Sueño del Recién Nacido Lactante: Consejos Esenciales para Padres

13.01.2026

Los primeros meses con un bebé pueden ser los más desafiantes para los padres, quienes probablemente se levantarán varias veces por la noche para atenderlo. Los recién nacidos aún no diferencian entre el día y la noche. Su patrón de sueño se distribuye a lo largo de las 24 horas del día. Debido a que sus pequeños estómagos no pueden contener suficiente leche materna o fórmula para mantenerlos saciados por mucho tiempo, suelen despertarse con frecuencia para alimentarse, sin importar si es de día o de noche tienen ciclos ultradianos.

¿Cuántas horas duerme un bebé recién nacido?

Según la Fundación Nacional del Sueño de EE.UU. (NSF, por sus siglas en inglés), los recién nacidos deben dormir entre 14 y 17 horas cada 24 horas. Algunos pueden llegar a dormir hasta 18-19 horas diarias. Los recién nacidos se despiertan cada poca hora para alimentarse. Los bebés que son amamantados suelen comer con mayor frecuencia, aproximadamente cada 2-3 horas, mientras que los que toman biberón lo hacen aproximadamente cada 3-4 horas.

Si un recién nacido duerme más tiempo del habitual, es necesario despertarlo para alimentarlo. Asegúrate de despertar a tu bebé cada 3-4 horas para darle de comer hasta que muestre un buen aumento de peso, lo cual generalmente ocurre en las primeras semanas de vida. Después de eso, es posible dejar que el bebé duerma por más tiempo durante la noche.

Cada bebé tiene su propio ritmo de sueño; algunos empiezan a dormir «toda la noche» (es decir, de 5 a 6 horas seguidas) alrededor de los 2 o 3 meses, mientras que otros no lo hacen (es recomendable que en estos meses los padres adapten el ritmo de sueño del bebe).

¿Cuál es la mejor manera para que duerman los bebés?

En las primeras semanas de vida, muchos padres deciden compartir la habitación con su bebé. Esto implica que el bebé duerma en una cuna, moisés o minicuna dentro del dormitorio de los padres, en lugar de en una habitación separada. Esta práctica facilita las tomas nocturnas, permite consolar al bebé rápidamente y supervisarlo con mayor facilidad. La Academia Americana de Pediatría (AAP) sugiere que los padres compartan la habitación, pero no la cama, con el bebé (si aun así deseas practicar el colecho deber practicarse el colecho seguro. El colecho seguro se refiere a la práctica de dormir con el bebé recién nacido, o no, habilitándole un espacio propio e independiente, aunque al lado de los padres, para descansar y dormir evitando todo tipo de riesgos.

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Aunque compartir la habitación es seguro, dormir en la misma cama no lo es. Compartir la cama aumenta el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y otras muertes relacionadas con el sueño.

Riesgos del Colecho

La AEP(asociación española de pediatría), en el mismo informe (Colecho, síndrome de muerte súbita del lactante y Lactancia Materna. Recomendaciones actuales de consenso), apunta que el colecho esta desaconsejado en algunos casos porque aumenta más el riesgo de SMSL. Estos supuestos son:

  • Cuando los lactantes tienen menos de tres meses.
  • Cuando sean prematuros o pesen poco al nacer.
  • Con padres que consumen tabaco, alcohol, drogas o fármacos sedantes.
  • Cuando los papis están extremadamente cansados, como ocurre en el periodo de postparto inmediato.
  • Cuando el colecho se practica en superficies demasiado blandas, en colchones de agua, sofás o sillones.
  • Cuando se comparte la cama con otros familiares, otros niños o con varias personas.

