Hambre en el Tercer Trimestre del Embarazo: Causas y Soluciones

25.10.2025

Lo que se tiende a pensar sobre las embarazadas es que siempre tienen más apetito de lo habitual, incluso, existe el famoso dicho de que durante el embarazo ‘hay que comer por dos’; sin embargo, esta afirmación dista mucho de la realidad. Son muchas las sensaciones y emociones que se experimentan a lo largo del estado de gestación y la inapetencia “es más común de lo que pensamos, y las causas pueden proceder de varios factores.

Causas Comunes de la Falta de Apetito

Los cambios hormonales, como decíamos, es el más frecuente. El aumento de la Gonadotropina Coriónica Humana (HCG) es una de las principales causas que produce la falta de apetito en las embarazadas ya que provoca nauseas y vómitos en los primeros meses de la gestación. Otra de las causas es el cambio físico.

Pérdida de Peso en el Embarazo

Existe la posibilidad, que suele ocurrir solo a un 1 - 2% de las mujeres embarazadas que, en vez de ir ganando peso durante los primeros meses del embarazo, se pierda. Es muy común durante el primer trimestre padecer nauseas y vómitos, de hecho, es uno de los síntomas asociados al embarazo más frecuentes, pero cuando estos se convierten en excesivos, da a lugar a una hiperémesis gravídica.

Siempre debe haber un especialista o varios realizando los controles pertinentes para evitar una desnutrición en ambos”, asegura. Cabe destacar como última apreciación de la nutricionista que en aquellos embarazados considerados normales, y sin patologías, “la mamá no debe preocuparse si mantiene el mismo peso en los primeros meses de gestación (si no hay una patología de por medio).

Incluso teniendo un embarazo sin nauseas no sería necesario aumentar la energía calórica.

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¿Qué Hacer Para Abrir el Apetito Durante el Embarazo?

“Aunque se tenga menos apetito, el bebé va a seguir recibiendo los nutrientes correspondientes para su crecimiento y desarrollo, por lo tanto, no hay que alarmarse. A nivel de vitaminas y minerales: no suplementar sin la supervisión de tu médico y nutricionista especialista en embarazos.

Si la embarazada se encuentra en la semana 33 de gestación, está inmersa en el tercer y último trimestre del embarazo. Por ello, su barriga tendrá ya un tamaño considerable que cada vez puede ir dificultando más realizar la rutina diaria.

El bebé sigue creciendo y, a medida que pasan las semanas, tiene un espacio más limitado en el útero. Esto hace que sus movimientos sean percibidos por la madre con intensidad. Además, es posible que el bebé ya se haya dado la vuelta y se encuentre en presentación cefálica, con la cabeza hacia la pelvis materna, preparándose para el momento de nacer.

Desarrollo del Bebé en la Semana 33

En la semana 33 de embarazo el aspecto del bebé ya es muy similar al que tendrá cuando la madre lo cargue en sus brazos y vea su carita por primera vez. Su longitud se encuentra ahora alrededor de los 43 cm y su peso es algo inferior a los 2 kg.

Al bebé aún le queda crecer y aumentar su peso hasta que llegue el momento del nacimiento, a lo que contribuye la grasa que va acumulando debajo de la piel. Esta grasa le ayudará a mantener la temperatura de su cuerpo una vez haya nacido.

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El bebé está dormido una gran parte del día y presenta fases de movimientos oculares rápidos (REM por sus siglas en inglés), por lo que podría, incluso, soñar. Sus pupilas ya reaccionan al cambio de luz si una fuente luminosa se acerca al vientre y, además, es capaz de escuchar, por ejemplo, la voz materna.

Sus pulmones están preparándose para respirar en el ambiente exterior y ya están casi listos. La mujer puede sentir, incluso desde algunas semanas atrás, cómo el bebé tiene hipo dentro de su vientre como entrenamiento para la respiración.

Por otro lado, es habitual que en la semana 33 de embarazo el bebé ya esté en presentación cefálica, lo que quiere decir que ya se ha dado la vuelta y se sitúa con la cabeza hacia abajo en preparación para el parto. Si no es así y se presenta de nalgas, con el paso de las semanas irá siendo más infrecuente que se gire, aunque aún es posible.

Lo cierto es que sus movimientos están cada vez más limitados por la falta de espacio en el útero. Sin embargo, la mujer debe notar cómo se mueve el bebé y, debido también a la falta de espacio, seguro que nota estos movimientos con gran intensidad.

Cambios y Molestias en la Madre

En esta etapa del embarazo es frecuente que la embarazada sienta dolor de espalda, sobre todo, en la parte baja (zona lumbar), pero que puede extenderse a nalgas, muslo y pierna. Se trata de un efecto de que la curvatura de la espalda haya cambiado por el embarazo, lo que puede oprimir el nervio ciático y causar, así, ciática.

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Además, el aumento de tamaño del útero puede producir en la mujer ciertas dificultades para respirar, que las digestiones sean más lentas y pesadas y un aumento en las ganas de orinar por la presión del útero sobre la vejiga.

