¿Por qué se seca la leche materna? Causas y soluciones
La lactancia materna es una experiencia única e inolvidable para cada madre, pero tener que enfrentarse a problemas con la leche materna puede ser una fuente de preocupación y estrés para cualquier mujer. Comprender las causas de una disminución en la producción de leche materna es importante.
Causas de la interrupción de la lactancia materna
La lactancia materna se puede cortar por distintas razones. Pero la buena noticia es que también se puede recuperar, tanto si no se da el pecho durante un breve lapso de tiempo, como si se suspende y la leche se ha retirado.
- Madre e hijo están separados.
- La mamá tiene fiebre.
- La mamá está tomando fármacos no compatibles con la lactancia.
- Causas hormonales.
- Causas nutricionales.
¿Se puede detener la lactancia materna de repente?
Existen algunas circunstancias en las que la producción de leche materna puede disminuir, e incluso desaparecer, si bien esto último sucede en muy pocas ocasiones por causas físicas.
- Obviamente, si la mamá y el bebé no están juntos, no se pueden realizar las tetadas.
- Si la mamá sufre un proceso vírico o bacteriano y tiene fiebre, durante unos días, puede pensar que su leche no será buena para el pequeño.
- Determinados trastornos físicos pueden hacer necesaria la prescripción de medicamentos incompatibles con la lactancia materna.
En cualquier caso, siempre que tu médico te prescriba un medicamento, debes informarle de que estás en período de lactancia. Tu médico te informará bien sobre qué puedes y qué no puedes hacer. Hay que tener en cuenta que una breve interrupción de 48 o 72 horas no entorpece la lactancia materna, aunque es necesario tomar una serie de precauciones. Si la interrupción de la lactancia materna es más larga, también se puede recuperar, aunque costará más, sobre todo si la mamá ha dejado de producir leche.
También existen una serie de situaciones físicas y orgánicas que pueden provocar hipogalactia, baja producción de leche, o agalactia, ausencia de leche materna.
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La estimulación del pecho con el sacaleches, los masajes en el pecho y poner al bebé a mamar con frecuencia son fundamentales. Pero debes ser consciente de que puede que te cueste un esfuerzo y un tiempo considerables. Utiliza un SNS (Sistema de Nutrición Suplementaria), una especie de sonda que tiene una boquilla en el pezón, a través de la que el bebé ingiere leche artificial, a la vez que te estimula el pecho.
Si, tomando todas estas medidas, sigues sin producir leche y te ves obligada a abandonar definitivamente la lactancia a tu pesar, no te sientas culpable. Hablar con una asesora en lactancia materna o con tu matrona te puede ir muy bien para quedarte más tranquila.
Causas de la baja o ausencia de producción de leche materna
La producción de leche materna puede verse afectada por distintos factores y cuando esto pasa se le llama hipogalactia y te contamos algunas de las causas.
- Problemas de salud como infecciones, cirugías previas en el pecho o condiciones hormonales como hipotiroidismo pueden influir en la baja producción de leche.
- Dificultades en el agarre del bebé, uso de técnicas de lactancia inadecuadas o un uso ineficiente del sacaleches pueden reducir la estimulación necesaria para conseguir una producción adecuada de leche materna.
- No se recomiendan el empleo de chupetes ni tetinas, hasta que la lactancia esté bien instaurada (al menos las primeras 4-6 semanas). Además las tetinas pueden favorecer un mal agarre y la aparición de grietas.
- Tampoco se recomienda el uso de pezoneras de manera sistemática. Sólo en casos especiales, y prescritas por un profesional experto en lactancia, pueden resultar útiles. Para el bebé puede ser más fácil encontrar el pezón recubierto por la pezonera, pero le será más difícil extraer la leche, sobre todo la del final de la toma, que contiene más grasa.
- Mantener una nutrición inadecuada y beber poco agua puede afectar a la cantidad de leche producida.
