas, asimetría en los pliegues de las nalgas o un chasquido audible al mover la cadera.

Es posible que, en los casos de displasia de cadera leve, los síntomas no se manifiesten hasta la adolescencia o en la época de adulto joven. En personas adultas y adolescentes, la displasia de cadera puede ocasionar osteoartritis o desgarro del labrum de la cadera, que se presenta como un dolor en la ingle después de realizar prácticas deportivas.

Más adelante produce un retraso en la edad a la que el niño empieza a andar, con una cojera o marcha de pato.

¿Cómo se diagnostica la displasia de cadera?

El diagnóstico precoz de la luxación congénita de cadera constituye el punto fundamental para obtener una evolución satisfactoria, es decir, para obtener el desarrollo de una cadera de características normales. Los médicos suelen revisar al bebe para detectar signos de displasia de cadera después de nacer y durante las consultas del niño sano. El pediatra de tu bebé en las revisiones le va a realizar pruebas de detección utilizando maniobras específicas para evaluar la estabilidad y el desarrollo de la cadera. Si hay antecedentes familiares de displasia de cadera, es importante informar a los médicos.

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El diagnóstico precoz es fundamental para un tratamiento correcto antes de que el niño empiece a andar. Será el pediatra el que lo diagnostique con la exploración que haga desde la sala de parto y en los sucesivos controles de salud infantil. En cada revisión se explorará de manera minuciosa las caderas, valorando el movimiento espontáneo de las piernas, la longitud de las mismas y la asimetría de los pliegues.

Estos son los llamados Test o maniobras de Ortolani y Barlow. La exploración física de todos los recién nacidos permite la detección precoz de la mayoría de pacientes. Primero realizamos la maniobra de Ortolani, que consiste en intentar colocar en su sitio una cadera que está luxada. El signo de Ortolani es la técnica usada para detectar la inestabilidad de la cadera en los niños recién nacidos. Después realizamos la maniobra de Barlow, que consiste en intentar luxar una cadera que está en su sitio. De igual forma, la maniobra de Barlow consiste en aducir la cadera a la vez que se realiza una presión en los muslos. No todas las caderas luxadas pueden reducirse con estas maniobras.

Ante cualquier exploración dudosa, el pediatra solicitará:

  • Una ecografía de caderas: en lactantes de menos de 5 meses (a partir de 3-4 semanas de vida). Es una técnica de imagen a través de ondas ultrasónicas. Se pueden obtener resultados de los tejidos internos, vasos, músculos, y tejido óseo. Es un método que no emite radiaciones peligrosas para el bebe.
  • Una radiografía de caderas: en lactantes mayores de 4 meses (a partir del 5º-6º mes de vida). Es una técnica diagnóstica de imagen a través de rayos electromagnéticos. Se obtienen, imágenes de tejido óseo, que en este caso nos ayuda a establecer el diagnostico.

Siempre que la exploración es patológica o siempre que existan tres o más factores de riesgo en un recién nacido, exploramos la cadera mediante una ecografía. Si la exploración es positiva se derivará al Traumatólogo Infantil.

Tratamiento de la displasia de cadera

El tratamiento de la displasia de cadera depende de la edad de la persona afectada y la magnitud del daño en la cadera. Los tratamientos para la displasia de cadera en recién nacidos varían según la gravedad de la condición. El tratamiento depende del momento del diagnóstico de la DDC y de su gravedad. Cuanto antes se inicie, mayor es la posibilidad de una buena respuesta y una curación completa.

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Algunos niños presentan sólo una inestabilidad de la cadera durante las primeras semanas de vida y en muchos de ellos la inestabilidad desaparece de forma espontánea. La gran mayoría de caderas que presentan inestabilidad en la exploración, incluso aquellas que son luxables, se desarrollan normalmente y la displasia desaparece de forma espontánea durante las primeras semanas de vida. Todos los niños que presentan una inestabilidad de cadera más allá de las seis primeras semanas de vida o una luxación completa, han de ser tratados.

En menores de 6 meses el tratamiento consiste en un arnés o correas de Pavlik. En los casos donde el recién nacido presente síntomas de displasia de cadera, los médicos recomiendan un tratamiento que ayuda a prevenir esta anomalía con el arnés de Pavlik. Es un dispositivo compuesto por unas correas que van sujetas a una especie de faja que rodea el pecho del bebé. Es inocuo y bien tolerado, y el Traumatólogo infantil debe instruir a los padres sobre su correcta colocación y ajuste para lograr la posición adecuada. En una primera fase, para reducir la cadera, el tratamiento consiste en la colocación de una férula de abducción (Paulik o Tubingen), que mantiene las piernas abiertas y, por lo tanto, las caderas estarán reducidas. Todos los niños que presentan una inestabilidad de cadera más allá de las seis primeras semanas de vida o una luxación completa, han de ser tratados mediante la colocación de un arnés que mantiene las piernas abiertas y, por lo tanto, las caderas orientadas al centro del cótilo. Esta postura estimula el crecimiento y la maduración del cótilo y hace que adquiera la forma y el tamaño correcto. Desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, esto se consigue mediante la colocación al niño de un arnés o sistema de correas que debe llevar colocado por encima de sus ropas de forma constante, durante varias semanas o meses (generalmente 2-4 meses), hasta que se compruebe la estabilidad de la cadera. Si la ecografía o radiografía de control muestra una correcta reducción, éste será el tratamiento definitivo. La duración del tratamiento es variable (de 2-4 meses), hasta que se recoloca el fémur en la cadera. Con esta técnica se resuelven hasta un 90% de los casos.

Si la displasia de la cadera se diagnostica una vez que el niño ha comenzado a gatear (más allá de los 6 meses) o el uso del arnés no ha resultado efectivo, el tratamiento es mucho más complejo y molesto, requiriendo la tracción continua del muslo durante varias semanas con un aparatoso sistema de poleas, seguida de una operación quirúrgica (reducción o recolocación de la articulación). En esos casos, el médico puede mover los huesos a su posición adecuada y luego mantenerlos allí por varios meses mediante un yeso que cubra todo el cuerpo. Si la displasia es más grave, la posición de la cavidad de la cadera también puede corregirse.

Es importante que los padres y cuidadores estén informados sobre la displasia de cadera, sus signos y síntomas, así como las medidas preventivas. Esto les permitirá estar atentos a posibles señales de la condición y buscar atención médica adecuada si es necesario.

En caso de presentar síntomas de displasia de cadera, lo más recomendable para el tratamiento de esta patología es contar con especialistas en cadera que puedan ayudarte a recuperar la fuerza y la movilidad de la cadera. Si tienes preguntas sobre la displasia de cadera o cómo podemos ayudar, no dudes en contactarnos.

Pronóstico

¿La enfermedad es grave? Contrariamente, cuanto más tarde se detecta y se trata la luxación, más difícil es el tratamiento y peores los resultados. Si persiste la luxación, la cojera será permanente. Finalmente, cualquier deformidad residual de la articulación de la cadera originará un mal funcionamiento y se producirá un desgaste precoz que conducirá a una artrosis. La luxación congénita de cadera tiene una predisposición familiar.

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