Estreñimiento en el Embarazo: Causas, Alivio y Laxantes Seguros

29.11.2025

El estreñimiento en el embarazo es un problema frecuente que puede afectar hasta a un tercio de las embarazadas, en comparación con el 7% de la población general de la misma edad. Suelen describirlo como una disminución de los movimientos intestinales y del número de deposiciones, con dificultad para la evacuación. El estreñimiento puede empeorar a su vez otras patologías frecuentes durante el embarazo, como son las hemorroides.

Causas del estreñimiento en el embarazo

Durante la gestación el cuerpo de la mujer sufre numerosos cambios fisiológicos. El estreñimiento en el embarazo es uno de ellos.

Entre las causas del estreñimiento en el embarazo encontramos el aumento natural de progesterona que ocurre durante la gestación. Esta hormona ocasiona un descenso de la actividad del músculo liso del colon y un alargamiento en el tiempo de tránsito por el intestino. Conforme aumentan los niveles de estrógenos y progesterona durante el embarazo este efecto es más acusado, por lo que el estreñimiento es más frecuente durante el segundo y tercer trimestre, frente al primer trimestre y el período postparto.

Una de esas hormonas llamada progesterona podría causar alteraciones en la motilidad intestinal causando una debilidad de la fuerza propulsora de las heces.

Por otro lado, el agrandamiento del útero que va ocurriendo con el paso de los meses es también una causa frecuente del estreñimiento en embarazadas. Puede también representar un obstáculo mecánico para el tránsito intestinal normal, sobre todo durante el tercer trimestre.

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A medida que aumenta el tamaño del bebé, el tránsito intestinal de la madre se hace más complicado.

Además, a veces también se produce una disminución de la actividad física en la mujer embarazada (que salvo por indicaciones médicas, siempre es beneficioso realizar actividad física) y esto influye en el normal movimiento intestinal. Asimismo, la disminución de la actividad física que puede estar indicada en algunos embarazos, o bien, por fuerza mayor debido a las molestias propias del embarazo, influye en el normal funcionamiento y movimiento intestinal.

Los suplementos de hierro son necesarios también de forma muy habitual durante la gestación y se relacionan de forma directa con el estreñimiento.

Por último, recalcar que el estreñimiento puede ser una manifestación del hipotiroidismo, por lo que también sería conveniente descartarlo dada la implicación que tiene su correcto tratamiento durante la gestación.

Qué hacer para aliviar el estreñimiento en embarazadas

El estreñimiento afecta de forma negativa en la calidad de vida diaria de las pacientes, y es tan frecuente que representa la molestia gastrointestinal más común durante el embarazo sólo superado por las náuseas. Por ello, es importante encontrar el o los tratamientos que solucionen o alivien el estreñimiento en embarazadas, con los menores efectos secundarios posibles.

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En este contexto, cabe destacar que lo más recomendable como medida terapéutica inicial sería comenzar por realizar cambios en el estilo de vida, que comprenderían el aumento en la ingesta de líquidos, ejercicio físico y aumento de la ingesta de fibra en la dieta. Estas medidas siempre deben ser la primera opción de tratamiento.

Se deben poner en marcha medidas generales como los cambios dietéticos. Es necesario incrementar la ingesta de fibra. Se recomienda comer unos 25-35 gramos al día, algo que no es difícil de conseguir.

El ejercicio físico promueve el movimiento intestinal normal, se recomienda como mínimo un ejercicio moderado de 30 minutos al día (por ejemplo, caminar rápido). Es necesario hacer ejercicio para estimular el movimiento intestinal, se puede nadar o caminar durante 20 a 30 minutos , tres veces por semana.

Los cambios en la dieta deberían incluir una ingesta de 20-35 gr de fibra natural al día (se encuentra en las plantas, frutas, vegetales y cereales integrales). La suplementación con fibra ha demostrado incrementar la frecuencia de deposiciones y disminuir la dureza las heces ya que la fibra no es digerible, por lo que absorbe agua y aumenta el bolo fecal.

El consumo de fruta contribuye a aliviar el estreñimiento durante la gestación.

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Si no resultara efectivo lo anterior, se precisaría el uso de medidas farmacológicas, entre las que se encuentran los agentes formadores de bolo, agentes emolientes o ablandadores de heces, lubricantes, laxantes osmóticos, laxantes estimulantes, enemas y supositorios.

Aunque como hemos dicho, lo mejor siempre es optar por las opciones “naturales” a veces el estreñimiento puede persistir en el tiempo, afectando la calidad de vida y en ocasiones produciendo hemorroides.

