¿Por qué mi bebé se queja? Causas y soluciones
Es común que los bebés se quejen, giman o se retuerzan mientras duermen, lo cual puede generar preocupación en los padres. En la mayoría de los casos, esto es parte del desarrollo natural y no es motivo de alarma.
Causas comunes de las quejas en bebés
Existen diversas razones por las cuales un bebé puede quejarse, tanto durante el día como durante la noche:
Problemas digestivos
En los primeros meses de vida, es muy común que los bebés traguen aire cuando comen, ya que no controlan la técnica de succión. La incomodidad que generan los gases puede ser muy intensa y, por tanto, pueden provocar el llanto del bebé. Los gases del bebé se pueden producir por diferentes motivos, y no solo por la entrada de aire durante las tomas. Los gases también pueden producirse por un llanto excesivo, por intolerancias o por problemas digestivos que el bebé presente.
- Gases estomacales: Se producen cuando entra aire durante las tomas o en los períodos de llanto severo. Por norma general, este tipo de gases se alivian eructando.
- Gases intestinales: Se originan normalmente por tener una flora intestinal que produce muchos gases, aunque también puede producirse por condiciones digestivas como, por ejemplo, las intolerancias.
Eso sí, no debemos confundir gases con cólicos, ya que estos últimos son más dolorosos y molestos que los gases. Comúnmente se define como un llanto incontrolable, paroxístico, sin causa identificable, más frecuente a últimas horas de la tarde, en un lactante sano entre las dos semanas y los cuatro meses de edad. Suele acompañarse de rigidez, flexión de miembros inferiores sobre el abdomen y meteorismo.
Se han barajado varias posibles causas del cólico, pero más bien se trata de un síndrome que incluye un grupo de alteraciones:
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- Alergia a las proteínas de la leche de vaca: Sólo en un reducido número de lactantes encontramos la alergia a la leche de vaca como causa del cólico.
- Meteorismo: Los lactantes durante los primeros cuatro meses de vida no absorben completamente la carga de lactosa contenida tanto en las fórmulas adaptadas como en la leche materna, y esto hace que se produzca gran cantidad de gas intestinal.
- Reflujo gastroesofágico: Hay que considerar este diagnóstico cuando pasado el cuarto mes la sintomatología empeora o no mejora.
Desarrollo y sueño
El sueño del bebé, especialmente en los primeros meses de nacido, no es profundo, ni pacífico ni tranquilo. Es impredecible, inquieto y está lleno de sonidos inusuales. Los quejidos nocturnos en bebés de 0 a 3 meses son esperables y forman parte del desarrollo. A partir de los 4 a 6 meses suelen reducirse gracias a la maduración neurológica y digestiva.
Los bebés se despiertan durante la noche principalmente porque sus ondas cerebrales cambian de ciclo a medida que pasan del sueño REM (movimiento ocular rápido) a otras etapas del sueño no REM.
Alrededor de los 8 meses, los bebés suelen hacer un cambio espectacular en su capacidad para desplazarse. Cualquier cambio en nuestra vida suele afectar a cómo dormimos. Se la conoce como crisis o regresión del sueño de los 8 meses, aunque puede que tu bebé la experimente en cualquier momento entre los 7 y los 10 meses.
Si tu peque está en edad de dormir siestas, es fundamental que las duerma. Recuerda que si tu bebé “no duerme durante el día, dormirá mejor por la noche” es un mito y no funciona así.
Es un estado al que llega el cuerpo humano cuando no ha obtenido el descanso que necesita. El hipercansancio es una respuesta natural del cuerpo: luchar contra el cansancio secretando hormonas estimulantes. Esta energía hace que el sistema entre en un estado de alerta que complica mucho entrar en un estado de somnolencia para conciliar el sueño y mantenerlo.
