Soja y Fertilidad Femenina: Desmitificando Creencias y Analizando Estudios

03.11.2025

Hay varias sombras que siempre sobrevuelan sobre la soja, una legumbre con una proteína vegetal completa que suele formar parte de la dieta de aquellas personas que siguen una alimentación basada en plantas, aunque cualquiera tiende a consumirla ocasionalmente. A ella se le han asociado una serie de consecuencias y efectos que pueden no ser del todo ciertos. Mitos que la comunidad científica se ha encargado de desmentir o de demostrar que no tienen por qué ser así.

Soja y Fertilidad: ¿Qué dice la ciencia?

Exploraremos qué dicen los estudios científicos sobre la relación entre el consumo de soja y la fertilidad, tanto masculina como femenina, así como otros posibles efectos en la salud.

Soja y Fertilidad Femenina

Los alimentos vegetales mejoran la fertilidad femenina. La dieta rica en carbohidratos, los cereales integrales y los productos de soja mejoran la fertilidad y el embarazo. La nutrición puede influir en la fertilidad femenina, mejorando potencialmente las tasas de éxito en fertilización in vitro y en embarazo natural. Nuevas evidencias muestran que una dieta basada en vegetales puede ser la más ventajosa para la salud reproductiva.

Una dieta rica en carbohidratos y rica en cereales integrales aumenta las tasas de embarazo y nacimientos vivos, según una nueva revisión de estudios publicada en Reproductive Toxicology. Los productos de soja mejoraron los resultados del embarazo, mientras que la proteína animal se relacionó con trastornos de la ovulación. Estos hallazgos sugieren fuertes beneficios de una dieta basada en vegetales para la salud reproductiva, aunque se necesita más investigación para confirmar estos hallazgos.

Otro estudio que arroja luz sobre este aspecto es el Nurses’ Health Study II. Esta es una de las mayores investigaciones realizadas para explorar los efectos a largo plazo de la nutrición, las hormonas y el medio ambiente en la salud de las personas realizado por científicos de prestigiosas instituciones como Harvard. Tras estudiar a 116.000 mujeres, los investigadores concluyeron que, de hecho, la ingesta de elevadas cantidades de proteína animal podía provocar infertilidad y que el consumo de alubias, guisantes y soja protege contra dicho problema.

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Fitoestrógenos y Hormonas

¿Por qué existen tantas opiniones contradictorias y confusión sobre la soja? No, la soja no tiene estrógeno. La soja tiene fitoestrógenos, que es algo distinto. Los fitoestrógenos son hormonas vegetales, mientras que los estrógenos son hormonas presentes en los humanos y los animales. De hecho, el consumo de fitoestrógenos (isoflavonas) puede aportar beneficios al cuerpo. Si bien la soja es una de las fuentes más ricas de fitoestrógenos, vale la pena señalar que los fitoestrógenos no sólo se encuentran en ese alimento.

La soja contiene isoflavonas, unos compuestos similares al estrógeno, la hormona sexual responsable de la aparición de los caracteres sexuales secundarios femeninos. Estos están presentes en todos los seres humanos, con mayor concentración, obviamente, en mujeres. Por esta característica de la soja, muchas personas han llegado a temer que pueda afectar a su fertilidad como algunos estudios apuntaron en el pasado de manera no concluyente.

Por ejemplo, en 2009, un metaanálisis (investigación que recopila la información de diversos estudios) determinó que había una “débil evidencia” de que la soja y las isoflavonas podrían reducir, en mujeres premenopausicas que consumieran dicho alimento, la presencia de dos hormonas relacionadas con la fertilidad (la hormona foliculoestimulante y la luteinizante).

Soja y Fertilidad Masculina

La soja reduce el número de espermatozoides, así se desprende de un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard (Estados Unidos). Los investigadores estaban estudiando la relación que existe entre la calidad que presenta el esperma y el fitoestrógeno, elemento muy abundante en la soja. El fitoestrógeno es una sustancia química producida por las plantas y es un símil a la acción que producen los estrógenos (hormonas sexuales de tipo femenino) en los animales.