Síntomas Comunes en la Semana 33

  • Sequedad en la piel y picores por el gran estiramiento del abdomen.
  • Ardor estomacal y reflujo.
  • Estreñimiento y posible aparición de hemorroides.
  • Hinchazón, calambres y varices en las piernas.
  • Síndrome del túnel carpiano, ya que la hinchazón hace que los nervios queden presionados y que las manos se adormezcan.
  • Ombligo hacia fuera y línea alba más pigmentada.
  • Aumento de volumen en el pecho.
  • Posible secreción de calostro.
  • Contracciones de Braxton Hicks, en la que el vientre se pone duro. Son irregulares, indoloras (aunque pueden ser molestas) y no aumentan su frecuencia ni su intensidad, a diferencia de las de parto.

A estas alturas del embarazo, es posible que la mujer ya tenga ciertas dificultades para dormir y descansar por la noche. Descansar los ratos que se pueda durante el día y utilizar varias almohadas para estar más cómoda durante la semana 33 de embarazo.

Controles y Pruebas Médicas

Entre la semana 32 y la 36 de embarazo se suele realizar el control del tercer trimestre. Este control incluye, además del habitual registro de tensión arterial y peso, una analítica de sangre, una analítica de orina y una ecografía.

El análisis de sangre permitirá, entre otras cosas, ver si la mujer tiene anemia y necesita suplementos de hierro. Además, servirá para realizar las pruebas de coagulación de cara a una posible anestesia.

Por su parte, la analítica de orina confirmará o descartará una infección urinaria y evaluará si hay proteínas en la orina (proteinuria), lo que podría ser indicativo de una complicación del embarazo llamada preeclampsia.

La ecografía servirá para evaluar el crecimiento del bebé, su posición, la cantidad de líquido amniótico y la localización y estado de la placenta.

Recomendaciones para la Semana 33

En primer lugar, es importante mencionar que en la semana 33 de embarazo sigue siendo necesario cuidar la alimentación para que esta sea saludable. Además, un adecuado aporte de fibra y una buena hidratación ayudarán a aliviar el estreñimiento y a prevenir la aparición de hemorroides.

Para reducir la acidez y el reflujo, será mejor hacer pequeñas comidas frecuentes y evitar los fritos y las comidas muy grasas o picantes.

Si han aparecido molestias en las piernas e hinchazón, el ejercicio físico y mantenerse activa será de gran ayuda para aliviarlas (siempre que no lo haya contraindicado el especialista). Además, es recomendable mantener las piernas en alto siempre que sea posible.

En caso de dolor lumbar y ciática, el ejercicio también será un buen aliado. También puede aliviar el dolor poner calor en la zona. Si es muy intenso, se deberá consultar al especialista si es posible tomar paracetamol.

Tampoco se debe olvidar el uso de una crema hidratante o aceite específico para evitar los picores y la aparición de estrías.

Finalmente, la mujer puede comenzar en esta semana a lavar la ropita del bebé y a preparar la bolsa que llevará al hospital en el momento de dar a luz.

Hambre Voraz en el Embarazo

Los cambios hormonales y físicos en el embarazo pueden provocar alteraciones en el apetito, y sentir hambre voraz puede ser habitual en muchas mujeres en el cuerpo de la mujer.

Sentir hambre voraz en el embarazo justo al acabar de comer es habitual en muchas mujeres durante la gestación. No se trata solo del deseo de satisfacer antojos por determinados alimentos sino de las ganas de comer en todo momento.

El aumento del apetito es una respuesta normal del organismo ya que las demandas energéticas y de nutrientes están aumentadas y el cuerpo necesita satisfacerlas.

Pero el sentir hambre durante todo el día o de forma muy exagerada puede conducir a malas elecciones alimentarias o ganar peso por encima de lo recomendado, lo que al final podría acarrear complicaciones en la madre y el bebé.

Cada mujer puede vivir diferentes tipos de embarazos y las sensaciones que se experimentan pueden variar a lo largo de los 9 meses. Por esto puede ser que en ocasiones aparezca hambre voraz, que no se presente en ningún momento o que vaya aumentando el apetito de forma gradual. En realidad experimentar más hambre en el embarazo es algo normal y no es nada negativo. El cuerpo se prepara para la gestación y la lactancia mientras tiene que nutrir de forma constante al futuro bebé.

En el primer trimestre el hambre puede variar dependiendo de si aparecen síntomas molestos como las náuseas y los vómitos (que podrían hacer disminuir las ganas de comer). A partir del segundo trimestre, con el constante crecimiento y desarrollo del feto, el útero y demás tejidos implicados; el hambre es más habitual. Aunque no hay que olvidar que existen otras causas no fisiológicas que lo podrían estar provocando. La fluctuación hormonal es una de ellas.

Creencias Erróneas Sobre el Hambre Voraz

A lo largo del tiempo, se ha asociado este apetito exagerado con diferentes explicaciones. Existen creencias populares que nada tienen que ver con las pruebas científicas.

