Aumento de Peso en el Tercer Trimestre del Embarazo: Causas y Recomendaciones
El embarazo es una etapa única en la vida de una mujer, llena de emociones, cambios físicos y, sobre todo, muchas dudas. Una de las más frecuentes es: ¿cuánto peso es normal ganar durante el embarazo? Desde Green Nutrition, comprendemos que este tema puede generar preocupación y queremos acompañarte con información clara, práctica y basada en evidencia científica.
¿Es Normal Aumentar de Peso Durante el Embarazo?
Sí, es completamente normal. De hecho, el aumento de peso durante el embarazo no solo es esperado, sino que es necesario para el adecuado desarrollo del bebé, la placenta y los cambios fisiológicos que se producen en el cuerpo de la madre.
Las recomendaciones sobre cuánto peso es saludable ganar varían en función del índice de masa corporal (IMC) previo al embarazo. Como mencionamos antes, depende del IMC previo.
Cambios Hormonales y Aumento de Peso
El cuerpo cambia de manera profunda durante estos nueve meses. Durante el embarazo se producen importantes modificaciones hormonales que afectan directamente al metabolismo. Por ejemplo, el aumento de la progesterona y el estrógeno favorece la acumulación de grasa como reserva energética.
Parte del peso ganado se debe a líquidos y componentes no grasos. El volumen plasmático puede aumentar hasta en un 50%, y se incrementa la masa del útero, el líquido amniótico y el volumen de los senos.
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Factores que Influyen en el Aumento de Peso
- Las náuseas, los antojos o el cansancio pueden alterar la alimentación y el nivel de ejercicio.
- Por ejemplo, si se reduce la actividad física habitual sin ajustar la ingesta energética, es fácil que el peso aumente más de lo esperado.
Recomendaciones Nutricionales
Una buena organización semanal puede marcar la diferencia. Incorporar vegetales en cada comida, priorizar cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables son pilares clave.
Es un mito muy extendido que durante el embarazo se debe “comer por dos”. En realidad, el aumento de requerimientos energéticos es moderado y se puede cubrir fácilmente con un extra de 300 a 500 kcal/día en el segundo y tercer trimestre. Lo importante no es comer más, sino comer mejor.
Antojos y Alternativas Saludables
Es normal que durante el embarazo sientas más hambre, especialmente en el segundo trimestre. Pero eso no significa que debas duplicar las porciones.
Los antojos son habituales, especialmente por alimentos dulces o salados. En lugar de prohibir, podemos ofrecer alternativas: si hay deseo de chocolate, optar por una pequeña porción de chocolate negro acompañado de fruta; si hay ganas de algo salado, recurrir a snacks caseros bajos en sodio como garbanzos al horno o palomitas sin aceite.
Si te apetece algo dulce por la tarde, en lugar de ir directamente a un pastel industrial, puedes optar por un bol de yogur natural con plátano en rodajas y un toque de canela.
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Comer cada 3-4 horas, incluir snacks nutritivos y mantener horarios regulares puede mejorar la digestión, prevenir hipoglucemias leves y evitar atracones nocturnos.
Muchas embarazadas nos cuentan que llegan a la cena con ansiedad y comen más de lo habitual. Una solución sencilla puede ser añadir una merienda a media tarde, como una infusión con un puñado de nueces y una fruta.
Importancia de la Actividad Física
La alimentación y el ejercicio son dos caras de la misma moneda. En Green Nutrition siempre animamos a nuestras pacientes a mantenerse activas durante el embarazo, salvo contraindicación médica. Lo ideal es combinar ejercicios aeróbicos suaves con movilidad y fuerza ligera.
¿Es Recomendable Hacer Dieta Durante el Embarazo?
Sí, absolutamente. No se recomienda hacer dietas hipocalóricas ni restrictivas durante el embarazo, ya que podrían comprometer la salud fetal.
El embarazo es un viaje de transformación y crecimiento. En Green Nutrition creemos que cada mujer merece sentirse informada, acompañada y empoderada.
