¿Por Qué Mi Bebé Vomita la Leche?: Causas y Qué Hacer
La lactancia materna es el mejor alimento para bebés que existe. Es el más equilibrado, ya que contiene todos los nutrientes necesarios que un bebé requiere para tener un correcto desarrollo a lo largo de toda su vida. Sin embargo, a veces puede pasar que los bebés vomiten la leche materna, pero no es nada preocupante, tranquila.
Diferencia entre Vómito y Regurgitación
Para empezar, hay que aclarar que no es lo mismo que un bebé sufra vómitos a que un bebé tenga regurgitaciones. Es importante entender bien la diferencia entre ambos para saber qué le ocurre al bebé.
A pesar de que muchas personas piensan que es lo mismo, no lo es. Los vómitos y la regurgitación tienen sus diferencias. ¿Cuáles son?
En la regurgitación también sale alimento digerido. La regurgitación ocurre “sin esfuerzo”, espontáneamente hacia fuera de la boca del bebé, muchas veces en forma de eructo, y no causa molestia ni dolor. En cambio, los vómitos aparecen cuando los músculos abdominales y el diafragma se contraen de forma violenta generando malestar, dolor y una sensación desagradable en el bebé. El llanto suele acompañar a los vómitos y no a las regurgitaciones.
Mientras que el reflujo gastroesofágico no es nada violento, los vómitos sí que pueden serlo. Ocurren cuando los músculos abdominales y el diafragma se contraen de forma fuerte mientras el estómago se relaja. Esto provoca que la expulsión de leche vaya acompañada de contenido estomacal y que sea una expulsión más violenta y desagradable.
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La regurgitación generalmente hace que la leche salga de manera suave, en cambio el vómito tiene una salida más violenta y en mayor cantidad.
La mayoría de los bebés regurgitan pequeñas cantidades de leche dentro de la primera hora después de haber sido alimentado. Este “queso”, como se le conoce con frecuencia, tiende a disminuir a medida que crece el bebé, pero puede persistir de una manera leve hasta los diez a doce meses de edad. Regurgitar no interfiere con la ganancia normal del peso.
A pesar de que las regurgitaciones parecen algo “benigno”, si son mucho más frecuentes de lo habitual, se acompañan de malestar, pérdida de peso o rechazo de alimento pueden ser un signo de que el bebé tiene algún otro problema de salud y lo debe ver su pediatra. Por ejemplo, cuando los músculos en el extremo inferior del esófago se relajan demasiado y permiten que el contenido del estómago vuelva al esófago de manera recurrente estamos ante la enfermedad de reflujo gastroesofágico que puede causar dolor, malestar y fallo de medro (no ganancia ponderal adecuada) al bebé.
Causas Comunes del Vómito en Bebés
Las causas de los vómitos en bebés variarán dependiendo de la edad del infante. Durante los primeros meses, los bebés sufrirán más regurgitaciones debido a que aún no tienen maduro el sistema digestivo. Esto provoca que el alimento (leche materna) no se quede por completo en el estómago, sino que vuelva a subir. En el caso de los vómitos, pueden estar producidos por un engrosamiento del músculo en la salida del estómago. Esto es conocido como estenosis pilórica hipertrófica y causa que la comida no pase a los intestinos.
El vómito en bebés puede tener diversas causas. No todo lo que parece vómito realmente lo es.
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Aquí hay algunas causas comunes:
- El bebé come más de lo que debería: Esta es la causa más común del vómito en bebés. Muchos bebés toman más alimento del que su organismo puede acumular, de ahí a que acaben echándolo fuera.
- Alergias alimenticias: Asimismo, también hay que barajar la opción de que el alimento que esté tomando no le esté sentado demasiado bien. Es posible que haya una alergia alimenticia que sea necesaria tratar.
- Nerviosismo: El nerviosismo también puede influir en los vómitos de los bebés. El hecho de estar intranquilo le hará no asimilar bien los alimentos. No dejes que el bebé llore para darle de comer, ya que estará mucho más nervioso.
- Infecciones estomacales: Estas infecciones pueden desencadenar fiebre o diarreas, además de vómitos. La causa más frecuente por la que un niño vomita es la gastroenteritis. Suele durar entre uno y dos días y hasta casi una semana, y se puede acompañar también con fiebre y diarrea.
- Alimentación de la madre: La alimentación de la madre también puede afectar en los vómitos del bebé. Ten en cuenta que todo lo que comas tú pasará al bebé a través de la lactancia materna.
- Cambio de biberón o leche de fórmula: Además, deberás tener en cuenta que un cambio de biberón, por ejemplo, también puede producir vómitos en bebés. Si tu bebé toma leche de fórmula y consideras que no le sienta bien, será necesario probar otras marcas hasta dar con la adecuada.
- Mala técnica en la alimentación.
Qué Hacer Si Tu Bebé Vomita
Es común que los padres se pregunten “si mi bebé vomita le vuelvo a dar de comer”. Cuando un bebé vomita, puede ser difícil saber cuál es el siguiente paso correcto.