- En cuanto al consumo de fármacos, la mayoría de los fármacos habituales son compatibles con la lactancia y en pocas ocasiones es necesario suspenderlos; pero si estás tomando alguna medicación, es recomendable que lo comentes con tu ginecólogo o pediatra.
- Se debe evitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco, así como de productos de fitoterapia, ya que pueden contener principios activos que pueden provocar toxicidad en el bebé.
- El estrés, también puede influir.
Medidas para aumentar la producción de leche
Algunas medidas, planificadas y recomendadas de forma personalizada por los profesionales de maternidad del Hospital Sanitas La Zarzuela pueden ayudar a mejorar la cantidad de leche y la experiencia de lactancia, pide cita con nuestro equipo médico. Aunque cada plan debe estar orientado a una paciente concreta, estas son algunas de las principales medidas a aplicar cuando se busca aumentar la producción de leche materna:
- Asegurarse de que el bebé tenga un buen agarre y cambiar las posiciones durante la lactancia puede mejorar la estimulación del pecho.
- Amamantar o extraer leche con más frecuencia puede estimular la producción de leche materna de forma natural.
- Lactancia a demanda significa ofrecer el pecho siempre que el bebé lo pida, (sin contar el número de tomas) y todo el tiempo que pida (sin fijarnos en la duración de cada toma).
- Mantener una dieta equilibrada, hidratarse adecuadamente y descansar lo suficiente son acciones esenciales para garantizar una buena producción de leche.
¿Qué pasa si un pecho produce menos leche que el otro? ¿Es normal?
En cuanto a si un pecho produce menos leche que el otro, aunque no se trata de algo excesivamente preocupante, sí que conviene tener en cuenta algunas acciones que pueden volver a reactivar la lactancia de forma normal en el pecho menos productivo, como por ejemplo comenzar a alimentar al bebé con el pecho que presenta dificultades, extraer leche tras la toma con el sacaleches para aumentar la estimulación o ser paciente y constante. Por supuesto, si no se nota mejoría, lo mejor es consultar con uno de nuestros especialistas.
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¿Qué hacer si has destetado hace mucho y has observado leche?
Si has destetado hace mucho y has observado leche o un líquido transparente cuando manipulas tus pezones, no te asustes. Es más habitual de lo que piensas. Si la leche o el líquido no sale de manera espontánea, no debes preocuparte. En el caso de que salga de manera espontánea y no estés embarazada, debes consultar al ginecólogo para valorar la idoneidad de hacer una analítica para verificar los valores de prolactina en sangre.
Inquietudes comunes y soluciones
He aquí algunas inquietudes comunes que tienen las mamás que dan el pecho, y las soluciones para remediarlas:
Pezones doloridos
Es común durante las primeras sesiones de lactancia posparto que sientas una ligera molestia al dar el pecho que se resuelve al minuto de comenzar a alimentar a tu bebé. Puede ser causada por una sujeción incorrecta (debido a una mala posición), una sujeción demasiado firme por parte de tu bebé a causa del uso de biberones y chupetes o cuando usas un extractor con un embudo que no se ajusta correctamente.
Remedios básicos
- Practica el posicionamiento piel con piel entre una sesión de lactancia y otra. Si tu bebé llora entre una toma y otra, y parece estar estresado, esto lo ayudará a relajarse.
- Espera hasta que tu bebé esté calmado y comience a mirar a su alrededor. Este es el momento perfecto para ayudar a guiarlo hacia tu pecho.
- Experimenta con diferentes posiciones para amamantar, como las posiciones “transversal” y de “rugby”. Ambas ofrecen un poco más de soporte para la cabeza y el cuello, lo cual puede alentar a tu bebé a sujetarse mejor.
- Si la nariz del bebé está presionada contra tu seno, baja un poco su cuerpo para ayudarlo a que su nariz se despegue de tu pecho y que su barbilla apunte más hacia él mismo de modo que pueda sujetarse mejor. Su cabeza no debe estar demasiado inclinada hacia enfrente ni hacia atrás.