Algunas se basan en el tamaño del bebé (cuanto más grande más se debería comer), en la satisfacción permanente de antojos para evitar consecuencias en el feto o la creencia habitual que durante el embarazo la mujer tiene que comer por dos.

Pero desde hace algunos años se conoce que todas estas convicciones no tienen base real con lo que muchas mujeres se informan bien sobre la la dieta, la ganancia de peso adecuada y cómo controlar los excesos en caso de padecer hambre voraz en el embarazo.

¿Es Problemático Tener Hambre Voraz?

Como hemos visto tener más hambre de lo habitual es normal en el embarazo. Que este sea desmesurado no ocurre siempre y tampoco tiene que estar presente durante los 9 meses.

Es cierto que el aumento de apetito tiene que ir acompañado con un aumento de la ingesta. Esta se suele situar entre las 350 y 450 calorías diarias de más, dependiendo del momento de la gestación y sus características (por ejemplo si existe embarazo múltiple).

La ganancia de peso final de la mujer también es variable y está muy ligada al peso de la madre antes de quedarse encinta. Por lo tanto podemos decir que el hambre voraz solo representa un problema si la mujer no puede controlarlo, acaba ganando más peso del adecuado o satisfaciéndolo con alimentos poco saludables.

Asimismo, no hay que despreciar el hecho de que tener un apetito incontrolado puede provocar malestar, desazón y preocupación en las madres.

Consejos Para Controlar el Apetito

  • Repartir las ingestas a lo largo del día en 3 comidas principales y dos tentempiés.
  • En estos momentos es bueno ingerir frutas, yogur, yogur griego, queso fresco, frutos secos o pan integral.
  • Planificar las comidas e incluso los pequeños snacks de media mañana o media tarde.

Pérdida de Apetito Durante el Embarazo

La pérdida de apetito se refiere a la disminución o la falta de ganas de comer. En la inapetencia también influyen los factores ambientales. El embarazo es otra de las situaciones que puede dar lugar a la inapetencia debido a la propia situación de gestación.

Si bien es cierto que el embarazo se asocia con una mayor apetito y los famosos antojos, no siempre ocurre así. La común afirmación de que la mujer embarazada debe comer por dos, no es del todo cierta y, de hecho, un aumento excesivo de peso no es recomendable.

Durante el embarazo y sobre todo en el transcurso del primer trimestre, se producen cambios físicos y psicológicos que pueden conllevar un amplio abanico de síntomas que, en algunas mujeres, llegan a ser muy intensos y molestos. Como hemos comentado, durante el primer trimestre suelen ser comunes las náuseas y vómitos. En la recta final del embarazo es común la saciedad precoz debido a que hay un menor espacio para la comida.

Semana 30 de Embarazo

La semana 30 de embarazo corresponde a la segunda semana del octavo mes de gestación. En este momento del embarazo, el espacio uterino para el bebé cada vez es menor y el peso del abdomen de la embarazada es demasiado alto, por lo que es habitual sentir molestias.

Únicamente quedan 10 semanas para que ocurra el parto y los movimientos del feto serán menores respecto a semanas anteriores de embarazo. La futura mamá no debe preocuparse por ello, ya que es completamente normal debido a la escasez de espacio.

¿Qué Notará la Embarazada en la Semana 30?

La semana 30 de embarazo pertenece al tercer trimestre de embarazo. Durante esta semana es normal que la embarazada se sienta decaída o cansada, especialmente si tiene problemas para poder dormir.

La sensación de torpeza también es frecuente en la futura mamá. Eso es debido a que la embarazada carga con más peso y volumen, por lo que a veces cuesta calcular las distancias, sumado a la pérdida de equilibrio que conlleva el aumento de peso.

Normalmente, la embarazada va ganando unos 450 gramos a la semana desde la semana 20 a semana 30 de gestación. A partir de este momento, la mujer irá aumentando unos 335 gramos aproximadamente por semana hasta el final del embarazo.

Síntomas en la Madre a las 30 Semanas

Las caderas y la pelvis de la embarazada a las 30 semanas se expanden. Su cuerpo se adapta para dejar más espacio y permitir que el bebé siga creciendo. Cuando la mujer se encuentre sentada, es posible que sufra molestias en la zona del diafragma y las costillas debidas a las pataditas del bebé.

A continuación, se enumeran los síntomas más habituales que aparecen en la semana 30 de embarazo:

  • Picor provocado por el estiramiento y la sequedad de la piel.
  • Diarrea, aunque este síntoma puede aparece a cualquier semana de embarazo.
  • Falta de aire como consecuencia del crecimiento uterino, ocasionando una presión del estómago y el diafragma hacia los pulmones.
  • Hinchazón de las manos, tobillos, piernas y pies.
  • Retención de líquidos.
  • Ardor estomacal y digestiones pesadas.

Además de estos síntomas, las paredes uterinas y los huesos pélvicos adquieren más flexibilidad gracias a la acción de la relaxina. Esto es fundamental para que el bebé pueda descender en el momento del alumbramiento.

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