Elvira Mínguez: Biografía, Familia e Hijos

11.12.2025

Tres estrenos presagian que Elvira Mínguez será uno de los nombres que más oiremos en los próximos meses. La actriz (Valladolid, 1965), quien se encuentra rodando la segunda temporada de la serie Marbella (Movistar Plus+), tiene un papel pequeño en otra producción, Los sin nombre (26 de junio en Movistar Plus +); formará parte de un reparto lleno de grandes espadas -“ahí estamos todo el cine español”- en la película La cena, de Manuel Gómez Pereira, y protagonizará intrigas de palacio gracias a Ena. La reina Victoria Eugenia, serie de RTVE. En esta última interpretas a María Cristina.

Inicios y Trayectoria Profesional

Elvira Mínguez nació en Valladolid. En 1994 comenzó su actividad profesional en el cine de la mano de Imanol Uribe en la película Días Contados por el que recibió su primera nominación al Goya. Un premio que ganó en el año 2005 por Tapas de José Corbacho y Juan Cruz. Entre otros muchos directores (Malkovich, StevenSoderbergh) y premios, Elvira, una mujer polifacética, con una carrera llena de éxitos en diferentes medios, televisión, radio, ha dado un salto y se estrena como escritora con su primera novela La sombra de la tierra (Edit. Espasa).

Mínguez inició su formación en la Escuela de Arte Dramático de Valencia y posteriormente se trasladó a Madrid, donde estudió en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático). A lo largo de su carrera, Elvira Mínguez ha trabajado con reconocidos directores como Alejandro Amenábar, Julio Medem, José Luis García Sánchez y Pedro Almodóvar, entre otros. Pero no solo se destaca en la actuación, también ha incursionado en la dirección con cortometrajes como Anochece en la India, con el que ganó el premio Goya en 2014 al mejor cortometraje de ficción. Su última película como directora y actriz es La habitación (2020), una historia que aborda el problema de la violencia de género en España.

Elvira Mínguez como Escritora

Una de las más enérgicas presencias del cine español, la actriz Elvira Mínguez, publica su primera novela, La sombra de la tierra (Espasa). Esta misma semana sale a la venta este duro drama rural en la España profunda. Un ‘western’, según lo califica la propia autora, ambientado a finales del siglo XIX en un pueblo zamorano. Con dos ásperas, temibles y rencorosas protagonistas, Garibalda y Atilana.

Como tras leer La sombra de la tierra ha quedado claro que no eres una narradora que se vaya por las ramas, tendré que ser yo una entrevistadora que tampoco lo haga y comenzaré por preguntarte: ¿Cuánto de biográfico o de genealógico hay en tu durísima novela? Toda la historia son recuerdos inventados. Todo parte de un recuerdo de mi madre y unas partidas de nacimiento. Los nombres de los personajes, la relación entre ellos, sí forman parte de mi rama femenina, pero están mezclados. Nada ni nadie era así.

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La Sombra de la Tierra

Absolutamente. El paisaje es un personaje más, La historia se cuenta con la vida de los cultivos, en este caso del sorgo, y de las estaciones. El tiempo vital, de los personajes, es algo transitorio, importante para ellos mismos, pero no para el paisaje en el que se mueven, permanecen anclados a esa tierra seca y dura. No podría concebir estos personajes en la costa, por ejemplo.

Si algo he aprendido en todos mis años en la interpretación es que quienes cuentan la historia son los personajes secundarios. Todos somos con relación a alguien, a algo, ¡o a la no relación! Nuestras propias biografías dependen de los otros. Me gusta escribir personajes, darles entidad, dotarles de cuerpo, aunque solo pasen por allí, creo que eso ayuda a ponerles cara. He escrito los personajes para que al releerlos yo misma pudiera verlos vivos, en varias dimensiones, que salieran del papel.

El lenguaje es muy importante para mí, las palabras guardan mucho más que su significado. Antes solo se hablaba para decir las cosas que importaban, hoy se habla por hablar. Una de las cosas que ocurren en cualquier comunidad es que se sabe todo, aunque no haya certezas; hoy utilizamos el presunto, antes se decía sin decir. En mi familia había una expresión que yo he heredado y que a algunos de mis amigos les hace gracia, se trata de “se conoce que”, es el equivalente.

De manera lineal. Hace un momento he hablado de Delibes, pero en todas tus páginas deslumbra ese fogonazo que entronca a estas mujeres con las mujeres de Lorca, con las blasfemias que esconden sus pudorosos cuerpos, con ese fervor insano e incomprensible por la madre que les ha tocado en suerte, con las tragedias que provocan los consentimientos de estas. Atilana no duda en salvar a su hijo varón, aunque esa salvación construya un infierno en el que se quemará poco a poco una de sus hijas. Absolutamente casual. Obviamente reconozco el carácter de Bernarda, pero el mar de fondo era otro.