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Otras causas
Otras posibles causas de las quejas en bebés incluyen:
- Hambre
- Necesidad de ser tomado en brazos
- Cambios posturales
- Dentición
- Uso de chupete o biberón
- Calor o incomodidad por la ropa
- Ambiente seco
- Dificultad respiratoria (disnea)
- Problemas pulmonares
Si notas que tu bebé está molesto e incómodo tras las tomas de manera persistente, deberás acudir al pediatra para que te dé una valoración.
¿Cómo ayudar a tu bebé?
Ayudar al bebé a expulsar gases es fundamental. Eso sí, si notas que el bebé está molesto durante o después de las tomas puede que sea porque no puede expulsar los gases por sí mismo y necesita ayuda para hacerlo.
Existen diversas técnicas que pueden ayudar a aliviar las molestias del bebé:
- Aliméntalo en una postura recta: Ten en cuenta que cuanto más encogido o tumbado esté el bebé, más gases puede acumular.
- Saca el aire con cierta frecuencia: No esperes a que tu bebé termine de comer para ayudarle a expulsar los gases. Intenta hacer que expulse el aire cada pocos minutos si le das el biberón como parte de una dieta diversificada, o bien, al hacer el cambio de pecho si lo alimentas con lactancia materna, hacerlo eructar con cierta frecuencia evitará que acumule gases. Si no consigues que eructe al final de las tomas, no te preocupes, déjalo e inténtalo un poco más tarde.
- Hazle la bicicleta: Si tu bebé tiene ciertas molestias, puedes probar a hacerle la técnica de la bicicleta. Tendrás que colocar al bebé acostado boca arriba sobre una superficie plana, como el cambiador, la cama o la cuna, cogerle las piernas e ir moviéndolas con suavidad, como si estuviera pedaleando en una bicicleta.
- Masajes en la tripa: Los masajes en la tripa le ayudarán a aliviar las molestias causadas por los gases. Tendrás que darle un pequeño masaje con movimientos circulares y en el sentido de las agujas del reloj.
- Aporta calor a la zona: El calor tiene efecto analgésico, de ahí a que el dolor y las molestias por los gases se vean atenuadas. Puedes darle calor con tus propias manos o hacerlo con una toalla mojada en agua tibia.
- Evita que se ponga muy ansioso antes de comer: No esperes a que tu bebé esté muy hambriento para darle la toma. Si llora por tener hambre, es probable que trague más aire a la hora de comer por el ansia. Procura que esté calmado y tranquilo a la hora de comer.
- Comprueba la boquilla de la tetina: Comprueba bien el biberón.
Bebés de alta demanda
Algunos bebés son más inquietos y demandantes que otros. A estos bebés se les suele llamar "bebés de alta demanda". Las características más comunes de los bebés inquietos son llanto intenso, frecuente y prolongado; necesidad de mucha atención por parte de sus padres; necesidad de que les cojan en brazos y les consuelen casi constantemente (o lo contrario, que sean extremadamente sensibles al contacto físico); personalidad "exigente"; temperamento "insatisfecho"; sueño errático con siestas cortas; sobreestimulación fácil; inquietud; imprevisibilidad; y odio a la separación de mamá o papá.
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Para calmar a un bebé inquieto, trata de mantener la calma, de sintonizar con las señales de tu bebé y de responder a ellas de la manera que mejor os convenga a los dos. Pronto aprenderás a distinguir lo que le saca de quicio y a adecuar tu respuesta antes de que la situación se agrave.
La importancia del bienestar de los padres
Cuando te sientas agotada y te preguntes cómo hacer frente a un bebé inquieto, no olvides dar prioridad a tu propio bienestar. Porque criar a un bebé de alta demanda con poca energía es difícil. Si eso significa dejar al bebé en manos de tu pareja o de un cuidador para que pueda recuperar el sueño o hacer algo que te haga sentir bien, hazlo. Es posible que cuando vuelvas con tu bebé después de una pausa, te sientas mejor preparada para afrontar la situación.
Recuerda que, como ocurre con muchos de los retos de la crianza de los hijos, esta situación no durará siempre.
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