¿Por qué mi bebé se tapa los oídos con las manos? Causas y soluciones

01.11.2025

Es común observar que los bebés se tapan los oídos con las manos, y existen diversas razones para este comportamiento. Aunque en muchos casos no representa un problema grave, es importante comprender las posibles causas y saber cómo actuar.

Sensibilidad al sonido y TDAH

Algunas personas diagnosticadas con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) pueden experimentar una sobrecarga sensorial, sintiéndose fuera de lugar ante un estímulo en particular o múltiples estímulos. Además de distraernos fácilmente debido a nuestros pensamientos, la sobrecarga sensorial también puede distraernos. Algunas personas con TDAH pueden perder algo más que su capacidad de prestar atención cuando la sobrecarga sensorial se apodera de ellos, también pueden perder el control de sus emociones.

Según el análisis de datos relativos a la población de personas con TDAH, la sensibilidad auditiva no es algo que experimente todo el mundo; sin embargo, algunas personas realmente la experimentan. Muchas personas con TDAH pueden continuar con su vida cotidiana y hacer caso omiso de los sonidos fuertes que encuentran. Pero hay otras que tienen dificultades para controlar sus reacciones ante los sonidos, lo que puede desencadenar sus síntomas de TDAH.

Las personas con TDAH que reaccionan de forma extrema a los estímulos sonoros suelen tener dificultades, sobre todo cuando tienen que concentrarse o cumplir un plazo. No pueden concentrarse debido a las sensibilidades físicas que se producen dentro de sus oídos. La reacción a la sensibilidad al sonido puede ser extremadamente frustrante, no sólo para la persona con TDAH, sino también para las personas de su entorno.

Misofonía

Cuando ciertos sonidos, normalmente ordinarios que no parecen afectar a la población en general, pueden hacernos sentir emociones intensas, podemos estar experimentando "misofonía". En pocas palabras, la misofonía pertenece a una fuerte aversión a ciertos sonidos. Este "asco" puede desencadenar emociones intensas e incluso la respuesta de lucha o huida. Escuchar los bostezos ruidosos de otras personas, masticar, o incluso una respiración pesada puede provocarnos un ataque de ira o asco.

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Nuestro cerebro TDAH reacciona ante estos estímulos, y no podemos evitar que nos molesten. Las respuestas emocionales pueden hacer que arremetamos contra la persona que hace el ruido o que nos alejemos de ella. Puede afectar a nuestro rendimiento laboral y a nuestra vida social.

Los investigadores estudiaron la misofonía y descubrieron que este trastorno de salud mental puede producirse independientemente del trastorno por déficit de atención con hiperactividad. En otras palabras, esta forma de sobrecarga sensorial sonora puede darse por sí sola. Sin embargo, también existe una gran posibilidad de que la misofonía sea una comorbilidad del TDAH o parte del Trastorno del Espectro Autista.

La misofonía puede hacer que una persona sea demasiado emocional o reaccione de forma agresiva ante determinados sonidos. Tienden a evitar lugares o reuniones en los que es más probable que haya sonidos que puedan desencadenar su trastorno. Esta es una de sus estrategias para evitar la incomodidad social o los conflictos porque otras personas pueden no entender sus luchas o su estado de salud.

El problema de oír todo lo que nos rodea

Algunas personas no entienden la lucha de otras cuando se trata de gestionar sus reacciones sensoriales. El sonido que hacía al masticar, así como el acto de que abriera y cerrara la bolsa, se me hizo más molesto, hasta el punto de que me empezó a doler la cabeza y no podía seguir mirando la pantalla del ordenador. Era demasiado para mi cerebro, así que le pregunté educadamente si podía parar o hacerlo en otro sitio. Me miró con frialdad y me dijo que era demasiado sensible.

Efectos de la sobrecarga sensorial

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos del neurodesarrollo que pueden ser demasiado para manejar. Aparte de los síntomas comunes del TDAH, como la hiperactividad, la impulsividad y la falta de atención, todavía hay luchas menos conocidas que pueden afectar a nuestra salud mental. Una de esas luchas es la batalla constante con su procesamiento sensorial.

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Nuestros cinco sentidos pueden trabajar juntos para darnos información sobre el mundo que nos rodea. Pero para algunas personas con TDAH, sus sentidos pueden ser demasiado para sus cerebros. Esto puede llevar a lo que llamamos "sobrecarga sensorial". Cuando nuestro cerebro es bombardeado con demasiada información de nuestros sentidos, puede hacer que nos sintamos abrumados, ansiosos y estresados.

Crisis nerviosas

Algunos adultos con TDAH, en comparación con las personas neurotípicas, no pueden pasar tranquilamente por delante de una obra en construcción activa. El fuerte estruendo que oyen puede ser demasiado para ellos y provocar una crisis nerviosa. También tendemos a experimentar una intensa sensibilidad auditiva en un lugar abarrotado donde mucha gente habla simultáneamente o cuando hay demasiado ruido de fondo. Puede resultar difícil filtrar la información crítica y nos distraemos con facilidad.