Nunca. En realidad para mí ha sido muy divertido hacerlo, reconozco que es duro, pero desde el primer momento tenía que contar que estas dos mujeres son así. Estoy un poco cansada de que estas características sólo se les atribuyan a los personajes masculinos. Las mujeres tenemos capacidad para ser unas auténticas hijas de su madre, egoístas, manipuladoras, incluso para no querer a los hijos. También es una realidad. ¿Cómo vamos a avanzar si no nos reconocemos también en lo malo?

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No lo sé. Creo que, en la perversión, en la maldad, en la psicopatía, existe un componente enorme de atracción. Supongo que nos sentimos reconocidos en ellas en algún punto y eso es lo que nos engancha, averiguar hasta dónde somos capaces de llegar como seres humanos.

De verdad que no, madre mía, ¡jamás! No, como te he comentado la novela está pensada como un western en 1896, en Zamora. Lo otro son palabras mayores.

Supongo que están en mi mochila esas referencias teatrales, aunque sea de manera inconsciente. Es una forma de sumergir al lector en la historia, de acercarle más, pero insisto, no hay premeditación en ello. Responde, igual que toda la novela, a mis propias consecuencias.

La sombra de la tierra es uno de los fenómenos ópticos que más me gustan. Me parecía oportuno, porque es algo que ocurre cada día dos veces, pero al que no solemos prestar atención. Tampoco lo hacemos con lo que ocurre en las casas tras esos visillos y lo que la historia narra es, por desgracia, bastante más común de lo que creemos.

Por tanto, es otra consecuencia más. La historia narra las consecuencias de unos hechos anteriores. La muerte es un hecho natural, la manera en que lo hagamos será la consecuencia de lo que hayamos vivido. Por tanto, se puede morir bien o mal. No sabemos cómo será la muerte, yo me la he imaginado más como una comerciante con la que Atilana adquiere un compromiso para llegar a conseguir lo que quiere. La Taya, igual que Atilana y Garibalda, quiere lo suyo. Y manipula y elabora para, además, entretenerse con su cometido.

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Vida Personal y Familiar

Más allá de sus logros profesionales, Elvira Mínguez también tiene una vida personal interesante. Es madre de un hijo, a quienes ha tratado de proteger de la exposición pública. A pesar de ser una figura conocida, Mínguez sigue manteniendo una vida discreta y alejada de los escándalos mediáticos. Sin duda, Elvira Mínguez es una actriz que va más allá de la pantalla, con una vida personal interesante y comprometida con causas sociales.

La familia es una parte fundamental en la vida de cualquier persona, y esto no es una excepción para la reconocida actriz Elvira Mínguez. Mínguez proviene de una familia muy unida, no solo por lazos de sangre, sino también por la unión y el amor que se profesan entre ellos. Además, la actriz siempre ha sido muy abierta en contar la influencia que sus hijos, padres y hermanos han tenido en su carrera y en su desarrollo como persona.

Elvira Mínguez también ha hablado en varias ocasiones sobre cómo su familia ha sido su principal apoyo en su faceta como madre. En cuanto a su relación con sus padres y hermanos, Mínguez ha destacado la importancia de mantener una constante comunicación y cercanía a pesar de su apretada agenda de trabajo.

Con un hijo, Mínguez ha sabido compaginar su trabajo como actriz con su rol de madre, demostrando que es posible tener una exitosa carrera y ser una buena madre al mismo tiempo. En una reciente entrevista, Mínguez habló sobre su relación con su hijo y cómo logra equilibrar su vida familiar y profesional. Además, destacó la importancia de tener una buena comunicación y de involucrarse en su vida y sus intereses. "Siempre he intentado ser una madre presente y estar ahí para ellos cuando me necesitan". Por otro lado, la actriz también destacó que ser madre le ha ayudado a crecer y madurar como persona. "Ser madre te hace replantearte muchas cosas y te da una perspectiva diferente de la vida.

Mínguez se iba a rodar a México y por temas de papeleo pensó que era lo más idóneo. Tras la ceremonia en el Ayuntamiento de Torrelodones, "fueron nuestros amigos, hicimos croquetas, nos emborrachamos y nos fuimos 36 personas de luna de miel a Eslovaquia".

