Hijos de Ramón Rubal: Una Saga Gallega en el Sector de la Madera
Galicia destaca como una potencia productora en el sector primario, abarcando desde la producción lechera hasta la forestal. Sin embargo, tradicionalmente, uno de los desafíos de la comunidad ha sido la falta de valor añadido en estas producciones. En los últimos años, se han observado avances graduales en el ámbito de la transformación, aunque aún no son suficientes para aprovechar al máximo el potencial de las ganaderías y los montes gallegos.
En este contexto, la empresa Hijos de Ramón Rubal, ubicada en Alfoz, se erige como un ejemplo de innovación y adaptación en el sector maderero. Con un aserradero e infraestructura para el aprovechamiento forestal, esta empresa ha demostrado que es posible desafiar mitos, como la creencia de que la madera de pino no es adecuada para la construcción estructural.
Orígenes y Trayectoria
Alberto y Jorge, la cuarta generación de una saga vinculada al sector de la madera en la comarca de A Mariña, son quienes actualmente dirigen la empresa. La historia de Hijos de Ramón Rubal se remonta al año 1936, cuando Ramón Rubal, un ebanista que había heredado el oficio de su padre, decidió montar un aserradero.
Con más de 75 años de historia, Hijos de Ramón Rubal es la empresa más antigua del municipio de Alfoz, dando empleo a veintidós trabajadores. Los tres grupos de la corporación alfocense están de acuerdo con conceder la medalla del Concello a la empresa Hijos de Ramón Rubal S.L.
Innovación y Modernización
Alberto y Jorge heredaron el espíritu emprendedor de su abuelo, innovando y modernizando las instalaciones año tras año con nuevas reformas y adquisiciones de maquinaria. Estas mejoras continuas se suman a las realizadas en los últimos años, como la nueva línea de serrado instalada en 2017 y la canteadora montada el año pasado, junto con una desdobladora y un apilador de tablas.
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«Todos los años hacemos inversiones en mejorar y modernizar las instalaciones, el año pasado fueron inversiones muy fuertes y este año algo menos.
Adaptación al Mercado y Diversificación de Productos
Una de las características que destacan en esta empresa de Alfoz es su capacidad de adaptarse a las distintas necesidades de sus clientes gracias a su capacidad tecnológica. «Hoy fabricamos sobre pedido, no tenemos almacenado demasiado.
En tres o cuatro días, que es el tiempo que se necesita en el secadero, podemos fabricar y servir a medida adaptándonos a las demandas concretas de los clientes.
Además de pontones y tablas de distintos anchos y medidas, que es en lo que están especializados, también producen astillas, serrín y corteza. «Son subproductos que también aprovechamos», cuentan.
El aserradero procesa diariamente unas 200 toneladas de rolla de pino que proceden tanto de los montes que cortan ellos directamente como de otros maderistas tanto de la provincia de Lugo como de Asturias.
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Impacto Económico y Laboral
Hijos de Ramón Rubal finalizó el año 2019 con una facturación de 5,5 millones de euros sumando las dos divisiones de la empresa, el aserradero y la empresa de explotación forestal. «Aumentamos la facturación al aumentar la segunda transformación en varios procesos y eso ha hecho que nuestra facturación casi se doblara en los últimos años gracias a ese valor a mayores que le damos a la madera.
«Tenemos aún capacidad para seguir creciendo, tanto en primera como en segunda transformación.
El sector forestal es uno de los polos fundamentales de creación de puestos de trabajo en la comarca de A Mariña gracias a empresas como Hijos de Ramón Rubal, que cuenta con una plantilla de trabajadores de 25 empleados.
Pero su impacto laboral es mucho mayor al empleo directo creado. «Tenemos todo el transporte subcontratado y cada día salen de aquí varios camiones de tabla, astilla y corteza y otros tantos de eucalipto, puntal de pino, etc.
La nueva línea de serrado instalada hace tres años permitió a esta empresa de Alfoz ganar en producción y capacidad de respuesta, pudiendo así acceder a nuevos mercados.
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Los productos elaborados en San Pedro de Mor viajan a distintas partes del mundo. «Cuidamos mucho a nuestros clientes, tanto nacionales como extranjeros, eso nos hace seguir trabajando en tiempos difíciles como los que se vivieron a raíz del coronavirus», explica Jorge.
Esta estrategia les permitió amortiguar mejor el shock provocado por el confinamiento de esta primavera y mantener su actividad como industria de un sector declarado esencial.
Compromiso con la Sostenibilidad
La salud y seguridad de sus trabajadores, al igual que el cuidado del medio ambiente, son señales de identidad de la empresa que Alberto y Jorge dirigen. Hoy sobre los techos del aserradero y los distintos almacenes Hijos de Ramón Rubal tiene instalados 120 Kw de placas solares y cuentan también con una caldera de biomasa que produce calor para los cuatro secaderos de las instalaciones, una forma de ahorrar energía y abaratar costes con la utilización de fuentes renovables.
Madera Estructural y Proyectos Emblemáticos
Hijos de Ramón Rubal será la encargada de suministrar los 430 metros cúbicos de madera necesarios para fabricar el tablero que se empleará en la construcción del edificio Impulso Verde en la ciudad de Lugo. Hijos de Ramón Rubal completó a finales de 2020 el proceso para obtener la certificación para fabricación de madera estructural, convirtiéndose de este modo en el primer aserradero gallego que la tiene.
Las obras del inmueble, que se levantará en la zona de A Garaballa, en el marco del proyecto LIFE Lugo+Biodinámico, han sido adjudicadas por 1,5 millones de euros a la empresa EGOIN S.A. y cuentan con un plazo máximo de ejecución de 15 meses.