- Prueba primero a darle a tu bebé el pecho que esté menos dolorido para minimizar la posibilidad de que se alimente agresivamente en tu pezón sensible.
- Aprende a despegar a tu bebé de tu pecho; nunca lo despegues antes de interrumpir la succión de la sujeción. Interrumpe la succión colocando un dedo entre tu pecho y sus encías antes de separarlo.
- Extrae unas cuantas gotas de leche materna y frótalas sobre tus areolas y pezones después de amamantar para ayudar a proteger y aliviar los pezones sensibles. También permite que tus pezones se sequen al aire después de amamantar.
- Si estás usando un extractor de leche, revisa si viene con embudos de diferentes tamaños que se ajusten mejor. Una matrona quizá pueda ayudarte en este aspecto.
- Usa ropa de algodón sobre tus senos (un sostén para maternidad o una blusa suelta).
- Si tus pezones están demasiado doloridos para permitir que tu sostén o ropa los toquen, usa sobre tus pezones y debajo del sostén copas protectoras.
Acumulación de leche en el pecho
Las sesiones de lactancia poco frecuentes o retrasadas, la sobreproducción de leche, la extracción inadecuada o ineficiente de leche, las alimentaciones complementarias, el destete apresurado o repentino, o el edema de pecho, pueden provocar endurecimiento e hinchazón de los pechos, lo cual por lo general ocurre en ambos durante los días posteriores al parto.
Remedios básicos
- Alivia la presión en tus senos lo antes posible ya sea amamantando, mediante la extracción manual de leche o usando un extractor. Si tus senos están demasiado llenos para que tu bebé se sujete, primero extrae un poco de leche manualmente o con el extractor.
- Amamanta o usa el extractor cada dos horas para ayudar a producir un buen suministro de leche al mismo tiempo que alivias la acumulación. Recuerda que tu bebé recién nacido debe ser amamantado por lo menos de 8 a 12 veces en un periodo de 24 horas.
- Toma una ducha tibia o coloca una compresa húmeda y tibia sobre tus senos.
- Si tu bebé no se alimenta durante el tiempo suficiente para ablandarlos, usa un extractor de leche hasta que ya no sientas molestia en ninguno de tus dos senos.
- Usa compresas frías entre una sesión de lactancia y otra.
- Si tus manos o tus tobillos están hinchados a causa de la retención de líquidos adicionales, tus pechos también podrían estar hinchados por la misma causa. Trata de apartar el exceso de líquidos del pezón y la areola. Coloca tus dedos y tu pulgar en la base del pezón y presiona hacia tu pecho durante aproximadamente un minuto. Esto debe hacer que tu pezón se haga más flexible para que la lactancia o la extracción de leche sean más efectivas.
Hormigueo en los senos
Es posible que sientas algo de hormigueo conforme tus pechos se adaptan a la lactancia.
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Remedios básicos
Si el hormigueo solo dura unos cuantos segundos y se produce cuando tu bebé comienza a lactar, no te preocupes, es una señal normal de la secreción, es decir, la liberación de leche de tu seno.
Dolor en los pechos
¿Sientes dolor durante los primeros días? Si tus pechos están llenos pero no hinchados durante los primeros días posteriores al parto, esto puede ser a causa de la transición de la leche inicial al aumento de leche madura, lo que ocurre aproximadamente de 2 a 5 días después del parto. Llama a tu médico si tus senos están doloridos, calientes, tienen un área creciente de enrojecimiento o si sientes fiebre (tu temperatura es de más de 38 °C). Es posible que tengas una infección mamaria y que necesites medicamentos.
Remedios básicos
- Masajea suavemente la parte superior de tus pechos.
- Aplica una compresa de alivio tibia o fría.
- Toma duchas tibias.
