Ganancia de Peso en Lactantes: Recomendaciones de la OMS
La preocupación por el peso es muy frecuente entre muchas madres, pero en la mayoría de los casos todo está funcionando bien y el niño está ganando peso adecuadamente. La mayoría de los bebés alimentados al pecho están sanos, crecen y engordan bien.
¿Cómo saber si el bebé aumenta bien de peso?
Lo normal es una ganancia de peso de alrededor de 150-250 gramos a la semana durante el primer mes de vida o 20 gramos al día. Idealmente la medición debe ser semanal y en la misma báscula. Si esto no fuera así, se debe acudir al médico para revisar la técnica de lactancia materna y valorar otros problemas médicos.
En la siguiente tabla de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se exponen los valores de peso normal en niños y niñas con lactancia materna exclusiva durante las primeras semanas de vida. Estas cifras las valorará el pediatra en la consulta pesando al bebé en los distintos controles, idealmente con la misma báscula.
| Semanas de vida | Niños | Niñas |
|---|---|---|
| 0 | 2,5-4,3 kg | 2,4-4,2 kg |
| 1 | 2,6-4,5 kg | 2,5-4,4 kg |
| 2 | 2,8-4,9 kg | 2,7-4,6 kg |
| 3 | 3,1-5,2 kg | 2,9-5,0 kg |
| 4 | 3,4-5,6 kg | 3,1-5,3 kg |
Estirones de Crecimiento
De repente, el bebé parece tener más hambre que de costumbre. ¿Es eso normal? A medida que los bebés crecen son capaces de tomar más leche en cada toma y de aguantar más tiempo sin alimentarse. Sin embargo, a veces parecen tener más hambre de lo habitual. Es posible que el bebé esté atravesando un período de crecimiento rápido (los estirones). Pueden ocurrir en cualquier momento, pero durante los primeros meses los estirones suelen producirse en torno a:
- Los siete a 14 días de vida
- Los dos meses
- Los cuatro meses
- Los seis meses
Durante esos períodos y siempre que el bebé parezca que tiene hambre, lo mejor es adaptarse a él y darle más tomas, según lo que necesite. Si pide más porque necesita comer más, la solución es ponerlo más al pecho para que aumente la producción de leche. En resumen, es alimentar al bebé con lactancia a demanda.
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¿Cuándo debería acudir al pediatra si tengo dudas de que toma lo suficiente?
Cualquier madre con dudas debería acudir al pediatra para resolverlas y valorar al niño. Idealmente estas dudas se deberían solventar durante los primeros días (primeras 48-72 horas) para que la madre gane confianza.
Alimentación en la Primera Infancia
La alimentación en la primera infancia desempeña un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo de los niños. A esta edad, se forman los hábitos alimentarios saludables. La lactancia materna, que favorece el crecimiento adecuado y mejora el desarrollo cognitivo, reduce el riesgo de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas. Una dieta equilibrada protege contra la malnutrición y contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y ciertos tipos de cáncer. En los últimos años, los cambios culturales y de estilo de vida han alterado los patrones de alimentación.
El niño precisa ir adquiriendo hitos que le permitan modificar la alimentación basada en líquidos para ingerir sólidos. En este periodo, el crecimiento es muy rápido: el peso al nacimiento se duplica entre los 4 y 6 meses, se triplica al año y se cuadriplica a los dos años. La talla aumenta 2 cm por mes durante el primer año y entre 10-12 cm el segundo año. Desde los 6 meses, aumenta la masa grasa con relación al conjunto corporal, condicionada por una mayor ingesta (pasa de 20 a 200 ml de capacidad gástrica en pocos meses).
Requerimientos Nutricionales
- Lípidos: el aporte disminuye hasta el 35-40 % del valor calórico total (VCT) al año de vida. Se prioriza el consumo de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LC-PUFA), como el ácido docosahexaenoico y el linoleico, esenciales para el adecuado neurodesarrollo, procedentes de aceites vegetales y pescado, o el araquidónico, procedente de la carne roja, así como insaturadas o monoinsaturadas.
- Proteína: carne, pescado y huevo, la medida de la palma de la mano.
- Azúcares: no están recomendados a ninguna edad.
En torno a los 5-6 meses, comienza la sedestación y la desaparición progresiva del reflejo de extrusión. La desaparición de este reflejo y la aparición del primer reflejo de masticación permiten el inicio de la alimentación complementaria cuando el niño reconoce ya la cuchara y abre la boca al aproximarse a ella. Cuando se sienta, ya es capaz de pasarse alimentos de una mano a otra y manejar purés de mayor consistencia. El inicio del gateo se acompaña de la introducción de mayor variedad alimentaria.
