Displasia de Cadera en Recién Nacidos: Causas, Síntomas y Tratamiento

07.01.2026

La displasia de cadera es un trastorno que puede afectar a los recién nacidos y bebés durante sus primeros meses de vida. Conocida también como luxación congénita de cadera, se produce cuando la articulación de la cadera no se desarrolla adecuadamente. Es fundamental abordar la displasia de cadera en sus primeras etapas, ya que un diagnóstico y tratamiento tempranos pueden marcar la diferencia en el desarrollo del bebé.

La displasia de cadera puede ser preocupante para padres y cuidadores, ya que afecta la función de una articulación fundamental en el cuerpo del bebé. Las causas exactas de la displasia de cadera pueden variar, pero a menudo están relacionadas con factores genéticos y ambientales. Los síntomas pueden ser sutiles al principio, lo que hace que la detección sea más desafiante sin pruebas médicas especializadas.

Causas de la Displasia de Cadera

Como ya hemos avanzado al inicio de este artículo, la displasia de cadera puede ser causada por varios factores, incluyendo la predisposición genética y los factores ambientales. Además, los factores ambientales durante el embarazo pueden influir en el desarrollo de la displasia de cadera en el bebé. La posición fetal es un factor importante, ya que los bebés que nacen con los pies hacia arriba y las piernas extendidas pueden estar en mayor riesgo de desarrollar displasia de cadera.

Por otro lado, la displasia de cadera también puede estar relacionada con la posición del bebé después del nacimiento. Algunas culturas colocan los recién nacidos en unos sistemas de porteo en postura forzada con las piernas estiradas y juntas durante muchas horas al día. Los bebés que permanecen mucho tiempo con las piernas estiradas y juntas pueden experimentar una presión excesiva en las articulaciones de la cadera, lo que podría contribuir al desarrollo de la afección.

Por lo tanto, es importante que los padres sigan las recomendaciones de los profesionales de la salud sobre la colocación segura del bebé para minimizar el riesgo de displasia de cadera. Igualmente, la detección temprana y el diagnóstico adecuado son fundamentales para abordar la displasia de cadera en bebés y brindar el tratamiento necesario para un desarrollo saludable de las caderas.

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Factores de Riesgo

Algunos factores ambientales pueden influir en el desarrollo de la displasia por ello es importante que los conozcamos para poder evitarlos. Evitar portabebés que mantienen las piernas en una posición forzada.

Si hay antecedentes familiares de displasia de cadera, es importante informar a los médicos.

Síntomas de la Displasia de Cadera

Identificar los síntomas de la displasia de cadera en bebés es esencial para un diagnóstico temprano.

  • Limitación en la movilidad de la cadera: Uno de los signos más notorios de la displasia en bebés es la limitación en la movilidad de la cadera. El bebé puede tener dificultad para mover una o ambas piernas.
  • Asimetría de pliegues en los muslos o glúteos: Cuando el bebé está acostado boca abajo, los pliegues de la piel en los muslos o glúteos pueden aparecer desiguales.
  • Chasquido en la Cadera: Al mover las piernas del bebé, puede notarse un chasquido o clic en la cadera.
  • Cojera o Paso Anormal: A medida que el bebé crece y comienza a caminar, es posible que se observe una cojera o un paso anormal.

Con todo, es fundamental que los padres estén atentos a estos signos y síntomas y consulten a un pediatra o especialista en ortopedia infantil si sospechan que su bebé podría tener displasia de cadera.

Diagnóstico de la Displasia de Cadera

La detección temprana de la displasia de cadera es clave para un tratamiento efectivo. El pediatra de tu bebé en las revisiones le va a realizar pruebas de detección utilizando maniobras específicas para evaluar la estabilidad y el desarrollo de la cadera.

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El signo de Ortolani es la técnica usada para detectar la inestabilidad de la cadera en los niños recién nacidos. De igual forma, la maniobra de Barlow consiste en aducir la cadera a la vez que se realiza una presión en los muslos. No todas las caderas luxadas pueden reducirse con estas maniobras.

Siempre que la exploración es patológica o siempre que existan tres o más factores de riesgo en un recién nacido, exploramos la cadera mediante una ecografía. En niños mayores puede también realizarse una radiografía de la cadera.

Pruebas de Imagen

Uno de los métodos más comunes para diagnosticar esta afección en bebés es la ecografía articular de cadera. Esta prueba no invasiva utiliza una máquina de ultrasonido para obtener imágenes detalladas de la articulación de la cadera del bebé. Durante el procedimiento, el especialista aplicará un gel en la cadera del bebé y utilizará un transductor de ultrasonido para obtener imágenes claras de la articulación. Así, se evalúa la forma de la cabeza del fémur, la profundidad del acetábulo y la laxitud de la articulación.

