Pezón Invertido y Lactancia: Causas, Tratamientos y Soluciones
El pezón invertido es una condición en la cual el pezón se retrae hacia adentro en lugar de sobresalir. Este fenómeno puede presentarse en uno o ambos pezones y puede ser una característica presente desde el nacimiento o desarrollarse a lo largo de la vida. A menudo, el pezón invertido no es más que una variación anatómica sin consecuencias graves para la salud. Sin embargo, para algunas personas, esta condición puede causar preocupación estética y psicológica.
¿Qué es el Pezón Invertido?
El pezón suele tener aproximadamente un centímetro de diámetro y un centímetro de longitud. En algunas mujeres no sobresalen de la areola (zona circular de color más rojizo que rodea al pezón), incluso al ser estimulados, éstos se denominan pezones planos. En un 10% de mujeres, los pezones no sólo no sobresalen de la areola sino que se retraen hacia atrás en forma de ombligo.
Clasificación del Pezón Invertido
Desde una perspectiva médica, el pezón invertido se clasifica en tres grados según su severidad:
- Grado 1: El pezón puede ser manipulado y se mantiene en posición exterior brevemente antes de retraerse.
- Grado 2: El pezón puede ser extraído, pero se retrae rápidamente.
- Grado 3: El pezón está permanentemente invertido y es difícil de extraer.
El conocimiento sobre estas clasificaciones es vital para determinar el tipo de intervención necesaria y las expectativas del tratamiento.
Anatomía y Fisiología del Pezón
Comprender la anatomía y la fisiología del pezón también es crucial. El pezón contiene numerosos conductos galactóforos, que transportan la leche desde las glándulas mamarias hasta el exterior durante la lactancia. La inversión del pezón ocurre cuando estos conductos son más cortos de lo normal o están sujetos a fibrosis, lo que tira del pezón hacia adentro.
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Causas del Pezón Invertido
Las causas del pezón invertido son diversas y pueden ser tanto congénitas como adquiridas. A continuación, se detallan las principales causas:
- Causas Congénitas: Muchas personas nacen con pezones invertidos debido a un desarrollo anormal de los conductos galactóforos. Esta condición puede ser hereditaria y no suele estar asociada a problemas de salud.
- Infecciones Mamarias: Las infecciones recurrentes o graves en el tejido mamario pueden causar cicatrización y fibrosis, lo que provoca la retracción del pezón. La mastitis, una infección del tejido mamario común durante la lactancia, puede ser una causa subyacente. Las infecciones pueden llevar a una retracción del pezón, lo que resulta en un pezón retraído o pezón hundido.
- Traumatismos: Lesiones en el área del pecho, como golpes o cirugías previas, pueden dañar los conductos lactíferos o el tejido fibroso del pezón, llevando a su inversión. En algunos casos, un golpe fuerte en la zona del pecho puede resultar en un pezón hundido, especialmente si los conductos galactóforos son dañados.
- Enfermedades: Algunas enfermedades, como el cáncer de mama, pueden causar la inversión del pezón. Es especialmente importante buscar atención médica si el pezón invertido se desarrolla repentinamente y está acompañado de otros síntomas como secreción, cambios en la piel o dolor. La retracción del pezón puede ser un signo temprano de cáncer, y es crucial no ignorar estos cambios. La aparición de pezones retraídos de forma repentina debe ser evaluada por un médico; sobretodo si va acompañada de secreción o sangre.
- Envejecimiento: Con la edad, los cambios hormonales y la pérdida de elasticidad de la piel pueden contribuir a la inversión del pezón. Esto es más común en mujeres postmenopáusicas. El pezón hundido en mujeres mayores puede ser una consecuencia natural del envejecimiento, aunque es importante diferenciar entre cambios benignos y aquellos que requieren atención médica.
- Otras causas: Además de estas causas, otras condiciones menos comunes también pueden llevar a la inversión del pezón. Por ejemplo, la presencia de pezones peciolados, una condición donde los pezones están más prominentes y alargados, puede cambiar con el tiempo y la gravedad, resultando en una apariencia invertida.
¿Debemos preocuparnos?
Debemos preocuparnos en caso de no haber tenido nunca los pezones invertidos y que éstos (uno o ambos) se inviertan en un corto espacio de tiempo. Es importante consultar a un médico lo antes posible para que nos haga una exploración mamaria y, en algunas ocasiones, realizar pruebas complementarias para refutar que se trata de un cáncer de mama. En otras ocasiones los pezones invertidos pueden ser una consecuencia de una patología mamaria, como una mastitis, o pueden aparecer tras una cirugía.
En cambio, la mujer que siempre ha tenido los pezones invertidos, y sobre todo si es bilateral (en ambas mamas) no tiene por qué preocuparse.
