Guía de Compra de Pelelas para Niñas: Facilitando el Control de Esfínteres
El fin de la etapa “bebé” tiene un hito muy claro: cuando nuestro hijo le dice adiós a los pañales y comienza a ganar autonomía en su propia higiene. Este proceso, aunque esperado, a menudo genera ansiedad en los padres, quienes buscan consejos y comparaciones de todo tipo. Acompañar a tu hijo en esta aventura implica entender sus complejidades y respetar su propio ritmo.
¿Cuándo Empezar el Entrenamiento para Ir al Baño?
El entrenamiento para ir al baño no empieza a la misma edad para todos los chicos. En términos generales, podemos esperar que nuestro hijo empiece a demostrar un interés por ir al baño alrededor de los 2 años. La clave está en tener paciencia y acompañar el paso a paso, porque, como toda nueva habilidad, requiere entrenamiento. Por eso no hay un consejo único respecto al mejor momento para comenzar con el control de esfínteres. La edad, por sí sola, no basta.
El proceso arranca cuando el niño esté mental, emocional y físicamente listo. Tiene que ver con el desarrollo psicoemocional y con la necesidad de controlar y poner límites a la satisfacción de las propias necesidades. Tené en cuenta que el bebé viene experimentando el mundo de determinada manera y, de golpe, se enfrenta con la necesidad de esperar, retener, hacer su pis y caca en un lugar especial y aceptar que hay normas que cumplir para ser un “nene grande”.
Consejos para Acompañar a tu Hijo
- Por lo general comienzan a controlar primero de día y luego de noche.
- Muchos padres aprovechan los meses de calor para empezar a entrenar al niño porque usa menos ropa, pero, si no está listo, no conviene forzarlo.
- Si estás atravesando un momento difícil o con mucho estrés, esperá un poco.
- Es importante estar pendiente y convocar al niño a ir al baño.
- Elogiá los avances. Felicitalo. Decí “no importa, ya lo vas a lograr, a mí también me pasaba” cada vez que se haga pis o caca. Jamás lo retes o lo amenaces con castigarlo.
En los últimos años han surgido nuevos recursos que pueden ser muy útiles en este aprendizaje. Se llaman pañales de transición y son un excelente aliado para atravesar el tiempo entre los pañales y la ropa interior. Puedes encontrarlos como bombachas y calzoncillos de aprendizaje. Hay que esperar a que nuestro hijo esté listo y respetar el tiempo que le tome el ir desarrollando nuevas habilidades.
Los pediatras destacan que hay que esperar a que el niño muestre signos de que está listo. Muchos padres recurren al famoso libro del doctor Berry Brazelton sobre el tema. Sus consejos son valiosos para aprender a reconocer cuándo tu hijo está preparado para aprender a ir al baño con tu ayuda. Brazelton habla de “entrenamiento progresivo”: lo ideal, dice el pediatra, es tomar esta etapa como un proceso en el que vamos involucrando al niño en rutinas nuevas a cada paso.
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Cómo Involucrar a tu Hijo en el Proceso
Puedes ir con el niño a comprar una pelela o adaptador de inodoro como un evento especial. Si la elige él, mejor. Convertí la salida en una experiencia divertida y positiva. Si identificás que quiere pis o caca o ves que está haciendo, proponele ir al baño. Si quiere sentarse allí con el pañal puesto, dejalo.
Es de esperar que al principio avisen que se hicieron pis o caca luego de que están sucios o mientras están evacuando sus esfínteres. Recordá que el control de esfínteres no es sólo mantener seco el pañal ni un mero aprendizaje de un hábito mecánico. Resolver bien esta etapa, sin humillaciones ni comparaciones con otros niños, reforzará la seguridad y autoestima del niño.
