Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos: Información Detallada

30.10.2025

El 2014 no ha empezado con buen pie para los vecinos de las provincias dominicanas de Independencia y Bahoruco. Para cientos de familias de la República Dominicana las crecidas del lago Enriquillo se han convertido en una tragedia imparable que anega casas y tierras de cultivo cada año. El lago Enriquillo, uno de los más grandes del Caribe, se ha llevado por delante durante este mes de enero una playa, una fuente de aguas sulfurosas, y hectáreas y hectáreas de terrenos de cultivo. Como si el agua se comiera la tierra va inundando las zonas circundantes progresivamente así como la isla Cabrito, con un rico Parque Natural y que se encuentra en el interior de este gran lago de agua salada.

Cinco años de crecidas ininterrumpidas que han supuesto un desastre sin precedentes para gran parte de la población local, muchos de ellos dedicados profesionalmente a la agricultura y a la ganadería, y que también tienen importantes ingresos generados por un turismo que parece crecer de forma inversamente proporcional a las aguas del Enriquillo. Por supuesto, este aumento en el volumen de las aguas del lago ha afectado al ecosistema de toda la región, donde el tiempo se ha vuelto mucho más húmedo y nublado.

El Misterio de las Crecidas del Lago Enriquillo

Por todos es conocido el ciclo de crecidas y regresiones de los lagos y los ríos puesto que es un fenómeno relativamente común. Pero el caso del lago Enriquillo rompe todas las estadísticas puesto que nadie en la zona recuerda un aumento de tal envergadura y no existe documentación sobre este tema. Tampoco los científicos han encontrado referentes de un lago que haya crecido de forma tan rápida en un espacio tan corto de tiempo, y es que se estima que desde 2007 han sido negadas más de 30.000 hectáreas, en su mayoría zonas de cultivo localizadas en los cinco kilómetros circundantes al lago.

Según los investigadores, los motivos de esta crecida desmesurada pueden ser diversos. Por un lado se mezclan las repercusiones de Noel y Olga, las dos grandes tormentas tropicales que azotaron al país en el 2007 y que dispararon la pluviosidad en la zona. A esta época de tormentas le siguió otra de ciclones en 2008 que también contribuyó al aumento de la lluvias en la provincia. A mayor cantidad de lluvia más humedad y menor evaporación natural, lo cual unido a una nubosidad cada vez más alta llevó a un descenso de la radiación solar, que disminuye también la evaporación cerrando así el ciclo. Más humedad, menos evaporación, más lluvia… un cambio climático que puede ser el causante de este inusual fenómeno del lago Enriquillo pero parece que no es el único.

La otra parte del misterio de los lagos crecientes caribeños tenemos que buscarla a 5 kilómetros del lago Enriquillo. Allí, emergiendo como frontera natural entre la República Dominicana y Haití, aparece otra gran extensión azul. En esta ocasión, sus aguas son salobres, puesto que son fruto de la unión del agua del mar con la de unos 300 manantiales de agua dulce. Este lago, el Azuei, también crece constantemente, aunque desde 2011 lo hace mucho más. Haciendo un balance general, en menos de una década su extensión ha aumentado de 114 a 140 kilómetros cuadrados.

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El Azuei, también conocido como Étang Saumtre (o lago Sumatra), tiene la peculiaridad de concentrar parte de la fauna endémica y autóctona de esta región caribeña, diferentes especies de peces, manatíes, caimanes, tortugas y cocodrilos.

¿Es Posible que los Dos Lagos se Unan?

La plataforma The Hispaniola Lakes es un proyecto conjunto del City College of New York, el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) y la Oficina Nacional de Meteorología de República Dominicana (ONAMET), que ha contado con el apoyo de la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos y del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología de la República Dominicana, y que tiene como objetivo ayudar a investigar los motivos del crecimiento de los dos lagos. A través de su portal hispaniola-lakes.ccny.cuny.edu, instituciones de todo el mundo comparten conocimientos sobre este tema, intercambian opiniones y recopilan datos gracias a Landsat, un programa remoto capaz de medir variables in situ y monitorizar posibles cambios en la superficie de los lagos en tiempo real.

Algunos geólogos, apuntaban que la fusión de los lagos Enriquillo y Azuei era cuestión de tiempo y de lógica, puesto que en un origen los dos eran uno. Pero el geólogo Osiris de León afirmó recientemente que no se unirán a pesar de compartir este pasado geológico y ha propuesto una hipotesis que parece explicar por fin el origen misterioso de estas crecidas.

Ambas formaciones junto con la laguna de Cabral son remanentes de un antiguo canal marino que comunicaba la bahía de Neiba con el actual Puerto Príncipe (la capital haitiana). Este pasado sugiere que, hace miles de años, la sierra Baoruco estaba separada del resto de la isla Hispaniola. Además, como el lago Enriquillo es excepcionalmente profundo, está a unos 40m bajo el nivel del mar, la única forma de perder agua es la evaporación pero si esta no se produce o su volumen de agua crece sin control (como pasó en 2007, cuando las lluvias descargaron 700 mm de lluvias en sólo 5 días, en un valle donde la precipitación media era 450 milímetros al año), su nivel sube hasta recuperar espacios y tierras vecinas que, desde siempre, le han pertenecido.