- Da el pecho frecuentemente, por lo menos de 8 a 12 veces en un periodo de 24 horas.
- Asegúrate de que tu bebé esté en la posición correcta durante cada sesión de lactancia. Debe estar recostado con su cuerpo entero volteado hacia ti.
- Verifica que tu pezón y la mayor parte del área alrededor del pezón estén cubiertos casi por completo por la boca de tu bebé, y que su lengua se encuentre en la parte inferior de la areola. Al retirar a tu bebé de tu pecho, no olvides interrumpir la succión deslizando suavemente tu dedo entre tu pezón y sus encías.
Expulsión súbita de leche
El rociado potente de leche puede causar que tu bebé tosa, se atragante e incluso se desprenda de tu seno. La respuesta hormonal individual o un suministro hiperactivo de leche generalmente causan esto.
Remedios básicos
- Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia; puedes colocarlo verticalmente, como si estuvieras sosteniendo un balón de fútbol americano, o bien, puedes recostarte de lado o hacia atrás.
- Puede ser útil extraer un poco de leche para eliminar el flujo potente inicial antes de colocar a tu bebé en tu seno.
- Utilizar un protector de seno para formar una barrera ligera contra el rocío de leche durante la secreción potente inicial es otra opción. El uso adecuado del protector de seno es muy importante y debes analizarlo con una especialista en lactancia para no causar problemas adicionales por el uso inadecuado.
Pezones agrietados
La lactancia puede dejar tus pezones agrietados y sensibles debido a los ajustes iniciales de la lactancia o por lavar los pezones con jabón o usar otros agentes que causan resequedad, como el alcohol.
Remedios básicos
- Intenta usar un bálsamo humectante suave (una mezcla hipoalergénica de emolientes naturales sin lanolina) para aliviar los senos agrietados y sensibles.
- Lava delicadamente los senos y los pezones con un jabón suave y agua, y no uses jabón ni alcohol en exceso, ya que estos pueden resecar la piel y causar cortadas.
- Aplica un poco de leche extraída en tus pezones y permite que se sequen al aire.
- Coloca un parche de gel refrescante dentro de tu sostén para evitar la fricción. El parche refresca al contacto.
Conductos de leche tapados
Las protuberancias sensibles al tacto en cualquier parte de tu seno o en el área de las axilas pueden ser síntomas de un conducto de leche tapado. Hay varias cosas que pueden hacer que se tape un conducto de leche, entre ellas amamantar (vaciar) de forma inadecuada, tejido cicatrizante en el seno, sostenes con varillas, sostenes apretados, blusas apretadas sin mangas, amamantar en la misma posición todas las veces o un poro tapado.
Remedios básicos
- Aplica calor seco o húmedo en el área mediante una ducha caliente o aplicando una compresa húmeda tibia.
- Amamanta o extrae un poco de leche manualmente mientras el seno aún está tibio.
- Ofrece primero el seno dolorido, y alienta a tu bebé a que se alimente más tiempo de ese lado.
- Da un masaje en el área mientras amamantas y entre una sesión de lactancia y otra.
- Alterna las posiciones para amamantar.
- Evita usar un sostén de maternidad apretado o un sostén con varilla que pueda obstruir el flujo de leche.
- Si la protuberancia persiste, se enrojece y el enrojecimiento se extiende, podrías presentar una infección en los pechos y fiebre, lo que requiere de atención inmediata por parte de tu médico.
Reflejo de expulsión lenta de leche
Si la secreción (liberación) de leche de tus pechos tarda más de 10 minutos en producirse, esto puede ser debido a que te sientes estresada o angustiada en relación con la lactancia, por estar en una posición para amamantar incómoda o por sentir dolor mientras das el pecho.
Remedios básicos
- Mantente relajada cantando o tarareando una canción, leyendo un libro o hablando tranquilamente con tu bebé mientras le das el pecho.