Se estudió la alimentación que realizaba un grupo de 99 hombres que habían acudido a una clínica de fertilidad en un periodo comprendido entre el año 2000 y el año 2006. Concretamente se analizaron 15 productos alimenticios distintos basados en la soja y la incidencia que presentaba el consumo de estos productos en la cantidad de espermatozoides.

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Sin embargo, es importante señalar que este estudio dará pie a nuevas investigaciones, por lo que estaremos a la expectativa de nuevas respuestas.

Mitos Comunes sobre la Soja

A la soja se le han asociado una serie de consecuencias y efectos que pueden no ser del todo ciertos. A continuación, se desmienten algunos de los mitos más comunes:

Soja y Aumento del Pecho en Hombres

La presencia de las citadas isoflavonas ha provocado que haya quien se preocupe por que pueda disminuir la testosterona en hombres y aumente la concentración de estrógenos. El temor es que esto provoque unos efectos feminizantes en el cuerpo de hombres y aumenten los pechos. No obstante, solo hay dos casos reportados de hombres que hayan experimentado esto. Y precisamente se debe a un consumo excesivo que podría no ser el único motivo. Uno de ellos fue un joven de 19 años que tomaba de entre 12 y 20 raciones de soja al día. El otro un hombre de 60 años que bebía 3 litros de leche de soja diariamente.

Casos apuntados como inusuales por la comunidad científica, que señalaron que uno de ellos incluso padecía diabetes tipo 1. De hecho, un estudio clínico de 2010 que analizó más de 30 reportes no encontró evidencia alguna de que el consumo de soja alterase los niveles de hormonas en los hombres a consecuencia de las isaflovonas mientras no se realizasen ingestas excesivas como las citadas. Además, otro estudio publicado en el 'American Journal of Nutrition' señalaba que el consumo de soja en hombres puede contribuir a disminuir el riesgo de padecer cáncer de próstata.

Soja y Cáncer de Mama

El mayor temor que surge respecto al consumo de soja es la posibilidad de que aumente el riesgo de sufrir cáncer de mama. Esto se debe a que este padecimiento está relacionado con los estrógenos y estos tienen cierta correlación con la soja. Pero la ciencia no ha amparado esta afirmación.

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En 1998 se desató el pánico con relación a este tema cuando un estudio realizado en ratones determinaba que las isoflavonas actuaban de manera similar a las hormonas estrógenas y provocaban la aparición de cáncer de mama. Esto provocó a la comunidad científica. Con el tiempo se vio que no era así porque dichos roedores no metabolizan igual la soja que los seres humanos. Y de hecho, se observó que esta legumbre podía tener efectos positivos.

Sin ir más lejos, un metaanálisis realizado en 2006 y apoyado por los estadounidenses National Cancer Institute y American Institute for Cancer Research, que investigaba a más de 11.000 personas que superaron este cáncer, reveló que el consumo de soja reducía la mortalidad.

Además, la Sociedad Americana del Cáncer y el American Institute for Cancer Research afirmaron en 2014 que, aunque es necesario estudiar más a fondo esta relación entre soja y riesgo de padecer cáncer, las investigaciones actuales evidencian que su consumo es seguro y puede ser hasta beneficioso.

Bisfenol A (BPA) y Soja

Josep Oliveras, biólogo especialista en técnicas de reproducción humana asistida, señala que existen múltiples estudios que demuestran que el Bisfenol A actúa como disruptor endocrino. Estas sustancias químicas, a pesar de ser ajenas al cuerpo humano, presentan una estructura capaz de actuar de interferir en procesos hormonales. La presencia de esta sustancia en productos que utilizamos a diario es extraordinariamente frecuente.

“Nuestro estudio es el primero en relacionar la ingesta de soja con el efecto del BPA en humanos” afirma Jorge E. Chavarro, uno de los científicos participantes en el estudio y miembro de la Harvard Medical School de Boston. El estudio analizó la exposición a BPA, la dieta y la tasa de éxito de los tratamientos de fecundación in vitro a los que se sometieron 239 mujeres entre los años 2007 y 2012. A todas las pacientes les fueron tomadas muestras de orina para analizar la presencia de Bisfenol A.