El niño tiene predilección innata por los sabores dulces, con mayor densidad energética y proteica, y rechaza aquellos ácidos y amargos, relacionados con lo potencialmente tóxico presente en la naturaleza. Intraútero, el niño está expuesto a sabores a través de la barrera placentaria.
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Alimentación Complementaria (AC)
Uno de los objetivos de la alimentación complementaria (AC) es fomentar una relación sana del niño con la comida y es crucial, por ello, el marco afectivo en que se desarrolla: los padres deciden qué alimentos y de qué manera los va a recibir el lactante, potenciando su capacidad para autorregularse, su desarrollo cognitivo y social, la futura autonomía alimentaria y unos hábitos nutricionales saludables. Ofrecer alimentos como consuelo está relacionado con un mayor riesgo de sobrepeso por la asociación de la oralidad con la gestión emocional.
De igual manera, coaccionar, restringir cantidades, forzar o premiar a un niño para que coma interfiere con los mecanismos innatos de regulación del hambre y la saciedad e influye en su capacidad de percepción. Esta conducta, mantenida en el tiempo, se relaciona con mayor riesgo de sobrepeso y obesidad, por la menor capacidad de regulación de la saciedad, comportamientos aversivos a determinadas comidas, favoreciendo una alimentación poco variada y, además, potencia en los padres la sensación de que el niño es “mal comedor”.
Lactancia Materna: La Mejor Opción
La lactancia materna es la mejor forma de alimentación en las primeras etapas de la vida. El amamantamiento exclusivo los primeros seis meses, complementado de forma gradual con otros alimentos, y el mantenimiento hasta los 2 años de vida o hasta que la madre y el hijo quieran, aporta nutrientes, anticuerpos y sustancias que favorecen el desarrollo inmunológico del lactante.
Los cuidados para el mantenimiento de la lactancia materna deben empezar antes del nacimiento, aportando información sobre los beneficios de la lactancia, las técnicas correctas para amamantar, detectar posibles complicaciones de manera precoz y reconocer contraindicaciones reales para lactar. El seguimiento incluye la valoración del estado del bebé y de la toma del pecho, el bienestar de la madre y de la familia. Es importante establecer la primera cita en las 48 a 72 horas tras el alta hospitalaria. De esta manera, se detectan problemas con la lactancia y se previenen situaciones, como deshidratación, abandono de la lactancia o problemas con el pecho, que pueden ser resueltos con una intervención temprana.
- Realiza, al menos, 8 tomas sin ayuno.
Patrones de Crecimiento de la OMS
Las mediciones de peso y longitud se registran en tablas de crecimiento. Para disponer de un patrón de crecimiento en lactantes amamantados, en el año 2006 la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó los patrones de crecimiento infantil, elaborados con una muestra de bebés amamantados de 6 países diferentes.
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Hay que tener en cuenta que las curvas de crecimiento no son la representación exacta del crecimiento real de los niños. Los bebés suelen fluctuar dentro de distintos percentiles, así que una bajada o un aumento es normal en la mayoría de las situaciones. Tampoco tiene que ver el percentil de nacimiento con la evolución posterior, que puede variar. Al valorar el percentil de peso se debe tener en cuenta la longitud y su consonancia. Un 3 % de niños sanos están por debajo del percentil 3.
Alimentación Complementaria: Alimentos Recomendados
La alimentación se ofrece en pequeñas cantidades, mientras la lactancia sigue siendo parte fundamental de la dieta. La AC aporta un 20-30% del VCT entre los 6-8 meses, aumentando progresivamente hasta el 50-55% entre los 12 y 23 meses.
- Carnes: rica en hierro, zinc y ácido araquidónico, se introduce desde el inicio, como puré, hasta que sean capaces de manejar otras texturas.
- Frutas y verduras: ricas en vitaminas, fibra, carotenoides (anaranjadas) y folatos (verde oscuras), se recomienda su consumo diario.
- Pescado: rico en ácidos grasos omega 3 y 6, hierro, zinc, yodo y fósforo.
- Legumbres: alta densidad energética y contenido proteico, aunque de menor biodisponibilidad.
- Leche de vaca: a los 12 meses, leche entera y no antes por el riesgo de sobrecarga renal y de ferropenia.
