El Síndrome del Emperador: Psicología Infantil y Conducta Tirana en Niños

05.12.2025

Si estás empezando a leer el título de este post es probable que se te pasen muchas cosas por la cabeza, ¿de qué va esto del síndrome del emperador con este nombre tan curioso? ¿a quién afecta? y como siempre una de las preguntas que más nos solemos hacer ¿me estará afectando a mi o alguien de mi familia?

Y es que se trata de un tema muy de actualidad aunque a algunos les pueda sonar a chino o, mejor dicho, a emperadores romanos. Aunque, ¡ojo! Porque quizás no te estés alejando tanto si lo relacionaste con una película romana. Eso sí, he de adelantarte respecto al síndrome del emperador que, lamentablemente, los estudios certifican que los números de casos con síndrome del emperador van aumentando cada día más. Y es un síntoma que no sólo lo encontramos en niños y gente joven, sino que empieza a aparecer en adultos.

Pero bueno, comencemos a meternos en materia, para ir desgranando el tema y así puedas entender más en profundidad de qué se trata.

¿Qué es el síndrome del emperador?

Utilizamos el término «Síndrome del emperador» para referirnos sobre todo a los casos en los que nos encontramos a niños, adolescentes y jóvenes, que usan su forma de ser para abusar de su entorno, en especial de su entorno más cercano, familia y sobre todo de sus progenitores.

Seguro que ya te vas situando en el tema y te vienen a la cabeza mil imágenes, de casos cercanos o de aquel programa tan famoso del cual al principio todos nos quedábamos tan sorprendidos: Programa: Hermano Mayor

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Es bastante común en estos casos que sea la madre el foco de toda la ira y del despotismo de estas personas, no quedándose sólo como víctima la madre, sino que luego irán aumentando esta conducta al resto de la familia, provocando una gran desestabilización familiar y lo que solemos llamar comúnmente «vivir en un infierno».

De una forma más técnica el síndrome del emperador es conocido como «Trastorno de oposición desafiante (TOD)»

Como consejo para documentarte y poder transmitir una ayuda a todos nuestros pacientes y lectores de nuestro blog respecto al Síndrome del Emperador, desde Consulta 21 psicólogos te recomendamos el libro: «Los hijos tiranos: El síndrome del emperador (Ariel)«. En él, tal y como nos cuenta su autor (una de las máximas autoridades en España del estudio de este comportamiento), podemos ver de una forma clara y sencilla ante qué problema nos encontramos y qué claves podemos utilizar para afrontarlas.

Características en personas que padecen el síndrome del emperador

Nos encontramos ante niños chillones, con rabietas desmesuradas, adolescentes que utilizan la violencia, tanto física como verbalmente…

¿Y por qué toman esta actitud? Pues bien, estas personas no tienen desarrollado algo tan importante como es la empatía. Recordemos que la empatía según la RAE es el «sentimiento de identificación con algo o alguien o la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos».

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El trastorno del síndrome del emperador, tal y como afirma nuestro equipo de psicólogas, es una conducta desafiante ante su entorno principalmente más cercano, haciendo sentir a su padres o familiares la pérdida absoluta de autoridad y su figura como tutores.

Es muy importante recalcar antes de seguir explicando el tema que no porque un niño tenga una rabieta o una mala contestación va a tener este tipo de trastorno o una alteración psíquica. Por esto, siempre debemos ponernos en manos de expertos en la materia, para descartar posibles casos y ver si nuestros o hijos o familiares están pasando por esta situación.

No nos olvidemos de ellos, del entorno cercano del niño o del joven; ellos viven día tras día conductas déspotas, disfuncionales, y los peores casos con graves agresiones físicas. Desde aquí queremos mostrar todo nuestro apoyo a esos padres o tutores que están pasando por esa situación, y poder ayudarles a través de este artículo para dar el primer paso y solucionar este problema, porque sí, tiene solución, y podemos y nos merecemos vivir sin el sentimiento de culpa o frustración.

Recordad que no estáis solos, que somos hay muchos profesionales especializados en estos casos dispuestos a ayudaros y a plantarle cara a la situación que tenemos delante y no dejarnos manipular, ni estar de acuerdo con lo que que ellos quieran o no quieran hacer.

