La Palabra de Dios para Niños: Una Guía Explicativa
Los niños son de un gran valor para Dios y hay muchos versículos sobre cómo los niños son una gran bendición. Para ayudarte a conocer el corazón de Dios por los niños, hemos recopilado una serie de versículos bíblicos sobre los niños.
El Valor de los Niños a los Ojos de Dios
«He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado.
Jesús nos llama a cuidar de los niños y no tratarlos como si fuesen insignificantes. En muchas culturas, los niños son maltratados, abandonados y dejados al margen. La Biblia contiene versículos sobre la importancia de proteger a los niños. Santiago describe la “verdadera religión” de una forma muy distinta a como lo vemos las personas: “cuidar de los huérfanos y viudas”. Dios tiene un amor especial por los más vulnerables, los que están al margen de la sociedad. Es una bendición extraordinaria, amar, servir y proteger a los más vulnerables y compartir con ellos el amor de Dios.
«Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él”.
La Importancia de Enseñar a los Niños sobre Dios
Dios quiere que los padres hablemos de Él a nuestros hijos, con el fin de que conozcan y reciban la sabiduría de Dios. Él ordenó al pueblo de Israel que contasen a los niños todo lo que había hecho por ellos. Quería que las generaciones futuras tuviesen la mayor de las herencias: ¡la sabiduría divina! Si los padres no cumplen con esta crucial tarea, la sociedad se irá deteriorando. Por este motivo hay tantos versículos bíblicos sobre enseñar a los niños.
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El Amor Maternal y el Diseño de Dios para la Familia
El amor de la madre es algo tan bonito e inexplicable. La Biblia compara el amor de una madre por su hijo con el amor de Dios por Su pueblo.
«¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?
Dios diseñó la familia y los niños son su regalo. Por este motivo, el crecimiento de cada niño está en su corazón.
«Traían a él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos, les reprendieron. Mas Jesús, llamándolos, dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.
La Biblia dice claramente que los niños son una bendición, no un problema. «Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos sería el mayor.
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«En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: “¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?” Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.
¿Sabes que has sido creado a la imagen de Dios? Cada uno de nosotros, del más pequeño al más grande, ¡tenemos un valor inmensurable! Cuando miramos a un niño hambriento o a un hombre rico, ¿los vemos con los mismos ojos que a Dios? ¿Le damos el mismo valor a ambos?
Entendiendo las Parábolas: El Fariseo y el Publicano
En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo". El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador". Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no.
En este Evangelio, Jesús nos habla de dos hombres que fueron al templo a rezar. Uno era fariseo y el otro publicano (un cobrador de impuestos). Piensa: ¿Cómo le hablas a Dios cuando rezas? ¿Alguna vez has juzgado a alguien o pensado que eras mejor?
La Biblia: La Palabra Viva de Dios
La Biblia es una colección de 66 libros. La Biblia es Palabra de Dios no importa si es la versión Reina Valera, King James o Nueva Versión Internacional.
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2 Timoteo 3:16: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.2 Pedro 1:21: porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
Salmo 119:89: Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos.Isaías 40:8: Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.Mateo 24:35: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Juan 1:1,14: En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios... Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros...Hebreos 11:3: Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
Juan 19:35: Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.1 Corintios 10:11: Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.
Juan 8:31-32: Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.Lucas 11:28: Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.Juan 15:7: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis, y os será hecho.Juan 14:1: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
Salmo 19:7: La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.Romanos 10:17: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.Josué 1:8: Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
Juan 15:3: Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.Salmo 107:20: Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.Salmo 119:165: Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo.Jeremías 15:16a: Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón.
Consejos Prácticos para Enseñar la Palabra a los Niños
Por tanto, asegúrate que los niños entienden el versículo. Explícales su significado y adapta las palabras para que ellos lo pueden comprender mejor. Y no puedo finalizar esta sección sin mencionar que la adaptación incluye no solo el cambio de palabras sino también la modificación de la longitud. ¿Queremos que los niños se lleven la Palabra de Dios a casa? Pues házselo fácil: acorta los versículos.
Queremos que los niños guarden en su corazón los dichos de Dios, ¿verdad? Pues facilitaselo a través de una actividad estimulante. Usa juegos en los que la prenda cuando alguien pierda sea repetir el versículo (y además, así no se les penaliza sacándoles del juego), o utiliza el conocido método de ir borrando las palabras hasta que son capaces de repetirlo de corrido sin necesidad de leerlo. O una manera más entretenida aún es enseñar el versículo a un muñeco o a un payaso. Éste intenta recitar el versículo y confunde alguna palabra. Entonces, los niños se lo vuelven a repetir para que lo recuerde.
Como he indicado en otras entradas, no hay que olvidar que el centro de todo programa debe ser la Palabra de Dios. Es la Biblia la que es «viva y eficaz y más cortante que espada de dos filos» (He.4:12). La fe crece por escuchar la Palabra de Dios (Ro.10:17). Nuestras palabras pueden ser muy bonitas, pero son las palabras de Dios las que tienen poder.
Además de la lección o historia bíblica que es obviamente el punto central del programa, hay otra manera de transmitir la Palabra de Dios a los niños que nos escuchan: el versículo. Tiene un lugar estratégico dentro del programa. Estás repitiendo el objetivo usando la Palabra de Dios. El primer paso es escoger un versículo que resuma bien el mensaje central del programa. Es decir, por ejemplo, si quieres enseñar sobre el perdón de Dios, no escojas un versículo que hable de la creación. Por muy bonito que sea o por mucho que te guste.
He visto algún material para niños que escoge los versículos «con calzador». La Biblia tiene más de 31.100 versículos. Así que no hay que forzar ninguno para que diga lo que quieres decir. Busca uno que lo hable claramente. Sin embargo, precisamente como hay tantos, y sobre todo, si siempre salís a la misma zona de la ciudad o si es la misma clase de niños, varía los versículos y no uses siempre el mismo cuando insistes en el mismo tema. Por eso, no te pongas delante de la Biblia solo cuando tienes que preparar una lección o una actividad.
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