Dolor de Cuerpo Durante la Lactancia: Causas y Tratamiento

27.10.2025

Sentir dolor en la lactancia materna, ¿es normal? Es muy difícil contestar a esta pregunta, ya que el dolor mamario o mastalgia cuando se da el pecho puede deberse a múltiples causas y se presenta de manera muy variable en intensidad, duración y características.

Es un síntoma muy frecuente, que la mayoría de las madres experimenta en algún momento cuando amamantan a su bebé, y plantea en ocasiones un difícil reto diagnóstico por la especial fisiología de la lactancia: un delicado equilibrio entre la anatomía mamaria, la composición microbiológica y bioquímica de la leche humana (con componentes inflamatorios y antiinflamatorios) y el recién nacido.

La idea principal es que la lactancia no debe doler, y si duele, será necesario que un profesional de la salud entrenado revise la técnica de lactancia, para que pueda descartar cualquier alteración que esté causando el problema, tanto en la madre como en el bebé.

La primera valoración del profesional consistirá en realizar una adecuada y completa historia clínica preguntando acerca del tipo e intensidad de dolor, su tiempo de evolución, las características de la lactancia (mixta o exclusiva) y tiempo de duración, hábitos de lactancia, toma de medicamentos, etc... Esto nos dará mucha información para poder orientar el diagnóstico y tratamiento.

Causas Comunes del Dolor Durante la Lactancia

El dolor que puede sentir una madre cuando está dando el pecho a su bebé suele venir acompañado por grietas o heridas en el pezón. El problema no son estas grietas o heridas, sino la causa que las origina.

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Agarre Incorrecto del Bebé al Pecho

Situación frecuente al inicio de la lactancia, y que suele ser el origen de la mayoría de los problemas de lactancia que surgen durante los primeros días. El agarre incorrecto puede lesionar directamente el pezón, o bien impedir la adecuada transferencia de leche al recién nacido, produciendo acúmulo de leche en la mama y déficit de aporte al recién nacido, que puede llegar la deshidratación.

Cuando el bebé no se agarra bien al pecho o no realiza el movimiento de bombeo correctamente, acaba aprisionando el pezón para conseguir sacar leche, y esto acaba provocando grietas y heridas en el pezón. Los problemas de mal agarre son, probablemente, una de las causas más comunes y detrás de este problema hay diversos motivos.

Una causa muy frecuente del dolor en las tomas es la no correcta posición en la que se pone al bebé para dar el pecho. Esto se debe a que la anatomía del pecho es diferente en cada mujer, variando tanto la forma y el tamaño como la dirección del pezón y la areola.

Hay veces que, debido a una postura muy forzada durante la gestación, o en el momento del parto, como cesáreas, o partos con instrumentalización, en los que el bebé es sometido a manipulaciones y maniobras forzadas, las estructuras de la columna y músculos del cuerpo pueden sufrir de retracciones o “contracturas” que no dejen al bebé poder mover bien la cabeza u otras partes del cuerpo que dificulten las posturas apropiadas de la lactancia.

  • Anquiloglosia o Frenillo Restrictivo: Cuando el bebé tiene una restricción en el movimiento de la lengua que le impide realizar el correcto movimiento de bombeo para extraer la leche, tiende a apretar los labios y la boca alrededor del pezón para conseguirlo. La causa más común de esta falta de movimiento suele ser un frenillo restrictivo, aunque existen otros motivos por los cuales el bebé no puede mover bien la lengua, no siempre es culpa del frenillo. Cuando le problema es el frenillo restrictivo, se recomienda corregirlo con un pequeño corte para liberarlo y permitir que la lengua del bebé tenga la movilidad adecuada.
  • Falta de Propiocepción en la Lengua: Si el bebé no tiene conciencia ni percepción de su propia lengua, es posible que no sepa cómo utilizarla y, en consecuencia, tienda a apretar la boca sobre el pezón para tratar de extraer la leche, provocando el dolor en el pecho de la madre.
  • Falta de Fuerza en la Lengua: Cuando el bebé tiene poca fuerza en la lengua, trata de extraer la leche apretando con la boca y succionando con los labios (como si sorbiera con una pajita), provocando el dolor en las tomas.

Grietas en el Pezón

Son más frecuentes al inicio de la lactancia, y su causa suele ser un agarre incorrecto del bebé al pecho. Producen dolor intenso, que alcanza su máxima intensidad al inicio de la toma y se calma al finalizarla.

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Ingurgitación Mamaria

En los primeros días de lactancia tras el parto (aproximadamente al tercer día) se produce el fenómeno que denominamos subida de la leche que consiste en un edema vascular transitorio que favorece un aumento en la producción de leche y provoca aumento de tamaño, temperatura y consistencia de ambas mamas.