- Masajea suavemente el seno con la mano antes de colocar a tu bebé sobre tu pecho.
- Dale el pecho en un ambiente tranquilo y sin estrés.
- Cambia a una posición para dar el pecho más cómoda.
Escurrimiento de leche
Si se escurre leche de tus pechos entre una sesión de lactancia y otra, esto puede ser debido a que ya se acerca la hora de amamantar o puede tratarse de una respuesta hormonal por escuchar a tu bebé llorar.
Remedios básicos
Aplica un poco de presión directa sobre el pezón de tu seno para minimizar la respuesta.
Disminución de leche
Existen varias razones por las cuales el suministro de leche puede disminuir que no tienen nada que ver con la capacidad de tu cuerpo de producir suficiente leche materna. Algunas causas comunes las siguientes:
- Lactancia mixta, alternando leche materna con una fórmula infantil.
- Regreso al trabajo.
- Medicamentos cuyo efecto secundario es una disminución en la producción de leche.
- Aumento significativo y repentino de estrés.
- Quizá estés un poco deshidratada.
Remedios básicos
- Agrega a tu rutina diaria una sesión adicional de lactancia o extracción de leche.
- Practica el contacto piel con piel entre una sesión de lactancia y otra.
- Intenta darte un masaje en el pecho antes de amamantar y mientras lo haces.
- Trata de relajarte con tu bebé y descansar un poco.
- Toma las cosas con calma y bebe más líquidos.
Suministro excesivo de leche
Si tus pechos están demasiado llenos y no se “vacían” después de una sesión de lactancia completa, es posible que salpiques leche después de que tu bebé se despegue satisfecho de tu pecho, y tu bebé puede lucir incómodo después de tan solo unos minutos de comer y despegarse de tu pecho frecuentemente. Las razones más comunes para el suministro excesivo de leche son las hormonas, la extracción excesiva y la adaptación de tu suministro inicial a las necesidades de alimentación de tu bebé durante las primeras 4 a 6 semanas posteriores al parto.
Remedios básicos
- Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia; puedes colocarlo verticalmente, como si estuvieras sosteniendo un balón de fútbol americano, o bien, puedes recostarte de lado o hacia atrás.
- Amamántalo con un solo seno en cada sesión de lactancia y extrae leche de tu otro pecho únicamente para brindarte alivio si te sientes incómoda entre una sesión y otra. Es posible que solo requieras menos de un minuto de extracción.
- Continúa ofreciendo el mismo pecho si el bebé quiere dentro de las dos horas siguientes a su última sesión, luego vuelve a ofrecerle el otro pecho en su próxima sesión.
Dificultad para sujetarse
Tu bebé abre la boca, pero no se sujeta a tu pecho para comer. Las causas comunes incluyen el uso de biberones o chupetes, pezones planos o invertidos, o incluso un bebé demasiado somnoliento.
Remedios básicos
- Evita el uso de chupetes y la alimentación con biberón durante las primeras tres a cuatro semanas para establecer firmemente la lactancia.
- Practica el contacto piel con piel tan a menudo como puedas entre una sesión de lactancia y otra para ayudar a tu bebé a dormir profundamente y que esté más relajado e interesado la próxima vez que lo amamantes.
- Ofrécele tu pecho cuando muestre las primeras señales de hambre. Extrae un poco de leche para tener unas cuantas gotas de leche en el pezón antes de ofrecerle tu pecho.
- Extrae una pequeña cantidad de leche de tu pecho manualmente o con un extractor antes de amamantar para suavizar la areola y estimular el flujo de leche, de modo que reciba leche de inmediato.
- Trata de usar diferentes posiciones para amamantar.
- Considera la posibilidad de usar un protector de pezón para pezones planos o invertidos si el pezón no permanece estimulado incluso después de usar un extractor de leche. Pídele a la matrona que te enseñe a usar adecuadamente el protector de pezón.
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