Estas lluvias provocaron no solamente el crecimiento del nivel de estos lagos sino también que se llenaran los acuíferos cavernosos de las vecinas sierras de Neiba y Baoruco, que drenan también de forma subterránea a estos lagos. Así, el drenaje, especialmente hacia el lago Enriquillo, se multiplicó por tres en poco tiempo, lo cual explicaría su espectacular crecida y el cambio climático producido en la zona.

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Biodiversidad y Atractivos del Parque Nacional

En los 350 km2 que ocupa el Lago Enriquillo, al suroeste de la República Dominicana, viven numerosas especies de reptiles, entre ellas el cocodrilo americano (en peligro de extinción), la iguana rinoceronte (especie endémica) o la de Ricord. La isla Cabritos es la única que queda dentro del lago en la actualidad y la más importante, siendo uno de los atractivos del parque que atrae la atención del turismo tanto nacional como extranjero.

A pocos kilómetros de La Descubierta, podrás encontrar la oficina y entrada principal del parque, donde podrás contemplar una exposición explicativa sobre el parque nacional y admirar el paisaje desde el mirador del centro de visitantes. El lago tiene una superficie aproximada de 375 km2, aunque puede variar dependiendo de las precipitaciones que son escasas en la zona, y con una temperatura media alta que oscila entre los 27 y los 36 ºC.

Si se quiere disfrutar de la naturaleza, República Dominicana lo pone fácil. Dentro mismo de la capital se halla el Parque Nacional de Los Tres Ojos. Allí, un lago de agua dulce se ramifica en cuatro lagunas: tres ocupan el interior de una cueva y una se halla en el exterior. Por la autopista del Nordeste y después por la de Nagua-Samaná, se llega a la bahía de Samaná, uno de los lugares más icónicos de la naturaleza dominicana gracias a la desembocadura del río Yuna, que congrega una rica biodiversidad.

Junto a la bahía de Samaná se extiende el Parque Nacional Los Haitises, un conjunto de mogotes coronados por bosque tropical que emergen del mar a poca distancia de una costa bordeada de manglares. La reserva abarca una superficie de 1600 km² y debe su nombre a los taínos, que denominaban a la zona haitises o «tierra montañosa». Escondida en el mayor conjunto manglar caribeño se encuentra la Cueva de la Línea o del Ferrocarril, una de las muchas de la zona que albergan petroglifos y pinturas rupestres.

Diferentes ríos confluyen en este exuberante bosque húmedo al noroeste del país, surcado de cavernas con un sorprendente patrimonio histórico en forma de petroglifos. Allí, en el Parque Nacional los Haitises, se pueden encontrar numerosas aves, algunas amenazadas como la lechuza orejita, el pelícano y la tijereta, reptiles como boas y tortugas marinas y mamíferos como manatíes. Entre sus playas y cayos nada de forma regular una gan población de delfines.

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Al oeste de la provincia de Puerto Plata se encuentra el Santuario de Mamíferos Marinos de Estero Hondo, la mayor reserva de manatíes antillanos de toda la República Dominicana. Este impresionante parque nacional, que fue descubierto en 1916, recibe su nombre de los tres lagos subterráneos de agua dulce que integra desde que, según los científicos, un solo cuerpo de agua se habría dividido a causa de un choque de placas tectónicas. Refugio y lugar sagrado para los antepasados taínos, ofrecen un paisaje absolutamente único de estalactitas y estalagmitas.

Otros Destinos Turísticos en República Dominicana

Playas paradisíacas de arena blanca, aguas cristalinas con praderas y corales, cuevas con pictogramas precolombinos y un sinfín de atractivos naturales como la llegada, cada año entre enero y marzo, de cientos de ballenas jorobadas convierten esta región en un refugio protegido para la naturaleza. Con enclaves tan paradisíacos como la Bahía de Las Águilas, Pedernales ofrece, a pesar de conformar uno de los destinos más remotos del país, un paisaje insuperable. Incluye maravillas como sus arrecifes de coral, que albergan la mayor población de tortugas Carey del Caribe, o el Parque Nacional Jaragua, con su Laguna de Oviedo en la que viven flamencos y una extraordinaria población de aves.

Dedicada a la protección y la conservación de la flora y la fauna y los recursos hídricos, así como la educación ambiental y la investigación científica, la Reserva Científica de Ébano Verde concentra en sus 23,1 kilómetros cuadrados al noreste de Constanza los nacimientos de los ríos Camú, Jatubey, La Palma, El Arroyazo, Masipedro, La Sal y el Jayaco.

La principal puerta de entrada al país es el aeropuerto internacional de Punta Cana. Sus playas blancas y cristalinas han convertido la costa oriental en el mayor reclamo para el turismo. Más allá de los complejos hoteleros, Punta Cana ofrece la oportunidad de entrar en contacto con la naturaleza caribeña: desde baños entre tiburones gata y mantarrayas hasta excursiones en kayak por el río Chavón y snorkel en Isla Catalina.