Si durante estos días no se produce un vaciado eficaz de la mama, se producirá entonces el fenómeno de ingurgitación mamaria, con mamas muy endurecidas y aumentadas de tamaño, dolorosas y calientes. Es la que conocemos como ingurgitación mamaria. Se produce por una inflamación importante del pecho que impide la salida de la leche. El pecho está hinchado, caliente y duro. Hay que realizar un vaciado de la mama para poder solucionarlo.

Mastitis

La mastitis de lactancia es uno de los problemas más frecuentes en la lactancia. La mastitis asociada a la lactancia suele venir provocada por un exceso en la producción de leche, cuando el pecho no se vacía por completo o cuando se producen heridas o grietas en el pezón que se acaban infectando. En algunos casos, la leche queda almacenada en el pecho, provocando hinchazón, dolor y rojeces. Si no se vacía el pecho correctamente, a la larga esta situación puede acabar derivando en una mastitis infecciosa. Es necesario actuar de forma preventiva para evitar que aparezca una mastitis que provoque la interrupción en la lactancia materna.

Tal y como indica la misma palabra, la mastitis es una inflamación de la glándula mamaria en alguno o varios de sus cuadrantes o zonas. Dicha inflamación suele producirse por la obstrucción de algún conducto galactóforo, a su vez causada por alteraciones de la microbiota o flora bacteriana que puebla el tejido mamario. Es más habitual que la mastitis se desarrolle en las primeras 12 semanas tras el parto, aunque puede presentarse en cualquier momento durante la lactancia, incluido el periodo de destete. Según diferentes estudios, la incidencia de la mastitis varía y se da entre un 4% y un 27% de madres lactantes.

La proliferación de bacterias en el tejido mamario suele ser la causa responsable de la obstrucción del conducto o conductos en los que se produce la mastitis. En la mayoría de casos, la presencia de la bacteria estafilococo aureusen la leche es lo que hace que el conducto se obstruya.

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Tipos de Mastitis:

  • Mastitis Aguda: Es la mastitis más conocida y la más fácil de diagnosticar, ya que se acompaña de síntomas sistémicos: fiebre superior a 38,5°, escalofríos, dolor intenso del pecho, zona enrojecida con abultamientos, síndrome gripal, malestar general.
  • Mastitis Subclínica: Esta mastitis es más difícil de diagnosticar, ya que no produce síntomas tan claros como la mastitis aguda. El síntoma principal es el dolor, más o menos intenso, que muchas mujeres describen como pinchazos o agujas que atraviesan todo el pecho. En algunos casos, incluso se pueden dar calambres que se irradian hacia la espalda o el brazo y una sensación de quemazón. Al no estar acompañada de fiebre ni de enrojecimiento de la zona, esta mastitis subclínica se suele infravalorar e infradiagnosticar. De hecho, es una de las principales causas de abandono de la lactancia materna involuntaria.

Dolor Fisiológico

En algunas mujeres, existe un cierto dolor fisiológico transitorio en los primeros días de lactancia, debido a la succión por parte del bebe de los conductos mamarios vacíos o con una escasa cantidad de leche.

Tratamiento y Recomendaciones

Si en tu caso sientes dolor en las tomas, la búsqueda de ayuda y asesoramiento es clave para resolver cualquier problema. Si comienzas con dolor en las tomas, es importante actuar cuanto antes, y evitar dejar pasar el tiempo porque, dependiendo de las causas de estos problemas pueden no solucionarse por sí solos. En estos casos, es necesario realizar una valoración inicial completa, tanto de la madre como del bebé. De esta forma podremos saber cuáles son los problemas subyacentes que provocan el dolor.

Lo más importante es actuar cuanto antes; una rápida actuación es clave. En concreto, lo primero que hay que hacer en las primeras 24 horas es realizar una extracción frecuente y eficaz de la leche. Si la madre tiene mucho dolor, existen grietas en el pecho y no se consigue que el bebé lo agarre, se puede hacer extracción con la ayuda de un sacaleches o incluso de forma manual, ya que uno de los efectos no deseados que puede producir la mastitis es la disminución de la producción de leche.

Así mismo, lo más recomendable en una situación de mastitis es pedir consulta con una matrona especialista en lactancia para que valore si la succión del bebé es efectiva, y en caso de que no sea así, pueda ayudar con otras técnicas de extracción de la leche.

Además, otras medidas para tratar las mastitis son:

  • Aplicación de frío en la zona afectada: nunca se debe aplicar calor, ya que facilita la proliferación de las bacterias y aumenta la inflamación. En todo caso, solo podríamos aplicarlo unos minutos antes de dar el pecho.
  • Tratamiento con antiinflamatorios: como el ibuprofeno, que ayudará a bajar la fiebre (en caso de mastitis aguda) y a disminuir la inflamación.
  • Uso de probióticos específicos para la lactancia.
  • Antibióticos: si las medidas anteriores no resuelven o mejoran el cuadro de mastitis, hay que acudir a un médico para que establezca un tratamiento con antibióticos durante 10 o 14 días.

