Lactancia Materna y Ansiedad por Comer: Comprendiendo las Crisis y Mitos
Seguro que has escuchado multitud de frases relacionadas con la lactancia materna: “si le das cada vez que pide lo malcrías”, “debes interrumpir la lactancia si te quedas embarazada de nuevo”, “beber más leche hace que produzcas más leche”… Pues bien, todas estas frases son mitos.
Mitos Comunes sobre la Lactancia Materna
Otra creencia habitual es que “los sustos, disgustos o impresiones fuertes cortan la leche”.
La prolactina es la responsable de la producción de la leche materna, estimula, principalmente a través de la succión, a la glándula mamaria para que produzca leche para el recién nacido.
Por otro lado, la oxitocina o la “hormona del amor” es la responsable del reflejo de eyección y del sentimiento de apego.
Se puede segregar por estímulos emocionales, visuales o sonoros.
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Esto lo que quiere decir es que si la madre tiene un susto o disgusto, sigue teniendo la misma leche, no se corta, ni desaparece, ni deja de producirla.
Lo que pasa es que puede que no salga a través del pezón debido a que la oxitocina se ha visto inhibida.
Cuando el bebé succiona la leche saldrá más despacio y con mayor dificultad.
Además, el vínculo entre la madre y el niño hace que en ocasiones el niño perciba el estado de la madre y si ella está estresada o agobiada el bebé puede notar un cambio.
A pesar de que una situación así pueda ocurrir, no es motivo para destetar.
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Algunos consejos para superar esos momentos serían tratar de relajarse y seguir ofreciendo el pecho a demanda.
Es conveniente apartarse a un lugar tranquilo con el niño para acariciarlo, mecerlo, olerlo, susurrarle, etc.
Tenerlo en los brazos, respirar y pasar tiempo en calma con él puede ayudar a evadirnos.
De este modo la inhibición de la oxitocina será algo temporal.
Crisis de Lactancia o Brotes de Crecimiento
Durante el transcurso de la lactancia, tu bebé pasará por situaciones en las que las tomas no sean ni tan regulares ni tan tranquilas como de costumbre.
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Es lo que llamamos crisis de la lactancia.
Suelen ocurrir cuando el bebé se está desarrollando, por esto hablamos también de brotes de crecimiento, y hay una mayor demanda de leche materna.
Las crisis de lactancia son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia.
Puede que esté más inquieto, que quiera mamar continuamente, que llore más, que duerma menos, que se distraiga con cualquier ruido, que se agarre al pecho y lo estire, que lo suelte...
Nada más lejos de la realidad.
Lo que ocurre es totalmente normal.
La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo.
Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente.
Cada bebé es diferente y puede que no pase por ninguna crisis de lactancia o por varias.
Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, pues coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés.
La primera se da a los 15 o 20 días, la segunda al mes y medio, y la tercera hacia los 3 meses.
Es imprescindible conocer bien las crisis de lactancia para poder identificarlas y saber que son normales y cómo actuar.
Crisis de Lactancia de los 15-20 Días
La primera crisis llega a los 15 o 20 días.
Tu bebé ha crecido y como cualquier bebé cuando crece, necesita comer más.
Por eso, aumenta su demanda de leche materna de manera que, o bien no quiere soltar el pecho, o bien quiere mamar cada media hora.
Solo está tranquilo mamando.
Veremos que el bebé se pelea con el pecho y quiere mamar todo el rato o muy a menudo.
Como que toma mucho pecho puede que aparezcan regurgitaciones.
Esto no significa que tu leche no alimente o que se quede con hambre.
No obstante, es importante en esta crisis controlar el peso del bebé y que haya recuperado su peso al nacer, pues es un indicador de que todo está yendo correctamente.
Esta crisis suele durar 3-4 días.
La manera que tienen el bebé de aumentar esta producción es mamando.
Cuando más succione el pecho, más leche producirá.
Crisis de Lactancia de las 6-7 Semanas
La segunda crisis llega al mes y medio.
Tu bebé parece que está incómodo con tu pecho: lo agarra, lo estira, lo suelta, arquea la espalda, estira las piernas…
El sistema digestivo de tu bebé ha madurado y tu leche materna cambia para adaptarse, pero al hacerlo cambia de sabor y eso es lo que hace que algunos bebes se comporten así.
El bebé aumenta la demanda de pecho pero a la vez se enfada con el pecho, parece que lo rechace o que no quiera mamar, da tirones…
Esto se produce porque en este momento la leche hace un cambio temporal en su sabor, se vuelve más salada.
Este cambio les descoloca y por eso pueden mostrarse más inquietos al pecho.
Acostumbrarse al nuevo sabor le llevará unos 3-4 días, igual que en la primera crisis.
Esta crisis suele durar alrededor de una semana.
Crisis de Lactancia de los 3 Meses
La tercera crisis se produce a los tres meses.
Tu bebé comienza hacer tomas bastante más cortas de lo habitual, suelta el pecho con cualquier ruido o movimiento, se enfada si se lo ofreces muy a menudo...
Todo es debido a que tiene mucha más fuerza y destreza para succionar, por lo que en muy pocos minutos es capaz de vaciar el pecho.
Come más cantidad pero en menos tiempo.
Es una de las crisis de lactancia más importante y la que supone un mayor número de abandonos de la lactancia, por este motivo es tan importante conocerla muy bien.
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