Consejos para un ambiente de sueño seguro para su bebé

  • Acuesta siempre a tu bebé boca arriba para dormir, nunca boca abajo o de lado. Desde que la AAP recomendó esta práctica en 1992, la tasa de SMSL ha disminuido significativamente.
  • Utiliza una superficie de dormir firme y estable, como un colchón adecuado. No coloques juguetes, almohadas, mantas, edredones, colchas, sábanas mal ajustadas o protectores de cuna en el área donde duerme el bebé.
  • Evita sobrecalentar al bebé. Vístelo de acuerdo con la temperatura ambiente, sin sobreabrigarlo. Observa señales de sobrecalentamiento, como sudoración o una piel que se siente muy caliente.
  • Mantén al bebé alejado del humo del tabaco, ya que ser fumador pasivo incrementa el riesgo de SMSL.
  • Ofrece un chupete al bebé para dormir, pero no lo fuerces. Si el bebé suelta el chupete mientras duerme, no es necesario volver a colocárselo. En el caso de bebés amamantados, espera a que la lactancia esté bien establecida antes de ofrecer un chupete.
  • Presta atención a posibles peligros, como objetos con cuerdas, cintas o cordones que puedan enrollarse alrededor del cuello del bebé, así como artículos con esquinas o bordes afilados. Ten en cuenta los objetos que tu bebé podría alcanzar mientras está de pie o sentado en la cuna. Los móviles sobre la cuna, las decoraciones colgantes, y los cordones de persianas pueden ser peligrosos si están al alcance del bebé.
  • No permitas que tu bebé se duerma en productos que no están diseñados específicamente para el sueño del bebé. Evita dejar que el bebé duerma en dispositivos para sentarse (como asientos de automóvil), almohadas de lactancia, o contenedores para bebés.
  • No confíes en productos o dispositivos que afirmen reducir el riesgo de SMSL, como posicionadores de sueño o monitores que prometen detectar la respiración o el ritmo cardíaco del bebé.
  • Evita el uso de mantas pesadas, pijamas o arrullos gruesos sobre o alrededor del bebé.
  • Asegúrate de que todos los productos de sueño para bebés cumplan con los estándares de seguridad federales y estén aprobados por la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de EE.UU. (CPSC).

Consejos para ayudar a tu recién nacido a dormir

Cada bebé tiene su propio ritmo. Con el paso de las semanas o meses, tú y tu bebé encontrarán una rutina que funcione para ambos. Puede llevarle algunas semanas al cerebro de tu bebé aprender a diferenciar entre el día y la noche. Aunque no hay formas rápidas de acelerar este proceso, puedes ayudar manteniendo un ambiente tranquilo y silencioso durante las tomas nocturnas y los cambios de pañal. Mantén las luces bajas, evita las luces blancas en el dormitorio y evita hablar o jugar con el bebé. Esto reforzará la idea de que la noche es para dormir. Si es posible, deja que el bebé se duerma en su cuna o moisés para que se acostumbre a ese lugar como el espacio para dormir.

No intentes mantener despierto a tu bebé durante el día con la esperanza de que duerma más por la noche. Los bebés que están demasiado cansados pueden tener más dificultades para dormir (por que pueden estar más estresados) de noche que aquellos que han descansado lo suficiente durante el día.

Los padres deben saber reconocer el “sueño activo” (él bebe suele hacer sonidos y movimiento durante el sueño) característico de esta edad para NO interrumpirlo. Es momento de no realizar prácticas inadecuadas que puedan predisponer al desarrollo de problemas y/o trastornos del sueño.

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Si tu bebé está inquieto, es perfectamente adecuado acunarlo, abrazarlo y cantarle para tranquilizarlo. Envolverlo en una manta ligera puede ayudar a calmarlo si está llorando. Si el bebé empieza a intentar voltearse mientras está envuelto, es una señal de que es momento de dejar de hacerlo. Durante los primeros meses, no hay peligro de «malcriar» a tu bebé. De hecho, los bebés que son atendidos y cargados frecuentemente durante el día suelen tener menos cólicos y menos molestias.