Causas del síndrome del emperador

A continuación, nombraremos algunas de las causas más comunes que nos encontramos en las personas que padecen el síndrome del emperador, dividiéndolas en dos categorías:

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  • Gratificaciones al instante, centradas sobre todo en el consumismo que rodea nuestra sociedad. Por lo que estos niños lo que quieren es satisfacer sus deseos sea como sea.
  • Cuando el niño o el joven no consigue lo que quiere actuará de una forma violenta, ya sea física o verbalmente, agrediendo a sus familiares.
  • También muchos errores son nuestros, ante la desesperación se le conceden al niño privilegios totalmente inaceptables en un menor.

Causas psicosociales del síndrome del emperador

  • Resaltar también un comentario de una de las psicólogas de nuestro gabinete especializada en el tema: «una de las principales causas es el origen psicosocial en el que se desarrolla el niño en las primeras etapas de su vida. Para los niños sus padres y su entorno son siempre un modelo en el que fijarse, si nos encontramos con una familia desestructurada todo esto afectará negativamente en la calidad de vida del menor».
  • Tanto en la adolescencia como en la juventud, juegan también un papel muy importante el entorno y las personas con las que se relaciona el niño. La sociedad juega un papel fundamental que no podemos pasar por alto.
  • La sobreprotección infantil, es una conducta que suelen llevar a cabo los padres cuando no tienen tiempo para pasarlo con sus hijos, piensan que de esta forma suplicar la falta de cariño, pero lo que se consigue es perder autoridad, algo completamente necesario en este tipo de conductas.
  • Los padres tendemos a pensar, «bueno como apenas he pasado rato con él, lo consiento y le doy todo lo que me pida». De esta forma, el niño aprenderá que portándose con rabietas y de formas violentas conseguirá lo que quiere. Reforzaremos de esta forma su conducta agresiva, perdemos autoridad y nos volveremos padres permisivos y cederemos a los caprichos de nuestros hijos.
  • En este punto también tenemos que desarrollar el papel que juegan los medios de comunicación, tan extendidos hoy en día. Los niños se ven envueltos en redes sociales y en una sociedad de consumo que lo que provoca es que cada vez nos encontraremos más en consulta con casos relacionados con el síndrome del emperador.

Causas biológicas del síndrome del emperador

  • Los factores genéticos, como hemos visto en otros artículos de nuestro blog de otros problemas y trastornos, jugarán también un papel muy importante. Esto se ve reflejado en la capacidad para desarrollar la empatía.
  • Puede deberse por lo tanto a una predisposición biológica, reforzado por un modelo educativo que refuerza este tipo de conductas.
  • Es muy importante también el vínculo con sus padres y sus tutores para poder afianzar unos hábitos familiares afectivos, donde el niño a través de actividades en familias aprenda a relacionarse con los demás y llevar una conducta empática.
  • Por lo tanto, este «síndrome del niño emperador» no recae solo sobre la conciencia de los padres, sino por causas biológicas y no sólo por el comportamiento permisivo o pasivo de los padres.
  • Entre los factores biológicos nos encontramos con los peques que no saben autorregular sus emociones, les cuesta muchos saber cómo expresar sus emociones, por lo que apenas saben demostrarnos emociones como la empatía, ya comentada anteriormente o la compasión.

Síntomas del síndrome del emperador

Los síntomas del síndrome del emperador pueden ser muy variados.

Pasemos ahora a repasar algunos de los síntomas del síndrome del emperador:

  • Rabias muy recurrentes, para conseguir lo que se quiere, sobre todo delante de otras personas, en espacios públicos, para fomentar el sentimiento de culpa y de vergüenza de los padres o tutores. Fuertes ataques de ansiedad y de frustración. Es muy frecuente en ellos los sentimientos de tristeza e impotencia. Es muy típico como hemos visto en los vídeos, o en situaciones diarias en la calle, o cercanas, como un niño empieza con una pataleta, y los padres con tal de que pare se le complace con lo que quiere. De esta forma estamos reforzando su conducta y el niño está ganando en autoritarismo.
  • Son personas que no les gusta compartir sus cosas, son muy egoístas.
  • Para ellos todo lo que les rodea es suyo. Este comportamiento puede recordarte (si tienes gato seguramente también te recuerde), a ese sentido de pertenencia de que todo lo que le rodea es su reino y le pertenece a él. Pues bien, en este sentido podríamos decir que sacan su instinto felino de sentirse dueños de todo lo que hay a su alrededor.
  • Son muy exigentes, son egocéntricos y piensan que todo gira a su alrededor. Son extremadamente exagerados con el sentido de la pertenencia. Lo suyo es suyo y de nadie más y, ni siquiera, en muchas situaciones quieren que les toquen sus cosas. Es decir, ellos se sienten el centro del universo y no saben ver más allá en ese momento. Van a estar de una forma constante buscando la atención y no se conformarán con esto, mientas más se le preste más exigirán.
  • No son niños sociales. Esto lo podremos detectar en los primeros años en los que los peques empiezan a ir a la guardería, y vemos como el pequeño no sabe adaptarse al grupo o relacionarse de manera natural con otros niños.
  • Estos casos son muy frecuentes en las escuelas y en los institutos ya que tampoco saben responder a ningún tipo de autoridad, ni a las estructuras sociales.
  • Para ellos las normas no tienen ningún sentido. Esto lo vemos sobre todo en los adolescentes, no las respetan y ante la mínima imposición saltan de una forma agresiva y desmesurada.
  • Son muy manipuladores, si sus familiares los castigan o les regañan, ellos saben darle la vuelta a la situación para que sean las personas que se preocupan por ellos los que se sientan culpables. Para ellos no existe el fin de pedir y de exigir hasta que consiguen lo que quieren. Es como un bucle, una vez conseguido vuelven otra vez a la misma conducta destructiva hasta conseguir lo que desean. Continuamente están discutiendo las normas o disciplinas impuestas y no consideran a su padres o progenitores justos, todo al contrario los ven como el enemigo.
  • Suelen sentirse incómodos en muchas situaciones, ya que al sentirse frustrados por estar en un sitio que no quieren o que no han conseguido algo determinado, empiezan a aburrirse, a frustrarse y todo esto se vuelve un cóctel que explota en unas fuertes rabietas con ataque des de ira y violencia tanto física como verbal.
  • No encuentran la forma de poder solucionar todo lo que sienten, se sienten perdidos y no son capaces de encontrar los recursos necesarios o de pedir ayuda para poder solucionar estas experiencias que tanto daño les hace. Todo ello es debido a la autoestima baja con la que viven.
  • No tienen ningún tipo de empatía. Algo que afecta profundamente este «Síndrome del emperador». Así mismo no se sienten culpables ni tienen resentimiento o remordimiento por sus actos.
  • Al ser tan manipuladores y no saber o no querer reconocer sus errores, van a culpabilizar siempre a los demás para de esta forma no sentirse ellos responsables sino justificar su comportamiento en los demás.

Test para detectar el Síndrome del Emperador

Tras haber visto las causas principales y los síntomas, te estarás preguntando, ¿y cómo me puedo orientar para saber si sufro el Síndrome del Emperador o alguien de mi entorno lo padece? ¿Existen estudios al respecto?

La respuesta es sí, afortunadamente es un tema muy de actualidad y no paran de estudiarse e investigarse sobre él. Aunque hay muchos estudios, nosotros te recomendamos la “Validación de un registro observacional para la detección del Síndrome del Emperador en el aula» un test para el síndrome del emperador, publicado por José Antonio Rabadán y Ana María Giménez.

Como podemos ver, este test consta de 28 preguntas. Según los resultados obtenidos al sumar todos los valores, los especialistas pueden obtener una primera toma de contacto para saber si el niño o adolescente puede parecer este síntoma. El siguiente paso, sería ponerse en contacto con un centro especializado, como ocurre en Consulta 21, para que sea una psicóloga la que pueda emitir el juicio clínico definitivo de si se padece o no este «Síndrome del emperador».

A nuestras psicólogas de Consulta 21 especializadas en el tema, les gusta resaltar la importancia de esta herramienta para poder detectar el «Síndrome del Emperador», sobretodo en un entorno escolar. Es muy importante la figura de los profesores para poder detectar a tiempo y coordinarnos con ellos para tratar este trastorno de conducta de forma satisfactoria.

También es importante destacar que este síntoma es más difícil de detectar en las casas, ya que los progenitores se sienten avergonzados y tienden a silenciar el tema hasta que llegado el momento límite no tienen más remedio que acudir a terapia.

Sí... El caso de Albert

Albert es un niño de 8 años. En el colegio se porta bien, aunque a veces es un poco vago con las tareas que le mandan. Cuando Albert llega a casa, tira la mochila al suelo, cambia de canal para poner sus dibujos favoritos sin preguntar al resto de la familia, exige que le entreguen la merienda, si el bocadillo no es de su gusto se niega a comérselo y monta el cólera.

La madre dice que siente que se ha convertido en su esclava. Albert ya no pide, exige. Si no cedes, grita y patalea, incluso le ha llegado a agredir con patadas. Albert está fuera de control y su madre está desesperada. Nunca se pudo imaginar que su hijo que tanto cariño, afecto y atención había recibido, podría actuar de semejante manera.