Es importante recalcar que el empleo de medicamentos para el estreñimiento del embarazo debe siempre acompañarse de las medidas anteriores, manteniendo siempre una ingesta abundante de líquido para evitar la deshidratación que pueden producir estos fármacos. Recuerda que la prescripción y uso de estos fármacos debe ser supervisada por el médico para establecer la dosis y el tiempo necesario de tratamiento oportunos para cada paciente en particular.

Los laxantes han de utilizarse con prudencia, ya que el uso continuado puede producir dependencia.

Tipos de laxantes para embarazadas estreñidas

A continuación, procederemos a detallar los distintos tipos de laxantes para embarazadas estreñidas de los que disponemos:

Agentes formadores de bolo

Se trata de sustancias que no son absorbidas por el tracto gastrointestinal, al igual que comentábamos con la fibra; absorben agua aumentando así el bolo fecal, favoreciendo su eliminación. Dentro de este grupo encontraríamos el Psillyum, plantago ovata, metilcelulosa y el salvado. Son los más fisiológicos y no se han asociado con un mayor riesgo de malformaciones; por lo tanto, se consideran seguros para un uso prolongado durante el embarazo y suelen ser la primera línea de tratamiento cuando no se mejora con las medidas no farmacológicas antes descritas. Los más seguros para su uso en el embarazo son los laxantes formadores de masa. Como por ejemplo la maltodextrina, la goma guar o las semillas de lino. Estas fibras absorben agua y aumentan el tamaño de las heces.

Nos referimos al Plantago (varias especies: ispágula, zaragatona), la maltodextrina, las semillas de lino o la goma guar, por ejemplo. Son fibras que absorben agua y aumentan el tamaño de las heces.

¨Son compuestos que actúan como la fibra (Plantago ovata y las semillas de lino son los más usados). Se consideran seguros para un uso prolongado durante el embarazo¨, explica Natalia Hernández. Su objetivo es aumentar el volumen de las heces, lo que provoca al mismo tiempo una mayor tensión en la pared del intestino.

Sin embargo, no siempre son eficaces y sus efectos pueden tardar tiempo en percibirse, por lo que a veces no resultan útiles para el tratamiento del episodio agudo pudiendo precisar su combinación temporal con otros agentes laxantes de acción más rápida como los estimulantes. Pueden ocasionar efectos secundarios desagradables como gases, hinchazón y molestias abdominales.

Sirven para el estreñimiento crónico, no para casos agudos, ya que tardan varios días en hacer efecto (48-72 h). Como hay que tomarlos con gran cantidad de líquidos, no se recomiendan por la noche.

Ablandadores de heces/emolientes

Se trata de sustancias que estimulan la secreción neta de agua, sodio, cloruro y potasio a la luz intestinal e inhiben la absorción neta de glucosa y bicarbonato en el yeyuno. En este grupo tenemos el docusato de sodio y de calcio. Existen varios estudios donde no se han asociado con efectos adversos durante el embarazo, por lo que también se considera seguro su uso.

¨El más usado es el docusato. Ablanda las heces, pero su uso debe ser algo puntual¨, explica la experta.

Sin embargo, existe una comunicación de un caso en el que el uso materno de docusato de sodio de forma crónica durante el embarazo se asoció con hipomagnesemia sintomática en el neonato. Por ello, sería preferible no optar por este tratamiento a largo plazo durante la gestación.

Laxantes lubricantes

Son sustancias que lubrican y disminuyen la tensión superficial del contenido del intestino para que el líquido permanezca en las heces, facilitando la evacuación y con una disminución del esfuerzo defecatorio. En este grupo tenemos el aceite mineral o parafina. El aceite se absorbe de forma muy escasa en el tracto gastrointestinal por lo que no parece estar asociado con efectos adversos en el embarazo.

Son aceites que lubrican las heces para facilitar su salida. El más común es la parafina.

Existe controversia sobre si un uso prolongado reduciría la absorción de vitaminas liposolubles (por ejemplo la vitamina A, D, E y K), aunque esto parece ser un riesgo teórico más que real, pero no suelen ser la primera elección a usar durante el embarazo ya que un déficit de vitamina K puede ocasionar hipoprotrombinemia y aumentar el riesgo de hemorragia durante el parto o cesárea.

También deben usarse en casos puntuales, sobre todo la parafina, ya que, al ser una grasa, podría disminuir la absorción de vitaminas liposolubles o de otros medicamentos. Se deben evitar siempre que sea posible y dejarlos para casos severos que no respondan a otros tratamientos, ya que pueden inducir el parto prematuro.

