Infarto de Placenta: Causas, Síntomas y Consecuencias
La placenta es un órgano temporal que las mujeres generan en el útero durante el embarazo y que sirve para administrar oxígeno y nutrientes al bebé. En ella se pueden ver indicios de posibles enfermedades que podrá sufrir ese niño en el futuro: esquizofrenia, trastorno bipolar, hipertensión, problemas cardiovasculares que acaben en un infarto, diabetes, asma o diferentes patologías metabólicas son algunas de ellas.
Causas del Óbito Fetal
Existen multitud de causas que pueden explicar la muerte del feto en el útero, aunque son difíciles de determinar. Los orígenes de la muerte fetal pueden ser maternos, fetales o relacionados con la placenta. En algunos casos, será posible prevenirlos con anterioridad y actuar a tiempo para impedir la muerte del bebé. Es muy importante que la mujer lleve un estilo de vida sano durante todo el embarazo.
Causas Fetales
Es posible que algunas alteraciones en el feto durante la gestación sean las responsables de la muerte del mismo:
- Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR): el feto no crece al ritmo adecuado y son más pequeños.
- Alteraciones genéticas y cromosómicas.
- Malformaciones congénitas.
- Alteraciones en el líquido amniótico: oligoamnios y polihidramnios.
- Embarazo múltiple: desequilibrio circulatorio en beneficio de un bebé y perjuicio del otro.
- Rotura prematura de membranas.
Causas Placentarias
Entre las causas relacionadas con la placenta, podemos nombrar las siguientes:
- Patología de cordón umbilical: circulares, nudos, torsiones y roturas.
- Desprendimiento de placenta.
- Placenta previa.
- Envejecimiento grave de la placenta.
- Vasa previa: los vasos sanguíneos fetales no están protegidos por el cordón, pueden rasgarse y provocar una hemorragia en el bebé.
Muchas de estas patologías de la placenta provocan hemorragias importantes, lo cual impide que el feto reciba suficiente oxígeno y nutrientes, lo que finalmente causa la muerte.
Lea también: Infarto en Ciudad Jara: Datos y análisis
Síntomas y Diagnóstico
Detectar la muerte fetal no es sencillo. No obstante, es importante que la madre esté atenta a cualquier tipo de señal que indique que algo no va bien en el embarazo.
Los posibles síntomas de tener un bebé muerto en el útero son los siguientes:
- Ausencia de movimientos del feto.
- Pérdidas de líquido amniótico de color marrón.
- El útero no crece.
- Desaparición de la elasticidad y firmeza de las partes fetales a la palpación.
- Dolor abdominal intenso.
- Sangrado vaginal.
En caso de experimentar estos síntomas, es muy importante acudir al ginecólogo cuanto antes y comprobar si el feto sigue con vida. A través de una ecografía abdominal, el ginecólogo confirmará si hay latido cardiaco.
Además, si la muerte fetal se ha producido hace tiempo, se examinarán detenidamente todas las estructuras fetales y la placenta para encontrar una posible causa. Es importante comprobar la superposición de las suturas craneales, engrosamiento del cuero cabelludo (halo de santo), derrame pleural y peritoneal, edema fetal, etc.
El 86% de las muertes fetales ocurren antes del parto, mientras que el 14% tiene lugar durante el mismo.
Lea también: Componentes Vitales del Desarrollo Fetal
Infartos Placentarios: Un Estudio de Caso
Los infartos placentarios representan zonas de necrosis isquémica como resultado de la interrupción del aporte sanguíneo. La mayoría son el resultado de la oclusión o reducción del calibre de los vasos uteroplacentarios maternos.
Se presenta un caso con infartos placentarios múltiples y extensos, detectados en parte mediante ecografía, en una embarazada sin hipertensión arterial ni evidencia de lupus eritematoso sistémico o de síndrome antifosfolipídico. El feto reveló crecimiento intrauterino retardado con evolución ulterior satisfactoria.
Discusión del Caso
En el caso presentado, el estudio ecográfico en el curso de la 37.ª semana reveló cambios que fueron interpretados como compatibles con infartos, los cuales fueron ratificados mediante estudio ecográfico in vitro de la placenta fijada en formol. Es conocido que la ecografía es un procedimiento que permite detectar infartos placentarios recientes con mayor facilidad que los infartos antiguos.