En algunos casos, especialmente en bebés mayores o cuando la ecografía no proporciona información suficiente, se puede realizar una radiografía de cadera.

Además de las pruebas de imagen, el pediatra puede realizar un examen físico completo del bebé para evaluar la movilidad de las caderas y buscar signos de displasia. Llegar con prontitud a un diagnóstico preciso, como hemos señalado, es muy importante para poder iniciar el tratamiento adecuado y garantizar el desarrollo saludable de las caderas del bebé.

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Tratamiento de la Displasia de Cadera

Cuando se diagnostica displasia de cadera en un bebé, el tratamiento dependerá en gran medida de la gravedad de la afección. Las opciones de tratamiento pueden variar, y el equipo médico determinará la mejor estrategia para cada caso.

  • Arnés de Pavlik: El uso de un arnés especializado, conocido como arnés de Pavlik, es una de las opciones más frecuentes para tratar la displasia de cadera en bebés. Este dispositivo ayuda a mantener la cadera del bebé en una posición que permite su desarrollo normal. Desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, esto se consigue mediante la colocación al niño de un arnés o sistema de correas que debe llevar colocado por encima de sus ropas de forma constante, durante varias semanas o meses (generalmente 2-4 meses), hasta que se compruebe la estabilidad de la cadera.
  • Reducción Cerrada: En ciertos casos, especialmente cuando la displasia se detecta rápido, se puede intentar reposicionar la cadera mediante manipulación sin necesidad de cirugía.
  • Tracción y Funda de Cuerpo: En situaciones más graves donde el arnés de Pavlik o la reducción cerrada no son suficientes, se puede recurrir a la tracción seguida de una funda de cuerpo. La tracción implica la aplicación de fuerzas graduales para corregir la posición de la cadera.
  • Cirugía: En casos muy severos de displasia de cadera o cuando otros tratamientos no han tenido éxito, puede ser necesario realizar una cirugía. Si la displasia de la cadera se diagnostica una vez que el niño ha comenzado a gatear (más allá de los 6 meses) o el uso del arnés no ha resultado efectivo, el tratamiento es mucho más complejo y molesto, requiriendo la tracción continua del muslo durante varias semanas con un aparatoso sistema de poleas, seguida de una operación quirúrgica (reducción o recolocación de la articulación).

Es importante insistir en que el tratamiento temprano tiende a ser más efectivo y puede ayudar a evitar complicaciones a largo plazo. Igualmente, el equipo médico trabajará en estrecha colaboración con los padres para determinar la mejor opción de tratamiento según las necesidades individuales del bebé.

Todos los niños que presentan una inestabilidad de cadera más allá de las seis primeras semanas de vida o una luxación completa, han de ser tratados mediante la colocación de un arnés que mantiene las piernas abiertas y, por lo tanto, las caderas orientadas al centro del cótilo. Esta postura estimula el crecimiento y la maduración del cótilo y hace que adquiera la forma y el tamaño correcto. Si la ecografía o radiografía de control muestra una correcta reducción, éste será el tratamiento definitivo.

Pronóstico

El pronóstico de la displasia congénita de cadera depende del momento del diagnóstico. Si se realiza de forma temprana puede responder bien al tratamiento ortopédico. En caso contrario puede necesitarse cirugía, con un peor pronóstico.

¿La enfermedad es grave? Contrariamente, cuanto más tarde se detecta y se trata la luxación, más difícil es el tratamiento y peores los resultados. Más adelante produce un retraso en la edad a la que el niño empieza a andar, con una cojera o marcha de pato. Si persiste la luxación, la cojera será permanente. Finalmente, cualquier deformidad residual de la articulación de la cadera originará un mal funcionamiento y se producirá un desgaste precoz que conducirá a una artrosis.

Cómo se produce el desarrollo de la cadera del bebé

  1. Al nacer, la articulación de la cadera está compuesta principalmente de cartílago y tiene una forma poco definida.
  2. • La cadera sigue siendo flexible y está en una posición más abierta, lo que permite la flexión y rotación.
  3. • A medida que el bebé empieza a desarrollar el control muscular, comienza a mover las piernas de manera más intencionada.
  4. • En esta etapa, muchos bebés comienzan a sentarse y a gatear, lo que implica un uso más activo de la cadera.
  5. • Los bebés suelen empezar a ponerse de pie y dar sus primeros pasos. La articulación de la cadera se fortalece y se estabiliza aún más.

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