Están contraindicados los laxantes que contienen aceite de ricino, los aceites minerales orales (parafina) y los laxantes salinos (sales de magnesia).

Laxantes osmóticos

Son sustancias hiperomolares que ocasionan una mayor recolección de agua en las heces produciendo distensión del bolo y aumento de la actividad intestinal (peristalsis) facilitando así la evacuación. Tendríamos las sales (Cloruro de sodio, cloruro de potasio), el sulfato o citrato de magnesio, la lactulosa, el sorbitol y el polietilenglicol o macrogol.

Para usarse en casos puntuales donde se quiera conseguir un efecto casi inmediato se utilizan los laxantes osmóticos.

La lactulosa y el polietilenglicol apenas son absorbidos en el tracto gastrointestinal por lo que no pasan a la circulación sistémica. Su uso no se ha asociado con efectos adversos para el embarazo; sin bien, pueden ocasionar efectos secundarios como flatulencia e hinchazón. Teóricamente, un uso prolongado de laxantes osmóticos puede conducir a desequilibrios de electrolitos, por lo que no estarían recomendados para su uso a largo plazo.

Lactulosa, por ejemplo. Lo que hacen es atraer agua hacia el interior del intestino y tardan en hacer efecto de 1 a 4 días. Las sales de magnesio son de este tipo, pero no deben usarse en embarazo.

“Estos productos atraen agua al interior del intestino. Un ejemplo serían las sales de magnesio o el bisacodilo. No deben usarse en el embarazo, ya que hay un riesgo de absorción que puede provocar, entre otras cosas, una alteración en la conducción cardiaca (palpitaciones, arritmias, falta de aire, molestia en el pecho, etc.)”.

Laxantes estimulantes

Son sustancias que actúan localmente estimulando la motilidad colónica y disminuyendo la absorción de agua del intestino grueso. Tendríamos el Bisacodilo, cáscara sagrada y sen. La absorción sistémica de bisacodilo y sen es también muy baja, por lo que no parecen estar asociados con un mayor riesgo de malformaciones. Sí están asociados con efectos secundarios desagradables como dolores abdominales tipo cólico por ese efecto estimulador directo que tienen sobre el intestino.

Su forma de actuar es provocando contracciones rítmicas en los músculos intestinales. Pertenecen a este grupo la sen (Cassia angustifolia), bisacodilo, frángula, aceite de ricino o aloe.

Es frecuente oír en la farmacia: «Estoy embarazada y no quiero tomar medicamentos. Mejor el aloe vera que, como es natural, no hace daño». Algunos componentes del aloe (Aloe vera, A. barbadensis) han demostrado, en ratas, tener un potencial oxitócico, es decir, pueden producir contracciones uterinas, con el consiguiente riesgo de parto prematuro y aborto. Por tanto, ni es seguro ni recomendable utilizarlo durante el embarazo.

Funcionan de forma rápida y dosis dependiente para el episodio agudo, promoviendo la defecación de 6 a 8 horas tras su ingestión. Al igual que los laxantes osmóticos, un uso prolongado puede conducir a desequilibrios de electrolitos, por lo que sería recomendable evitar un uso a largo plazo o en dosis elevadas. Se debe reservar como tratamiento de dosis única en embarazadas con estreñimiento temporal.

Enemas y supositorios

Son preparaciones de los laxantes vistos anteriormente preparados para su administración rectal. Suelen pautarse cuando fallan las formas orales buscando un alivio rápido a corto plazo debido a su actividad a nivel local. Pueden provocar irritación rectal y disconfort.

Los enemas y microenemas o los supositorios de glicerina por ejemplo, parecen ser seguros en el embarazo y hacen efecto rápidamente.

Los más usados son los de bisacodilo y los de glicerina, que actúan por contacto directo en la mucosa rectal una vez disuelto el supositorio. Bisacodilo estimula la motilidad como hemos comentado previamente, su pico de acción en supositorio ocurre entre los 20 minutos y 3 horas tras aplicarlo, así que es útil para aliviar el estreñimiento de forma rápida. Además son útiles si la embarazada no puede tomar comprimidos (por vómitos por ejemplo). La glicerina es osmótica, actúa estimulando la mucosa intestinal y aumenta el agua en las heces, haciendo más fácil el paso de las mismas. Los enemas salinos también tiene propiedades osmóticas semejantes a la glicerina y pueden causar molestias abdominales y distensión rectal.