Pero quienes buscan un recorrido alternativo, lejos del turismo masivo, suelen aterrizar en el aeropuerto de Las Américas, en Santo Domingo, la capital. Su barrio conocido como Zona Colonial lleva años apostando por la riqueza cultural, histórica y gastronómica. Santo Domingo es el lugar propicio para adentrarse en la alegría dominicana. A ello se suma una filosofía de vida en la que las cosas ocurren despacio, ajenas al reloj y al calendario. Es importante visitarla sin prisas, a menos que se quiera escuchar «me estás estresando», esa coletilla tan dominicana que ya solo por el tono revela todo lo contrario al estrés.

Los naufragios han marcado la historia del país desde la colonización de la isla en el siglo XVI. Por eso, en este céntrico barrio acaba de abrir el Museo de las Atarazanas Reales, que expone la historia y los restos de los naufragios más famosos. El museo se ubica junto al río Ozama, poco antes de su desembocadura después de recorrer 148 km desde las sierras del interior. En este punto de la capital se estableció el primer asentamiento estable español poco después del desembarco de Colón en el norte de la isla, en diciembre de 1492.

El sudoeste de República Dominicana alberga florestas aún más espléndidas. Para alcanzar la zona lo mejor es cruzar la provincia de Barahona, pasando primero por Santo Domingo para enlazar después con la carretera de la costa y seguir en dirección a Bahoruco. Esta vía litoral constituye en sí misma un espectáculo. Los paisajes se van sucediendo uno tras otro sin apenas transición hasta culminar en una de las panorámicas más espectaculares de la isla: a un lado de la carretera se extiende el mar Caribe y, al otro, una frondosa e impenetrable selva. El azul y el verde compiten por la atención del viajero, que varias veces cederá a la tentación de parar solamente para deleitarse con el regalo que ofrece la naturaleza en el sur dominicano.

Esta es la tierra del larimar, la piedra preciosa que los dominicanos han añadido a sus símbolos nacionales. Esta pectolita azul (silicato de calcio y sodio) solo puede extraerse de la corteza terrestre en esta zona, concretamente en la mina de Los Chupaderos, a 10 km de la ciudad de Barahona. La extracción, tallado y comercio de esta piedra se ha convertido en la fuente de sustento de alrededor de 500 personas. Los artesanos de Barahona la lijan y luego la incrustan en plata para embellecer joyas y objetos que después se distribuyen por todo el país como souvenir dominicano por excelencia. El mar está tan presente en la República Dominicana que se cuela no solo en la vida de sus habitantes, sino también en las piedras. De ahí el nombre de larimar.

A hora y media de Barahona, hacia el noroeste, se halla el lago Enriquillo. Esta reserva de agua natural crece cada año sin motivo aparente, de tal manera que una parte de la población distribuida a su alrededor ha empezado a desplazarse hacia otros puntos del país. En mitad del lago está la isla Cabritos y juntos conforman el Parque Nacional del Lago Enriquillo e Isla Cabritos, llamada Guarizacca por los taínos.

En el camino de Barahona a Pedernales topamos con una piscina natural que se funde con el mar y está siempre abarrotada de bañistas. Es la playa de San Rafael, en la desembocadura del río homónimo. No muy lejos de ahí se extiende la línea fronteriza con Haití, el país con el que República Dominicana comparte isla. El llano costero de Pedernales constituye el lugar idóneo para percibir la relación -no siempre cordial- entre ambos países. En Pedernales, no obstante, hay un alto número de «arrayanos», hijos de padre dominicano y madre haitiana.

Lejos de los enclaves más turísticos, Pedernales es un lugar ideal para descubrir la República Dominicana más auténtica. Su principal reclamo es la Bahía de las Águilas, una playa considerada la más cristalina del mundo y de gran atractivo por sus arrecifes de coral. Después de la jornada playera, nada mejor que sentarse en un colmado a tomar cerveza y ver la vida pasar, la actividad preferida en la isla. En la República Dominicana brota música en cualquier esquina y la cerveza se toma tan fría que la llaman «vestida de novia». Estos comercios de ultramarinos constituyen el centro de la vida social dominicana. Tienda, bar y escuela de baile, en el colmado se ven los partidos de béisbol por la televisión y se aprende a bailar bachata, un estilo a medio camino entre el son cubano y el merengue. En las calles dominicanas todo es posible, desde pasear a charlar sentados, tocar música, escucharla o bailarla. La cultura callejera de República Dominicana es una de las señas del país, donde las puertas es habitual encontrarlas siempre abiertas.

Tabla Resumen de Datos Clave

Característica Dato
Ubicación Suroeste de la República Dominicana, Provincias de Independencia y Bahoruco
Superficie del Lago Enriquillo Aproximadamente 375 km², variable según las precipitaciones
Profundidad del Lago Enriquillo Aproximadamente 40m bajo el nivel del mar
Temperatura Media Entre 27 y 36 ºC
Especies Destacadas Cocodrilo americano, iguana rinoceronte, iguana de Ricord

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