Después de un episodio de vómito, es recomendable esperar entre 30 y 60 minutos antes de intentar alimentar nuevamente a tu bebé. Es crucial que la alimentación después de un vómito sea gradual. Si tu bebé aún toma pecho o fórmula, comienza con pequeñas tomas.
El vómito puede causar deshidratación, especialmente si el bebé también tiene diarrea. Por ejemplo, los signos de deshidratación incluyen boca seca, ojos hundidos, irritabilidad, y menos pañales mojados de lo habitual.
Una vez que el bebé ha vomitado, es fundamental que lo coloques en una posición cómoda, como semi-incorporado, para ayudar a prevenir que vuelva a ocurrir.
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Si tu bebé toma leche materna o fórmula, generalmente es seguro volver a ofrecerle pequeñas tomas después de esperar un tiempo prudente.
¿Qué Hacer Si Vomita la Medicación?
Otra duda frecuente entre los padres es qué hacer si un bebé vomita la medicación. Sin embargo, si el vómito ocurre después de más de 30 minutos, es posible que parte de la medicación ya se haya absorbido. Si el vómito persiste o tu bebé no logra retener la medicación, es importante consultar a un especialista.
Tipos de Vómito y Posibles Causas
En ocasiones, el color del vómito nos puede orientar del origen del mismo. Sea como fuere, si el bebé vomita debe ser evaluado por su pediatra.
- Vómitos con sangre: La sangre siempre es algo que preocupa mucho a los papás. No siempre es un signo de gravedad. En los recién nacidos lo más frecuente es que sea transitorio durante las primeras horas de vida, ya que, durante el parto, han podido tragar sangre materna y secreciones que le pueden producir náuseas y vómitos. Vetas de sangre también pueden aparecer en los bebés amamantados cuyas mamás presentan grietas en el pezón, en estos casos el bebé puede vomitar hilitos de sangre; la sangre que vomita procede de las heridas que tiene la madre en las mamas. No tiene ninguna repercusión en su estado de salud y, cuando se curen las grietas, se solucionará el problema. Fuera de estas dos situaciones, si un bebé vomita sangre debe ser visitado inmediatamente en un centro de urgencias pediátricas.
- Vómitos biliosos: Suele ser un signo de alarma y gravedad. Puede reflejar un problema importante como un vólvulo intestinal, atresia duodenal o enfermedad de Hirschsprung. En la mayoría de estos casos el bebé es intervenido de urgencia por lo que debe ser evaluado en un centro de urgencias pediátricas.
- Vómitos no biliosos: Son los más frecuentes y solo contiene contenido gástrico (jugos gástricos y alimentos parcialmente digeridos). Pueden ser producidos por múltiples causas como la sobrealimentación, gastroenteritis, otras infecciones de cualquier etiología (cistitis, meningitis, neumonía, otitis…), problemas neurológicos, enfermedades metabólicas, alergia a las proteínas de la leche de vaca, reflujo gastroesofágico, estenosis hipertrófica de píloro (en este caso los vómitos son con mucha violencia y se llaman “en escopetazo”), vólvulo intestinal o tapón meconial.
Cuándo Consultar al Pediatra
Es normal que, aun sabiendo que son comunes, te preguntes cuándo es el momento de ir al pediatra por las regurgitaciones del bebé. Es importante consultar previamente al pediatra ante cualquier modificación que deseemos hacer en la dieta del pequeño.
Pediréis cita con vuestro pediatra si:
- Si el bebé llora con el vómito, tiene gesto de dolor.
- Si no gana peso adecuadamente o está perdiendo peso.
- Si está muy irritable, llora la mayor parte del tiempo
- Si al mamar o al tomar los biberones, el niño se echa hacia atrás, se arquea, llora. Se engancha y enseguida se suelta.
- Diarrea o estreñimiento importante.
Acudiréis a urgencias si:
- Si los vómitos se presentan de repente, muy abundantes y violentos, con mucha ansia por comer y empeoran de forma brusca en 2-3 días.
- Si además de vomitar presenta lesiones en la piel, eccemas, ronchas en la cara o alrededor de los labios sobre todo inmediatamente después del biberón o del pecho.
- Si está decaído, apático, febril, y con poca actividad.
- Si los vómitos son biliosos (verdes)
Tabla Comparativa: Vómito vs. Regurgitación
| Característica | Vómito | Regurgitación |
|---|---|---|
| Expulsión | Violenta, con contracciones abdominales | Suave, sin esfuerzo |
| Malestar | Malestar, dolor, llanto | Sin molestia ni dolor |
| Cantidad | Mayor cantidad de contenido estomacal | Pequeña cantidad de leche |
| Frecuencia | Menos frecuente, puede indicar un problema | Común en bebés menores de 12 meses |
Es importante mantener al bebé hidratado ofreciendo lactancia a demanda y recurriendo a las soluciones orales de rehidratación oral especialmente formuladas para lactantes. No se recomiendan bebidas isotónicas ni azucaradas. Siempre se debe acudir al pediatra para un correcto diagnóstico.
Vigila la posición a la hora de comer. No dejes que el bebé llore para darle de comer, ya que estará mucho más nervioso.
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