Estrategias para el sueño del recién nacido

Pongámonos en su lugar… ha estado 9 meses dentro del útero materno, contenidos, calentito, en movimiento constante y en definitiva… a salvo. Si la única forma en que tu bebé duerme es encima de ti o en porteo, no te preocupes y céntrate en que descanse sin importar el cómo o dónde lo haga. Te aseguro que tu bebé recién nacido crecerá más rápido de lo que imaginas y que sí, vas a poder lograr hacer cosas mientras duerme en su cuna… pero al principio no es el momento. Siéntate con él, relájate, descansa y disfruta de esas siestas en brazos.

Es NORMAL que un bebé recién nacido se duerma al pecho o con el biberón. La succión es una poderosa herramienta de calma, además de que la leche materna contiene L-Triptófano (que favorece el sueño). Si tu bebé tiene menos de 8 semanas, recuerda que su reloj biológico interno todavía no se ha desarrollado y puede que no distinga entre día y noche. En el periodo de día, exponlo mucho a la luz del sol, sal a pasear y mantén una interacción enérgica cuando esté despierto. Cuanto antes relacione la noche con dormir, mejor para toda la familia.

Con un bebé recién nacido te va a resultar imposible no utilizar muletillas de sueño (brazos, pecho, biberón, chupete…) los bebés a esta edad no están preparados para dormir de forma autónoma y necesitan que les ayudemos a dormir. ¿Cómo podemos hacerlo? Es muy sencillo y el sentido común y nuestro instinto nos van a ayudar mucho. Pero vayamos al grano…si nuestro peque ha dormido por el día lo que necesita (es decir, no llega muy cansado e irritable a la noche) trata de reproducir al máximo el entorno que tenía dentro del útero materno. Baja las luces, cógelo en brazos conteniéndolo (que se sienta apretadito), pon el ruido orgánico (o haz shhhh cerca de su oído) y muévete suavemente mientras le ofreces el chupete (si lo usa).

No te extrañes si al dejarlo en la cuna una vez dormido despierta; ¿te acuerdas que te dije que duermen mucho más tiempo en fase REM (o sueño ligero)? Pues lo que tiene este tipo de sueño es que no es profundo y cualquier cambio puede suponer que despierte. Así que prueba a pasarlo a la cuna a los 20 minutos de que se haya dormido y siempre apoya primero su culete, luego las piernas y por último su cabeza.

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Solo tengo una tarea para ti en esta etapa: CONOCE A TU BEBÉ. Sí, parece obvio pero es clave. Tranquila, esta maravillosa aventura acaba de empezar y no va a ser fácil pero sí bestial en todos los sentidos.

Recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP)

La Academia Americana de Pediatría (AAP) acaba de publicar unas recomendaciones para mejorar la calidad del sueño de los bebés y disminuir los riesgos de muerte súbita del lactante. En este informe se recalca la importancia de la colocación del bebé en decúbito supino, la utilización de superficies firmes para dormir; las ventajas de compartir habitación con los padres, pero no la cama; el evitar la exposición al humo, el alcohol y otras drogas.

Las dos recomendaciones en las que más se incide ahora son no compartir la cama y la calidad de la superficie de descanso (colchón). Corrientemente se tiene la idea de que las camas blandas protegen mejor a los bebés, pero se corre el riesgo de sofocación. De igual manera sucede al compartir la cama: aumenta el riesgo de aplastamiento y sofocación.

Coloque a los bebés boca arriba para dormir al menos hasta el primer año de edad. Los niños deben dormir en la habitación de los padres, pero en cama separada durante el primer año. Proteger el sueño de los más pequeños es importante.