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Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR)
El crecimiento intrauterino retardado o restringido (CIR) es un término que se utiliza para definir a un feto que es más pequeño de lo normal durante el embarazo debido a un problema con el funcionamiento de su placenta.
La causa más frecuente es un problema en la placenta, que es el tejido que transporta el oxígeno y los nutrientes de la madre al bebé. “En el crecimiento intrauterino retardado, la función placentaria está alterada”, señala la Dra.
Otras causas que también pueden causar CIR son las alteraciones genéticas, las malformaciones fetales, infecciones de la madre durante el embarazo y la tensión arterial alta o preeclampsia. También el tabaco, el alcohol y las drogas. “Los factores de riesgo maternos son el tabaquismo, y las drogas”, afirma la Dra. Sara Arnedo.
Solamente una tercera parte de los bebés que son pequeños al nacer y tienen bajo peso tienen CIR. Los dos tercios restantes son bebés más pequeños de la media normal.
En las ecografías se hacen mediciones de la cabeza (a través del diámetro biparietal), del abdomen (a través del diámetro o circunferencia abdominal) y de la pierna (midiendo la longitud del fémur).
Por tanto, la ecografía es la prueba principal para valorar el crecimiento del bebé y poder estimar su peso.“Se diagnostica con el seguimiento de la gestación, del peso materno, el control de la altura uterina y sobre todo con ecografía, estudio Doppler de arterias uterinas y de la arteria umbilical y cerebral media fetal”, explica la Dra.
Lo más frecuente es que no se tenga que adelantar el parto, ya que hay veces que, aunque el bebé sea pequeño sigue creciendo dentro del útero materno. Pero en los casos en los que el feto no está creciendo adecuadamente, se estanca su crecimiento o tiene problemas con el funcionamiento de la placenta, deberá finalizarse el parto antes de la fecha prevista.
Delgadez Extrema y Riesgos en el Embarazo
La extrema delgadez en la gestante es un factor de riesgo en el embarazo, con consecuencias tanto para la futura madre como para el bebé.
Las mujeres de bajo peso pueden estar expuestas a un riesgo mayor de sufrir parto prematuro o de tener un bebé de bajo peso al nacer e, incluso, hay estudios que lo asocian a una mayor probabilidad de aborto. Por este motivo, es importante que las mujeres sigan los controles prenatales, destinados a la prevención, diagnóstico y tratamiento de esta condición para disminuir las enfermedades causantes de la muerte materna y perinatal.
La desnutrición materna, tanto antes de concebir como durante la gestación, se asocia a un mayor riesgo para la futura madre y para el bebé: mayor tasa de prematuridad, retardo en el desarrollo y crecimiento fetal intrauterino, poco peso placentario y mayor riesgo de morbimortalidad infantil.
Como aseguran en la guía de la American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), las mujeres de bajo peso pueden estar expuestas a un riesgo mayor de tener un parto prematuro o un bebé de bajo peso al nacer.
La dieta de la madre debe aportar los nutrientes necesarios para asegurar el desarrollo del feto. Si esta no es suficiente, el especialista prescribirá suplementos. No obstante, siempre deben tomarse bajo prescripción médica, ya que está descrito que el exceso o la utilización indiscriminada de suplementos -igual que la deficiencia- no están exentos de riesgo o, como mínimo, no se conocen sus posibles efectos secundarios. Hay estudios que muestran que las vitaminas liposolubles tienen un impacto acumulativo y pueden ser peligrosas. Por poner un ejemplo: un exceso de vitamina A se asocia a alteraciones renales en niños y el consumo de grandes dosis de vitamina D, a malformaciones cardíacas del feto.
Necesidades Nutricionales Básicas en la Gestación
Las recomendaciones dietéticas durante la gestación sugieren un aumento variable de la mayoría de los nutrientes.