¿Qué os parece este caso? ¿Consideráis que ese comportamiento es normal y comprensible en un niño de 8 años? ¿Alguna vez habéis visto algo similar en vuestro entorno?

Pequeños dictadores

El comportamiento de Albert describe el estilo del Síndrome del emperador o niño tirano, y no, no son casos que se den exclusivamente en casas de familias desestructuradas.

Son niños que gobiernan en sus casas, que la falta de limites les ha llevado a sentirse dueños de todo y de que están por encima de cualquier normal social. Estos niños presentan determinadas características como:

  • Sentido exagerado de lo que les corresponde y esperan que los que están a su alrededor se lo proporcionen.
  • Baja tolerancia a la incomodidad, especialmente si es causada por la frustración, el desengaño, el aburrimiento, o la negación de lo que han pedido; entonces, la expresan con rabietas, ataques de ira, insultos y/o violencia.
  • Presentan escasos recursos para la solución de problemas o afrontar experiencias negativas. (Como nunca han tenido inconveniente a la hora de conseguir lo que querían, no saben cómo solucionar los problemas del día a día, por lo tanto se frustran y esta frustración les lleva a montar el “numerito” típico de estos niños, puesto que no conocen otra forma de salirse con la suya.
  • Están muy centrados en sí mismos y creen que son el centro del mundo. Es lógico, es que así ha sido en casa desde hace años, ¿Por qué iba a cambiar de repente?
  • Buscan las justificaciones de sus conductas en el exterior y culpan a los demás de lo que hacen, por tanto, esperan que sean los otros quienes les solucionen sus problemas. Es decir, ellos nunca tienen la culpa de nada, siempre es por alguna otra persona o por una conspiración del universo que ha provocado que ese objeto se cayera de sus manos y se rompiera.
  • Carecen de empatía: No pueden (o no quieren) ver la manera en que sus conductas afectan a los demás.
  • Piden hasta el extremo de la exigencia. Una vez conseguido, muestran su insatisfacción y vuelven a querer más cosas.
  • Les cuesta sentir culpa o remordimiento por sus conductas. Porque para ellos es algo normal y de costumbre.
  • Discuten las normas y/o los castigos con sus padres a quienes consideran injustos, malos, etc. Pero comportarse así, les compensa ya que ante el sentimiento de culpa inducido, los padres ceden y otorgan más privilegios. Discuten las normas porque seguramente no estén correctamente establecidas.
  • Exigen atención, no sólo de sus padres, sino de todo su entorno. Y cuanta más se les da, más reclaman.
  • Les cuesta adaptarse a las demandas de las situaciones extra familiares, especialmente en la escuela, porque no responden bien a las estructuras sociales establecidas ni a las figuras de autoridad.
  • Se siente tristes, enfadados, y/o ansiosos, y suelen tener una autoestima baja, porque no se sienten seguros y bien adaptados al mundo.

¿Cómo podemos saber si nuestro hijo/a puede acabar actuando como un tirano?

Hay que estar atentos a los niños que imponen de manera sistemática su voluntad o tienen rabietas en lugares públicos o delante de toda la familia. También nos debemos fijar en el niño que siempre se sale con la suya puesto que, muchas veces, hacen girar a la familia siempre en torno a él. Debemos pensar que, si se les deja hacer lo que quieren, acabaremos en las redes del chantaje emocional.

Obviamente, estas dos cosas todos los niños lo hacen alguna vez. No es esa la cuestión, lo que debemos tener en cuenta es que sea su manera normal y sistemática de actuar, y también es importante tener en cuenta la edad. Las rabietas se consideran normales entre los 15 meses y los 3 años de edad. Esto ocurre porque el niño todavía no ha aprendido una manera más eficaz de expresar sus necesidades (por su lenguaje o su nivel de razonamiento).

Pequeño tirano

Cuesta aceptarlo, y mucho más nos cuesta reconocer en público que en casa tenemos una situación que no sabemos cómo manejar. Nuestro hijo, que hace nada era un bebé adorable parece haberse convertido en un pequeño tirano. Alguien con quien no sólo cuesta convivir, sino que nos hace andar con pies de plomo para evitar sus enfados. Alguien que nos hace sentir que estamos fracasando como padres.