Consejos adicionales

  • La posición recomendada para que los bebés duerman en su primer año de vida es decúbito supino, boca arriba, sobre una superficie plana, rígida y no inclinada, como las cunas de colecho. Incluso en caso de reflujo o resfriado, se recomienda siempre la posición boca arriba sobre una superficie completamente horizontal.
  • Compartir habitación con los padres tiene numerosos beneficios para el niño: reduce el riesgo de SMSL en aproximadamente un 50% y le ayuda a adquirir el ritmo correcto de sueño-vigilia. Para los padres, en cambio, facilita la lactancia, el cuidado y la vigilancia del recién nacido, transmite serenidad a la madre y fomenta el vínculo madre-hijo.
  • No dejes que el bebé duerma en la cama contigo: coloca o sujeta la cuna junto a tu cama para que sienta tu cercanía y sea cómodo cuidarle.
  • No utilices objetos blandos como almohadas, peluches o edredones, colchas, cojines de juguete, ni ropa de cama, como mantas o sábanas, en la cuna para el sueño del bebé. También hay que evitar las fundas de colchón acolchadas que ablandan la superficie de la cama; es mejor utilizar fundas de colchón finas que estén siempre bien tirantes y sujetas al colchón.
  • Se recomienda el uso de un chupete durante el sueño, tanto de día como de noche, para reducir el riesgo de SMSL. Ten en cuenta que no todos los chupetes son iguales: es preferible una forma ortodóntica, desarrollada para mantener la lengua en una posición alta y adelantada para favorecer el correcto desarrollo de la dentición, la boca y todas sus capacidades funcionales.
  • No expongas al bebé al humo durante el embarazo ni después del parto. No fumes en los ambientes donde vive y duerme el bebé.
  • Evita las mantas o edredones voluminosos, es mejor vestir al recién nacido por capas, aproximadamente una capa más que la que llevaría el adulto. Puedes utilizar un saco de dormir especialmente diseñado para bebés.
  • No coloques la cuna o la cama del bebé cerca de fuentes de calor. No le pongas gorro mientras duerme.
  • Por último, recuerda que los dispositivos disponibles en el mercado, como los vigilabebés o los monitores cardiorrespiratorios domésticos, no deben utilizarse para reducir el riesgo de SMSL.

Entendiendo los patrones de sueño del recién nacido

Los recién nacidos duermen mucho, pero no durante muchas horas seguidas. Afortunadamente, puedes ayudar a tu pequeñín a acostumbrarse a un horario normal con momentos de tranquilidad juntos en los que estimules sus sentidos y lograr así que tenga más horas de sueño y un desarrollo más saludable.

Las primeras semanas de vida de tu bebé son un periodo de adaptación, tanto para tu bebé como para ti. Es demasiado pronto para esperar patrones de sueño regulares, así que estate atenta a las señales que te dé el bebé.

¿Por qué se despierta tu bebé?

La mayoría de las veces, tu bebé se despierta porque tiene hambre o porque necesita que le cambien. Fíjate en si se producen cambios repentinos en los hábitos de sueño de tu bebé, ya que podrían ser un indicio de enfermedad o un aumento repentino de hambre por una fase de crecimiento acelerado.

Para reducir las probabilidades de muerte súbita del lactante, coloca siempre al bebé boca arriba para dormir, no sobre la barriguita. El recién nacido debe dormir sobre un colchón firme, sin ropa de cama acolchada u holgada, sin peluches y sin almohada.

Consejos para establecer rutinas de sueño

  • Cuando el bebé duerme durante el día, deja las luces encendidas y el sonido a niveles normales. En cambio, por la noche, apaga las luces o usa una luz nocturna y cámbiale lo más tranquilamente posible, limitando tus interacciones con él a abrazarle con delicadeza. El contacto físico contigo le calmara, lo que le hará dormir mejor y más horas. Pronto observarás que los periodos más largos de sueño de tu bebé se producen por la noche.
  • Aprovecha la hora de la siesta del bebé para recuperar el sueño atrasado. Por muy tentador que resulte usar el tiempo de la siesta para hacer cosas, serás capaz de salir adelante si te echas la siesta tú también al mismo tiempo que el bebé.