Cómo Corregir el Pezón Invertido
La corrección del pezón invertido puede ser necesaria si la condición causa problemas de autoestima, dificultades durante la lactancia o preocupación por la salud subyacente. Existen varias opciones de tratamiento que se dividen en no quirúrgicas y quirúrgicas.
Opciones No Quirúrgicas
Las opciones no quirúrgicas son generalmente el primer enfoque para corregir el pezón invertido, especialmente en casos menos severos:
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- Ejercicios de Hoffman: Estos ejercicios consisten en estirar el pezón manualmente varias veces al día para promover su protrusión. Se recomienda realizar estos ejercicios bajo la guía de un profesional de salud para evitar lesiones. Los ejercicios de Hoffman pueden ser especialmente útiles para personas con pezones retraídos leves. Tradicionalmente se recomendaba realizar ejercicios de Hofman, los cuales consisten en sujetar el pezón suavemente entre los dedos y realizar movimientos de estiramiento y rotación para conseguir la estimulación de los pezones. Deben realizarse 5 minutos cada día durante el tercer trimestre del embarazo.
- Dispositivos de Succión: Existen dispositivos que aplican una suave succión al pezón, ayudando a que salga gradualmente. Estos dispositivos pueden ser usados varias veces al día durante periodos específicos y son efectivos para muchas personas. Son una buena solución para pezones hundidos a veces.
- Protectores de Pezón: Estos dispositivos se colocan dentro del sostén y aplican presión alrededor del pezón, promoviendo su salida. Son una opción cómoda y discreta para el uso diario. Los protectores de pezón también pueden ser útiles para corregir pezones hacia dentro.
- Corrección Mediante Lactancia: En algunos casos, la lactancia puede ayudar a corregir la inversión del pezón, ya que el proceso de succión del bebé puede estimular el pezón para que se protruya. Esto puede ser especialmente útil para mujeres que experimentan pezón invertido durante la lactancia.
Las opciones no quirúrgicas son menos invasivas y pueden ser efectivas para muchas personas. Sin embargo, la paciencia y la consistencia son claves, ya que estos métodos pueden requerir varios meses para mostrar resultados significativos. Las soluciones no quirúrgicas son ideales para quienes desean evitar la cirugía, pero pueden no ser efectivas para pezones invertidos graves o persistentes.
Opciones Quirúrgicas
Cuando las opciones no quirúrgicas no son efectivas, las opciones quirúrgicas pueden ser consideradas:
- Cirugía de Inversión del Pezón: Este procedimiento sencillo y relativamente rápido se realiza bajo anestesia local. Implica la liberación de los conductos galactóforos que están tirando del pezón hacia adentro. La cirugía puede ser una solución efectiva para quienes tienen un pezón invertido de grado severo. Se lleva a cabo con anestesia local. Consiste en seccionar los conductos y establecer una cicatriz que impida que el pezón se hunda de nuevo. En casos severos puede ser necesario interponer material como grasa o cartilago o algun tipo de relleno como hialurónico. Hay que tener en cuenta que si se lleva a cabo esta cirugía, no se puede dar ya lactancia, porque hemos cortado los conductos galactóforos.
- Piercing: El piercing es una forma intermedia entre invasivo y no invasivo y puede corregir el pezón no invertido. No deja de crear un tope que impide que el pezón se hunda.
- Reconstrucción del Pezón: En algunos casos, la reconstrucción puede ser necesaria para lograr resultados estéticos satisfactorios. Este procedimiento es más complejo y puede implicar la reconstrucción del tejido circundante para crear una apariencia natural.
- Corrección Asimétrica: Algunas mujeres pueden tener un solo pezón invertido, y llegan a consulta preocupadas diciéndonos “se me hunde el pezón izquierdo”. La cirugía puede corregir esta asimetría y mejorar la apariencia general de los senos.
Las opciones quirúrgicas son una solución definitiva para aquellos que no han encontrado éxito con métodos menos invasivos.
Cuándo Buscar Ayuda Médica
Es importante saber cuándo buscar ayuda médica para un pezón invertido. Aunque muchas veces no es una condición grave, hay situaciones en las que se debe consultar a un profesional de salud:
- Cambio Súbito: Si el pezón cambia de forma repentina y sin una causa aparente, es esencial buscar atención médica. Un pezón hundido en mujeres que aparece de manera repentina puede ser un signo de una condición subyacente más seria, como una infección o un tumor. Los cambios súbitos en el pezón también pueden estar asociados con enfermedades inflamatorias de la mama, que requieren tratamiento inmediato para evitar complicaciones mayores.