Proyectos Actuales

La actriz tiene dos proyectos por ver la luz: por una parte, va a interpretar a una de las profesoras del personaje basado en nuestra colaboradora Valeria Vegas, para la película "Veneno, vida y muerte de un icono", de la mano de Los Javis. Por otro lado, va a protagonizar la serie "Desaparecidos", que se estrenará en Telecinco y en la que compartirá elenco con Juan Echanove. Un proyecto que "trata con dignidad, respeto y cariño todos estos casos y a las familias que están viviendo esta tragedia".

Reflexiones Personales

Elvira Mínguez acabó muy cansada ese día y no festejó demasiado el premio, porque un evento como los Goya le causa mucho estrés. Es una persona con Alta Sensibilidad y la sobreestimulación de luces, gente y los propios nervios de ganar o no hacen que "a la hora de la verdad no quiero ir a los Goya, me muero de miedo".

Tenemos días. Hay algunos realmente complicados y muy dolorosos. Tienes la sensación que no solo es su adolescencia; también la tuya. He llegado a la conclusión de que en la vida hay muchas adolescencias además de la propia: si eres madre una vez tendrás otra, si lo eres por partida doble, tendrás dos más... Voy a cumplir 60 años y a veces mi hijo me coloca en situaciones a las que no tengo ni idea de cómo enfrentarme a pesar de los años. Pero luego es verdad que me divierto mucho. Esta mañana me ha dicho: “Si me llegan a decir que iba a tener una relación contigo como la que tengo, no me lo habría creído en mi vida”. Somos los dos muy brutos. Pero si pongo todo esto en una balanza, creo que gana lo bueno.

Reivindicaciones

Tengo dos reivindicaciones fijas: una, que es que soy una mujer madura y en algunos años seré una mujer vieja, y otra, que no soy una actriz secundaria. ¡Cómo no vamos a reivindicar las mujeres maduras que somos! Pero además es que ahora se está dando una vuelta a la cultura de la juventud que nos coloca otra vez en la cola, como si la sabiduría que da la edad no fuera un buen aliado. Y respecto a lo de actriz secundaria... Los actores y actrices no tenemos una especialidad en la carrera que sea secundaria o de reparto. Somos intérpretes y punto; los secundarios son los personajes. Me parece muy triste etiquetar así a la gente.

Adaptación de "La Sombra de la Tierra"

La reconocida actriz y escritora Elvira Mínguez ha dado un paso al otro lado de la cámara con la adaptación de su novela La sombra de la tierra, que llegará este domingo 24 de noviembre a Atresplayer. Ambientada en un pueblo zamorano de finales del siglo XIX, la serie explora un drama marcado por el odio entre dos mujeres, La Garibalda y Atilana, y el impacto devastador de su enemistad en sus propios hijos.

Para ella, el desafío principal fue recrear la atmósfera de miedo y opresión en la pantalla. "Es una historia de atmósferas, de fluidos y silencios", explica. Este ambiente se logró gracias al trabajo detallado de un equipo técnico de primer nivel, desde la fotografía hasta el diseño de arte y sonido. Elementos como el crujir de tuberías o un cascabel que evoca a una serpiente ayudan a construir una narrativa no verbal que enriquece la trama.

Las protagonistas de La sombra de la tierra están lejos del arquetipo de mujeres sacrificadas que predominan en la ficción. Para Mínguez, estas figuras representan una apuesta por mostrar a las mujeres "de cuerpo entero y cara entera". Inspiradas en su bisabuela y otras mujeres de su entorno familiar, las protagonistas son mujeres fuertes y llenas de defectos, algo que Mínguez considera esencial para avanzar hacia una igualdad real.

Elvira Mínguez en Madrid

Elvira Mínguez (Valladolid, 1965) nos ha acompañado en A Vivir Madrid, donde hemos empezado el recorrido por su Madrid emocional recordando las palabras que pronunció en 2005 tras ganar el Goya a Mejor Actriz de Reparto en 2005 por su papel en "Tapas". Ya entonces, la actriz hablaba de feminismo, algo que cree muy importante hoy porque "el machismo lo tenemos en el ADN. Se ha sustentado y se sustenta gracias a los hombres y a las mujeres, porque no podemos evitarlo."

Su llegada a Madrid se produce después de dejar su Valladolid natal para intentar estudiar Biología en Salamanca. Estudios que no cuajan y tras los cuales se desplaza a Madrid, donde estudia interpretación cuando no está fregando escaleras o trabajando en Casa Patas, donde descubre el mundo del flamenco.

Todo cambia años más tarde cuando nace su hijo, León, y Mínguez deja la capital. "A mí la ciudad siempre me ha podido, lo reconozco. Tenía claro que si tenía un hijo me iba". Se traslada entonces a Collado Mediano, donde guarda su Goya, concretamente en el baño. Allí vive con su marido.

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