De uso público y con actividad permanente, Impulso Verde albergará servicios municipales, además de un coworking para empresas relacionadas con el medio ambiente y el cambio climático.
En el proyecto del barrio ecológico se incluye la generación de energías renovables para obtener un sistema neutro en carbono con el que se alcance la autosuficiencia a nivel del consumo.
El futuro barrio multiecológico se desarrollará en la zona de A Garaballa, y tendrá la madera como elemento estructural para la construcción de viviendas.
El barrio contempla la creación de 1.200 viviendas y espacios verdes. El 45% de estas viviendas serán públicas.
La madera gallega de coníferas comienza a tener demanda para nuevos usos en la construcción, tanto para elementos estructurales (forjados, muros de carga, cubiertas, tabiques, etc.) como para fachadas y revestimientos exteriores.
«Queremos que se empiece a trabajar con madera de aquí, ese es el objetivo que perseguimos, poder reemplazar la madera que llega del norte o del este de Europa para estos usos por madera producida en los montes gallegos y serrada y transformada en aserraderos gallegos.
“Tenemos que tratar de darle la vuelta a la situación.
Es obligatorio que la madera estructural cuente con marcado CE específico en el que se mide su nivel de resistencia, elasticidad y densidad.
Para piezas de más de 7 centímetros de canto se establece una calidad y para las de menos de ese grosor se admiten más, según se establece en el Documento Básico de Seguridad Estructural de Madera (DB.SE-M), que define los valores para madera serrada, madera laminada encolada y tablero para uso estructural.
En el aserradero de Alfoz van a fabricar dos calidades, la C24 y la C18, las dos clasificaciones más habituales.
En función de una serie de características (nudos, bolsas de resina u otro tipo de singularidades) la madera va perdiendo calidad.
Eso implica que el primer paso esencial sea seleccionar bien a rolla, para que aparezcan menos rechazos.
Pero fabricar madera estructural no implica tener que abandonar el resto de actividades.
Un paso fundamental es la selección de la pieza para minimizar los porcentajes de rechazo.
«A la hora de trabajar con madera estructural hay un protocolo que cumplir y un plan de trabajo y de mantenimiento de los equipos.
La rolla que quieres para madera estructural hay que serrarla de una manera diferente para que no haya tensiones ni mermas.
Hace 15 días salió de sus instalaciones de San Pedro de Mor la primera de las partidas con la certificación C18 para entregar a un cliente, pero esperan que sea la primera de muchas.
Algunos de estos pedidos no pudieron ser atendidos porque Hijos de Ramón Rubal cuenta con una limitación de longitud.
«Podemos serrar un máximo de 3 metros de largo, pedidos mayores no podemos atender porque no coge en el aserradero, que tiene ese tope de 3 metros.
Las maderas de Galicia no dan tampoco para mucho más», aclara.
Edificio Impulso Verde: Un Icono de Sostenibilidad
El edificio Impulso Verde, ubicado en el barrio multiecológico Lugo + Biodinámico, cuya estructura está realizada de forma íntegra con madera local gallega, es el primer edificio en España en obtener la certificación FSC de proyectos que garantiza que toda la madera empleada procede de bosques gestionados de forma responsable y fuentes controladas.
“Garantizar la procedencia responsable de los materiales forestales utilizados en la construcción es un requisito necesario para asegurar la disponibilidad de los recursos a largo plazo.
El Edificio Impulso Verde representa un icono de urbanismo sostenible, pues en su concepción se ha utilizado la madera como principal material constructivo y se han aplicado estrategias de muy diferente índole para lograr el máximo ahorro energético, como la distribución programática en función de la orientación, el aprovechamiento de la iluminación natural, la inserción de espacios activos de regulación térmica o el empleo de un sistema de gestión y control centralizado que permite reducir los consumos de los diferentes sistemas y equipos.
Y además el edificio emplea energías renovables, fotovoltaica y biomasa local, e incorpora un sistema de recuperación de lluvia para utilizar en riego.
La envolvente térmica del edificio está diseñada utilizando soluciones ligeras de tipo pasivo que incluyen el empleo de elevados espesores de aislamiento y sellados para garantizar la estanqueidad al aire.
Exteriormente está recubierta por un sistema de fachada tecnológica ventilada de pizarra local, un material natural de uso tradicional en Galicia.
Con ello, se logrará un ahorro de energía del 77% respecto de un edificio de similares características y de un 54% respecto a los edificios de nueva construcción.
Además, el carbono embebido en los materiales, o emisiones de CO2 procedente de la producción de los materiales empleados es un 90% menor que las emisiones de edificios de hormigón y acero (50 t frente a 470t) y el edificio, gracias a la madera empleada, absorbe alrededor de 280 t de CO2, convirtiéndose en almacén de carbono.
“Además de las evidentes virtudes medioambientales derivadas de sus cualidades como recurso natural y renovable que permiten reducir de modo considerable la huella de carbono de la edificación, la madera brinda otras importantes ventajas como material estructural y de construcción.
Gracias a su ligereza, trabajabilidad y capacidad de integración de las herramientas digitales, permite aunar el diseño personalizado con la prefabricación de la construcción, posibilitando una puesta en obra en seco, precisa y de muy alta calidad, con una notable reducción de los plazos de ejecución y de los residuos generados”, señala Antonio J.
Impulso Verde, de más de 18 metros de altura, consta de cuatro plantas y una superficie de 682 m2.
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