- Síntomas Acompañantes: Si hay dolor, secreción inusual, o cambios en la textura de la piel alrededor del pezón, es crucial consultar a un médico. Estos síntomas pueden indicar infecciones, abscesos mamarios o, en casos más graves, cáncer de mama. Por ejemplo, una secreción sanguinolenta o purulenta del pezón puede ser indicativa de una patología seria que necesita ser evaluada. Además, la presencia de nódulos, enrojecimiento, o piel con aspecto de cáscara de naranja alrededor del pezón y la mama puede señalar una infección o un cáncer inflamatorio.
- Historial Familiar: Si hay antecedentes familiares de cáncer de mama, es crucial estar vigilante ante cualquier cambio en los pezones. La aparición de pezones invertidos o pezones retraídos en personas con antecedentes familiares de cáncer de mama debe ser evaluada con atención. Las mujeres con un historial familiar de cáncer de mama tienen un mayor riesgo y deben realizar exámenes regulares de detección y prestar atención a cualquier alteración en los senos. La vigilancia incluye mamografías, resonancias magnéticas y consultas regulares con un especialista en senología.
- Infecciones Recurrentes: Si experimentas infecciones mamarias recurrentes que resultan en la retracción del pezón, es importante buscar ayuda médica. Las infecciones repetitivas pueden causar daño a los conductos galactóforos y al tejido circundante, lo que puede llevar a complicaciones adicionales si no se trata adecuadamente. El tratamiento adecuado de las infecciones y la evaluación de posibles causas subyacentes son cruciales para prevenir daños permanentes y otros problemas de salud.
Buscar ayuda médica a tiempo puede prevenir complicaciones y asegurar que cualquier problema subyacente sea tratado adecuadamente. La evaluación temprana y la intervención pueden hacer una diferencia significativa en el manejo de condiciones serias y en la prevención de complicaciones a largo plazo. Además, discutir cualquier preocupación con un profesional de salud puede proporcionar tranquilidad y orientación sobre las mejores opciones de tratamiento disponibles.
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Lactancia con Pezones Invertidos
Los pezones invertidos no suelen impedir la lactancia materna ya que los pezones no tienen un papel en la producción de leche, sino en la facilidad para que el bebé succione y se oriente. Por este motivo, es muy importante que el bebé abra bien la boca y se le introduzca toda la areola para que así con su movimiento de la boca consiga extraer la leche.
Muchos de los problemas que con frecuencia conducen a dejar de dar el pecho se deben a una mala posición o a un agarre defectuoso, que ejercen presión o roce sobre el pezón y evitan una transferencia adecuada de leche. Existen varios factores que pueden favorecer un agarre defectuoso y originar lesiones en el pezón, como por ejemplo los pezones planos, la micrognatia o la anquiloglosia.
La presencia de pezones planos o invertidos no contraindica ni impide la lactancia. En un buen agarre, el bebé mama de la areola y no del pezón. Además, en la mayoría de los casos existe suficiente tejido protráctil como para que el pezón pueda protruir una vez el bebé se haya agarrado.
En ocasiones detrás de un pezón invertido existe un problema de fibras excesivamente cortas. Una técnica de lactancia inapropiada puede ser también la causa subyacente de las lesiones en el pezón conocidas como grietas. En estos casos, el bebé comprime el pezón con las encías o contra el paladar duro.
Las grietas acostumbran a aparecer en los primeros días de lactancia y pueden ser unilaterales o bilaterales. Las grietas en el pezón no son distintas de otras lesiones en la piel, que se curarían espontáneamente en algunos días si el roce o movimiento que las causa no se repitiera de manera frecuente y/o constante.
Recomendaciones para la Lactancia con Pezones Invertidos
- Es muy importante conseguir un buen agarre desde el principio, para evitar dolor y grietas en los pezones.
- Cualquier posición que ayude al niño a abrir bien la boca para abarcar más tejido areolar podrá favorecer un agarre adecuado.
- Se puede estimular el pezón de forma manual o con sacaleches, justo antes de la toma, para que el pezón protruya.
- El uso de pezoneras puede ser útil en los casos en los que no se consigue un agarre que permita una succión adecuada. No obstante, es importante intentar retirarlas en el momento en el que el niño se enganche y el pezón protruya.
- Dispositivos que generan vacío en el pezón y ayudan a extraerlo.
Técnicas Quirúrgicas para Corregir el Pezón Invertido
El pezón invertido ha sido habitualmente reparado por los cirujanos utilizando múltiples técnicas quirúrgicas diferentes: resecciones parciales de areola (3), lámina de cartílago auricular (4), colgajos rotados desepitelizados (5-7), colgajos V-Y areolares (8). En 1984 Haeseker describe la utilización de colgajos areolares desepidermizados. Crestinu habla de la necesidad de resecar las fibras conectivas de la placa areolar (9). Chandler detalla la fisiopatología del pezón invertido y realiza la resección de los conductos galactóforos (10).