Entre las mujeres que no consumían soja, aquellas con mayores niveles de BPA en orina obtuvieron las peores tasas de implantación embrionaria y una reducción significativa de niños nacidos.

Seguridad y Moderación

¿Es entonces peligroso el consumo de soja? Como muestran los estudios científicos aquí citados: no, especialmente si se consume de manera moderada y no se abusa en exceso de dicha proteína vegetal. No existe ninguna evidencia que diga que las personas que regularmente comen cantidades elevadas de soja, como los chinos y los japoneses, tengan alterado su sistema reproductivo.

Alergias e Intolerancias

Las alergias a la soja en los adultos son poco comunes. Las alergias a la soja en niños son poco habituales, pero no tan raras como en los adultos. El 0,4% de los niños experimentan y suelen superarse a los 7-10 años. La intolerancia a la soja es más extendida, pero la intolerancia y la alergia son dos cosas diferentes, siendo la última mucho más grave que la primera. Una verdadera alergia a los alimentos provoca una reacción del sistema inmune que afecta a numerosos órganos del cuerpo. Puede causar varios síntomas. En algunos casos, una reacción alérgica a un alimento puede ser grave o incluso mortal.

Aquí hay una tabla que resume las diferencias entre alergia e intolerancia a la soja:

Característica Alergia a la Soja Intolerancia a la Soja
Sistema Inmune Reacción del sistema inmune No involucra al sistema inmune
Gravedad Potencialmente grave o mortal Generalmente menos grave
Síntomas Afecta a múltiples órganos Principalmente problemas digestivos

Organismos Modificados Genéticamente (OMG)

La presencia de alimentos con Organismos Modificados Genéticamente (OMG) es un problema real y muy serio. Sin embargo, en Europa es muy fácil evitar el consumo de productos transgénicos, ya que la Unión Europea obliga a las empresas a etiquetar sus productos de tal modo que si contienen OMG deben ponerlo. Por tanto, si no pone nada en el etiquetado significa que no contiene transgénicos.

Mitos sobre la Soja y la Salud

  • Mito 1: La proteína de origen animal es superior a la vegetal.
  • Existen alimentos vegetales que cuentan con todos los aminoácidos esenciales. Es el caso de la soja, la proteína más completa entre las de origen vegetal, aunque es cierto que tiene dos aminoácidos limitantes, es decir, se encuentran pero en menor cantidad al patrón recomendado.

  • Mito 2: La soja aumenta el riesgo de hipotiroidismo.
  • Si hay un consumo suficiente de yodo, la soja no aumenta en ningún caso el riesgo de hipotiroidismo. Lo que sí corrobora la ciencia es que tan solo es preferible no ingerir grandes cantidades de soja cuando nuestra función tiroidea ya está alterada o no consumimos suficiente yodo.

  • Mito 3: La soja produce inflamación.
  • La inflamación crónica está detrás de innumerables problemas de salud y una alimentación adecuada puede ayudarnos a combatirla. Algo que podemos conseguir con la soja.

  • Mito 4: La soja causa flatulencias y esto es un problema.
  • Las legumbres pueden aumentar la producción de gases o flatulencias. Algo normal en este tipo de alimentos, a veces incluso deseable, que ocurre de forma puntual y transitoria. Esto sucede porque la soja contiene fibras y oligosacáridos fermentables y tienen una moderada-alta capacidad de crear gases. Pero esto no debe verse como algo negativo, sino más bien positivo.

  • Mito 5: La soja afecta a la fertilidad de la mujer y feminiza a los hombres.
  • Esta es una de las falsas creencias más fáciles de rebatir. Innumerables estudios han determinado que las isoflavonas de soja se comportan como estrógenos débiles y en la mujer fértil que tiene estradiol ovárico (hormona sexual femenina) no tienen capacidad de unirse a los receptores de estrógenos. Por ello, no afectan al ciclo femenino ni a la fertilidad de la mujer.

  • Mito 6: En España se produce soja transgénica.
  • En Europa está prohibido el cultivo de soja modificada genéticamente. Para utilizar ingredientes modificados genéticamente (procedentes de otros países fuera de la UE), la legislación obliga a declararlo en la etiqueta del producto para facilitar la elección del consumidor y dejar claro su procedencia.

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