Higiene del sueño en bebés

¿Tarda tu hijo más de 30 minutos en quedarse dormido? ¿Tu bebé tiene múltiples despertares por la noche? ¿Te levantas agotado al día siguiente y notas que el sueño es no reparador? La mayoría de los trastornos de sueño relacionados con quedarse dormido o insomnio de conciliación están relacionados con una inadecuada higiene del sueño. Las pautas de higiene del sueño son aplicables a adultos, adolescentes, niños y bebés. Ponerlas en práctica os cambiará la vida a toda la familia.

La higiene del sueño son una serie de pautas y medidas que ayudan a que el sueño se adapte a nuestras necesidades fisiológicas (es decir, a lo que realmente necesitamos como humanos). Un adulto de promedio necesita entre 7 y 8 horas de descanso nocturno sin interrupciones para mantener una salud física y psicológica adecuada. El tiempo de sueño se divide en ciclos de 90 minutos, con un total de 4-6 ciclos en una noche.

¿Cómo conseguir una adecuada higiene del sueño en los bebés?

Las necesidades de sueño del bebé son diferentes a las de los adultos. Los recién nacidos son inmaduros y no pueden diferenciar el día de la noche. Aun no tienen la capacidad de tener un ritmo circadiano (actividad durante el día, dormir durante la noche). Fragmentan las 24 horas del día en 8-12 “pequeños días” de duración variable. La pregunta que se hacen la mayoría de los padres es, ¿qué podemos hacer para que nuestro hijo consiga cuanto antes dormir la noche de un tirón y conciliar el sueño de forma autónoma?

  • Un horario fijo para acostar al bebé. El más idóneo es entre las 19:30 y las 21:00 horas.
  • Mantener una rutina fija de sueño antes de acostarlos.

Ahora ya sabes para qué sirve la higiene del sueño en los bebés: es un factor determinante para conseguir un adecuado estado de salud del bebe y lograr de forma respetuosa que duerman la noche de un tirón y concilien el sueño solos.

Si tu bebé se mueve mucho mientras duerme…, no te preocupes: ¡es completamente normal! La fase del sueño inquieto ocupa la mayor parte de este ciclo (entre el 50 y el 60 %). Durante este tiempo, el bebé se mueve, se chupa el dedo o el chupete e incluso puede hacer ruiditos.

Edades y patrones de sueño

Como puedes imaginar, durante su primer año de vida, las necesidades de sueño del bebé cambiarán de manera considerable. A no ser que a tu bebé le cueste dormirse, los recién nacidos duermen entre 14 y 18 horas al día (pero no del tirón, por desgracia, por más que los padres TAMBIÉN necesiten dormir…), con ciclos de sueño que pueden oscilar entre 30 minutos y 2 horas, o incluso más en el caso de algunos niños. Los recién nacidos no distinguen entre día y noche y pueden dormir incluso más durante el día. Por cierto, cada bebé es un mundo. Algunos duermen mucho...

Tal vez notes que tu bebé empieza a estar despierto más rato: entre dos y tres horas seguidas. A partir de ahora, tu bebé dormirá entre 12 y 15 horas al día. Poco a poco, irás descubriendo sus patrones de sueño y serás capaz de anticipar cuándo necesita dormir: además de durante la noche, tu bebé necesitará hacer tres siestas hasta que tenga seis meses (una por la mañana, una al mediodía y una al final del día) y, en los meses siguientes, pasará a hacer solo dos siestas (una por la mañana y otra por la tarde). Cuando cumpla los cuatro meses, será capaz de quedarse dormido solo y de volver a dormirse solo si se despierta.

Entre las ocho y las diez semanas de vida, el bebé ya es capaz de diferenciar el día de la noche. Y cuando tenga entre cinco y seis meses, podrás empezar a aplicar una rutina de sueño para ayudarlo a dormirse más fácilmente.