Entre los 2 y 4 años es cuando se considera que el niño está suficientemente maduro para comenzar con el proceso de la retirada del pañal. Una etapa nada fácil, que no ocurre de la misma manera ni al mismo tiempo en todos los peques, ya que dependerá mucho de su madurez y de su estado evolutivo, y en la que pueden aparecer distintas fobias como por ejemplo, el miedo a ir al baño.
Miedo al Baño: Cómo Afrontarlo
Los motivos por los que ocurre esto se deben a distintos factores psicológicos como son la llegada de un hermanito, la pérdida de un ser querido, el miedo a las heces, la intensa etapa de la retirada del pañal entre otras muchas razones… Pero también puede darse por causas orgánicas como patologías relacionadas o la retención de heces.
“El miedo a ir al baño es una realidad que sufren algunos peques, generalmente, por haber vivido situaciones traumáticas relacionadas con los esfínteres. Ya sean situaciones físicas como haber sufrido un estreñimiento grave o doloroso, o bien por situaciones emocionales, como sentir sensación de desamparo o inestabilidad en el uso del retrete. Además, algunos peques pueden verse forzados al uso del baño cuando quizás no están preparados o bien se sienten incómodos para ello.
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Signos de que algo pasa…
Si ves que tu hijo tiene comportamientos un tanto extraños a la hora de ir al baño, que dice expresamente que no quiere ir, que quiere que le acompañes siempre o que le da miedo ir solo, o solo con el hecho de hablar de la situación se pone nervioso… debes comenzar a plantearte que quizás esté pasando por una fobia, pero que, por otro lado, es totalmente normal y forma parte de este proceso evolutivo.
Lo principal en este caso es que no se convierta en una experiencia traumática y que pase como una etapa más de su desarrollo. La psicóloga nos dice que para saber si realmente un niño tiene miedo al baño: “Conviene analizar su actitud ante la exposición a la situación. Un signo muy claro es la negativa ante cualquier elemento o experiencia que esté relacionado con ir al baño. Por tanto, podremos observar un lloro intenso y descontrolado ante la acción de sentarlo en el retrete o bien la palidez de la cara acompañada de sudoración. Si, además, cuando hablamos del tema fuera del entorno del baño, el peque elude la conversación o incluso también manifiesta alguno de los síntomas comentados anteriormente, estaríamos hablando de un miedo excesivo que puede convertirse en fobia si no se trabaja de forma adecuada”, advierte.
Qué hacer si tu hijo está atravesando por esta situación
La base para que tu hijo se vaya sintiendo cada vez mejor y sea capaz de enfrentarse a la situación es transmitirle toda la confianza, seguridad y tranquilidad del mundo a la hora de ir al baño. Pero, sobre todo, hay que ser comprensivos y acompañarles, durante esta etapa, de la forma más tolerante sin reñirles si alguna vez tienen algún ‘escape’ o no te avisa cuando se está haciendo pis o caca, porque no quiere ir al baño.
“Lo principal en estos casos es hacer una exposición al miedo de forma progresiva y respetuosa. Es decir, hay que ir motivando a que el peque vaya afrontándose al miedo poco a poco y con pasos muy concretos. Podremos empezar con algo imaginado como un cuento o una imagen de un peque haciendo sus necesidades en el baño. Luego pasaríamos a algo más concreto como realizar una acción en el baño: tirar de la cadena o simplemente tirar papel por el inodoro. Luego a algo más específico, como podría ser sentarse en el inodoro, y finalmente hacer ahí sus necesidades, que sería el objetivo final. La clave está en ir pautando de forma muy paulatina estas aproximaciones, e ir animando y motivando siempre desde el aliento y la confianza.
Retirada del Pañal Nocturno
El control de esfínteres es uno de los grandes hitos de la infancia y, por lo mismo, los progenitores pueden tener muchas dudas al respecto. Se trata de un proceso que se conquista paulatinamente y el hecho de quitar el pañal nocturno constituye el último paso del mismo. Quizá tu hijo ya vaya al baño solo durante el día desde hace tiempo, pero, ¿cómo abordar esta última etapa?