Dolor físico

Según estudios revisados por expertos, existe la posibilidad de que las personas con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad puedan experimentar dolor a causa de los sonidos. La hiperacusia, un trastorno en la percepción del volumen, se produce cuando algunas personas con TDAH pueden sentir dolor físico a causa de los ruidos, especialmente los ruidos fuertes.

Las investigaciones sugieren que la Hiperacusia puede ser más común en niños con TDAH y a veces la sienten los afectados con Trastorno del Espectro Autista. Aparte del dolor físico, los sonidos fuertes pueden acabar predisponiéndoles a padecer discapacidades del desarrollo (trastorno por evitación), ansiedad social y dificultades de comunicación.

Ansiedad

Cuando nos asustamos demasiado por todos los síntomas del TDAH más la sensibilidad al sonido y sus efectos, puede que nos cueste encontrar nuestro terreno y nos cueste relajarnos. Podemos tener un mayor nivel de ansiedad cuando estamos en público o cuando hay demasiado ruido. Puede ser difícil concentrarse en la tarea que tenemos entre manos y podemos sentir que no controlamos nuestro entorno.

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Esto puede ser toda una lucha porque, en muchos casos, realmente no controlamos nuestro entorno. El ruido continuo de un vecino, los ladridos del perro y el llanto de un bebé pueden desencadenar nuestra ansiedad. También puede ser difícil conciliar el sueño por la noche cuando pensamos constantemente en los diferentes estímulos que estamos experimentando.

Cómo hacer más llevadero el TDAH y la sensibilidad al sonido

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y la Sobrecarga Sensorial pueden ser difíciles de manejar porque no podemos controlar nuestro entorno. Incluso si intentamos tolerar el ruido, a muchas personas con TDAH, en comparación con los neurotípicos, les puede resultar difícil hacerlo.

Hay diferentes maneras de hacer que nuestra condición sea más manejable. He aquí algunos consejos sobre cómo abordar la susceptibilidad al sonido y poner controles saludables en nuestra vida diaria:

  • Encontrar el tratamiento adecuado para tratar los síntomas del TDAH, que puede incluir opciones de tratamiento como medicación estimulante (los efectos son para mejorar la concentración), terapia cognitivo-conductual (controlar nuestras respuestas) o terapia de neurofeedback (reentrenar nuestras ondas cerebrales).
  • Cuando no podemos controlar totalmente los ruidos externos y necesitamos concentrarnos en cosas que tenemos que hacer, llevar tapones puede ayudarnos sutilmente con nuestras dificultades sonoras.
  • Exponer gradualmente nuestros cinco sentidos a diferentes estímulos puede ayudarnos a facilitarlos y acostumbrarnos a ellos con el tiempo. Para ello, podemos empezar con frecuencias de sonido más bajas e ir subiendo. Engañar a nuestro cerebro también puede ayudarnos escuchando ruido blanco u otros sonidos calmantes que nos ayuden a concentrarnos en la tarea.
  • Pasar tiempo en la naturaleza puede ser una forma excelente de resetearse y recargarse de todo el ajetreo de la vida en la ciudad. Estar en un entorno sin ruidos artificiales puede ayudarnos a sentirnos más relajados y en paz.

Aunque, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, la sobrecarga sensorial, como los estímulos sonoros, no se considera un síntoma oficial del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), a diferencia de lo que ocurre en los casos de Trastorno del Espectro Autista (TEA), puede seguir siendo un reto para nosotros en el día a día.

La conclusión es que, aunque la sensibilidad auditiva no sea un síntoma central del TDAH, sigue siendo esencial que seamos conscientes de cómo podemos manejar nuestros síntomas, especialmente cuando sentimos que todo a nuestro alrededor es demasiado ruidoso. Nuestra lucha no nos hace débiles, y no estamos solos en esto. Sigamos concienciándonos y trabajando juntos para encontrar formas de hacer nuestras vidas más llevaderas.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la sensibilidad al sonido?

La sensibilidad sonora o auditiva ocurre cuando tenemos una sensibilidad aumentada a algunos sonidos o reaccionamos fuertemente a ellos. Es una forma de sobrecarga sensorial, un síntoma asociado al TDAH.

¿Es la sensibilidad al sonido un síntoma del TDAH?

Aunque es una posible afección comórbida, la sensibilidad al sonido NO es un síntoma oficial. Aun así, algunos adultos con esta condición neurodivergente pueden relacionarla.

¿Cómo se manifiesta la sensibilidad al sonido?

La sensibilidad al sonido puede manifestarse de varias maneras, como la misofonía y la hiperacusia. La misofonía ocurre cuando sonidos comunes, como bostezar y masticar, pueden desencadenar reacciones intensas.

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