Rutinas nocturnas

El tercer mes de vida de un bebé suele ser un acontecimiento que los padres y las madres con falta de sueño esperan impacientes. Y es que, a esta edad, un bebé normalmente pesa cinco o más kilos, lo suficiente para poder esperar entre dos tomas. Por este mismo motivo, llegados a este punto, algunos bebés empiezan a dormir más durante la noche que durante el día, y a intervalos más largos.

Para ayudar al bebé a quedarse dormido, iniciar una rutina de sueño puede ser de ayuda. Asegúrate de que el bebé se sienta seguro y tranquilo en su ambiente, en todas las edades. En los primeros meses, procura tenerlo en brazos y que te sienta cerca, y luego establece rutinas y crea un entorno seguro. A partir de los seis meses, más o menos, un niño puede sentirse seguro con un peluche o con las rutinas que le marques.

La rutina nocturna es un conjunto de momentos calmantes que dura toda la noche: regresar a casa, tiempo de calidad, baño, juego, comidas, etc. Estas rutinas funcionan como momentos tranquilizadores para el niño, porque le permiten anticipar qué ocurrirá a continuación.

Antes de acostarlo, puedes darle un baño y un masaje, luego ponle el pijama y mételo en su saco de dormir. Durante los primeros meses de vida, el bebé está perdido e intenta encontrar lo que ha conocido durante nueve meses: cercanía, calidez, movimiento, sujeción y contacto humano. Le resultará más fácil dormirse en brazos de su madre o padre.

Si un día descubres que esta manera de dormirlo te obliga a levantarte varias veces por la noche porque se despierta y te hartas, puedes probar a hacerlo de otro modo. Lo sentimos, pero no hay una hora milagrosa en la que poner al niño en la cama para que duerma toda la noche.

Un truco: intenta meter al niño en la cama antes de que transcurran diez minutos de estos primeros indicios de cansancio para que le resulte más fácil dormirse.

Si bien todo el mundo sabe que los recién nacidos y los bebés desvelan a sus padres por la noche, muchos se preguntan por qué su bebé se despierta por la noche, incluso llorando. ¿Tendrá hambre? ¿Tendrá frío? ¿Se sentirá solo? ¿Tendrá ansiedad por separación? ¿Le dará miedo la oscuridad? ¿Querrá que le cambien el pañal porque está sucio?

Si te preguntas si tiene hambre, conviene que sepas que antes de los seis meses, tu bebé puede despertarte porque necesita que lo amamantes o le des un biberón, en función de la opción de alimentación que hayas elegido. Y si no tiene hambre, ¿por qué llora? Si no necesita que le cambies el pañal, si no le están saliendo los dientes y no hay nada más que le moleste (por ejemplo, si tiene piel atópica y le pica o si hace demasiado calor), es posible que el bebé se despierte simplemente porque está entre dos ciclos de sueño.

Retrocesos en el sueño

Tu bebé lleva dos meses durmiendo toda la noche y ahora por fin esperas poder descansar... PERO hace poco ha empezado a despertarse de nuevo de madrugada y no sabes por qué. No te asustes: estos retrocesos son normales y pueden ocurrir cuando el bebé da un estirón, por ejemplo (en las primeras semanas, a los tres meses o a los seis meses), o si el bebé se desorienta o cambia de horarios, durante un viaje o en verano, por ejemplo.

Privación del sueño

Como los adultos (¡o los padres jóvenes!), los bebés pueden sufrir una falta de sueño que puede acumularse a lo largo de días o incluso semanas. Si es el caso, notarás que a tu hijo cada vez le costará más quedarse dormido: puede parecer contradictorio, pero cuanto más cansado está un niño, más le cuesta dormirse.

No se recomienda privar a un niño de sueño durante el día para que duerma mejor de noche, porque lo que se consigue es justo lo contrario: cuando un niño está demasiado cansado le cuesta más dormirse por la noche.

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