Tabla resumen de laxantes y su uso en el embarazo

Tipo de Laxante Ejemplos Seguridad en el Embarazo Consideraciones
Agentes formadores de bolo Psyllium, Plantago ovata, Metilcelulosa, Salvado, Maltodextrina, Goma guar, Semillas de lino Generalmente seguros para uso prolongado Pueden causar gases e hinchazón. Requieren alta ingesta de líquidos.
Ablandadores de heces/Emolientes Docusato de sodio/calcio Generalmente seguros para uso puntual Evitar uso crónico por riesgo de hipomagnesemia neonatal.
Laxantes lubricantes Aceite mineral (Parafina) Uso limitado, solo bajo supervisión médica Posible reducción de absorción de vitaminas liposolubles.
Laxantes osmóticos Lactulosa, Polietilenglicol (Macrogol) Generalmente seguros para uso ocasional Posibles flatulencias e hinchazón. Evitar uso prolongado por desequilibrios electrolíticos. Sales de Magnesio contraindicadas.
Laxantes estimulantes Bisacodilo, Sen (Senna) Uso ocasional, solo bajo supervisión médica Cólicos abdominales. Desequilibrios electrolíticos con uso prolongado.
Enemas y Supositorios Bisacodilo, Glicerina Generalmente seguros para alivio rápido Posible irritación rectal.

El estreñimiento durante el embarazo es un proceso que tiene muchas causas. Puede estar relacionado con un aumento del tránsito a lo largo tanto del intestino delgado como del grueso, lo que provoca un aumento en la absorción de los fluidos y electrolitos.

Después de las náuseas, el estreñimiento es el segundo síntoma más habitual durante el embarazo. Los cambios hormonales son la principal causa de que el intestino de la mujer embarazada funcione más lento de lo habitual. “Con el embarazo aumenta la progesterona, que provoca que los músculos de las paredes intestinales se debiliten. A la vez, disminuyen los niveles de motilina, una hormona encargada de estimular el movimiento del estómago y del intestino. Hay otros factores que también influyen, como los cambios en el estilo de vida, que abarcan desde un mayor sedentarismo a modificaciones de la dieta e, incluso, la ingesta de medicamentos. Cuando ya está más avanzado el embarazo, en el último trimestre, el mayor tamaño del bebé hace que el útero aumente a su vez de tamaño para alojarlo.

Avanza la gestación y con ella el incremento de las hormonas del embarazo. Los efectos que estas causan en la disminución de la movilidad intestinal ya comienzan a hacer efecto. Por ello, como destaca la dietista-nutricionista, ¨es fundamental la actividad física diaria. En la última etapa el útero se ha distendido tanto que comprime a nivel intestinal. "Además se produce un aumento de la hormona aldosterona, que aumenta la absorción de líquidos y electrolitos del intestino dificultando más aún el tránsito intestinal", señala la experta. Es el trimestre más proclive al estreñimiento y el tratamiento es el mismo: beber líquidos, reajustar la dieta con alimentos ricos en fibra, según la tolerancia digestiva (aumentar el consumo de algunos alimentos ricos en fibra y que sean bien tolerados) y realizar actividad física.

Si tienes este problema de estreñimiento en tu embarazo y estarías más segura si un especialista evaluara tu caso, no dudes en contar con nuestros profesionales expertos en Nutrición en el Embarazo para encontrar una solución. Se estima que un porcentaje elevado de mujeres (del 11 al 38%) padecen estreñimiento durante el embarazo. Esta dolencia no siempre se trata adecuadamente, sobre todo si se opta por remedios ”naturales” que, en ocasiones, pueden ser perjudiciales para el transcurso de la gestación.

El estreñimiento, pese a su prevalencia, no es peligroso. Solamente, según datos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, un 10% de los casos de estreñimientos en gestantes requieren un tratamiento más serio (casos de desgarros, hemorroides…). Las hemorroides son ya de por sí comunes en el embarazo, pero el estreñimiento las complica creando más dolor, picor y, en ocasiones, la expulsión de algo de sangre en las heces, que puede asustar. Siempre será en pequeñas cantidades y de manera superficial.

¿El estreñimiento en el embarazo puede causar un aborto? ¿Es malo apretar durante el embarazo? ¿Este estreñimiento afectará a mi bebé? Son algunas de las preguntas que las futuras mamás plantean en la consulta de tocología. Como explica la dietista-nutricionista Natalia Hernández, “no hay datos que asocien el estreñimiento con el riesgo aumentado de aborto. Por la tranquilidad de la madre y la salud del feto, ante cualquier duda, contratiempo y situación anómala hay que acudir al especialista para encontrar la mejor solución para tratarlo.

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