Cuando la infección progresa, y no existe mejoría en unas 48 a 72 horas aproximadamente puede dar lugar a un absceso mamario. Si el absceso es profundo pueden ser necesarias técnicas de imagen (ecografía mamaria), que puede acompañarse con punción del mismo para la obtención de muestra microbiológica y confirmar el diagnóstico. En el tratamiento de los abscesos mamarios puede ser necesario el drenaje quirúrgico (o cirugía) de los mismos.

  • Adecuado vaciamiento del pecho para evitar la estasis de leche, es decir, que se quede acumulada y retenida.
  • Atención precoz a los problemas de lactancia.
  • Amamantar de forma correcta: la posición adecuada en el momento de amamantar al bebé es primordial. Se debe colocar al bebé tripa con tripa con su boca a la altura del pezón.
  • Tratamiento de las grietas del pezón si existen con pomada de lanolina.
  • Tratamiento médico, con antibióticos para la infección, antitérmicos para la fiebre y antiinflamatorios.
  • Tratamiento de soporte no médico: puede ayudar administrar calor local antes de las tomas en ocasiones acompañado de masaje para poder vaciar bien la mama, y frío local entre tomas.

Es importante que ante cualquier síntoma busquemos asesoramiento. Los principales síntomas que se presentan ante la mastitis son la fiebre, el malestar y dolor general, endurecimiento excesivo del pecho, enrojecimiento de la zona y la aparición de grietas, esto puede darse tanto en uno como en ambos pechos. Si estas señales aparecen y se mantienen o empeoran, es importante acudir al especialista para realizar un diagnóstico certero y establecer el tratamiento adecuado lo antes posible.

Hay que tener en cuenta que, en cualquiera de estas causas, es posible corregir el problema si actuamos sobre el origen.

Absolutamente no hay que dejar la lactancia por una mastitis o por tomar antibióticos. Todo lo contrario, cuanto más mame el bebé del pecho afectado, antes se resolverá la obstrucción y bajará la inflamación. Por otro lado, la gran mayoría de medicamentos y antibióticos son compatibles con la lactancia materna. Existen páginas web de consulta, como e-lactancia.

Aunque la mayoría de los cambios que ocurren en la mama durante el embarazo y después de este son benignos, es importante saber que el cáncer de mama puede aparecer, y de hecho aparece, en mujeres embarazadas y madres recientes. Se debe informar al médico cualquier síntoma inusual, como una zona irritada o un bulto, de inmediato. Siempre es mejor exagerar en la precaución y hacerse examinar.

Si sientes una masa en la mama, es probable que el médico la examine y te indique hacerte una o más pruebas por imágenes. La mamografía con protección abdominal (o una protección especial para resguardar al feto de la exposición a los rayos X) se considera segura. Sin embargo, la ecografía, que utiliza ondas de sonido en lugar de rayos X, es lo que se suele indicar. Esta prueba puede ayudarle al médico a diferenciar entre un quiste (que tiene líquido en su interior) y un nódulo con alguna parte sólida. Es posible que el quiste deba aspirarse (drenarse con una aguja fina) y que la masa sólida requiera ser analizada mediante una biopsia con aguja gruesa para descartar cáncer.

Durante la lactancia, un problema todavía más común es la infección, que puede producir dolor, enrojecimiento e inflamación. Las infecciones en las mamas pueden ser bastante persistentes, pero la mayoría responde al tratamiento con antibióticos. Si los síntomas no mejoran, el médico debe descartar cualquier posibilidad de cáncer de mama inflamatorio. Esta es una forma agresiva, pero rara, de cáncer de mama, que aparece primero como un zona de enrojecimiento e irritación de la piel en lugar de un bulto distinguible. El médico puede indicarte una biopsia de piel o tejido para asegurarse.

En la mayoría de las mujeres, los cambios en las mamas durante el embarazo y la lactancia resultan ser benignos. Cualquiera de las afecciones benignas incluidas en esta sección puede aparecer en mujeres embarazadas. Las siguientes son afecciones benignas asociadas específicamente al embarazo y la lactancia. Ninguna de ellas está vinculada con un aumento del riesgo de cáncer de mama.

El adenoma de la lactancia es la causa más común por la que puede aparecer una masa en las mamas de mujeres embarazadas o lactantes. Un adenoma es un tumor que está compuesto, en su mayoría, por tejido glandular. Las hormonas asociadas al embarazo y la lactancia pueden ser las responsables de la aparición del tumor. Se puede tener un adenoma de la lactancia o varios. Los nódulos se mueven libremente, tienen bordes bien definidos y, por lo general, contienen varios lóbulos (lobulado).