La AC puede prepararse en casa u obtenerse ya preparada, siendo más recomendable la primera. Se recomienda ir dando cada alimento poco a poco. Cada alimento precisa habilidades motoras diferentes, que se inician hacia los 4 meses para los triturados y entre los 5 y 7 meses para otras texturas.
Baby Led Weaning (BLW) y BLISS
En contraposición, el BLW y el BLISS (Baby Led Introduction to SolidS), obedeciendo a los criterios de alimentación perceptiva, ponen el foco en el comportamiento del bebé, que demuestra su hambre o saciedad, para administrar los alimentos que él tomará de manera espontánea. Precisa una sedestación estable, interés por la comida del adulto y una buena coordinación ojo-mano-boca, sin tener un límite temporal concreto, sino individualizando en cada caso.
Se utilizarán alimentos saludables en consistencia blanda para que puedan ser fácilmente aplastados por las encías (no es obligatoria la dentición) y del tamaño de un dedo adulto (finger foods) para que puedan ser sostenidos en el puño y manejados fácilmente. Es necesario informar a las familias sobre el reflejo de arcada y el riesgo de atragantamiento. En niños sanos a término y de peso adecuado al nacimiento, no se encuentran diferencias estadísticas relevantes entre el modelo tradicional y el dirigido por el bebé en cuanto al riesgo de obesidad, hipocrecimiento o atragantamiento, aunque podría sugerirse que los niños alimentados con BLW/BLISS presentan a largo plazo menor BMI y avidez por la comida.
Suplementos
- Vitamina D: desde el inicio de la lactancia hasta los 12 meses como prevención del raquitismo. La cantidad diaria recomendada es de 400 UI, tanto para los lactantes amamantados como en aquellos alimentados con fórmula artificial.
- Hierro: la lactancia materna a partir de los 5 meses no es capaz de satisfacer los requerimientos de 1 mg/kg de hierro elemental diario. La AC debe suponer un 90 % del aporte y para ello es suficiente con la inclusión de dos porciones diarias de hierro a través de alimentos proteicos o cereales fortificados.
La ingesta de azúcares, especialmente la sacarosa, es el principal factor de riesgo para la formación de placa bacteriana y caries, además de incrementar el riesgo cardiovascular.
Recomendaciones Adicionales
Entre los 6 y 23 meses los niños deben consumir una dieta variada. Es recomendable la ingesta diaria de alimentos de origen animal (carne, pescado o huevo), frutas y verduras, y el consumo frecuente de legumbres, frutos secos y semillas. Se puede organizar en 4 a 5 comidas: 20-25 % en el desayuno, 10 % a media mañana, un 20-25 % en la comida, merienda un 10 % y cena 25 %.
Cada niño precisa una cantidad de alimentos diferente y, además, el apetito es variable a lo largo de cada periodo de crecimiento. No se debe forzar a terminar una comida o distraerlo para que coma. No son recomendables los alimentos azucarados, ultraprocesados y/o con mucho contenido en grasas. Como bebida, agua y evitar los refrescos y bebidas azucaradas.
Para estructurar las comidas, se ha extendido la utilización del plato saludable. Se basa en el plato de Harvard que muestra cómo conseguir una dieta saludable y equilibrada en cuanto a proporciones y nutrientes. Es frecuente que las raciones que se ofrecen sean de un tamaño mayor que lo que el niño desea, sin tener en cuenta aspectos como la variabilidad del apetito, las diferentes necesidades a lo largo del crecimiento ni la autonomía del niño para alimentarse. La frase “no termina la comida” es habitual, tanto en familias como en escuelas infantiles. Forzarles a comer conlleva la pérdida del control de la saciedad y desarrollar obesidad.
Un recurso para calcular de forma aproximada las cantidades que dar es el método de la mano, que utiliza la mano del niño para orientar la cantidad de cada grupo de alimentos en la comida.
En las últimas décadas aumenta el consumo de alimentos ultraprocesados, ricos en sal, azúcar y grasas saturadas, en niños menores de 2 años. La OMS advierte que su consumo se asocia a desnutrición, sobrepeso y otras consecuencias adversas.
Las familias pueden acceder a información sobre la salud y alimentación de sus hijos a través del pediatra y de recursos fiables de la red. Es labor del pediatra conocer las diferencias madurativas de cada etapa del niño, sus necesidades nutricionales y cómo adecuar la alimentación en cada momento, para así asesorar a los padres en las sucesivas revisiones de salud.
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