El objetivo del presente trabajo es comparar 2 procedimientos que, a nuestro modo de ver, son de fácil realización, seguros y dejan escasas cicatrices. Evaluamos sus indicaciones, complicaciones y recidivas. Ambas técnicas fueron seleccionadas para el estudio comparativo por su reproducibilidad por parte de los miembros del equipo.
Procedimiento 1: Técnica de Chandler (10)
Se toma el pezón con una pinza de disección delicada de Adson y se tracciona al cenit; con un bisturí hoja número 11 se realiza una incisión transfixiante de hora 9 a hora 3, con la que se seccionan los conductos galactóforos. Posteriormente se coloca una tijera delicada de punta recta y fina, completando la resección de los galactóforos. Se finaliza esta etapa cuando se percibe la liberación completa del pezón, sin resistencia. Inmediatamente se coloca un tutor de silicona a través de la incisión haciendo que los extremos sobresalgan por ambos lados por lo menos 10mm, lo que nos permite fijarlo con un punto a la piel areolar. Este tutor permanece en posición 15 días para que el pezón se fije y no se retraiga (Fig.1).
Procedimiento 2: Técnica de Haeseker (5)
Se tallan 2 colgajos de dermis de forma triangular en hora 9 y 3 de la areola, previa desepitelización con bisturí 15. Ambos colgajos poseen base circular en la proximidad de la base del pezón. A continuación se procede con una pinza de disección de Adson a la tracción del complejo y se efectúa la resección de los galactóforos por debajo de los colgajos dérmicos, siguiendo las premisas del procedimiento1 (resección completa de los galactóforos). Posteriormente con vicryl 3.0 se pasan los 2 colgajos desepidermizados por debajo del pezón y finalmente se cierran las zonas dadoras areolares con mononylon 5.0 (Fig. 2-5)
Resultados de las Técnicas Quirúrgicas
En los 20 casos tratados no se constataron alteraciones vasculares (sufrimientos-necrosis) de la zona areolomamilar; tampoco se registraron hematomas o infecciones. Ninguna de las pacientes refirió alteraciones de la sensibilidad o alteraciones de la contracción del músculo liso areolar ante el tacto o el frío (telotismo). El nivel de aceptación por parte de las pacientes fue excelente, presentando gran conformidad ante el resultado estético, con ausencia de complicaciones.
Los resultados demostraron que de los 9 casos en los que se efectuó el procedimiento descrito como 1, se presentó recidiva en 2 casos (22,22 % de este grupo, 10 % del total), aunque dicha recidiva se observó en el control realizado a los 180 días. Ambos casos pertenecieron al tipo III de retracción del pezón (imposibilidad de eversión manual) de la clasificaciónn de Han y Hong (11). Es importante comentar que la recidiva no fue total, observándose una mejoría en la proyección del pezón en los 2 casos, motivando esto la aceptación del resultado por parte de las pacientes que no requirieron reintervención (Fig. 16-18).
En los 11 casos efectuados con el procedimiento 2 no se observaron recidivas en el control practicado al 1 año de la intervención, manteniendo la proyección del pezón.
Tabla Comparativa de las Técnicas Quirúrgicas
| Procedimiento | Descripción | Tasa de Recidiva | Ventajas | Desventajas |
|---|---|---|---|---|
| Técnica de Chandler | Incisión y resección de conductos galactóforos con tutor de silicona. | 22.22% (en casos Grado III) | Sencillez, escasa curva de aprendizaje. | Mayor tasa de recidiva en casos severos. |
| Técnica de Haeseker | Colgajos dérmicos triangulares para soporte tras resección de conductos. | 0% | Menor tasa de recidiva. | Mayor tiempo quirúrgico, más cicatrices. |
Consideraciones Finales sobre las Técnicas Quirúrgicas
Las 2 técnicas analizadas son las más simples en su realización y ofrecen como ventajas adicionales cicatrices mínimas e imperceptibles, conservación de la irrigación e inervación del pezón, curva de aprendizaje corta, realización bajo anestesia local y en forma conjunta con una mamoplastía de aumento o de reducción.
La gran desventaja que ambos procedimientos presentan es la imposibilidad de dar de lactar en un futuro ya que siguen las premisas de cortar los galactóforos. Aconsejamos reservar el procedimiento 1 para casos de pezón invertido Grado 1, mientras que en los casos de Grado 2 y 3 recomendamos efectuar el procedimiento 2 por presentar menor tasa de recidiva.
Es de destacar también que no se observaron complicaciones vasculares, sensitivas ni alteraciones de la contracción (telotismo) del músculo liso areolar.
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