El estudio anatomopatológico reveló que los infartos eran múltiples, extensos y recientes y que los de mayor tamaño mostraban reblandecimiento central y eran aquellos que se correspondían con el hallazgo ecográfico. La afectación vascular con reducción de la perfusión del espacio intervellositario conocido como insuficiencia vascular uteroplacentaria materna, es en este caso el único hallazgo que permite explicar los infartos múltiples.
Se logró evidenciar cambios vasculares focales que invocamos como posible causa de la insuficiencia vascular uteroplacentaria materna.
Lea también: Guía sobre el tratamiento de restos placentarios
Desprendimiento Prematuro de Placenta
El desprendimiento prematuro de placenta es una emergencia obstétrica crítica que consiste en la separación parcial o total de la placenta del útero antes del nacimiento del bebé. Aunque ocurre aproximadamente en el 1% de los embarazos, puede ocasionar consecuencias graves e incluso mortales tanto para la madre como para el feto si no se trata adecuadamente.
Entre los síntomas más característicos destacan el sangrado vaginal intenso, el dolor abdominal repentino y persistente, así como patrones anormales en la frecuencia cardíaca fetal, presentes en cerca del 60% de los casos. Sin embargo, no siempre aparece sangrado visible, lo que puede complicar el diagnóstico temprano.
Factores de Riesgo
Las causas específicas del desprendimiento no están completamente claras, pero se han identificado factores de riesgo significativos que aumentan su probabilidad:
- Trastornos hipertensivos durante el embarazo
- Antecedentes personales de desprendimiento placentario
- Traumatismos abdominales
- Tabaquismo
- Infecciones intrauterinas
- Edad materna avanzada
- Diversas alteraciones vasculares
Consecuencias para Madre e Hijo
El desprendimiento prematuro de placenta puede ocasionar efectos graves a corto y largo plazo.
En la madre, la complicación más inmediata es la hemorragia masiva, que si no se controla oportunamente podría llevar al shock hipovolémico, poniendo en riesgo su vida. En situaciones graves y ante un sangrado imposible de controlar, podría ser necesario realizar procedimientos quirúrgicos urgentes como una histerectomía (extirpación del útero), con consecuencias físicas y emocionales significativas. Además, la hemorragia severa puede causar daños permanentes en órganos vitales como riñones e hígado.
En cuanto al feto, la principal consecuencia del desprendimiento es la falta de oxígeno o hipoxia fetal. Esta falta de oxígeno puede provocar desde sufrimiento fetal agudo hasta daños neurológicos permanentes, parto prematuro o incluso la muerte intrauterina. Aproximadamente entre el 40% y el 50% de los bebés sobrevivientes presentan algún grado de complicación asociada, que puede ir desde trastornos leves hasta discapacidades severas.
Negligencia Médica
La negligencia médica desempeña un papel crítico en la aparición o agravamiento de un desprendimiento placentario. Esto ocurre especialmente cuando el personal médico no realiza un seguimiento adecuado en embarazos considerados de alto riesgo, ignora señales claras de complicación o retrasa de forma injustificada la atención urgente necesaria ante síntomas evidentes.
Ejemplos concretos de negligencia incluyen el no monitorear adecuadamente el bienestar fetal, desatender factores de riesgo conocidos como la hipertensión gestacional o antecedentes personales, y no reaccionar oportunamente ante señales de alarma como sangrado vaginal intenso o dolor abdominal persistente.
Marco Legal y Cómo Probar la Negligencia Médica
Cuando ocurre un desprendimiento prematuro de placenta asociado a negligencia médica, la ley permite que las personas afectadas busquen justicia mediante demandas por mala praxis. Sin embargo, para que estas demandas prosperen es indispensable demostrar claramente cuatro elementos principales:
- Establecer que existía un deber legal del profesional sanitario para cuidar correctamente a la paciente.
- Probar que dicho profesional no actuó conforme a los estándares médicos aceptados, incurriendo así en una falta o incumplimiento.
- Demostrar una conexión causal directa entre la negligencia y el daño sufrido por la madre, el bebé, o ambos.
- Acreditar que hubo un daño real, verificable y significativo como consecuencia de dicha negligencia.
En el contexto del desprendimiento placentario, los casos de negligencia frecuentemente implican no detectar oportunamente síntomas claros, retrasar indebidamente la intervención médica o ignorar factores de riesgo previamente conocidos.
tags: #infarto #de #placenta #causas