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¿Qué debes saber antes de quitar el pañal nocturno a tu pequeño?
En primer lugar, es necesario recordar que estamos ante un proceso evolutivo relacionado con la madurez del infante. Cada niño tiene su propio ritmo y logrará controlar los esfínteres por la noche en su momento. De nada sirve presionarles, obligarles o regañarlos, pues no es algo que se encuentre bajo su control. De hecho, depende de que el sistema nervioso esté lo suficientemente maduro para ello.
Una de las primeras dudas que surgen respecto de la retirada del pañal nocturno es cuándo es el momento adecuado de hacerlo. Como hemos comentado, cada niño es diferente y no existe una edad precisa, pero sí algunas aproximaciones. Generalmente, los infantes comienzan a controlar la micción diurna hacia los dos años y es después de este logro, es prudente comenzar a plantear el paso nocturno.
Una gran mayoría de niños logran retener la orina por la noche a la edad de tres años, aunque se estima que un 16 % de ellos todavía moja la cama hasta los cinco. Es a partir de esta edad (y no antes) que debemos plantearnos la necesidad buscar orientación profesional para evaluar la posibilidad de que exista algún problema o dificultad para retener. No obstante, debemos saber que hasta un 10 % de los niños persisten con incontinencia urinaria a los siete años.
Por otro lado, resulta conveniente iniciar el proceso de la retirada del pañal nocturno durante el verano. En primer lugar, porque al llevar menos ropa es más sencillo para el niño ir al baño. Por el otro, porque en caso de producirse algún escape de orina y levantarse mojado, la sensación no es tan desagradable como cuando hace frío.
Por último, los progenitores han de estar atentos a las señales del niño para comenzar a quitarle el pañal, ya que ellos suelen indicar cuándo ha llegado el momento. Algunos infantes manifiestan rechazo al uso del pañal o expresan su incomodidad al llevarlo puesto o su deseo de retirarlo. Para otros esto no sucede, pero hemos de ver si el niño es capaz de avisar que tiene deseos de ir al baño y si se levanta con el pañal seco.
Consejos Prácticos para la Retirada del Pañal Nocturno
- Felicita a tu hijo cada vez que vaya al baño (o te avise para que lo lleves) durante el día.
- Anima al pequeño a avisarte por las noches cuando necesite orinar, incluso cuando todavía lleve el pañal.
- Procura que no ingiera muchos líquidos durante las dos horas anteriores a acostarse, pero tampoco le restrinjas del todo el agua.
- Acostúmbralo a ir al baño siempre antes de dormir.
- Enséñale a tu hijo a subir y bajar su pantalón de pijama. Para eso, asegúrate de que sea un modelo cómo y sencillo de manejar por el niño.
- Despeja el camino desde su cama al baño y coloca alguna luz nocturna que facilite la visión.
- Mantén una actitud positiva, optimista y calmada. No regañes a tu hijo aquellas noches que no consiga mantenerse seco ni lo avergüences por ello.
- Si tras varias noches sin el pañal el niño moja la cama repetidas veces o de forma continua, vuelve a colocárselo y prueba de nuevo más adelante.
Ayuda Profesional para la Enuresis
Si tu hijo ya tiene cinco o seis años y aún moja la cama es importante que consultes con un especialista, pues podría tratarse de una enuresis (incontinencia urinaria) patológica. La enuresis es más común en los varones y puede estar relacionada con sus antecedentes familiares, estrés o ansiedad, desequilibrios hormonales u otros problemas físicos o psicológicos. Por ello, es necesario dar con la causa precisa y obtener soluciones.
En cualquier caso, tanto si presenta enuresis como si no, sé paciente y comprensiva con tu pequeño durante su aprendizaje. Y, sobre todo, no trates de apresurar su ritmo antes de que alcance la madurez necesaria.
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