Los galactoceles son quistes que contienen líquido y que, se cree, surgen por el bloqueo de un conducto durante la lactancia. El primer síntoma suele ser una masa blanda en la mama. La ecografía puede confirmar si es efectivamente un quiste. En algunos casos, un galactocele se puede drenar para aliviar los síntomas. Las compresas frías o las bolsas de hielo y un sostén cómodo pueden ayudar. Si un galactocele regresa, se puede volver a drenar. En algunos casos no frecuentes, puede provocar infección que requiere tratamiento con antibióticos.

Durante el embarazo o la lactancia, muchas mujeres experimentan secreciones de sangre por el pezón. Esto se puede deber a un traumatismo o a algún tejido interno que puede ser necesario examinar. Es posible que el médico tome una muestra de la secreción para analizarla con el microscopio y registre qué conducto es el afectado. No se suele encontrar nada anormal, y el médico puede continuar controlándote durante las consultas de seguimiento. Si se detectan células anormales en la muestra, o hay una masa en la mama, se pueden indicar más pruebas por imágenes o una biopsia. El médico y tú decidirán lo mejor para tu caso.

No es inusual que los pezones se irriten o se agrieten durante la lactancia, en especial, si estás comenzando a amamantar. Se pueden multiplicar bacterias en la mama e ingresar al cuerpo a través del pezón, lo que causa una infección conocida como “mastitis”. A medida que el cuerpo intenta combatir la infección, la mama se puede poner roja o sensible e inflamarse. Otros síntomas posibles:fiebre, dolor de cabeza, sensación de malestar generalun bulto en la zonasecreción blanquecina y espesa por el pezónun absceso o una acumulación de pus en la zona.

La mastitis se trata con antibióticos. Debería mejorar dentro de los 10 días posteriores o entre las 2 a 3 semanas siguientes, como mucho. Para aliviar el dolor, algunos analgésicos de venta libre, como el paracetamol (marca comercial: Tylenol) o ibuprofeno (marcas comerciales: Advil, Motrin) pueden ayudar, además de la aplicación espaciada de compresas calientes.

Dolor en la Muñeca Durante la Lactancia (Tendinitis y Tenosinovitis)

Durante la lactancia - que ya sea materna, artificial o mixta - son muchas las horas que vamos a pasar alimentando a nuestro bebé y con él en brazos. La posición de nuestra mano y nuestro brazo se adapta de forma natural a su cuerpo y su cabeza, pero los movimientos repetitivos de cogerlo, movernos con él, sacarlo y ponerlo en el capazo, así como la hora del baño mientras lo sujetamos, tumbarlo a dormir en cunas o hamaquitas para al rato volver a tenerlo en brazos, pueden hacer que los tendones friccionen en exceso en posturas de tensión, se inflamen y se empiece a notar dolor con el movimiento o que incluso empeore hasta ser una molestia constante.

El dolor viene por la inflamación de los tendones, o de la vaina que los recubre (el túnel por el que pasan los tendones y donde friccionan). Sin embargo, su asociación con el embarazo y el período posparto, sólo reconocida durante los últimos 15 años, presenta múltiples interrogantes y, aunque podría estar ligada a factores hormonales, los mecanismos de su génesis permanecen sin dilucidar, por lo que su causa más clara es la repetición de movimientos y el forzar posiciones con la mano.

El dolor que produce la tendinitis o la tensonivitis es fácilmente reconocible por quien la padece. Si notas dolor al coger a tu bebé hay varias cosas que puedes hacer en casa.

Si has optado por la lactancia materna, busca posturas donde el bebé no tenga que reposar en la mano mientras está lactando. Usa portabebés ergonómicos, como un fular elástico. Llevar a tu bebé en una mochila, Mei Tai o bandolera que te deje las manos libres. Aplica frio localmente - nunca hielo directo sobre la piel - para que remita la inflamación. Usar muñequeras con férulas en la palma o el pulgar que impidan el movimiento. Tanto de día como de noche. Una visita a un fisioterapeuta.

Síntomas claros como el dolor, el no poder realizar determinados movimientos o incluso la inflamación pueden ser indicativos de que hay un problema. Pero el diagnóstico y el tratamiento tienen que venir siempre de un especialista. El primer tratamiento y el más efectivo es el reposo, dejar de realizar los movimientos que están provocando la inflamación.

El médico de cabecera o el traumatólogo podrían también recetar analgésicos en comprimidos o aplicados con cremas, que sean compatibles con la lactancia. Si eres una madre reciente, el reposo no es siempre algo sencillo. Y si el problema persiste, el traumatólogo podría considerar aplicar infiltraciones directas en la muñeca. Estas suelen erradicar el problema temporalmente de una forma muy efectiva, pero es también común, sobre todo si seguimos realizando los mismos movimientos, que vuelva a aparecer.

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