- Calorías: Los especialistas aconsejan un incremento de 150 kilocalorías (kcal) diarias en el primer trimestre, y 340 kcal en el segundo y tercer trimestre, por encima de las necesidades habituales de una mujer sana no embarazada. Si el peso está cercano al que se considera idóneo, no se aconseja ni la sobrealimentación ni tampoco las dietas hipocalóricas.
- Hidratos de carbono: La gestante necesita aumentar las cantidades diarias, sobre todo, en los dos últimos trimestres. Su ingesta favorece el aumento de peso, el crecimiento del feto y de tejidos maternos, como la placenta.
- Grasas: Se recomienda que no sobrepasen del 30% de la ingesta calórica total. De estas, menos del 10% deberían corresponder a grasas saturadas.
- Proteínas: Las que necesita una embarazada se cifran en 60 gramos (g) al día o, lo que es lo mismo, un aumento del 10 g/día sobre las necesidades de la no embarazada. Estos nutrientes aportan los aminoácidos necesarios para el crecimiento de las mamas y el útero, así como para el feto.
- Calcio: Es un mineral que interviene en la formación de los huesos (que se forman entre los dos y tres últimos meses) y los dientes (que empiezan alrededor de la octava semana de embarazo) del feto, y en la producción energética y celular, entre otras. Las recomendaciones se estiman en 1.200 miligramos (mg), que suponen un incremento de 400 g sobre las necesidades de la mujer no gestante. El calcio se obtiene de la leche o derivados lácteos, legumbres, frutos secos y verduras.
- Hierro: La anemia por déficit de hierro es común en la mujer embarazada. Se recomienda ingerir unos 1.000 mg diarios.
- Vitaminas: Si la dieta de la embarazada es correcta, no hace falta tomar suplementos. Las que doblan sus requerimientos son el ácido fólico y la vitamina D.
Pérdida de Apetito Durante el Embarazo
La pérdida de apetito se refiere a la disminución o la falta de ganas de comer. En la inapetencia también influyen los factores ambientales. El embarazo es otra de las situaciones que puede dar lugar a la inapetencia debido a la propia situación de gestación.
Si bien es cierto que el embarazo se asocia con una mayor apetito y los famosos antojos, no siempre ocurre así. La común afirmación de que la mujer embarazada debe comer por dos, no es del todo cierta y, de hecho, un aumento excesivo de peso no es recomendable.
Durante el embarazo y sobre todo en el transcurso del primer trimestre, se producen cambios físicos y psicológicos que pueden conllevar un amplio abanico de síntomas que, en algunas mujeres, llegan a ser muy intensos y molestos.
Como hemos comentado, durante el primer trimestre suelen ser comunes las náuseas y vómitos. En la recta final del embarazo es común la saciedad precoz debido a que hay un menor espacio para la comida.
A medida que pasan las semanas el útero va creciendo y puede empezar a comprimir la vejiga urinaria lo que producirá un aumento de las ganas de orinar. El tránsito intestinal se ralentiza lo que suele derivar en muchas ocasiones en problemas de estreñimiento.
Ya desde el principio y como consecuencia del cambio hormonal es cuando pueden aparecer cansancio, sueño, cambios en los estados de ánimo o pérdida de apetito. Son muy frecuentes las náuseas y vómitos entre la semana 8 y 14 de gestación, signos que empeoran por una mayor sensibilidad olfativa. Las náuseas se pueden combatir acortando los tiempos de ayuno, es decir, comer cada 3-4 horas pequeñas cantidades.
Algunas mujeres no presentan esta sintomatología y por el contrario se encuentran fenomenal, incluso con un mayor apetito.
Se va a producir un ensanchamiento de caderas y un cambio importante en las mamas. La retención de líquidos también puede provocar un cambio importante en el cuerpo de una embarazada. Se produce sobretodo en el tercer trimestre y la hinchazón ocurre fundamentalmente en los miembros inferiores, piernas y tobillos. Se debe a la compresión que ejerce el útero sobre los vasos sanguíneos y el sistema linfático.
Es muy importante tener la piel bien hidratada para evitar las estrías que pueden aparecer como consecuencia del aumento de volumen.
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