Pero ¿cómo hemos llegado a este punto? No es algo que ocurra de la noche a la mañana, no nos hemos despertado un día con un niño que tiene un problema de conducta que antes no existía. Es algo que va creciendo, una situación que poco a poco nos ha ido desbordando. Empieza con pequeños caprichos, nos parece que quizás es sólo un niño consentido. Y sí, puede ser solo eso, un niño consentido, pero si no ponemos el freno a tiempo, de un simple niño caprichoso podríamos pasar a tener un adolescente agresivo.

Señales de alerta de que tenemos un pequeño tirano

Los padres nos preguntamos cuáles son las señales que nos llevan a pensar que en casa tenemos un pequeño tirano. Por poner algunos ejemplos: nuestro hijo o hija no pide las cosas por favor. Lejos de eso, exige lo que quiere; su tono de voz y su expresión facial denota Enfado al solicitar algo, por ejemplo,” hazme una trenza para ir al cole”; grita con facilidad; no es capaz de esperar, lo que quiere lo quiere ya; y se enfada si no consigue su objetivo. En su petición parece ir implícita una amenaza. De hecho, en ocasiones sí que hay incluso amenazas a los padres si no acceden a su petición, sea cual sea.

A veces, el problema es que no toleran la frustración, no saben lo que es o simplemente no quieren ni oír hablar de ella. No es agradable sentir frustración, eso lo sabemos todos, pero también debemos saber que es necesario conocerla. La frustración nos ayuda a querer mejorar, a superarnos a nosotros mismos, a ser pacientes, a empatizar con otros, etc. Toda emoción, positiva o negativa, tiene una finalidad, por lo tanto, es útil. ¿por qué no aprender de ella?

Consecuencias

Cuando el ambiente familiar está dañado por este tipo de comportamientos las consecuencias no son sólo encontrarnos con un menor indomable. Sino también el daño emocional en los padres al igual que en el niño.

Por un lado, en los padres aparece la culpa. Como si tuviéramos la obligación al hacernos padres de saber gestionar todo tipo de situaciones con nuestros hijos. Por otro lado, la Frustración y la impotencia al no poder resolver el problema. Estas emociones negativas derivan también en cansancio y sensación de Fracaso.

Pero de todas las emociones que sienten los padres, yo me centraría en la que para mí es la más peligrosa de todas, el Miedo. Aparece en el mismo instante en el que vemos que nuestro hijo es capaz de explotar de rabia si no consigue su propósito. Aparece cada vez que vemos que no ha aprendido a tolerar la frustración.

Es el miedo al sufrimiento de nuestro hijo y al sufrimiento que nos pueda producir a nosotros los padres, lo que nos lleva a darles lo que nos pidan. Ya sea esto comprarles tal cosa o tal otra, o hacerles los deberes. Lo importante parece ser aquí, el que el niño o la niña no estalle la rabia, que no se encolerice. Y por evitarle la frustración a nuestro pequeño tirano que conllevaría no salirse con la suya, lo que hacemos es ceder, darle lo que pide. O por «no dar el espectáculo en público» le damos rápidamente lo que quiere. Así salimos del paso.

De esta forma, le estamos negando el aprendizaje a través de la experiencia, no le dejamos que experimente frustración. Entonces, si no conoce lo que es la Frustración ¿cómo podemos esperar que aprenda a lidiar con ella? ¿Cómo va a manejar la frustración si no la reconoce?

Un no por respuesta

Parece sencillo, aunque realmente no lo es. A mi parecer hay dos aspectos a cuidar para poder atajar el problema de tiranía del menor.

Empecemos por lo que el sentido común nos dice que sería el primer paso, decirle NO. O lo que es lo mismo, establecer límites. Sin límites no hay educación, y esto nos lleva necesariamente a decirles que no a los hijos. Y no una vez, ni dos, muchas veces. Se frustrarán, claro, pero ya hemos hablado de que eso no es malo, así que pasemos al segundo punto:

Empatía. Debemos enseñarle a ponerse en el lugar del otro, ver la vida desde otro punto de vista. Eso es la empatía, saber ponerse en los zapatos del otro. Es una de las Habilidades Sociales más importantes. Esto, como decía no es fácil, pero es fundamental si queremos observar cambios en la conducta de nuestro hijo. Debe aprender a ver desde los ojos de otro para poder renunciar a su ego, a sus deseos.

Los niños con Empatía y que se han educado con unos límites claros, serán personas con más habilidades para resolver conflictos. Serán niños con más amigos y menos problemas. Pues en definitiva, la Empatía es la clave principal de la amistad.

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