Lunares en la Cabeza de Bebés: Causas, Tipos y Cuándo Preocuparse
Los lunares, también conocidos como nevos o nevus melanocíticos, son lesiones cutáneas comunes que pueden aparecer en la piel de las personas de todas las edades, incluyendo a los bebés. Los dermatólogos denominamos a un lunares nevus melanocítico. Existen distintos tipos de lunar o nevus melanocítico.
Aunque en la mayoría de los casos los lunares son inofensivos, es importante entender sus causas, tipos y cuándo debes preocuparte si tu bebé desarrolla uno. Por esto, aquí te detallamos todo lo que debes saber al respecto.
¿Por qué se desarrollan los lunares en los bebés?
Los lunares en los lactantes se generan debido a un crecimiento anormal de las células pigmentarias en la piel, conocidas como melanocitos. Cuando esto sucede, aparecen lo que comúnmente conocemos como lunares. Los nevus melanocíticos se conocen coloquialmente como lunares.
La mayoría de los lunares en los bebés son congénitos, lo que significa que están presentes desde el nacimiento o se desarrollan poco después. Pueden aparecer desde el nacimiento o en el primer año de vida. La causa de por qué algunos bebés desarrollan lunares mientras que otros no, está en gran medida relacionada con factores genéticos, según indican los expertos del Hospital Infantil de Cincinnati.
Existe una gran predisposición genética o heredabilidad, siendo habitual que las personas con nevus tengan progenitores con similar cantidad, localización y tipo de nevus.
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Además de los factores hereditarios, la exposición solar durante la infancia temprana también puede aumentar el riesgo de desarrollar lunares en el futuro. Por otro lado, la exposición solar favorece la aparición de nuevos lunares, así como cambios en los ya existentes.
Tipos de lunares en recién nacidos
Existen varios tipos de lunares que pueden aparecer en la piel de un bebé:
- Nevus congénito: Están presentes desde el nacimiento y pueden variar en tamaño y color. Son aquellos nevus que ya están presentes al nacimiento o aparecen a los pocos meses después.
- Nevus intradérmico: Tienden a ser elevados y de color carne o marrón claro.
- Nevus piloso: Estos lunares tienen pelos que crecen sobre ellos.
- Nevus azul o verde: Son más raros y suelen ser de color verde o azul. A menudo, se encuentran en la cabeza y el cuello de los bebés.
La mayoría de lunares en bebés suelen ser de color marrón aunque también pueden presentar tonalidades rosa, rojos e incluso negros. En ocasiones pueden llegar a presentar abultamientos, pelo o rugosidades.
¿Cuándo debo preocuparme por los lunares en los bebés?
La mayoría de los nevos en los lactantes son inofensivos y no requieren tratamiento. Sin embargo, es importante estar atento a ciertos signos que podrían indicar un problema más serio: La asimetría, aumento de tamaño, bordes irregulares y tonos no uniformes son características que pueden indicar complicaciones en dichos lunares. Síntomas como picor, enrojecimiento o dolor también pueden llegar a ser señales de lunares malignos.
Es recomendable acudir al dermatólogo o pediatra para evaluar dichas manchas y hacer un seguimiento de su evolución a la vez que el niño crece ya que existen estudios científicos que describen que este tipo de lunares de aparición temprana tienen una estadística mayor de transformarse en melanoma maligno en función de la ubicación del lunar y su tamaño.
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Los lunares suelen aumentar de tamaño a medida que la persona va creciendo por lo que es fundamental llevar un control y evolución junto a dermatólogos pediátricos de una manera periódica.
El control anual de lunares
También, es importante tener en cuenta que los nevos tienden a aumentar de tamaño a medida que la persona crece, por lo tanto, es esencial realizar un control periódico. De acuerdo con la American Osteopathic College of Dermatology, lo ideal es programar una consulta anual con el dermatólogo para que este pueda examinar cada mancha pigmentaria de manera profesional y detallada.
Por lo general tiene en cuenta el tipo de piel del niño, la cantidad y tipo de nevus que tiene, el momento de aparición y los antecedentes familiares, tanto de lunares como de cáncer de piel. También influirá el tipo de exposición solar que haya recibido o esté recibiendo el niño y la capacidad de la familia para poder valorar cambios significativos en los lunares. Estos cambios serán explicados por el especialista, pero ante cualquier cambio significativo, deberá acudir a revisión.
Sobre todo nos basaremos en la regla del ABCD:
- Cuando un lunar muestre una Asimetría evidente.
- Cuando los Bordes del lunar sean irregulares o diferentes por zonas.
- Cuando un lunar presente varios Colores.
- Cuando haya un crecimiento importante de Diámetro.
En cualquier caso hay que saber que los nevus en los niños suelen estar más activos que en el adulto, y no siempre que veamos un cambio de los mencionados va a significar que el nevus está volviéndose peligroso.
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¿Cómo puedo ayudar yo a que los lunares de mi hijo no se vuelvan malos?
Lo primero es extremar al máximo las medidas ya conocidas de protección solar. Hay que evitar las horas de máxima radiación, proteger al niño con ropa y fotoprotectores, renovándolos con frecuencia, y sobre todo, evitar las quemaduras solares, pues son un factor de riesgo independiente de todos los demás para desarrollan cáncer de piel. Por otra parte llevaremos al niño a revisión siempre que el pediatra o el dermatólogo lo indiquen, y también siempre que detectemos en sus lunares un cambio que nos llame la atención.
Cuidados de la piel de los bebés
La Fundación del Cáncer de Piel recomienda mantener a los bebés menores de 6 meses a la sombra, evitando la exposición directa a los rayos solares. Además, el uso de sombreros con alas anchas, junto con prendas de vestir que tengan filtro solar y que cubran una buena parte del cuerpo, es otro recurso adecuado para proteger a los infantes de la radiación solar.
También es de gran importancia la elección de anteojos con filtros para los rayos ultravioleta (UV), ya que la melanina en los ojos de los bebés aún no está completamente desarrollada. Una vez que el bebé cumpla los 6 meses de edad, podrás comenzar a aplicarle protector solar. Asegúrate de elegir uno que sea de amplio espectro, resistente al agua y que ofrezca una protección mínima de SPF 50.
La prevención siempre será la mejor cura
Los lunares en bebés son comunes y, en general, inofensivos. Sin embargo, es esencial prestar atención a cualquier cambio en el lunar o cualquier signo de molestia en el bebé.
La vigilancia adecuada y las consultas regulares con el dermatólogo pueden ayudar a garantizar la salud de la piel de tu bebé y detectar cualquier problema potencial a tiempo.
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